
Administración: Este fic fue eliminado de wattpad por la censura anti-toll, pero la autora ha decidido rescatarlo y también lo publicará en nuestra web, así que demos la bienvenida a CoveredInTorg a nuestro staff de escritores (aplausos)

Fic Toll de CoveredInTorg
Capítulo 1
Cierra los ojos por la ansiedad, su respiración se agita, su cuerpo tiembla por lo que se acerca. No tiene un reloj y si lo tuviera tampoco podría verlo por la oscuridad en la que está envuelto, pero lo sabe. Sabe que no puede huir y que lo mejor que puede hacer es relajar el cuerpo aunque la mente le dé un millón de vueltas. El frío de aquella habitación en la que habita desde hace tiempo lo previene, pronto ocurrirá de nuevo y no podrá hacer nada por detenerlo.
Escucha pasos tras de la puerta y su cuerpo se estremece, su omega quiere acurrucarse en la cama y echarse a llorar, quiere salir de ahí, pero se mantiene firme. Trata de ocultar su debilidad y lo está logrando. No quiere llorar, debe mostrarse fuerte ante cualquier persona que esté por entrar. Quiere dejar de ser el omega llorón que le recuerda a cada instante su desgracia.
La puerta se abre y pasa poco tiempo antes de reconocerlo.
—¡Bill! —grita el nuevo habitante y no tarda en reconocerle.
—¡Andy! — solloza, olvidándose de la firmeza que segundos atrás quería mostrar, siempre pasaba cuando él llegaba. —. Creí que no vendrías… — susurró contra su pecho cuando éste lo abrazó.
Andrew, su fiel amigo y hermano era el único en quien confiaba, a pesar de estar en el peor de los lugares seguía siendo incondicional con él.
—Tranquilo, William. — habló con desprecio —Puedo oler tu miedo desde el primer piso y también ese perfume barato que usas— lo apartó con brusquedad antes que lo impregnara de ese olor tan desagradable —, debes tranquilizarte— trató de tranquilizarlo escondiendo la repugnancia de segundos atrás.
El frágil omega respiró repetidas veces tratando de calmarse y aprovechar el poco tiempo que tenía con su amigo y hermano.
Con dificultad encontró sus manos.
— ¿Y mamá? ¿Cómo está? ¿Mejoró? ¿Sirvieron las medicinas? —exigió saber haciendo las mismas preguntas, como cada semana.— ¡Contesta!
—Todo está bien, William — apretó sus manos tratando de reconfortarlo—. Mamá ha mejorado mucho
Y en esa oscuridad, una hermosa sonrisa se dibujó en el rostro del pequeño ser que estaba sacrificando su vida por el bienestar de las personas más importantes de su vida y a quienes ama.
—Entonces… pronto podré salir de aquí. sonrió para sí mismo tratando de encontrar fuerzas para seguir adelante y enfrentarse a cualquier escenario.
—Pronto, hermano— Se levantó de la cama en donde se encontraba su hermano, y con un beso en la frente se despidió.
Al otro lado de la puerta una mujer esperaba a Andrew con una mirada de asco.
—Eres una persona de mierda…
— ¡Cállate!
—Deberías sacarlo de aquí… — dijo esta forzada por su parte humana, y es que era una verdadera injusticia lo que el rubio hacía con el pequeño omega de la habitación.
—Lo haré, pero antes… —cerró los ojos y en ellos pasaron imágenes que lo hicieron temblar—, pero antes debo ganar más con el cuerpo de mi hermanito.
&
— ¿Estás listo, pequeño? — pregunta el rubio entrando a la habitación del omega.
Esperó pacientemente una respuesta, pero ésta nunca llegó. —. ¿Bill? — se acercó hacia la cama y en cuclillas lo ve. Sus hermosos ojos avellana, esos que sólo conocen oscuridad están brillando y su corazón se encoje al saber lo que viene.
—Andy dijo que pronto saldré de aquí, Gustav. Podré irme de aquí y nadie volverá a lastimarme— una hermosa sonrisa se dibujó en su rostro, una que pese a todo lo que tuviese que pasar se quedaría ahí por la nueva esperanza. O eso creía.
Gustav se quedó sin aliento, y una tristeza se instaló en su pecho por tantas veces que había escuchado esas palabras y nunca sd cumplían.No dejaba de doler…
Escuchar la esperanza, el alivio y casi felicidad en el tono de Bill lo destrozaba.
¿Por qué personas como Bill se encuentran en un lugar así? ¿Por qué personas como él no conocen la felicidad?
—Lo sé, saldrás de aquí y yo me encargaré de que nadie vuelva a lastimarte— la decisión se escuchó en su voz, y a pesar de ser un Omega, Bill le creyó a Gustav.
Gustav… un omega que cualquier alfa quisiera. Hermoso, rubio, piel tersa y hermosa sonrisa pero al fin y al cabo hombre. Gustav que hacía mucho tiempo había renunciado a cualquiera de sus sueños al trabajar en un lugar perdido como ese, en donde ningún alfa lo vería como persona sino simplemente como un lugar en donde meter su pene, pero no le importaba, no desde que todas sus energías estaban puestas en cuidar a esas bellas criaturas que no merecían estar en ese lugar. No dejaría que Bill terminara como él: sin esperanza para vivir.
Parecieron horas en las que estaba ensimismado en sus pensamientos, pero cuando sintió la temblorosa mano de Bill tomando la suya, lo sintió.
—¡Bill, tranquilo! ¡No llores, pequeño! — vio como sus labios temblaban y le dolía.
—¡Estoy bien, ahora vete!
Estrujando su corazón obedeció y salió corriendo de la habitación, topándose con un imponente alfa.
Bill se quedó solo, temblando y esperando por lo que le esperaba. Trató de relajar su cuerpo, si no lo pensaba, si se perdía en sus pensamientos no dolería mucho. Tal vez lo golpearían tanto que perdería la consciencia. Se estremeció. No quería que lo golpearan.
El olor estaba más carca. Podía asegurar que el alfa hombre o mujer ya estaría al otro lado de la puerta y temió como cada vez que pasaba.
Se mordía la lengua por no dejar escapar un sollozo, sabía muy bien que a los clientes no les gustaba un omega llorón, según decía Andy, cuando lloraba perdía toda su belleza. Belleza que no veía por ningún lugar. Perdía su belleza y no sólo por llorar sino por los golpes que recibía cada vez que pasaba.
La última vez había quedado mal, aún le dolían las muñecas por tenerlas atadas, la espalda baja se había llevado la peor parte, no quería quejarse, pero no soportaba más. Quería desaparecer del mundo a uno donde ser hombre omega no importara, en donde la jerarquía no existiera. Y lo que más deseaba, en donde no hubiera oscuridad.
Al otro lado de la puerta se escuchaban gritos y el corazón del pequeño se aceleró.
Un jadeo lastimero escapó de sus labios cuando la puerta se abrió.
&
El alfa gimió al entrar… el olor que había sentido desde antes de discutir con su estúpido amigo lo desconcertó.
Escuchó al hombre, lo sabía por el estremecimiento de su cuerpo. Era un poderoso alfa y eso lo asustaba, pero sus sentidos no captaban peligro. No quería confiarse.
Antes de pensarlo, dijo: —No… no me hagas daño, por favor.
Y fue ahí el verdadero momento en donde todo comenzaría a cambiar.
Continúa…
Y ahora te invitamos a disfrutar de la historia 😉