Fic de blame_my_dirty_mind. Traducido por Analif & MizukyChan

Capítulo 6

Era temprano por la mañana del viernes, cuando Tom vio a su rival de bandas dejando la oficina del director. Se deprimió. ¿Qué diablos está haciendo ese pendejo aquí? Steven Durk se dirigía directo a Tom con una sonrisa burlona. Chocó contra su hombro con fuerza al pasar a su lado. Si no hubiera sido porque Tom estaba tan cerca de la oficina del director, le hubiera respondido en ese mismo momento.

Ahórrate la mirada asesina, idiota —dijo Steven—. Deberías agradecerme por tu golpe de suerte —masculló con amargura. Tom observó la forma de su rival, alejarse por el corredor. No tenía idea a qué se refería, pero asumía que tenía que ver con ser llamado a la oficina del director.

El Sr. Durk fue suspendido una semana entera por ingresar alcohol a la escuela —anunció el director. Tom probablemente pudo haber reído, excepto que su estómago se retorció de anticipación. Eso significa que…

Su banda, Sr. Kaulitz, puede remplazarlos este sábado por la tarde en el gimnasio —terminó el director.

Sí, señor. Gracias, señor —Tom no pudo ocultar su alegría por la noticia. Era la última tocada de bandas programada antes del encuentro de bandas. Estaba consciente de que la banda que tocaba el último concierto antes de la competencia sería la que quedaría más tiempo en la mente del público y definitivamente sería beneficiada en la competencia. Vaya que sí era un golpe de suerte. Apenas podía esperar para contarles a sus amigos.

¡Estás bromeando! —Georg casi se ahoga con su coca cola cuando Tom les compartió la noticia. Los había encontrado en el pasillo al inicio del almuerzo.

Oh mierda, Tom, ¿sabes lo que eso significa? ¡Tenemos que hacerlos vibrar! —dijo Gustav.

Una conmoción repentina atrajo su atención. Tom se sorprendió cuando vio la causa. Dos chicos se estaban riendo mientras le impedían el paso a la máquina expendedora de bebidas a otro chico. El otro chico era Bill. Su mano aún sostenía la moneda que pretendía usar.

Tom quería apartar la mirada con desesperación. Su estómago se revolvió como loco. Nunca había pensado ver a Bill fuera de la biblioteca. Algo le decía que Bill no estaba ahí por coincidencia. De hecho, Tom estaba seguro de que no le interesaba para nada la bebida.

¿Quién es ese? —dijo Gustav.

Quién sabe… —respondió Georg—. Pobre tipo —dijo con empatía y por un segundo Tom creyó que se refería a la forma en que molestaban a Bill—. Es tan feo que da miedo.

La gente miraba sin hacer nada, mientras otros lo encontraban divertido. Tom estaba en silencio, intentando con dificultad apartar la mirada y pretender que no lo había visto.

¿Por qué has venido? Tom conocía la respuesta a su propia pregunta. Bill estaba ahí porque quería hablarle. Su estómago se retorció aún más al recordar la noche anterior.

Había terminado de responder el examen de Bill. Se encontraba sentado a su lado con la cabeza sobre sus brazos mientras esperaba a que Bill terminara de revisar sus respuestas. Bostezó, cansado y adormilado por el trabajo y porque ya era tarde. Decidió descansar los ojos un minuto. Su nariz llena del aroma de Bill, lo hacía sentirse a gusto. Le encantaba tanto ese aroma que decididamente se sentaba cerca de Bill al terminar el trabajo y sin siquiera pensarlo.

Sintió algo cálido contra su rostro. Una caricia, como seda, tan suave y agradable que había hecho que sus labios se curvaran en una sonrisa contenta. Amaba esa sensación ligera sobre su mejilla. Suspiró, acercándose más a la caricia. Cuando se dio cuenta de lo que pasaba, su cerebro mandó una señal de alerta que lo despertó de golpe. Bill seguía revisando sus respuestas. Tom miró alrededor, vio que la sección de estudio estaba desierta. Sus ojos se abrieron a más no poder, no comprendiendo lo que pasaba.

¿Acabas de tocarme? —preguntó.

¿Qué?

¿Acabas de tocarme? —repitió Tom.

¿A qué te refieres? —preguntó Bill distraído, pero Tom pudo haber jurado que lo vio tragar, nervioso.

Estaba dormido y tocaste mi cara, ¿no?

¿Toqué tu cara? ¿De qué estás hablando? Estaba revisando tu examen. Dijiste que te quedaste dormido, a lo mejor lo soñaste o algo así.

No, no estaba completamente dormido. Sentí algo. Una mano, una… caricia, en mi cara.

Pero no hay nadie más aquí —Bill frunció el ceño. Miró a Tom extrañado. Tom lo dejó pasar. Miró las manos de Bill, grande y ancha; una mano que no podría haberle tocado de la forma tan particular que había sentido. ¿Y si lo soñé? Si es así, ahora mismo estoy quedando como tonto. Bill lo miraba con una expresión confundida que hacía que su feo rostro empeorara aún más, si es que era posible. Sin importar cuántas veces Tom le mirara, no podía acostumbrarse.

Supongo que sí lo soñé —dijo bajando la mirada. Se sintió tan real, joder.

¿Estás decepcionado de que fuera un sueño? ¿Un sueño en el que te tocaba? —preguntó Bill sorprendido—. ¿Significa eso que te gusto, Tom? —se rió. Tom sintió que sus mejillas se encendían de la vergüenza.

¿Qué? ¡Joder, no! Eso no es… —tartamudeó, sintiendo un jalón extraño en el estómago. Su corazón comenzó a latir contra su pecho y se sintió avergonzado al ver sus manos temblando. ¿Por qué tengo esta maldita sobrecarga de adrenalina?

Relájate, estoy bromeando —dijo Bill, riendo. Una llama se encendió en Tom, retorciéndole el estómago. Por el calor en su cara, sabía que sus mejillas se habían puesto rojas como carmín. ¡Esto es ridículo! ¿Por qué me está pasando?—. Dios, Tom, relájate, era una broma —Bill le mostró el examen—. ¡Mira! Pasaste mi prueba. No tienes que preocuparte por la evaluación de mañana. Estás listo.

Tom no sonrió. Se levantó de la mesa quizá con mucha fuerza.

Gracias por tu ayuda —dijo y se alejó rápidamente. Bill se levantó—. ¡Espera, Tom! ¡Sólo estaba bromeando! ¡Tom!

Salió de la biblioteca, dejando a un confundido Bill atrás, y se apresuró hacia su auto. Estaba muy desconcertado por su propia vergüenza, tenía que irse. Su corazón latía como desenfrenado y lo volvía loco tratar de descubrir el por qué. Entró a su auto y azotó la puerta. Le gustaba estar con Bill y, sí, se sentía muy cómodo con él, pero en serio, ¿por qué la exagerada reacción a una estúpida broma? ¡Estúpido cerebro! ¡A él es a quien le gusto! ¡Maldita sea, tan sólo con verlo cómo me mira! Su mano tocó su mejilla. Aún podía sentir esa gentil caricia. ¿Por qué aún podía sentirla si había sido un sueño? Mintió. Sí me tocó, razonó, sintiendo otro tirón en el estómago. Su corazón se aceleró. Le ponía de los nervios ese anhelo que sentía. ¡Maldición, es increíble! Golpeó el volante y gruñó, asqueado por sus propios pensamientos y los traicioneros sentimientos. ¡Es un chico! ¡Un maldito chico feo! ¡Pero qué mierda pasa! Tan pronto como inició el auto, puso la radio a todo volumen para enmudecer sus pensamientos.

Esa noche dio vueltas sobre la cama con su mente perturbándolo, repitiendo su dilema una y otra vez. Por mucho que intentaba reprimirlo, era incapaz de eliminar los sentimientos de anhelo que lo acompañaban. El siguiente día decidió cambiar su trabajo en la biblioteca por alguna otra cosa en otro lugar.

Tom vio a uno de los chicos abrir paso a la máquina para Bill. A pesar de que dudaba, Bill caminó y colocó su moneda y seleccionó su bebida, sólo para que le fuera arrebatada de la mano. La lata cayó y siseó abriéndose, rociando su contenido por todo el suelo. Muchos de los asistentes rieron. Los dos chicos chocaron sus manos, riendo mientras dejaban al patético Bill.

Cuando pasaron al lado de Tom y sus amigos, Tom les puso el pie, haciéndoles tropezar. Los rostros de Gustav y Georg estaban asombrados.

Perdona —dijo Tom. Los chicos se levantaron enfurecidos, yendo hacia Tom. Tom, Georg y Gustav respondieron con puños amenazantes. Los chicos retrocedieron, se sacudieron las ropas y con miradas llenas de furia, se fueron.

¿Estás loco? —dijo Georg.

¿A qué vino todo eso? —preguntó Gustav. Tom no les prestaba atención. Miraba a Bill, quien le observaba de vuelta, nervioso.

Esperen aquí —dijo Tom a sus amigos. Le vieron incrédulos acercarse al muchacho feo. Tom fue consciente, una vez más, de los latidos de su corazón y su mandíbula se tensó, más de vejación que de vergüenza por verse tan afectado por el otro chico.

Tom —comenzó Bill, pero se detuvo perplejo cuando Tom paró frente a la máquina de bebidas y metió una moneda. Después de recoger su bebida, se la extendió a Bill.

Toma —dijo—. Viniste por esto, ¿no?

Bill parpadeó. —Sí, no… Bueno… No, la verdad no. Sólo que no me podía acercar a ti mientras hablabas con tus amigos. Esperé junto a la máquina y… No era mi intención molestarte. Sólo quería disculparme por lo de ayer.

Tom se alejó con Bill de las personas que podrían escucharlos. —Sí, lo supuse —dijo—. Pero no tenías que hacerlo, Bill. No hay nada por lo que debas disculparte.

Sí, si lo hay. Disculpa por haber hecho una tonta broma tan imprudente. No habría dicho nada si hubiera sabido que te sentirías tan incómodo. No quisiera que dejaras de ir a la biblioteca por mi culpa. —Tom dejó salir un resoplido sarcástico.

¿Por qué pensarías eso? —dijo, aunque sabía que había planeado no volver—. Sólo estaba cansado y frustrado. Pero ya estoy bien. —Por el rabillo del ojo podía ver a los demás observándoles, susurrando. Georg y Gustav también les miraban desconcertados.

¿En serio?

Sí —dijo Tom cortante. Seguía alejándolos aún más de la multitud—. Así que tranquilo. Puedes irte. Estaré ahí el lunes —mintió.

¿El lunes? —preguntó Bill sin ocultar su decepción.

No tengo que ir los fines de semana. Te veré el lunes. Adiós, Bill —Tom sabía que estaba siendo grosero al cortarlo y no dejarle hablar, pero comenzaba a sentirse abrumado por todas las miradas y los murmullos. Regresó con sus amigos.

¿Conoces a ese tipo? —preguntó Gustav.

Sí. De la biblioteca. —Tom se esforzó por sonar despreocupado a pesar de los jirones de su estómago.

¿Qué quería?

Nada importante. Me preguntó por un libro que quiere y no pudo encontrar, pensó que quizá lo puse en el lugar equivocado.

Tan pronto y ya eres un desastre en el trabajo —dijo Georg.

Cállate —dijo Tom. Se giró brevemente para mirar a Bill, sintiendo remordimiento, pero el muchacho feo ya se había ido. Mierda.

Continúa…

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por Analif

Traductora del Fandom

Un comentario en «Nexus 6»
  1. Pobrecito Billy feo 😢 y Tom obviamente está confundido por lo que siente cuando está con él. Supongo ese pinchado que siempre siente en el corazón y la repentina tristeza que lo invade tiene nombre y ese es «Bill» 🥹

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