
Fic Toll de CoveredInTorg
Capítulo 4
Tres días pasaron desde la visita de Tom y Bill aún no podía borrar las palabras de su cabeza «Te rendiste sin siquiera intentarlo» y por ese motivo había ido y rogado a Natalie. Rogar era lo único que sabía hacer.
Esa tarde Gustav le hacía compañía como siempre, al más pequeño le gustaba cuidar de Bill y este se sentía querido.
Se sentía lleno, lograba identificar ese sentimiento que siempre le fue negado: Cariño.
Le dolía recordar las palabras de su madre, esas que le dijo momentos antes de salir del infierno a una tortura. O viceversa. A este punto ya no sabía reconocerlo.
—Ve a ese prostíbulo y haz algo por una vez en tu maldita vida— Bill sollozó—. Ya no serás un estorbo para nosotros— la mujer se acercó con paso cansado hasta su hijo. — No llores, Bill. Al menos ahí sabrás lo que es estar con un alfa porque nadie quiere a un omega hombre cuando puede tener a una dulce omega mujer a su lado.
Simone, su madre. Esa mujer que debía ser fuente de cariño y amor, pero no para él. Ella sólo vivía recordándole que era un estorbo en su vida. Que por su ceguera su alfa la había abandonado y cuando tenía un poco de esperanza, presentó su primer celo y esa esperanza desapareció. Era un omega.
—Hoy te ves muy bonito, Bill. — Gustav era el encargado de arreglarlo cada día.— . Tu piel es tan blanca…
Bill odiaba los cumplidos, no sabía si lo decían en serio o sólo para hacerlo sentir bien. Pero con Gus no podía quejarse, él realmente era su amigo.
—Dime cómo eres, Gustav… por favor— pidió, el rubio ahogó un suspiró. Siempre era la misma petición, pero no se negaba a ningún capricho de Bill.
—Soy rubio, mi piel es blanca, aunque no como la tuya…— se detuvo, a su cabeza llegaron muchos momentos—, mi madre decía que era bonito pero ahora-suspiró-, ahora no lo sé…
—Estoy seguro que eres muy lindo, Gus— sus manos recorrieron sin permiso el rostro del rubio, tocó desde la frente pasando por los labios hasta la barbilla. Rasgos finos.
—No hay nadie más lindo que tú, Bill. La persona que no lo vea se pierde de mucho.
Bill mordía su labio inferior.
—¿Me dirías cómo era el alfa que vino la otra noche?
Gustav contuvo la respiración.
—Así que eso era, por eso estás tan perdido —acusó con diversión. Era la primera vez que veía a Bill de esa forma y aunque le preocupara, sentía curiosidad por lo que había causado en él.
—Y-Yo… la otra noche dijo cosas… nadie me había hablado así, Gus. — suspiró, se llevó la mano al pecho —, sentí algo raro aquí. Mi omega está intranquilo desde que vino. ¿Qué es, Gus? ¡Ayúdame a entender!
—¿Qué sientes, Bill? ¿¡Qué te dijo?
—Dijo que me rendí… que ni siquiera lo había intentado. Y por eso hablé con Natalie. T-Tu… — cogió aire —, tú sabes que nunca me he rendido.
Gustav se tensó.
—¿Qué le dijiste? —tomó las manos de Bill y las apretó con fuerza.
—Y-Yo sólo… sólo quiero irme de aquí, Gustav. Ya no quiero que ningún alfa me toque, no quiero que nadie vuelva a decirme cosas. —escuchaba la urgencia en su voz.
—No debiste hacerlo…— se paró de su lado y comenzó a andar de un lado a otro—, pudimos haber escapado. ¡No debiste decirle nada!
—Pero Andy dijo que pronto podría hacerlo… él lo dijo.
—¡Andy es un mentiroso! — gritó sin pensar—. Siempre dice lo mismo y no pasa nada…
—No puede mentirme… él es mi hermano, no lo harí…—Calló, el fuerte golpe de la puerta al estrellarse contra la pared lo asustó.
—¿Qué pasa, Gus? — Bill trató de reconocer algún olor, pero no olía a nadie más que a Gustav—. ¿Quién es?
&
Tres días. Tres putos días habían pasado y no podía borrar la imagen de Bill. No había segundo que no pensara en él, sin embargo, se había negado en ir a verlo a ese lugar. Odiaba si quiera pensar el hecho de pagar por verlo unos minutos… no se negó a que Georg fuera a ver.
No quería pensar en nadie tocándolo. No tenía ningún derecho pero aun así, quería reclamarlo como suyo. Sacarlo de ese lugar y encerrarlo en su casa.
Muchas veces había escuchado que los soulmates existían, pero él siempre se rió, y ahora…. ahora estaba seguro que esa pobre alma que era profanada por muchos día con día era su igual. Y dolía. Su alfa quería tomar el control y salir en busca de su omega pero las cosas no eran tan fáciles.
Ni siquiera le importaba que fuese un hombre, las mujeres habían calentado su cama , lo habían excitado y lo había disfrutado pero jamás sintió la necesidad de tomarlo, de hundirse en él y morderlo para que todos supieran que esa hermosura era suya. A Gordon tampoco le importaba o eso esperaba. No le importaba nadie.
Sólo él.
Bill, esa alma perdida que nunca había conocido el amor y que Tom deseaba hacer todo por demostrarle, por darle el mundo entero si es que eso quería el omega.
Y aunque lo negara, a Tom le preocupaba algo: Lo rápido que todo había pasado.
Lo rápido que latía su corazo es y el dolor que sentía por estar lejos de él.
&
Gustav se enfrentaba a los ojos de Andrew. «Andy» era un beta, razón por la que Bill no podía reconocerlo.
—¡Largo!— le ordenó, había escuchado ese tono y temió por Bill.
—Vete tú… — tenía miedo. No podía pelear contra él, no tenía la suficiente fuerza.
No podía defender a Bill.
—¿Andy? — preguntó Bill al reconocer su voz
—¡Largo, puta! — sin ningún esfuerzo sacó a Gustav de la habitación.
Y con la misma facilidad se acercó a Bill, tomándolo sin ninguna amabilidad por las muñecas.
—¿Con que ya no quieres ser una puta más, no, Billy? —con cada palabra aumentaba la fuerza de su agarre.
—Dijiste que mamá estaba mejorando … quiero irme de aquí— soportaba el dolor.
Pero las feromonas que su cuerpo expulsaba no podían pasar desapercibido.
—¿Y entonces cómo llevaré comida para los niños? ¿¡Cómo mierda quieres que les explique que no tendrán de comer porque la puta en que se convirtió su hermano quiere dejar de hacer lo único que sabe?
—Suéltame, me duele. Andy por favor…
—¿Por qué mierda eres así, Billy? —levantó el brazo y le pegó una cachetada.
—Ya no quiero hacerlo, quiero tener una vida… —dos lágrimas lograron escapar y eso irritó más al beta.
—¿Y cómo mierda piensas hacerlo si todos los alfas te despreciarán por ser un omega feo que se ha abierto de culo para media Alemania?
—Por favor… — susurraba. El dolor del apretón pasó a segundo plano, le dolía más el saber la realidad que el dolor físico.
—Esto lo hago por ti, Bill. Pronto las deudas acabarán, pero ambos sabemos que ningún alfa te va a querer. Tal vez puedan ignorar tu ceguera, pero lo puto, eso nadie lo perdonará. — por primera vez desde que entró aflojó el agarre y suavizó la voz— Eres mi hermano y no quiero que sufras.
Sollozó.
—Dímelo, Bill. Repite lo que ya sabes. — ahogos lastimeros salían de su boca —. Repítelo y juro que me voy.
El pequeño omega quería encogerse y desaparecer. Quería lo que nunca tendría.
—«Ningún alfa querrá a un omega como yo. Para lo único que sirvo es para ser su juguete»
—Eso es. Si te lo dices será más fácil aceptarlo. — dijo con una cínica sonrisa —. Te quiero, hermanito. Vendré la próxima semana.
Escuchó la puerta cerrarse, encogió las rodillas y escondió su rostro mientras lo repetía una y otra vez: “Ningún alfa querrá a un omega como yo. Para lo único que sirvo es para ser su juguete”
Quería entenderlo, quería grabárselo de una vez por todas y olvidar el dolor que no le permitía respirar.
Continúa…
Y ahora te invitamos a disfrutar de la historia 😉
no mamen, alguien bombardee a andy porque wtf con ess puta mierda que dijo ??????
TOM, APURALE CABRÓN