Fic de blame_my_dirty_mind. Traducido por Analif & MizukyChan

Capítulo 9

La frente de Tom brillaba con sudor; las gotas escurrían por sus sienes. Su respiración se rompió en intermitentes jadeos y sus ojos rodaban continuamente tras sus párpados. Despertó de súbito, sentándose en la cama y tragó en seco. Su corazón martilleaba contra su pecho. Estaba despierto, pero la sensación de angustia persistía. Se abrazó el estómago, gimiendo al sentir otro golpe de presión, como si sus entrañas estuvieran siendo apretadas y estranguladas. Sentía que no podía respirar. Se levantó de la cama y corrió al baño, dando arcadas en el escusado. Nada salió más que saliva. Se lavó la boca y salió lentamente de su habitación para dirigirse a la cocina. Buscó en las alacenas superiores y sacó el frasco de píldoras. Otro jalón en su estómago lo hizo soltar el frasco. Las píldoras se regaron por el suelo.

¿Tom? —llamó su madre desde el pasillo mientras se abrochaba una bata sobre la pijama. Ella encendió las luces de la cocina—. ¡Oh Dios mío, Tom! —Su hijo estaba sólo en bóxer, pero eso no era lo que la sorprendía. Tom estaba blanco como un fantasma, nada de color en su rostro. Su respiración era entrecortada y tenía los cabellos pegados a la cara—. ¿Qué pasó? ¿Tuviste una pesadilla?

No —respondió Tom—. Estoy bien. Sólo que siento… —Inhaló aire. Simone se percató de las píldoras en el suelo—. Siento que algo está mal —terminó Tom.

¿Qué está mal?

No sé —dijo Tom. Se agachó a levantar las píldoras.

No —dijo su madre—. Yo lo limpio después. Sólo siéntate —Jaló una de las sillas del desayunador e hizo que se sentara.

Tom se sentó y descansó la cabeza en la mesa. Simone sirvió agua fría en un vaso y se lo dio. Tom bebió mientras ella le tocaba la frente.

Estás empapado de sudor frío —dijo, después buscó su pulso—. Tu corazón está muy acelerado. ¿Estás seguro que no fue un mal sueño?

No recuerdo haber soñado algo —respondió Tom, bajando el vaso vacío.

¿Por qué buscabas las píldoras? ¿No te sientes bien? ¿Sientes algo raro justo ahora?

Tom asintió. —Sí, en el estómago, nunca había sido tan insistente —Gruñó, apretándose el estómago. Sentía que iba a vomitar.

¿Qué? — dijo Simone—. Tom, por favor, ¿qué sucede?

No lo sé —Tom se levantó de la silla y se dirigió a su habitación. Simone le siguió, llena de consternación. Tom sacó una sudadera y unos jeans. Se recogió las rastas en una coleta.

¿Qué haces? —Preguntó Simone—. ¿Vas a salir? —Tom no respondió. Apenas había terminado de colocarse la bandana cuando se dobló en dos. Cayó de rodillas al lado de su cama.

Simone se cubrió la boca de la sorpresa. Corrió a su lado.

¡Tom! —gritó—. ¿Necesitas un médico? ¿Debo llamar al médico? —Tom negó con la cabeza, apretando las sábanas con las manos.

Bill —susurró.

¿Qué? —Simone frunció el ceño.

Tom se levantó. Salió de su habitación y cerró la puerta delantera al dejar la casa. Simone abrió las cortinas de la habitación de Tom y lo escuchó encender el auto. Lo vio dejar el garaje y alejarse, quién sabe a dónde, en medio de la noche.

Tom  no sabía por qué necesitaba ver a Bill. Sólo sabía que a pesar del desconcertante dolor en su interior, no podía dejar de pensar en Bill.

Los portones de la escuela estaban cerrados, así que Tom estacionó su auto en la acera cercana. Era el único lugar donde creía que podría encontrar a Bill porque no sabía dónde vivía. Ahora se maldijo por no haberle preguntado más sobre sí mismo. Si tan solo tuviera su número celular…

Maldijo, sintiendo su bolsillo vacío, dándose cuenta que había olvidado su celular en su habitación.

Caminó alrededor de la reja, metido en sus pensamientos, intentando entender la razón por la que su estómago se estuviera revolviendo constantemente. Era una sensación indolora en su cuerpo, pero dolorosa en su corazón.

Llegó al final de la reja y ahora caminaba tras el área este del edificio. El lugar estaba desierto, igual que el resto de la escuela.

Tom —Tom se giró cuando escuchó su nombre. Bill apareció por una esquina trasera del edificio, y corría hacia él. El corazón de Tom se avivó de nuevo, comenzando a latir mientras Bill se acercaba. Aún traía la sudadera con capucha del concierto, pero la capucha no le cubría la cabeza. Corrió justo hasta Tom. Tom se sorprendió cuando Bill lo apretujó en un abrazo.

No, no —La voz de Bill se quebró en un sollozo—. Apenas te encontré. Apenas te encontré —se lamentó. Tom intentó deshacerse del abrazo, pero el agarre de Bill aumentó.

Bill, ¿qué estás diciendo? ¿Qué sucede? ¿Estás bien?

Bill lo soltó y lo miró directo a los ojos. —Tienes que irte, Tom.

¿Qué? ¿Por qué?

Por favor, no puedo explicarlo ahora. Sólo vete. No debiste haber venido —Bill lo estaba empujando, pero Tom se resistió.

¿Por qué no puedes explicarlo?

Por favor —rogó Bill, empujándole más fuerte—. No puedes quedarte conmigo —Tom puso fuerza en sus pies y no se movió ni una pulgada a pesar que Bill seguía empujando. Notó que era más fuerte que Bill.

¿Por qué? ¿Por qué no? —Los ojos de Bill se enfocaron en algo atrás de Tom y se abrieron mucho de terror.

¡Corre! —dijo, jalándole del brazo. Tom miró hacia atrás, intentando ver lo que Bill había visto. Sólo vio unas extrañas luces parpadeantes entre los arbustos—. ¡No mires! ¡Corre! —gritó Bill, jalándole más del brazo. Corrieron, Tom dejando que Bill le guiara.

Mi auto —sugirió Tom.

No —dijo Bill—. No va a encender —afirmó. Tom no estaba seguro del por qué no encendería, pero sabía que Bill decía la verdad. Atravesaron corriendo la carretera y después cruzaron el pasto verde del parque. La mano de Bill se soltó de su brazo. Tom le tomó de la mano y se sintió muy confundido cuando bajó la mirada hasta sus manos. La mano de Bill se sentía suave, pequeña y delicada en la suya, pero lo que veía que estaba agarrando era una mano grande y rasposa.

Bill empezaba a quedarse sin aliento, sus piernas comenzaban a fallarle por el cansancio. Tom intentó ayudarle.

No sueltes mi mano —le dijo Bill, manteniendo un agarre fuerte e incrementando el ritmo. Llegaron a una cuadra de edificios de departamentos y se dirigieron hacia un callejón en medio de dos edificios. Llegaron al final y Bill miró alrededor, por un minuto recuperando el aliento mientras inspeccionaba el área. Se asomó por la orilla de un edificio y vio que aún los seguían. Su mano se alejó una pulgada de la de Tom.

Antes de que Tom supiera lo que pasaba, sintió que lo lanzaban contra la pared y le sacaban el aire de los pulmones. Bill jadeó.

Tom se miró a sí mismo y vio que estaba atrapado dentro de una cinta dura plateada que mantenía sus brazos juntos contra su cuerpo y lo apretaba contra la pared de ladrillos.

¡Pero qué diablos?! —gritó Tom. Bill comenzó a jalar de la cinta desde donde parecía que estaba enganchada con la pared. Gruñó por el esfuerzo. Tom empujaba para separar sus brazos con toda su fuerza. La cinta no aflojó ni un poco.

Ambos giraron sus cabezas cuando escucharon pasos. Tres hombres, quizá en sus veintes o casi treintas, aparecieron al lado del edificio. Bill aumentó la fuerza de sus jaloneos. Tom luchó también, juntando la fuerza de todos sus músculos. Uno de los hombres corrió hasta ellos y en el último minuto Bill se separó e intentó huir. El hombre aumentó el paso y rápidamente lo atrapó.

Ven aquí —dijo, jalándole suavemente, casi con amor, de la muñeca.

No —Bill jalaba su mano, negándose a ser maltratado, pero el hombre le acercaba hasta envolverle en un abrazo. Tom estaba completamente atontado, por decirlo de algún modo, pero cuando vio a Bill golpeando al hombre, buscando liberarse, se llenó de rabia y luchó con renovado esfuerzo contra sus ataduras. La extraña cinta se debilitó y se soltó. Tom cargó contra el hombre que sostenía a Bill. Los otros dos tipos estaban en su camino y le cerraron el paso. Recibió el primer golpe en una espinilla, el segundo en el estómago. Tom cayó de rodillas, sosteniéndose el adolorido abdomen.

Basta —escuchó el quejido de Bill. Luchó por levantarse pero recibió un puñetazo en un costado, seguido de otro en su mejilla. La fuerza le hizo caer hacia atrás y su cabeza impactó con fuerza contra la pared. Cayó al suelo, desorientado. Vio a los hombres rodear a Bill antes de que todo se hiciera negro.

Continúa…

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por Analif

Traductora del Fandom

2 comentario en “Nexus 9”

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