
Notas: Muy bonito día para todos. Recomiendo que tengan un vaso de agua fría a su lado, cuando lean el capítulo, sólo por si acaso. Este capítulo lo traduje yo, MizukyChan, y fue gentilmente beteado por DirtyMind.
Administración: Para evitar que esta traducción sea plagiada en Wattpad, o en otra plataforma, la hemos puesto en la tienda, si alguien la sube en algún sitio será castigado por derechos de autor. Si quieres leerla completa y tenerla en PDF, pincha «aquí«

Fic de blame_my_dirty_mind. Traducido por Analif & MizukyChan
Capítulo 26
Tom corrió de vuelta a la habitación de Bill, sin perder un solo segundo. Cuando llegó al área de vigilancia, se detuvo para componerse un poco. Esta vez Bill no fingió estar sorprendido por su repentina llegada. Estaba mirando al corredor angosto incluso antes de que Tom lo cruzara.
—¿Lo encontraste? —Preguntó Bill tan pronto Tom entró a la habitación.
—Uh… sí —respondió Tom, olvidando que se suponía debía recuperar algo. Rápidamente subió una manga para mirar el reloj. Bill sonrió. Tom lo miró. No podía oír sus pensamientos y, por un minuto, pensó que el implante no estaba funcionando. Bill se sentó en su escritorio.
—Ya casi terminé con la canción —dijo, tomando su lápiz y empezando a escribir—. ¿Te gustaría ver televisión o jugar algo?
Tom suspiró, frustrado—. No, está bien. —Se dejó caer en el sofá y tomó su guitarra—. ¿Te importa si toco?
—No, adelante —contestó Bill —Se ubicó para escribir en su libreta. Tom exhaló y comenzó a tocar, completamente decaído, pero sus ojos se abrieron cuando el primer pensamiento finalmente sonó en su cabeza.
Adoro sus manos. Vio a Bill mirando sus manos. Los ojos de Bill se movieron hacia los ojos de Tom y sonrió, luego desvió la mirada. Maldita ironía. Toda mi vida deseando encontrar a mi hermano, sólo para descubrir que es precioso. Maldición, no debería pensar de esta forma. ¿Por qué no puedo detenerme?
Tom erró una nota en un segundo, pero se recuperó de inmediato. Ahora está tan cerca y aun siento que está tan lejos. Bill suspiró. Los ojos de Tom se mantuvieron fijos en su guitarra, pero podía sentir los ojos de Bill otra vez puestos en él.
¿Por qué no me desea? Tom levantó la vista y Bill rápidamente esquivó su mirada, volviendo a mirar su libreta, sonrojándose. Tom estuvo a punto de arrojar su guitarra y gritar sí te deseo, te deseo tanto que duele, pero se congeló cuando una imagen se formó en su cabeza, una que lo dejó parado como tonto. Vio a Bill, pero su hermanito tenía puesto un conjunto erótico, con una malla negra ajustada en el torso. Tal vez si me pusiera algo más provocativo él podría superar el hecho de que somos hermanos.
La imagen de Bill en la mente de Tom, comenzó a tocarse por los lugares más sensuales, justo arriba de la reveladora ropa interior. Tom estaba tan en shock, que no pudo continuar tocando, pero no se atrevió a distraer a Bill de sus pensamientos; él nunca se hubiera imaginado que su hermanito fuera tan pervertido y le encantaba. Hizo el esfuerzo de seguir, moviendo precariamente su guitarra para evitar que se viera su bulto creciente.
Bill continuó imaginándose a sí mismo en posiciones eróticas y luego, la imagen de Tom apareció en su mente. La imagen de Bill se arrodilló frente a su hermano, desabrochando ansiosamente el cierre.
Tom cerró los ojos apretados, con la boca abierta, sus manos tocaron las cuerdas equivocadas. Era demasiado que soportar. Me pregunto si mi piercing hace que realmente se sienta bien. ¿Le gustaría a Tomi? La imagen de Bill sacó el miembro de Tom de sus pantalones y abrió su boca. El piercing de su lengua estuvo a punto de tocar su carne resbaladiza.
—Oh, Dios mío —gimió Tom. La imagen se desvaneció por completo. Mierda. Maldijo Tom, abriendo los ojos. Bill lo estaba mirando con el ceño apretado.
—¿Qué? ¿Qué pasa? —Preguntó curioso. Tom se le quedó mirando, tratando de arrebatar las imágenes de en su mente, aunque sabía que el efecto se había desvanecido, ya que una leve presión regresó a su cabeza. No importaba. Ya tenía todo lo que necesitaba.
Dejó la guitarra y se levantó, caminando hacia Bill, tomó su muñeca y casi a la fuerza, lo levantó de su silla.
—¿Tom? —Bill arrugó el ceño. Tom presionó hacia adelante y Bill retrocedió hasta que quedó contra la pared—. ¿Qué sucede? —Tom sabía que estaban siendo observados y no estaba dispuesto a darle un espectáculo a los operadores, pero sí quería que sus caras estuvieran muy cerca como para susurrar.
—¿Sabes de lo que se trataba esta última prueba?
—¿Última prueba? —Preguntó Bill, por un segundo miró a los operadores que, sin duda, los estaban observando—. No, ¿por qué? —susurró de vuelta.
—Querían saber qué pasaría si también me inyectaban el implante alienígena.
—¿Te hicieron, qué? —Dijo Bill, en shock y enojado.
—Está bien. No me dolió. Estoy grande, así que en realidad no funciona, sólo se activa un par de minutos. Acabo de volver de la oficina del Dr. Lawrence; me puso una segunda inyección. Y justo ahora, dejó de funcionar.
—¿Funcionar? ¿Qué quieres decir? ¿Qué hace?
—De alguna forma, abre mi mente a la tuya —respondió Tom y Bill parpadeó.
—¿Lo hace? ¿Cómo?
—Bueno, sólo digamos que… creo que te ves realmente bien en esa malla.
Los ojos de Bill se abrieron mucho. Su cara se puso completamente roja—. ¡Oh, Dios mío! —Chilló, cubriéndose la cara con la más terrible vergüenza. Empujó a Tom con brusquedad y corrió hacia el baño, lamentándose todo el camino—. Oh, Dios mío. Oh, Dios mío. —Tom corrió detrás de él y metió su zapato para evitar que Bill se encerrara adentro. Los ojos del pelinegro estaban llorosos por la vergüenza—. No, por favor —dijo, tratando de empujar la puerta para cerrarla.
—Whoa, ¿están peleando o algo así? —Preguntó Lars.
—Supongo que Princesa no debió haber tonteado con esa guitarra —respondió Cody.
Tom le dio un fuerte empujón a la puerta, empujando a Bill dentro del baño y luego cerró la puerta detrás de él. Pegó a Bill contra la pared y miró directamente a los temblorosos labios del pelinegro—. Lo siento —dijo Bill, encorvándose y cerró fuertemente los ojos.
—Oh, Dios no. Me encanta —dijo Tom—. Te amo, Bill. Nunca dejé de estar enamorado de ti. —Bill abrió los ojos, su rostro cambió radicalmente, como si no creyera lo que escuchaba—. Cada día me matas; no tienes idea lo mucho que te deseo.
Tom se inclinó hacia adelante y juntó sus labios con toda la intensidad del deseo acumulado. Bill se quedó congelado, con los ojos muy abiertos, y luego los cerró, cediendo ante el beso, tirando y liberando sus manos del agarre de Tom. Sostuvo el rostro de Tom y profundizó el beso, metiendo su lengua dentro de la boca de Tom como una bestia despertando, arrojándose furiosamente a él. Tom no estaba listo para ello y se tambalearon hacia la pared opuesta. Ahora era Bill quien tenía pegado a su hermano mayor contra la pared, devorando la boca de Tom como si muriera de hambre. Tom estaba sorprendido por ser correspondido con tanta fuerza. Separó sus bocas, tenían la respiración agitada.
—¿Por qué, Bill? —Preguntó con fuerza, sujetándolo de los brazos, obligándose a no tironearlo—. ¿Por qué me hiciste creer que no me querías así?
—¿Qué? —Dijo Bill en shock—. Me tenía que refrenar todo el tiempo para no ser tan obvio, porque noté que te ponía los nervios de punta. Eras tú quien me alejaba, Tom. Desde que te dije que éramos hermanos. ¡Tú huiste de tu casa, asqueado!
—No estaba asqueado —gruñó Tom—. Estaba devastado, con el corazón roto. Pensaba que no me amabas de la misma forma que yo.
—Pero todavía me alejas —dijo Bill, casi acusándolo.
—¿Cómo puedes decir eso? ¿Crees que si te alejara, habría hecho lo que te hice aquella primera noche?
—Estaba confundido —dijo Bill—. Pensé que lo estabas haciendo para que terminara rápido y así dejara de molestarte.
—¿Molestarme? —Tom suspiró incrédulo—. Oh, bien, Bill. Estaba tan molesto de ver que te corrías en mi mano, que me deshice del semen rápido y hasta la última gota… con mi lengua.
Bill se sonrojó profundamente ante tal confesión y avergonzado, bajó la mirada—. ¿Entonces, por qué me alejabas?
—Porque si no lo hacía, y tú seguías tocándome, te habría hecho mío ahí mismo.
—Tomi —exhaló Bill, su mirada tembló cuando miró de vuelta a los ojos de su hermano. Volvió a unir sus labios, mucho más suave esta vez. Tocaron la lengua del otro, ladeando las cabezas para explorar los confines de la otra boca, realmente experimentando el beso, mientras demostraban amor, con cada caricia húmeda. Tom juntó sus cuerpos en un abrazo.
—¿Y si el Dr. L. lo descubre? —Gimió Bill ante el beso carnal, tirando el labio inferior de Tom.
—Tengo la sensación de que a él no le importa —afirmó Tom con una sonrisita y Bill soltó una risita.
—Estoy tan feliz, que tengo miedo de estar soñando —dijo.
—Estoy tan feliz de que seas mi hermano. Eres tan jodidamente hermoso, Bill. He estado muriendo por besarte, por decirte lo mucho que te amo.
—Yo también. Te amo tanto, Tom.
—¿Qué pasó con eso de Tomi? Me gusta cuando me dices así.
—Te amo, Tomi —dijo Bill. Suspiró en un nuevo beso, abrazándolo fuerte. Era el beso más largo hasta ahora y, probablemente, habría durado más, si no los hubieran interrumpido.
—¿Qué está pasando ahí? —Gritó Cody—. Está demasiado silencioso.
—Sí. ¿Se mataron el uno al otro o qué? —Agregó Lars. Los gemelos estallaron en risas.
—Creo que deberíamos salir —dijo Bill—, antes de que vengan a buscar nuestros cuerpos —Tom soltó una risita.
—¿Qué demonios? —Dijo Lars, ante la primera visión de los gemelos—. Debieron haber tenido una pelea. —Los gemelos se miraron el uno al otro y se dieron cuenta de lo desordenado que tenían el cabello.
—¿Oh, sí? ¿Se hicieron rasguños? —Preguntó Cody, con una insinuación de sospecha.
—Forcejearon —dijo Lars—. Los hermanos hacen eso, sabes, cuando pelean.
—Los amantes también, sabes, cuando follan.
—Dios, estás enfermo —dijo Lars, sin embargo, la idea se metió en la cabeza de los operadores y giraron hacia los gemelos con ojos curiosos, como si esperaran que les probaran lo contrario. Bill sonrió tímidamente. Sujetó la barbilla de Tom y lo besó en los labios.
—Oh, mierda —jadeó Cody, dando un salto en su asiento.
—Oh, Dios mío —jadeó Lars—. ¿De verdad Princesa hizo lo que creo que hizo?
—¿Y lo puede hacer de nuevo? —Dijo Cody con entusiasmo.
—Cállate —ladró Andreas a Cody.
Los gemelos caminaron hacia las escaleras y comenzaron a subir.
—Aaww —se quejó Cody decepcionado, mientras los gemelos desaparecían de la vista.
—Bueno, eso es algo que no se ve todos los días —dijo Lars.
—¿Crees que lo estaban haciendo?
—¡No! —Exclamó Andreas, enojado—, porque son hermanos y los hermanos no hacen eso. —Tom notó que Andreas enfatizó la voz en la última frase, como para asegurarse que los gemelos lo escucharan.
—Bueno, no sé —dijo Cody—. Quiero decir, si Princesa fuera mi hermano…
—Córtala, Cody —respondió Lars—. Maldito pervertido.
—Oh, claro, como si tú no lo fueras —contestó Cody.
Los gemelos trataron de ignorar los comentarios de los operadores, mientras se dejaban mimar en un beso apasionado, hasta que Bill lo rompió, completamente cabreado. Fue hasta la baranda de la cama y fingió un sonoro gemido de placer.
—¡Santa mierda! —Gritó Cody. El silencio de los operadores fue instantáneo, como una indicación obvia de que querían escuchar más. Bill puso una sonrisita satisfecha y de un saltito, volvió donde Tom, resumiendo su beso. De pronto, fuerte música rock se escuchó en la habitación del lado, sin duda, acción de Andreas.
Tom se hundió, una vez más, en los besos de Bill, todavía aturdido por el hecho de estar verdaderamente juntos, en un abrazo de amantes. Sus labios permanecían juntos, apenas dejaban que pasara un segundo de pausa, mientras sus cabezas cambiaban de posición. Después de unos minutos de pura felicidad, Bill soltó los labios de Tom, dejándolos hinchados, para dejar pequeños besos por toda su cara.
—Dime cuándo comenzaste a amarme —preguntó Tom y Bill lo miró.
—¿Quieres decir, como un amante?
—Sí.
—Bueno, si lo pienso bien, para mí, fue amor a primera vista —respondió Bill—. Pero estaba tan eufórico de encontrarte finalmente, que pensé que era el mismo sentimiento. Luego te vi con esas chicas, y lo que hacías, y el primer pensamiento “no filial” se las arregló para meterse en mi cabeza. Estaba tan sorprendido que me sentí muy sucio. También escribí sobre esos pensamientos en mi libreta, pero saqué las páginas, avergonzado, justo cuando terminé. La última noche que estudiamos juntos, fue mi punto culmine. Sabía que no solamente te amaba, sino que estaba profundamente enamorado de ti. No pude detenerme cuando te toqué. Fui tan tonto y pensé que lo había arruinado todo y esa fue la razón, pese al riesgo, que me aventuró a salir de la biblioteca para hablar contigo. Todo el tiempo estuve pensado cómo decirte que éramos hermanos, porque tenía miedo de cómo reaccionarías; y aunque tú nunca me fueras a amar por eso mismo, tenía que decírtelo. También quería tenerte como hermano.
—De verdad me hiciste creer que me estaba volviendo loco —dijo Tom—. Y luego, cuando te vi por primera vez en el callejón, pensé que eras algo salido de un cuento de hadas.
—¿Como una Princesa? —Bill sonrió, agitando las pestañas.
—Sí, una hermosa princesa —Tom sonrió—. Estoy de acuerdo que el “nombre clave” se ajusta bien —la mano de Tom fue hacia la nuca de Bill para moverlo hacia sus labios. Bill bajó el cierre de la chaqueta del mono-traje de Tom y su mano bajó como seda por el pecho del mayor y por su abdomen, sintiendo sus músculos. Luego continuó hacia el sur, a sus pantalones y comenzó a palmear el bulto del otro. Tom gimió.
—Quiero verte —dijo Bill sin aliento. Tom nunca había sido tímido sobre estar desnudo con alguien, pero su estómago dio un pequeño vuelco por la forma en que Bill lo dijo. Los ojos del pelinegro estaban llenos de lujuria, probablemente estaban igual que los suyos. Tom besó a Bill y comenzó a desabrochar sus pantalones, dejando que Bill le ayudara a quitarlos. Bill tiró los bóxer de Tom hacia abajo y dejó de besarlo para mirar a su carne expuesta, sus ojos se deleitaron con la visión. Tocó la punta de la erección de Tom. El mayor inhaló y cerró los ojos. Bill masajeó a su hermano lentamente, con cuidado. Tom contuvo el aliento en su pecho, mientras gemidos de placer escaparon de sus labios.
Abrió los ojos para mirar a Bill, cuyos ojos estaban vidriosos cuando correspondió su mirada. El pelinegro humedeció sus labios, sus ojos nunca dejaron los de Tom, su mano sujetaba el miembro del mayor—. Quiero probarte —dijo con voz profunda y gutural. Tom tragó. Su corazón golpeaba en su pecho. Involuntariamente se tensó mientras Bill bajaba la boca haca su miembro y la lengua lamió la punta. El aro plateado dio un golpecito en la pequeña y sensible abertura. Tom gruñó sonoramente, tensando su mandíbula. Gimió cuando Bill descendió más para darle otra lamida. Esta vez, Bill tomó la cabeza en su boca, chupándola como un dulce.
—¡Mierda! —Gritó Tom, su rostro se contrajo de placer. Su respiración se aceleró y su pene punzaba inevitablemente, mientras Bill lo trabajaba, gentilmente al principio, pero incrementando el ritmo después, cada vez chupándolo más cerca de la base. Tom suspiró, muy cerca del final, y temía que no fuera a ser nada suave. Hizo un esfuerzo por advertirle a Bill—. Estoy listo, Bill —jadeó—. ¡Voy a estallar! —Tiró sus caderas, deslizándose fuera de la boca de Bill y se corrió con ganas, con espasmos. Luchó por respirar y volvió a caer sobre el colchón.
Abrió los ojos y vio a Bill mirándolo asombrado, después de haber presenciado cada segundo de su orgasmo. Los ojos de Bill bajaron a un punto en su vientre y sacó una muestra de semen con dos de sus largos dedos. Metió los dedos en su boca, cerrando los ojos y tragó, y al sacarlos, hizo un suave sonido de “pop”. Sus labios se curvaron en una sonrisa satisfecha. La cabeza de Tom explotó.
Sintió que su cuerpo temblaba, mientras Bill lo besaba en el torso y luego lamía sus pezones sin cesar. Y dejó un rastro de besos en su cuello mientras continuaba hacia arriba para, finalmente, dejar un beso demandante en la boca de Tom—. Eres tan bueno, Tomi —Bill ronroneó roncamente contra su oído. —Me encantó hacer eso. —Tom estaba muerto, conquistado y su cabeza daba vueltas.
Bill se arrodilló en la cama y contempló a Tom en silencio, esperando pacientemente a que Tom se compusiera. Después de un rato, Tom lo hizo, pero su mente todavía daba vueltas, incapaz de comprender lo que había sucedido. Se apoyó sobre sus codos. Arrugó el ceño cuando vio la cara seria de Bill—. ¿Qué pasa? —Preguntó. Bill se inclinó, poniéndose sobre él, dándole un beso largo, antes de contestar.
—Vamos a dejar la base. Esta noche.
& Continuará &
Wow, ¿alguien necesita un vaso de agua fría? Y se van durante la noche, ¿creen que puedan lograrlo? No se vayan sin dejar un comentario. Besos y gracias por la visita.