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Fic de blame_my_dirty_mind. Traducido por Analif & MizukyChan
Capítulo 28 (Parte 2)

El elevador descendió varios pisos antes de abrir las puertas. Bill guió a Tom a una de las muchas plataformas de metro, una que afortunadamente estaba desierta. Se subieron al único tren a la vista.
—¿A dónde va este?
—Al otro lado del Cañón —respondió Bill. Tom recordó haber visto el gran cañón el día que lo trajeron a la base—. Estas bases secretas, son verdaderas ciudades subterráneas —elaboró el pelinegro—, conectadas por una intrincada red de trenes subterráneos. —Tom resopló con desdén. Era como si el gobierno fuera dueño de dos mundos diferentes en uno.
Una vez que estuvieron lo suficientemente lejos de la base, Bill exhaló, cerrando los ojos. La imagen del Dr. Lawrence se desvaneció y Tom se quedó sin aliento cuando el hermoso perfil de su hermano emergió frente a él. El tren llegó a su destino y los gemelos bajaron. Caminaron hacia un par de enormes puertas grises.
—Necesitamos tomar nuestro transporte de huida —dijo Bill, sonriendo. Las puertas se abrieron y Tom jadeó de asombro. Era un estacionamiento colosal, sin embargo, no era el estacionamiento lo que lo sorprendió, sino el enorme despliegue de exóticos y dolorosamente costosos vehículos.
—¡Oh, Dios mío! —Gritó Tom, como si acabara de entrar al cielo. Bill soltó una risita. Tom soltó el bolso de Bill y su mochila y caminó hacia un hermoso Bugatti rojo. Tocó la suave superficie.
—No vas a ir a ninguna parte en ese auto. —Tom se sorprendió y sus ojos se abrieron mucho. Giró y vio a Cody apuntándole con un arma que lucía muy extraña. Tom levantó las manos, tragando. El ronroneo del motor de un auto comenzó y Tom miró un lujoso Audi azul R8, rodando frente a él. Las cejas de Tom se alzaron cuando Lars salió del vehículo—. Ese es mejor —dijo Cody, levantando su arma. Lars le lanzó las llaves a Tom y éste las atrapó por reflejo. Tom vio a Andreas entrando en el estacionamiento, vestido con sombrero y ropas negras, transportando un maletín de laptop.
—Ayúdame aquí, Lars —dijo Cody. Lars sacó una pistola similar de la parte de atrás de sus pantalones y ambos apuntaron sus armas a autos al azar. Tom se cubrió los oídos mientras apuntaban con las armas, pero nada pasó, aunque Cody continuó haciendo sonidos de disparos. Lars y Cody comenzaron a moverse entre los muchos vehículos estacionados, apuntando con sus extrañas armas, haciendo disparos invisibles.
—Asesinos de autos —dijo Bill. Tom lo quedó mirando—. Eso le pasó a tu auto la noche que me encontraron. Es un aparato con efecto de malfuncionamiento que sofoca la batería por varias horas. Creo que eso nos dará una buena ventaja.
—¿Pero, por qué nos están ayudando? —Preguntó Tom.
—Yo también estoy sorprendido —dijo Bill—. Tal vez Andi tiene algo que ver con eso. —Ambos miraron a Andreas, quien estaba ocupado tecleando en su laptop. Andreas sintió que los dos gemelos lo observaban. Los miró brevemente antes de volver a su laptop.
—Me atraparon —confesó—, y tuve que contarles.
—¿Te atraparon? —Dijeron Bill y Tom.
—Lo atrapamos con un par de bebidas energéticas —explicó Lars—, sólo bebe de esas cuando se prepara para una misión.
—Le hicimos cosquillas hasta que confesó —agregó Cody.
—¿Y por qué no nos dijeron a nosotros? —Dijo Tom.
—Me he sentido un poco culpable últimamente —dijo Cody—. Ya sabes, después de todas esas pruebas y hacer esto, como que me hace sentir mejor.
—Igualmente —dijo Lars.
—¿Pero qué les pasará a ustedes una vez que el Dr. Lawrence se entere que nos fuimos?
—Nada. Fingiremos demencia y culparemos a Andreas —respondió Cody con una sonrisita de lado. Andreas resopló, pero continuó tecleando en su laptop—. Pero nunca se irán a menos que se apuren. —Tom observó mientras los operadores continuaban deshabilitando el resto de los vehículos. Giró hacia a Andreas y vio a Bill sosteniendo algo como un pequeño mármol por encima de él, antes de tomar su bolso.
—Ven aquí, rapero —dijo Andreas. Tom lo hizo.
—Gracias por ayudarnos —dijo Tom rápidamente.
—No estarías tan agradecido si supieras que traté de persuadirlo a que se quedara, pero él simplemente no escucha —respondió Andreas—. Insiste en que no tenemos derecho de mantenerlo aquí, porque tiene una verdadera familia y no pude encontrar un buen argumento contra eso. —Andreas tomó la muñeca de Tom y removió su reloj, luego tomó un reloj de diseño exquisito y se lo puso. Tom alzó las cejas.
—Wow. No debiste —dijo.
—Es un artefacto de rastreo —Andreas bufó—, tu hermano se quitó el suyo. —Tom hizo una mueca.
—¿Y por qué crees que queremos que nos rastreen? —Comenzó a quitarse el reloj.
—Porque no es seguro allá afuera —Andreas sujetó la mano de Tom y reajustó el reloj en su muñeca—. Además, tiene un sensor que se activa con presión —le mostró a Tom un pequeño botón—. Sólo podremos rastrearlos si tú quieres que lo hagamos.
—Gracias, pero si Bill cree que no necesitamos un artefacto de rastreo, entonces, yo tampoco —Tom se volvió a quitar el reloj.
—Eres igual de loco que él —Andreas lo regañó.
—¿Tú me estás llamando loco? —Se burló Tom—. Yo no soy el que trabaja para gente que experimenta con mierda alienígena.
Andreas hizo una mueca y Tom la correspondió. El ruido de ropas los hizo voltear las cabezas y ambos se pusieron brillantemente rojos, mientras veían como Bill se quitaba la bata blanca y se quitaba la ropa justo frente a ellos. Como si sintiera sus intensas miradas, Bill los miró y ellos se dieron la vuelta en el acto, tosiendo y aclarándose la garganta.
—Créeme —dijo Andreas con un tono mucho más suave esta vez—, si el enemigo encuentra una forma de rastrearlos, vas a querer que nosotros también lo hagamos.
Tom suspiró. Las palabras de Andreas le obligaron a tener más sentido y volvió a ajustarse el reloj en la muñeca.
—¿Para qué es este otro botón? —Preguntó, presionándolo. La parte superior del reloj de Andreas se volvió difusa, convirtiéndose en una pequeña pantalla verde que se iluminó.
—Para contactarme —respondió Andreas, aunque Tom había descubierto eso por sí mismo. Arrugó el ceño, pero porque vio que el reloj de Andreas era mucho más genial que el suyo. Andreas tomó una pequeña caja lujosa de su bolso, la abrió y sacó un pequeño mármol del interior.
—¿Qué es eso? —Preguntó Tom.
—El gietri de tu hermano. Lo usaré como medida defensiva de rastreo —contestó Andreas. Tom alzó una ceja—. Un señuelo —le explicó el rubio—. Voy a poner esto en uno de los helicópteros negros y lo voy a volar en la dirección opuesta.
—¿También puedes volar helicópteros?
—Puedo hacer cualquier cosa, mientras esté conectado a una red.
—Oh, quieres decir que puedes hacerlo a control remoto —supuso Tom.
—Más o menos. Puedo interferir en el sistema de navegación. Cuando esos bastardos sacaron a Princesa fuera de la base, ¿quién crees que derribó ese helicóptero? —Dijo Andreas arrogante. Tom no pudo evitar dar un paso al frente y estrellar al otro en un abrazo. Andreas quedó en shock, por decir lo menos, pero no se movió, ni empujó a Tom.
—No sé si mi hermano alguna vez te agradeció por eso, pero espero que no te importe que sea yo quien te de un bien merecido abrazo de agradecimiento —dijo Tom.
—Sí, bueno, supongo que tendrá que servir —dijo Andreas con un suspiro resignado—. De todos modos, probablemente será lo más cerca de saber lo que se siente un abrazo de él.
—¿Quieres un beso? —Tom estiró los labios. La mandíbula de Andreas cayó al suelo. Alejó a Tom de un empujón. Tom rió y Andreas también lo hizo, pese a sí mismo.
Bill finalmente se unió a ellos, después de haberse cambiado a su mono-traje. Cody y Lars se reunieron con Andreas y los gemelos.
—Todo listo —dijo Lars. Bill puso el bolso y la mochila de Tom en los asientos de atrás y Tom vio el estuche de su guitarra adentro.
—Tal vez ahora, por fin tenga la oportunidad de conducir —Bill sonrió feliz.
—No creo que lo intentes en este auto —dijo Cody—. ¿Cuál es la idea de escapar si vas a morir justo afuera? —Bill bufó y Tom rió.
—¿Me puedo quedar con el auto? —Tom rió.
—Claro, si puedes conducir sobre el océano —contestó Cody. Tom resopló y ahora Bill rió.
—Bueno, gracias por ayudarnos —dijo Tom a los operadores.
—Asegúrense de estar a salvo —Lars sonrió.
—Rapero y Princesa, gemelos en fuga —vitoreó Cody.
—¿Desde cuándo me llamas rapero? —Bufó Tom.
—Es tu alias asignado —dijo Lars. Tom se volvió hacia Andreas, achinando los ojos. El rubio desvió la mirada.
—Yo voté por Ricitos de Oro, pero perdí —Cody se alzó de hombros. Tom hizo una mueca, pensando por primera vez en cambiar su estilo de cabello.
—Torre de control despejado —anunció Andreas a los operadores—. Muévanse.
—Sí, señor —lo saludó Lars—. A los helicópteros, Cody.
Andreas le pasó la caja lujosa a Lars y los dos operadores se dispusieron a ponerla en uno de los helicópteros negros de la superficie. Agitaron la mano como despedida, mientras dejaban el estacionamiento. Andreas sacó una bolsa llena de dulces de colores de su bolso.
—Para el camino —dijo.
—¡Oh! —Bill aplaudió—. Muchas gracias, Andi. —Tomó la bolsa de dulces y lo besó en la mejilla—. Aprecio mucho lo que haces por mí. No diré adiós, porque sé que estaremos en contacto. —Bill le dio un guiño y volvió a meterse en el auto, en el asiento del copiloto. Andreas estaba idiotizado. Tom le sonrió y Andreas volvió a poner la cara seria.
—Diríjanse al gran arco de la derecha. Sigan por el túnel largo con luces azules, hasta que lleguen a la carretera. —Andreas le dio instrucciones—. El GPS los guiará hasta un aeropuerto privado, donde un jet los estará esperando.
Tom le ofreció la mano para despedirse. Andreas parpadeó y la tomó.
—Por favor, cuida de él —Andreas suspiró y Tom le dio una palmada en el hombro.
—Ambos cuidaremos de él —sonrió. Andreas correspondió la sonrisa y asintió—. Nos vemos, Andreas.
Tom entró al auto y encendió el motor. Observó el rostro desconsolado de Andreas por el espejo retrovisor hasta que se desvaneció de la vista cuando entraron al túnel.
& Continuará &
¿Qué sucederá desde aquí? Es todo un misterio, uno que no se pueden perder. Muchas gracias por la visita y no olviden dejar sus saludos a la autora en los comentarios.