
Notas: Muy buen día. Este capítulo lo traduje yo, MizukyChan, y fue beteado para ustedes por DirtyMind, así que disfruten su lectura.
Fic de blame_my_dirty_mind. Traducido por Analif & MizukyChan
Capítulo 28 (Parte 1)

—¿A dónde crees que vas, chico malo? —El Dr. Lawrence le dio una mirada lasciva. El rostro de Tom mostraba un shock absoluto, su corazón todavía latía rápido. Las puertas del elevador se cerraron. El Dr. Lawrence volvió a tirar de Tom a un gran beso húmedo. Tom rápidamente cerró los ojos y sintió que se derretía y gemía en el beso. El Dr. Lawrence cortó el beso, ambos jadeaban por la falta de aire.
Tom todavía miraba fijamente al Dr. Lawrence, mientras el elevador avanzaba, finalmente recobró el aliento cuando el Dr. Lawrence soltó una risita.
—Eso no fue gracioso —bufó Tom.
—Sí, lo fue.
—No lo fue. Por poco me da un ataque al corazón. Por un segundo, realmente pensé que… —Tom se detuvo al sentir un fuerte e involuntario escalofrío—. En serio, ni siquiera hueles como tú.
—Me puse algunas capas de vaselina. Aprendí el truco después de una experiencia previa que no resultó.
—¿Por qué no me dijiste qué planeabas hacer?
—No tengo un plan. Estoy haciendo las cosas sobre la marcha. El diseño de la base, en realidad no te deja más alternativa. Sólo tenemos un camino y una sola oportunidad. Es solo que escapar, como regla, es más fácil si se hace por la noche. —Bill sonrió. Tom rodó los ojos.
—¿Cómo metiste a Andreas en esto?
—Dije que quería dulces. Él siempre me trae dulces, pero es un secreto, así que él entendió que quería algo más. Lo necesitaba para poder buscar algunas cosas antes de tratar de escapar y, bueno, nosotros no habríamos podido hacerlo por nuestra cuenta.
—¿Y estuvo de acuerdo? —Preguntó Tom dudoso—. Nunca pensé que querría dejarte ir.
—Él haría cualquier cosa por hacerme feliz —Los labios de Tom se tensaron. Él y Andreas podrían no llevarse bien, especialmente porque eran rivales en el amor, pero sentía que realmente apreciaba a Andreas.
—¿No se meterá en problemas? —Preguntó.
—Podría, pero igual es una parte importante del proyecto. A él lo necesitan más de lo que me necesitan a mí. —Las puertas del elevador se abrieron y salieron a un piso en el que Tom estaba seguro nunca había estado. Supuso que ahora estaban en alguna instalación de laboratorio, porque la palabra “Genético” se usaba en casi todas las señaléticas que apuntaban a diferentes módulos. Siguió de cerca cada paso de su hermano.
Una vez más, se cruzaron con puertas identificadoras, que se abrirían solas, una vez que se acercaban.
—¿Quién está abriendo todas las puertas? —Tom no pudo evitar preguntar, desconcertado.
—La llave maestra, Andi —respondió Bill con naturalidad. Tom suspiró. Ahora entendía lo esencial que era Andreas para los propósitos encubiertos de la base. Bill fue a la sala de lavado y retiró un bolso, luego cruzó hasta el siguiente corredor y se escondió detrás de la pared—. ¿Qué hora es? —Preguntó a Tom. El mayor miró su reloj.
—Casi las 2.30
—Bien —dijo Bill—. En cualquier momento —Tom permaneció quieto, esperando lo que fuera que Bill esperaba. Comenzó a escuchar pasos en el pasillo. Alguien venía. Tom casi saltó cuando vio aparecer al verdadero Dr. Lawrence que pasó junto a ellos. La imagen del gietri de Bill lucía exactamente igual, hasta vestía la misma bata blanca. Tom no se podía ajustar a ver a dos Dr. Lawrence en la misma habitación.
—¿Acaso duerme alguna vez? —Se preguntó.
—Tres o cuatro horas al día, tal vez —respondió Bill—, pero probablemente es más que suficiente para alguien como él.
El Dr. Lawrence se dirigió directamente a la máquina del café, que estaba casi justo al frente de la posición de los gemelos. Presionó los botones para su café, pero gruñó cuando nada pasó. Miró alrededor, para ver si los cables estaban correctamente conectados y luego, como una persona racional, le pegó y pateó la máquina para ver si volvía a funcionar. Por supuesto que no lo hizo y él hizo un ruido por su propia reacción estúpida.
Bill soltó una risita.
—¿Sabes qué está pasando? —Susurró Tom.
—Andreas jugó con la máquina un rato antes —respondió el pelinegro. El Dr. Lawrence revisó su reloj, soltado un suspiro frustrado y comenzó a alejarse caminando—. El Dr. L es un neurótico del tiempo, sigue la misma rutina todos los días, fielmente, lo que lo vuelve muy predecible.
Bill comenzó a seguir al verdadero Dr. Lawrence y Tom hizo lo mismo. El Dr. Lawrence entró en la habitación del lado. A través de las ventanas, Tom vio que el Dr. Iba a una pequeña cocinita. Bill se arrodilló rápidamente, dejando su bolso en el suelo. Lo abrió y empezó a buscar dentro. Sacó un objeto que lucía como una manija de ónice, similar a la de un arma. Tan pronto la cerró en su mano, el aparato hizo clic y algo, como delgadas hojas metálicas, salieron de ahí y se unieron en las esquinas, formando un pequeño plato, del que germinaron antenas como palillos en el centro. Bill apuntó el platillo recientemente formado en la dirección del Dr. Lawrence.
—¿Qué estás haciendo? —Tom estaba asustado hasta de preguntar.
—Voy a transmitir un poco de mi energía hacia ese horno microondas —dijo Bill. Tom vio al Dr. Lawrence llenando una taza de agua del dispensador y poniéndola dentro del microondas. La mano de Bill presionó la manija y el pequeño palillo-antena comenzó a ponerse de un color azul neón—. Sólo lo suficiente para sobrecalentarlo. —El microondas sonó al detenerse y el Dr. Lawrence sacó la taza. Bill soltó el aparato, que volvió a ser sólo una manija y la puso otra vez en el bolso—. Y ahora un pequeño show —sonrió, sus ojos ansiosos se dirigieron al Dr. Lawrence—. Creo que esto te gustará. —Tom miró curioso.
El Dr. Lawrence tomó una cucharada de café instantáneo y la puso en la taza. El agua explotó y brilló como la fiera explosión de un volcán mientras comenzaba a hervir—. ¡Maldición! —El hombre gritó espantado, dando vueltas y chocando contra los muebles y luego, saltando como bailarina, mientras varios platos y vasos cayeron, dejando un desastre a sus pies.
La mandíbula del falso Dr. Lawrence colgaba en una risa silenciosa y malvada, mientras sus ojos se achinaban. Tom soltó una carcajada, golpeando su boca con la mano, mientras se doblaba de la risa, sacudiendo los hombros.
El verdadero Dr. Lawrence estaba cabreado y gruñó, mientras trataba de limpiar el desastre y se volvió absolutamente loco cuando vio que su bata estaba manchada. Salió de la habitación y se alejó rápidamente.
—Okey. Ahora se irá a cambiar, porque no se atrevería a ir a trabajar hecho un desastre y eso lo mantendrá ocupado un rato; estoy usando su ropa de reserva —explicó Bill con una sonrisa. Tom se limpiaba las lágrimas de risa. Bill tomó un vaso de papel de su bolso y luego le pasó el bolso a Tom. El mayor lo tomó y se colgó el tirante en el hombro.
—Necesitamos ir a la plataforma del metro. Hay sólo un elevador que funciona a esta hora que tiene acceso al metro y está al otro lado de ese módulo. —Bill señaló un par de puertas blancas, la entrada al laboratorio principal—. Hay menos de un puñado de trabajadores por la noche, pero todos estarán esperando la supervisión nocturna del Dr. Lawrence. Tan pronto como entre, tú te escondes a la primera oportunidad que tengas. Una vez que llame su atención, serás capaz de moverte. No puedo hablar, o delataré mi cubierta, así que si me ves caminar fuera del pasillo principal, escóndete hasta que regrese. —Tom había empezado a sentirse realmente nervioso—. Si logramos cruzar, estaremos prácticamente fuera de la base —lo animó Bill. Tom inhaló rápidamente. Bill se limpió la bata blanca y avanzó hacia las puertas, sosteniendo el pequeño vaso en su mano derecha—. ¿Listo? —Tom exhaló y asintió—. Okey, aquí vamos —dijo Bill.
Bill abrió las puertas. Tom se agachó, manteniéndose pegado a la pared. Vio el elevador, justo al final del corredor, delimitado por una larga línea de estaciones de trabajo y algunas veces, unas puertas giratorias a la altura de la cintura a ambos lados; pero tragó cuando se dio cuenta que la mayor parte del área no tenía ventanas. Bill se acercó a las estaciones de trabajo y Tom se apresuró detrás.
Bill avanzó por el pasillo con una mano en la espalda, con rostro serio, asintiendo levemente a los trabajadores. Los miembros del staff no tenían idea mientras Bill caminaba, acostumbrados a ver al Dr. Lawrence hacer sus rondas, con un café en la mano. Cada vez que volteaban a ver al doctor, Tom se movía furtivamente detrás de las gavetas y estantes, manteniéndose a nivel de Bill.
Avanzaron más de la mitad del corredor y Tom estaba a punto de sentirse victorioso, cuando los pasos de Bill se detuvieron. Tom notó dos miembros del staff dejando sus estaciones, dirigiéndose al pasillo principal. Bill salió del pasillo y Tom lo perdió de vista mientras iba de una estación de trabajo a otra y se paraba detrás del refrigerador. Tom asumió que Bill estaba evitando el diálogo. Los miembros del staff caminaron irritantemente lento, conversando entre ellos y, para consternación de Tom, entraron a su área de escondite. Los trabajadores se movieron unos minutos en uno de los fregaderos antes de finalmente regresar a sus estaciones de trabajo.
Tom exhaló y se asomó de su escondite hacia el pasillo principal. Vio que Bill había vuelto al pasillo y que nuevamente, se dirigía hacia el elevador. Tom se apresuró a alcanzarlo. Llegó a su nivel y se acercó un poco más para que pudieran hacer contacto visual. Sus manos comenzaron a temblar inexplicablemente y sus entrañas se apretaron. Tom apretó el ceño. La sensación de sus entrañas pronto fue sobrepasada por un repentino dolor de cabeza y parpadeó cuando la cabeza del Dr. Lawrence se vio desenfocada y se transformó en una enorme señal de “ALTO”. Tom se detuvo, dudoso. La señal se volvió brillantemente roja, justo cuando el dolor en su cabeza se volvió peor. Un movimiento captó su atención y sus ojos se abrieron cuando vio a otro Dr. Lawrence completamente histérico, mientras negaba con la cabeza y agitaba los brazos salvajemente. Tom jadeó y volteó la vista hacia la bata blanca caminando por delante. Estaba siguiendo al verdadero Dr. Lawrence. Como si sintiera que lo observaban desde atrás, el Dr. Lawrence se detuvo y miró alrededor. ¡Mierda! Tom cayó al suelo. Rápidamente se deslizó detrás de la estación de trabajo más cercana y luego se escabulló más lejos, detrás de un estante que se veía mucho más seguro.
Exhaló, tratando de componerse—. ¡Mierda! —Se enderezó cuando el Dr. Lawrence se apareció justo a su lado.
—Sshh —dijo Bill y se sentó junto a Tom, para recuperar el aliento.
Tom jadeó, apretando su histérico corazón. A este paso, estaba seguro que de verdad tendría un ataque cardiaco antes de siquiera poder alcanzar el elevador. Ambos se apoyaron contra el estante, jadeando. El cuerpo de Bill temblaba del susto. Las entrañas de Tom se apretaron por reflejo, pero los latidos de su corazón se multiplicaron por dos, con su propio miedo.
—Eso en verdad dolió —dijo Tom, frotándose la frente.
—Lo siento —dijo Bill—. Me asusté y puse todo lo que tenía en ello. Dios, odio que ni siquiera pude retrasar su horario por un minuto.
—¿Y ahora, ¿cómo salimos de esta? —Preguntó Tom.
—Estoy pensando. Estoy pensando —murmuró Bill—. Se fue a esa pequeña oficina, así que ver al Dr. L de vuelta en el pasillo definitivamente le va a parecer raro al staff.
—¿No puede Andreas distraerlos o algo así?
—Podría, pero sabe que más deslices en el sistema, a la misma hora, levantaría sospechas.
—¿Qué? ¿Quieres decir que estamos atrapados? —Tom jadeó.
Bill suspiró—. Ya casi llegamos, sólo nos quedan unos cuantos metros. Vamos a tener que arriesgarnos —dijo al fin.
—¿Corremos?
—No queremos llamar su atención. Gateamos —dijo Bill—, y esperamos lo mejor. Vamos. —Bill se puso en cuatro y Tom lo imitó.
Avanzaron lentamente, abriéndose camino entre los muebles. Tom miró cuidadosamente a los trabajadores, rogando que ninguno los notara. Estaban sólo a un par de metros del elevador, pero Tom vio que la última estación de trabajo estaba ocupada con dos trabajadores. Bill pasó primero, con cuidado extremo, y se detuvo a salvo, detrás de un estante alto, al final del pasillo. Las puertas del elevador se abrieron, como si los esperara. Bill giró para ver a Tom, quien se movió entre los trabajadores con movimientos meticulosos.
Bill saltó y Tom dio un bote, deteniéndose bruscamente cuando una de las sillas se movió, mientras el trabajador se inclinaba sobre ella. Tom escuchó el ruido de objetos cayendo y sus ojos se abrieron grandemente cuando un lápiz dejó de rodar al quedar en contacto con su pie.
—¿Qué fue eso? —Preguntó uno de los trabajadores.
—Se cayó mi lápiz. Maldición, rodó debajo del banco. —La mandíbula de Tom tocó el suelo. Miró al falso Dr. Lawrence, quien lo miraba de vuelta, paralizado por el shock. Una gota de sudor bajaba por la sien de Tom y pudo sentir su propio pulso en los costados de su cuello. Escucharon al miembro del staff gruñir por el esfuerzo, mientras se doblaba para recuperar su lápiz. Oh, mierda. Eso es todo. Estaban fritos. Los iban a descubrir.
Tom cerró los ojos, apretados e hizo una mueca, esperando escuchar un grito ensordecedor en cualquier momento, pero sus ojos se abrieron de golpe y su mente se congeló; confundido, al escuchar el inconfundible sonido de un pedo.
—Oh, no. No acabas de… —vino una voz sorprendida.
—Cállate —fue la incómoda respuesta—. Le puede pasar a cualquiera.
Tom se cubrió la boca, lleno de ganas de reír y miró a Bill, quien tenía las dos manos en la boca para evitar estallar en risotadas. El trabajador desistió y pronto, abandonó el lápiz. Tom aprovechó la oportunidad y rápidamente corrió al otro lado de las estaciones de trabajo.
—¡Jesús, hombre, estás muerto por dentro! —Tom apretó los labios, poniéndose azul mientras aguantaba la risa. Bill apretó los ojos, mientras movía el pie para evitar estallar en carcajadas. Tom chocó con él y ambos corrieron como locos hacia el elevador. Tan pronto las puertas del elevador se cerraron, estallaron en risas maniáticas.
Administración: Para evitar que esta traducción sea plagiada en Wattpad, o en otra plataforma, la hemos puesto en la tienda, si alguien la sube en algún sitio será castigado por derechos de autor. Si quieres leerla completa y tenerla en PDF, pincha «aquí«