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Fic de blame_my_dirty_mind. Traducido por Analif & MizukyChan
Capítulo 20
Tom iba a la mitad de la comida, tardándose demasiado tiempo en procesar sus alimentos, algo que nunca le había pasado antes. Bill se había zampado su plato ya y estaba devorando el postre de frutas. Era como si el menor no recordara lo que había sucedido la noche anterior, mientras Tom había perdido todo rastro de descanso. Se había quedado despierto, atontado, hasta que vio luz llegar desde la cabina donde los tres operadores reasumieron sus posiciones muy temprano por la mañana. Bill no despertó hasta que le llamaron para desayunar, y luego siguió sonriendo y hablando con Tom todo el día, como si nada en el mundo estuviese mal. Tom supuso que lo que había sucedido era que Bill había sucumbido a una simple necesidad biológica. Suspiró, porque era obvio que sus inmorales sentimientos no eran recíprocos, cosa lógica ya que eran, después de todo, hermanos. Sabía que Bill le amaba, pero aún así, se sentía como si caminara en los zapatos de Cindy, siendo parte de una relación donde sólo una parte estaba interesada.
El Dr. Lawrence emergió al cuarto de vigilancia seguido de dos mujeres de la limpieza. El científico comenzó a discutir algo con los tres operadores mientras las señoritas entraban a la habitación de Bill. Una de ellas levantaba los platos sucios mientras que la otra, que iba cargando lo que parecía ser un mono-traje blanco, se lo presentó a Tom. Tom retrocedió y frunció el ceño.
—¿Qué? —preguntó. La mujer le sonrió amable, señalando el traje, y luego a Tom—. Diablos, no, no me voy a poner eso —resopló—. Olvídalo —dijo, mirando al Dr. Lawrence. Bill rió. La mujer parecía ligeramente rechazada y suspiró, saliendo del lugar.
—Sería más apropiado que usaras el uniforme, Tom —dijo el Dr. Lawrence—. Al menos mientras permaneces aquí.
—No, gracias —dijo Tom—. Prefiero andar desnudo.
—Eres hermano de tu gemelo, no hay duda —resopló el doctor. Bill le dio una amplia y orgullosa sonrisa. Tom resopló, divertido—. Lo que significa que sé cómo hacerte obedecer. —Tom se congeló, tomado desprevenido. El científico rió—. Tranquilo, Tom, es una broma. Me refiero a que sé cómo persuadir a tu hermano. De hecho, me he especializado en ello, así que espero mi método pueda funcionar contigo también. —Tom frunció el ceño, preguntándose a qué se refería.
—¡Dulces, dulces! —Bill aplaudió, entusiasmado. El Dr. Lawrence resopló.
—Tiraste más de la mitad de los que te dimos ayer, Prince… Bill. Lo siento, pero no más dulces por lo menos en una semana. —Bill hizo un puchero, cruzó los brazos y se dejó caer en su asiento, decepcionado—. Por cierto, tenemos pendiente el scan —Bill jadeó—. Creo que ya has tenido suficiente descanso por ahora.
—No —lloriqueó Bill. Corrió hasta Tom y le abrazó, como un niño temeroso. Tom frunció el ceño, abrazando a su hermano de forma protectora.
—¿Qué es un scan? —preguntó.
—Es un examen —respondió el Dr. Lawrence—. Necesitamos muestras de sangre y tejido para evaluar la compatibilidad del implante. Lo checamos constantemente para ver si se mantiene en buenas condiciones.
—¿Pero qué es lo que hacen? —preguntó, completamente preocupado.
—Nada. Simplemente está siendo dramático. Solamente le frotamos la piel con un algodón y eso es enteramente indoloro. Y para la sangre, pues es un pequeño piquetito.
—No se siente pequeño —se quejó Bill—. No voy a ir.
—Eso pensé —El Dr. Lawrence se giró y mientras lo decía, un hombre de bata blanca cargando un contenedor con varios tubos de ensayo y jeringas entró. Bill se giró y vio al hombre, luego gritó y apretó más su agarre alrededor de Tom, escondiendo el rostro en el cuello de su gemelo. Tom vio al hombre desenganchar uno de los brazos de Bill y levantarle la manga. Bill se estremeció cuando el frío alcohol tocó su antebrazo. La aguja entró, haciéndole saltar. El hombre frotó varios algodones en su piel. Cuando terminó, Bill recuperó su brazo y volvió a abrazar a Tom con él. El mayor le frotó la espalda, consolándole, justo como su madre hacía—. Fue más fácil de lo que creí —admitió el Dr. Lawrence—. Sin la lucha de costumbre.
—Si. Es mucho más cooperativo alrededor del gemelo —notó Lars.
—¿Ah, sí? —Los ojos del científico volaron a Tom—. Vaya, qué bonus tan favorable —sonrió. Tom entrecerró los ojos, siguiendo la figura del doctor mientras dejaba la habitación.
Más tarde, Bill anunció que quería dejar el lugar. Tom no creyó que los dejaran salir, pero se sorprendió cando los tres operadores rápidamente obedecieron sus deseos, aunque cuando Bill jaló a Tom fuera de la habitación y a través de un estrecho pasillo, vio que no habían sido dejados literalmente solos, sino que un par de guardias les seguían a cada paso, manteniendo una vigila constante. Tom entrecerró los ojos, desconfiado, recordando a los hombres malvados que perseguían a Bill. Esperaba que estos no fueran también del enemigo y que no intentaran algo con su hermano. Decidió nunca dejar el lado de Bill.
Los guardias les dieron suficiente espacio, siempre manteniendo una respetable distancia, pero su presencia era un recordatorio constante. Bill se movía fácilmente por el lugar, haciendo que todos lo voltearan a ver. A veces la gente se les acercaba demasiado para el gusto de Tom, y probablemente para la comodidad de Bill, pero retrocedían tan pronto notaban a los guardias y fue entonces cuando Tom comenzó a estar de acuerdo con su presencia. Entendía por qué Bill se mantenía solo la mayoría del tiempo, defendiendo su espacio personal.
Bill le guió a través de las mismas paredes de acero; Tom no podía diferenciar un piso de otro; hasta que llegaron a una vasta área iluminada, con un domo como techo, y un hermoso jardín alrededor. Tenía un enorme lago con una fuente en el medio y caminos a través del pasto y los abundantes árboles. El césped estaba recientemente cortado y los pequeños arbustos estaban cubiertos de flores de colores. Mientras caminaban, Tom reconoció ese lugar como donde le habían tomado la fotografía a Bill de pequeño. Bill le llevó a una pequeña banca y se sentaron ahí, contemplando el escenario.
—No veo los conejitos —dijo Bill—, y hay muchos conejitos. —Tom miró alrededor; encontró un par de mariposas y una ardilla escalando rápidamente un árbol, pero nada de conejos—. Tráenos un conejito —dijo Bill, hablando a nadie en particular. Por el rabillo del ojo, Tom vio a uno de los guardias dejar su posición. Después de un corto tiempo, regresó cargando un pequeño conejo blanco entre sus manos. Se lo extendió a Bill y luego reasumió su lugar.
Bill rió e hizo una voz chillona, jugando alegre con el conejo. Dejó que Tom cargara al animal por un rato mientras lo acariciaban y consentían, hasta que el conejo tuvo suficiente y comenzó a removerse, al final escurriéndose de su agarre.
—Este lugar es muy agradable —dijo Tom.
—Sí, me encanta. Me fascinaba pasar el tiempo aquí. Escribía mis pensamientos la mayoría del tiempo cuando venía. Simplemente salían; me perdía en ellos. Y luego pensaba en ti. Todo el tiempo. Me encantaba pensar en ti. —Bill hizo un gesto de adoración, una expresión que Tom había visto muchas veces en el feo chico. Estaba profundamente conmovido.
—Estoy agradecido de que me hayas encontrado —dijo Tom—. Incluso aunque no supieras que yo era real, agradezco que decidieras buscarme.
—En mi corazón sabía que eras real —declaró Bill con una sonrisa—. Tan sólo lamento haberte metido en esto, haberte alejado de tu hogar. —Miró alrededor, arrepentido—. No estaba pensando; discúlpame por haberte puesto en peligro.
—Yo no lo lamento, Bill —contestó Tom con honestidad—. No me importa el peligro, tan sólo quiero que estemos juntos y que así nos quedemos de ahora en adelante. —Bill suspiró, contento.
—Desearía que no tuviéramos que estar aquí, pero estoy feliz de poder quedarme contigo sin tener que escondernos y huir.
—Sé que no estaremos aquí por siempre —dijo Tom—. No podemos. Tiene que haber una manera de que podamos salir, estar con nuestra mamá y mis amigos.
—No puedo pensar en un cómo —admitió Bill, triste—. Incluso si me sacaran lo que tengo adentro, todavía querrían nuestro ADN. Nunca nos dejarán en paz.
—¿No podemos sólo darles un cabello o algo así?
—No creo que con eso funcione. Las técnicas de clonación que usan necesitan diferentes células para procedimientos específicos. De todas formas, ni siquiera arrancándonos un brazo funcionaría. El Dr. L dice que los clones no son estables; no viven por mucho tiempo para generar buena información, así que probablemente nos tendrían cautivos como donadores permanentes.
—Mierda, eso suena aterrador —murmuró Tom. Bill asintió.
—El Dr. L también lo cree. Dice que lo que ellos quieren lograr es imposible, pero he visto la duda en su rostro. Una vez le escuché decir que no deberían dejarme caer en sus manos. Creo que teme cuáles sean sus propósitos malvados si es que logran usar la tecnología alienígena. —Tom se estremeció ante el pensamiento.
—Hola, Princesa. —Tom vio un par de jóvenes, probablemente en sus veinte años, caminando por el sendero más cercano. Uno de ellos tenía una complexión robusta y el otro, facciones asiáticas. Portaban trajes negros como Bill, pero más simples. El de Bill era obviamente hecho a mano. Tenía una tela brillante y elegantes cadenas y estoperoles en el cuello, mientras que los suyos eran opacos y simples y caían de forma sencilla por sus cuerpos. Tom se preguntaba si los mono-trajes negros significaban que ellos también cargaban el implante—. Estamos complacidos de verte de regreso —dijo el interno robusto con un pronunciado acento americano.
—¿Ah, sí? —contestó Bill, indiferente.
—Por supuesto. Te extrañamos. Ver tu hermoso rostro es la luz que ilumina nuestros días. —Bill bufó. Tom gruñó. Las miradas de los internos se volvieron a él—. ¿Quién es el rapero? —Miraron a Tom de manera fría, picados porque Bill le permitía cierta cercanía, y luego sus bocas se abrieron ampliamente, sorprendidos—. ¡Oh, qué cosas! ¡Es el gemelo!
—Dios mío, se ven iguales. Oh, vaya, no puedo creerlo. Princesa tiene un gemelo.
—¿Pero a qué viene el horrible atuendo? Parece como si estuviera intentando con ganas lucir como hombre.
Tom resopló.
—Váyanse a la mierda —las voces de los gemelos saltaron al unísono. Se miraron el uno al otro, sorprendidos, y luego sonrieron.
—Lindo —expresó el chico asiático.
—Hey, Princesa, déjanos ver tu nueva perforación. —Bill les enseñó el arete en su lengua, juguetón—. Oh, me gusta. Pervertido.
—Sí, curiosa elección —dijo el asiático, relamiéndose—. Me pregunto si habrá otra razón oculta de hacerlo, además de la de esconder un gietri.
—No hay nada que esconder —dijo el interno robusto—. Todo mundo sabe que la única razón para ponerlo en la lengua es la de dar buenas mamadas.
Tom estaba fúrico. Se levantó de la banca y se lanzó contra ambos. Los guardias estuvieron entre ellos de inmediato. Los internos se disculparon.
—No hay por qué alterarse. Sólo estábamos jugando —dijeron mientras los guardias les apartaban de los gemelos.
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El mal humor de Tom se alivió dramáticamente cuando entraron a la habitación de Bill. Entró corriendo hasta el sofá, con los ojos brillando. Una hermosa Gibson Les Paul de color marfil descansaba en el sofá. Tom tomó el nuevo instrumento y deslizó sus dedos sobre la suave superficie, luego probó las cuerdas.
—Es increíble —dijo, alabando el preciado y muy deseado objeto que sostenía en sus manos.
—Genial —dijo Bill—. Oh, y mira, hay otro regalo. —Bill tomó la tarjeta que venía con la enorme caja envuelta con un brillante moño rojo que estaba en el sofá—. Para Tom del Dr. Lawrence. Esperando hacer de tu estancia aquí un poco más placentera.
Tom dejó la guitarra en el sofá y se apuró a abrir el enorme regalo con infantil impaciencia. Sacó el objeto y frunció el ceño. Era un mono-traje blanco. Los hombros de Tom cayeron, su sonrisa desapareció. ¿Qué significa esto? ¿Debo ponerme esto como agradecimiento por la guitarra? Miró incrédulo la prenda en sus manos. Miró la guitarra, su rostro solemne.
Maldita sea. Sacó el traje de la caja, dirigiéndose reluctante hacia el baño.
—Y punto para el Dr. L —dijo Cody—. Me debes cincuenta dólares, Lars. Paga.
& Continuará &
¿Qué les pareció la visita de Tom, junto a Bill, por el centro? ¿Creen que pueda acostumbrarse a la vida allí? ¿Creen que de verdad se ponga el mono-traje blanco? Dejen sus opiniones y agradecimientos a DirtyMind y a Analif en los comentarios y no olviden que están todos invitados a seguir leyendo para encontrar las respuestas.
Me encantó este capitulo, nos muestra a un Bill algo más vulnerable y un poco más de su vida ahí.
Jajaja punto para el Dr. L. Mmm no sé creo Tom también le hará sus modificaciones al «uniforme» 😄
Los dos tipos de negro no me cayeron bien 😑
Ya quiero que Tommy toque su guitarra y que Billie cante 🥹❤️