Fic de blame_my_dirty_mind. Traducido por Analif & MizukyChan

Capítulo 4

Tom intentó desarrugar y acomodar su arrugadísimo examen tanto como fuera posible, para dejarlo liso y legible. Le pegó con la palma de su mano varias veces y el fuerte sonido atrajo miradas molestas. Cuando terminó, deslizó el papel sobre la mesa hasta Bill. Bill lo analizó.

Qué gracioso, cometes el mismo error en todas las respuestas incorrectas —comentó.

No me digas, —resopló Tom.  

Vaya, esto sí que se ve complicado —continuó Bill.

¿Qué? ¿Quieres decir que no lo entiendes?

Claro que entiendo —dijo Bill—. Lo que no comprendo es por qué te enseñan una manera tan compleja de resolver estas ecuaciones.

¿Hay una forma más fácil? Demonios, voy a demandar a ese profesor.

Bill rió.

De acuerdo, comencemos con el primer problema —dijo—. Tienes que clasificar la ecuación. ¿Es cuadrática? ¿Es linear? La primera de tu examen, ¿de qué tipo es?

Uhm… pues —Tom se levantó de su asiento para mirar más de cerca. Después de un rato la espalda comenzó a dolerle, y tuvo que tomar el papel para volver a sentarse.

Sabes, sería más fácil si te sentaras a mi lado —sugirió Bill. Tom eligió sentarse en el lado opuesto, algo tonto teniendo en cuenta que estudiarían de la misma hoja de papel, pero no quería sentarse al lado de Bill. Puede que el chico fuera persona más buena del mundo, pero eso no evitaba que Tom se sintiera un poco asqueado por su apariencia—. Ven. Siéntate a mi lado —dijo Bill, moviendo la silla a su costado.

Un miserable quejido escapó de los labios de Tom. Rápidamente rechinó su silla hacia atrás para cubrirlo. Bill sonrió mientras Tom se acercaba y Tom fingió una sonrisa. Presagiaba algo desagradable, similar a la anticipación de tener que tomar un jarabe de sabor amargo. Finalmente se sentó al lado de Bill.

Bien —continuó Bill, empujando el examen hacia Tom y reclinándose más cerca. Tom sabía que Bill estaba hablando, veía la pluma señalar la ecuación, pero los números se habían vuelto borrosos y la voz de Bill un suave murmullo. No podía concentrar sus sentidos después de que su mente se maravillara tan de repente. Bill olía increíble. Encantadoramente dulce, casi floral, aunque era un aroma definitivamente masculino. Tom no había olido nada como eso antes, ni siquiera entre todas las populares fragancias que conocía. El aroma era de ensueño, entrelazado con algo que le recordaba su hogar. Inconscientemente se acercó más a Bill, inhalando profundamente bocanadas de ese seductor aroma. Estaba muy sorprendido por descubrir que ese era el aroma del muchacho feo. Su mente era un embrollo, todo porque sus ojos y su nariz percibían algo totalmente contradictorio.

Regresó de vuelta a la realidad de golpe, cuando Bill separó su asiento del suyo, sus ojos mirándole con interrogación. Oh mierda, ahora pensará que yo soy el extraño.

Sabes, no me sorprende que repruebes los exámenes —dijo Bill.

¿Qué? —Tom se ofendió. Ese era el único examen que había reprobado.

No puedes mantener tu atención enfocada ni por un minuto —amonestó Bill—. Aquí estoy yo, hablando como tonto y tú te vas a quién sabe dónde, ni medianamente interesado en el asunto —Tom le miró atontado; afortunadamente Bill no tenía ni idea de que era el culpable de su distracción—. ¿No quieres pasar el examen?

Si. Perdona —dijo Tom—. Prometo mantenerme concentrado. Por favor, continúa.

Bill señaló una vez más las ecuaciones. Comenzó a explicarle desde el principio. Todo lo que Tom necesitaba hacer, era primero aprender a reconocer y descifrar las diferentes ecuaciones, porque una vez que lo hacías las opciones para resolverlas disminuían. Entonces, Bill le explicó con paciencia la forma menos laboriosa de encontrar la solución y un método simple para evitar errores.

Bill podría ser un excelente profesor, reflexionó Tom. Notaba la forma en que las manos de Bill acompañaban con gestos el suave tono de su voz. Podía identificarse con ello, ya que él a veces exageraba los mismos ademanes. Sentados cerca, uno al lado del otro, Tom se sentía sobrepasado por un extraño sentimiento que sólo podría describirse como una mezcla entre comodidad y tranquilidad.

Era increíblemente difícil mantenerse concentrado en álgebra cuando su cerebro intentaba desenmarañar los diferentes impulsos que invadían sus sentidos. Se sentía tan cómodo en presencia de Bill, un chico que apenas conocía, y era atraído por el aroma que emitía, pero al mismo tiempo no podía evitar la sensación de disgusto que le provocaba el solo mirarlo.

Hizo cada uno de los problemas en su examen siguiendo las instrucciones de Bill. Se dio cuenta de que llegaba a la solución en pocos pasos.

Todo bien —dijo Bill al revisar sus respuestas. Tom sonrió con orgullo.

¿Tom? —Escuchó su nombre y se giró. Un par de sus compañeros de clase habían venido a la biblioteca. No era sorpresa ver sus expresiones escandalizadas cuando vieron con quién estaba sentando—. Hey, Tom, ven a ver esto —Tom supuso que no había nada que mirar, sino que era una excusa para alejarlo de Bill. Miró a Bill, quien apenas se encogió de hombros. Tom se levantó y se dirigió hacia sus compañeros.

Tom, ¿qué rayos estás haciendo con ese tipo horroroso? —dijo uno de los chicos, sin bajar la voz. Al parecer no le interesaba si Bill escuchaba.

Me está ayudando a estudiar para mi examen —respondió cortante—. Sucede que es brillante.

Oh, qué ironía —se burló el otro. Él y sus amigos rieron.

¿Querías decirme algo o qué? —Tom se cruzó de brazos—. Porque necesito regresar a estudiar.

¿En serio? ¿Vas a volver? Pensamos que te estábamos rescatando.

Me arriesgaré —dijo Tom, girándose para volver a la mesa de estudio. Los chicos se miraron unos a otros, incrédulos.

Tom tomó su lugar al lado de Bill.

Sabes, ya terminamos aquí —dijo Bill—. Puedes volver con tus amigos.

No son mis amigos —respondió Tom.

Oh —Bill abrió su mochila, colocó dentro su libro y pluma y la volvió a cerrar.

¿Te molesta? —preguntó Tom después de un rato. Sabía que no debía preguntar algo tan personal, pero su interés era genuino.

¿Qué?

Te molesta la forma en que…  la gente te trata por tu…

No —respondió Bill secamente, sin molestarse en absoluto.

Pero… ¿no te sientes solo?

De hecho, me gusta estar solo —dijo Bill—. Me mantengo lejos de la gente si tengo elección —Las cejas de Tom se elevaron en su frente. ¿Si tienes elección?—. Quiero decir, me gusta estar apartado —parafraseó Bill—. Excepto contigo. Tú estás bien —Bill le sonrió y de nuevo puso esa mirada de adoración. Tom suspiró a pesar de sí mismo. La forma en que Bill podía cambiar de adorarlo a ignorarlo y a volver a adorarlo era desconcertante.

¿De verdad no te interesa que la gente te evite como la plaga? —insistió.

No —respondió Bill, sonando sincero. Tom no podía entender por qué no se sentía insultado.

Sé de personas que no quieren dejar sus casas porque tienen acné. Probablemente tú has sido molestado toda tu vida. ¿Me estás diciendo que no te ha afectado para nada?

No sabría decirte —tartamudeó Bill, sus manos jugueteando con su mochila—. No lo sé. Probablemente.

¿Probablemente?

El punto es que puedo vivir con ello —aseguró Bill con firmeza, como queriendo poner punto final a las preguntas de Tom. Tom lo entendió y accedió—. A veces me divierto con ello.

Tom inclinó la cabeza, como preguntando a qué se refería. —Observa —dijo Bill.

Tom vio cómo se levantaba y se dirigía a otra mesa, sentándose frente a una chica solitaria. Fue tan evidente cómo la chica perdió la compostura al ver a Bill. Comenzó a recoger sus cosas lentamente, en silencio, con intención obvia de dejar la mesa. Y entonces Bill tosió exageradamente, una mano tapándose la boca. La chica saltó de su asiento, sus libros volando y regándose por el suelo.

Tom se cubrió la boca para ahogar su risa. La chica levantó sus libros con apuro, todo el tiempo dirigiendo miradas nerviosas a Bill. Huyó de la mesa, de la sección de estudio, probablemente de la biblioteca entera. Tom miró a Bill, quien parecía imitarle con la manera en que se doblaba de risa, haciendo bizcos. Incluso la risa de ambos tenía un tono agudo similar.

Bill regresó con Tom. —¡No puedo creer que hicieras eso! —dijo Tom.

Eso no es nada —dijo Bill. Sonrió al recordar a la chica saltando—. Deberías ver lo que pasa cuando eructo. Por lo que me han dicho, es peor que asqueroso.

Tom se atacó de la risa, tan sólo imaginándolo. Bill le siguió después de escucharle. La risa de Tom aumentó después de escuchar la de Bill. Descubrieron que la risa del otro era demasiado contagiosa y por varios minutos no pudieron parar. Era algo bueno que ya era pasada la medianoche y que la biblioteca estaba prácticamente vacía. La gente los hubiera callado si hubiera sido lo contrario. No fue sino hasta que sus adoloridos estómagos ya no pudieron más que se forzaron a sí mismos a callar.

Continúa…

Muchas gracias a blame_my_dirty_mind, quien aparte de escribir este bello fic, ha beteado el capítulo. No olviden dejar su amor en los comentarios.

por Analif

Traductora del Fandom

Un comentario en «Nexus 4»
  1. Ahh los AMOOOO! Me encanta que aún con esa apariencia de Bill, no se puede negar la química entre ellos. Supongo que ese era el objetivo del autor y está muy bien logrado. La estoy disfrutando mucho❤️

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