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Fic de blame_my_dirty_mind. Traducido por Analif & MizukyChan

Capítulo 22

El miedo que sentía abruptamente se volvió pánico y por instinto corrió hasta la puerta de la camioneta. Los rápidos reflejos de Nick lograron detenerlo por detrás.

—¡Suéltame! —gritó Tom, intentando liberarse del agarre de hierro—. ¡Tengo que ir!

—No hay nada que puedas hacer —dijo el Dr. Lawrence. Tom mordió con fuerza el brazo de su captor. Nick gritó pero no le soltó. Apretó aún más sus brazos para no dejarle.

—¿Por qué no hacen algo? —gritó Tom, lleno de rabia. Los hombres le miraron culpables—. Por favor, no puedo perderle. No puedo perder a mi hermano —suplicó.

—Estarán bien —Intentó calmarle Nick—. Sus trajes funcionan como trajes antibalas.

—Y una vez que se den cuenta de eso, comenzarán a dispararles en la cabeza —espetó Andreas. Nick gruñó y le fulminó con la mirada.

—Nada es seguro todavía. —El Dr. Lawrence trató de sonar razonable, pero su rostro mostraba duda de sus propias palabras—. Son fuertes. Pelearán.

Tom dejó de removerse, intentando calmar su respiración. Nick relajó sus brazos, asumiendo que las palabras del Dr. Lawrence habían hecho efecto. Tom le dio un codazo en el estómago. Nick se quejó y se dobló por la mitad. Tom se giró y le golpeó en la mandíbula, y tomó los pocos segundos que Nick tardó en recomponerse para robarle el arma de su cinturón. La pistola hizo clic cuando la cargó. Nick se congeló.

—Ten cuidado, Tom —advirtió el Dr. Lawrence—. No quieres lastimar a nadie. —Tom abrió la puerta de la camioneta, les aventó el arma y salió—. ¡Vayan tras él! —gritó el científico a los agentes.

Tom corrió a la entrada del edificio, pasando por los jardines y saltando sobre los arbustos. Cuando llegó a las puertas de cristal, notó a dos hombres armados bloqueándole la entrada y rápidamente cambió de dirección antes de que le vieran. Rodeó el edificio intentando encontrar otra entrada.

Había una pequeña salida de emergencia a un costado y Tom se dirigió a ella, jalando la manija con desesperación. La puerta no abrió. Tom gruñó. Un par de manos le rodearon e intentaron alejarle.

—¡No! —dijo Tom, pateando a Nick y aferrándose a la manija. Roger trató de forzarle a soltarse.

—Suelta, Tom —urgió Roger—. Tenemos que irnos o vendrán por nosotros también.

—¡No! —persistió Tom, enganchando sus dedos a la puerta. Los agentes no podían controlarle y tan concentrados estaban en su tarea que no escucharon la voz que llegaba desde el radio de Nick.

—¿Me escuchas, Davis? —siseó la voz del Dr. Lawrence. Nick sacó el radio de su cinturón.

—¿Qué dijo?

—Los internos se alejan del cuerpo de seguridad —repitió el científico. Tom dejó de removerse y Roger dejó de jalarle.

—¿Se alejan? —preguntó Nick—. ¿Los vieron?

—No, no hicieron contacto visual. Estaban a una escalera del encuentro cuando de repente los internos cambiaron de dirección.

—¿Hacia dónde van ahora?

—Están yendo hacia ustedes —dijo el Dr. Lawrence.

—¿Eh? —Roger frunció el ceño.

—¿A qué se refiere con eso? —preguntó Nick.

—Van hacia el lado oeste del edificio —dijo el doctor—. Princesa les está guiando.

—¿Pero cómo? —dijo Nick—. ¿Cómo sabe que estamos aquí? —Tom abrió mucho los ojos. Estaba recordando, tenía una sensación de déjà vu. La noche en que Bill fue secuestrado, él estaba en la escuela, también rodeando el edificio, buscándole, y de repente Bill le encontró. Él sabía que yo estaba ahí, concluyó Tom.

—No lo sé —respondió el Dr. Lawrence.

—Soy yo —saltó Tom.

—¿Qué? —preguntaron los agentes al unísono.

—¡Soy yo! ¡Viene hacia mí! —Los agentes se miraron el uno al otro, frunciendo el ceño.

—Uh, Dr. Lawrence, Tom dice que Princesa viene hacia él —dijo Nick. Tom le quitó el radio de la mano.

—Sabe que estoy aquí. ¡Sabe dónde estoy! Me dijo que puede saber dónde estoy yo —gritó Tom en el radio.

No hubo respuesta por varios minutos.

—¡Muévete hacia el norte, rapero! —Llegó la voz de Andreas desde el radio.

—¿Qué? —preguntó Tom.

—Ve hacia el norte del edificio. Los guardias están rodeando a Princesa y a los demás. ¡La única forma de evadirlos es si ellos van al norte! —gritó Andreas.

—¿Dónde está el norte? —preguntó Tom a los agentes.

—¡Por acá! —señaló Nick. Tom comenzó a correr en esa dirección y los agentes le siguieron. Tom alcanzó el punto norte del edificio y se detuvo para recuperar el aliento. Nick acercó su radio.

—¿Está funcionando? ¿Se están moviendo?

—Sí —dijo Andreas con una sorprendida y divertida risita—. Están corriendo hacia el norte. —Tom suspiró aliviado. Nick y Roger le miraban desconcertados.

—¿Qué hacemos ahora? —dijo Nick.

—Esperen —pidió Andreas.

—Ese fue un increíble as bajo la manga, Tom —dijo Roger, llevándose una mano al pecho.

—No lo sabía, bueno sí lo sabía, pero no creí que… Pensé que…

—Bien, muévanse hacia el sur. ¡Rápido! —interrumpió Andreas. Tom y los agentes corrieron. Nick y Roger jalaban a Tom de las manos.

—¡Puedo correr solo! —espetó Tom, y los agentes le liberaron.

—Lo siento —dijo Roger.

Tom descansó las manos sobre sus rodillas, jadeando, esperando por nuevas instrucciones.

—¡Oeste! —dijo Andreas—. ¡Un piso más para que lleguen al vestíbulo!

Tom corrió como si lo persiguiera un cerdo salvaje. Se detuvo frente a la pequeña puerta de salida.

—Ya vienen —notificó Andreas—. Prepárense para correr por sus vidas, literalmente; los guardias armados están tras sus tobillos.

Los agentes y Tom saltaron cuando la puerta se abrió. Los internos salieron, con los gietri apagados. Bill llegó hasta Tom, abrazándole con fuerza. Los ojos de Tom se llenaron de lágrimas. Dos de los otros internos ayudaban al asiático.

—Vamos —dijo Nick. Corrieron tan rápido como pudieron. Las camionetas negras se detuvieron frente a su paso. Los gemelos y los internos entraron y todos salieron disparados del edificio. Cuando los guardias de seguridad por fin salieron, un tupido tiroteo comenzó; las balas chocaban contra las camionetas antibalas.

&

Los gemelos viajaron en el helicóptero de comando, mientras que los demás en otra aeronave. En lugar de ser molesto, el ruido de las hélices tenía un efecto calmante en ellos.

—Esa fue una impresionante muestra de habilidades psíquicas, Bill —exclamó el Dr. Lawrence, su voz tenía el toque de científico emocionado al descubrir algo inusual y emocionante.

Los gemelos permanecieron en silencio, mirando el vacío e ignorando al científico. El Dr. Lawrence se aclaró la garganta, hizo un gesto de entendimiento y dejó de hablar. Regresó a su asiento junto Andreas en la cabina. Andreas farfullaba, cuestionando el juicio del científico al traer a Midori y arriesgar la misión sabiendo que el asiático no tenía buena compatibilidad con el implante, y que las pruebas de sangre revelaban fluctuaciones; señal de decrecimiento.

—Cierto, Andreas —concedió el doctor—. Pero le necesitábamos. Sus habilidades de combate son superiores a las de sus colegas.

La discusión entre ambos era demasiado ruidosa como para atraer atención, pero los agentes estaban concentrados en los gemelos. Los agentes estaban en sus asientos, intentando permanecer firmes, pero era obvio que estaban incómodos. Los gemelos estaban en un abrazo demasiado íntimo. Bill estaba recargado sobre el hombro de Tom, manos unidas, dedos entrelazados; Bill acariciaba las mejillas de Tom mientras que el mayor le acariciaba el cabello. Eran hermanos, pero sus muestras de cariño les hacían parecer amantes.

Roger apagó su micrófono. —No sé nada acerca de gemelos o sus lazos, pero eso no puede ser correcto —dijo, acercándose a Nick. Los ojos del último estaban fijos.

—Sabes que todavía pueden escucharte, ¿verdad?

Roger hizo bizcos, observando el micrófono de Nick. —Oh, mierd…

—Idiota —resopló Nick—. Déjalos. Princesa pudo haber muerto.

A pesar de que estaba sentado muy lejos, Tom podía escucharles claramente a través de sus audífonos. Era fácil ver que Bill no tenía reparos en mostrar su amor por su hermano, que aunque era impropio para los demás, o desconsiderado, y amoroso pero algo sexual para Tom; justo ahora no le importaba en lo más mínimo. Bill estaba en sus brazos, respirando. La adrenalina por el terror a perderle todavía estaba en su sistema, haciéndole creer que no era real. Rápidamente se secó los ojos antes de derramar sus lágrimas.

—Sabes, no creí que hablabas en serio —dijo Roger— cuando mencionaste cómo terminó en la escuela de su hermano.

—No hablaba en serio —respondió Nick—. Bueno, creo que no. Simplemente hacía una suposición, no establecía un hecho. Pero tenía razón.

—Vaya que sí —dijo Roger.

&

Era casi media noche y las luces de la habitación ya habían dimitido. Los gemelos estaban recostados en la cama de Bill, mirándose el uno al otro. Bill se había relajado tan luego llegaron a la base. Tom por fin lo había logrado también, pero rápidamente ese sentimiento se transformó en ira. Expresó su urgencia por dejar la base, pero Bill no creía que fuera buena idea.

—Estarías más seguro fuera de aquí —refutó Tom—. En serio, Bill, este lugar no es para ti. Ni siquiera estabas destinado a esto. Mira, no quiero esto para ti. No quiero que vayas a misiones así, nunca. No pueden forzarte. No sé cómo pero me saldré de aquí, y tú vendrás conmigo.

—¿Pero adónde iríamos? —dijo Bill—. Pueden rastrearnos. Además, el enemigo se enterará también y vendrá tras nosotros. O sólo por uno de nosotros. Sólo necesitan a uno, Tom. Me aterra el que te alejen de mí.

—No pienses en eso, Bill —dijo Tom, tomándole una mano—. Nadie nos separará de nuevo. Nunca. No me importa si tenemos que vivir bajo el océano —Bill rió—. O mudarnos a Tokio. Piensa en ello, esa ciudad es todo un caos tecnológico. Incluso los perros tienen internet. Rastrearnos será difícil. Será el escondite perfecto.

Bill suspiró con una sonrisa. Tomó la mano de Tom con más fuerza y cerró los ojos, acercándose más a Tom y preparándose para dormir.

Sus pensamientos de huida trajeron a Tom de vuelta a la realidad Tragó. Miró el pacífico rostro de su hermano y sus labios, tan cerca. Quiso besarle. ¿Cómo podré dejar de pensar así de ti?

Esperó hasta que Bill se durmió y liberó su mano. Intentó apartarse en silencio, pero incluso de forma inconsciente, Bill se movía hasta que sus cuerpos se tocaban. Tom suspiró. Temía no poder contenerse. Decidió girarse y no ver a Bill. Las sábanas se estiraron cuando Bill se presionó a sus espaldas, uno de sus brazos abrazándole por el pecho. Tom se mordió los labios. Lentamente se alejó hasta que el brazo de Bill le soltó. Las sábanas se movieron de nuevo, y Tom cerró los ojos, estremeciéndose, pero el cuerpo de Bill ya no hizo contacto con el suyo. Tom miró sobre su hombro y encontró a su hermano dándole la espalda en la otra orilla de la cama. Todo ese tiempo, Bill había estado despierto. Lo siento, Bill.

& Continuará &

Oh, pobrecitos los dos. Bill quiere estar pegado a Tom por todo el tiempo que no pudieron, pero Tom no quiere, porque siente atracción sexual por Bill. ¿Qué será de ellos? ¿Será posible un plan de escape? ¿Qué creen ustedes?

por Analif

Traductora del Fandom

2 comentario en “Nexus 22”
  1. Hay yo no quiero que escapen, su vida está en juego y van a vivir siempre con temor 🥹 no no, mucho estrés para mí 😂 que egoísta sonó eso, pero enserio, hay miedo de por medio

  2. Huy pues te gi mucha intriga por saber cómo sería su día a día si es que logran escapar 😬
    No dudo que juntos puedan conquistar el mundo jejeje
    Billie tiene que entrarle sí o SÍ de lleno al TOLL TWINCEST 🫦🔥😈 y pienso que cuando lo hagan(el frutidelicioso😋) su vínculo será indestructible y sus habilidades se reforzarán 🙏🏻❤️
    Ahora me.toca esperar actualización de nuestras lindas traductores 🥹💖

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