
Fic Toll de CoveredInTorg
Capítulo 3
Los gritos del alfa que había entrado a la habitación de Bill se escuchaban hasta donde un Gustav muy nervioso se encontraba. Lo supo cuando lo vio, un alfa pura sangre, emanaba peligro, dureza y seguridad.
Bill nunca había recibido a un alfa de su categoría, y temió por lo que pudiera hacerle a su amigo.
Además Gustav se preguntaba, qué hacía en ese lugar que si bien no era una pocilga y los clientes en general eran adinerados, un alfa como él podría tener a cualquier omega o beta qué quisiera con una sola mirada.
&
Esperaba a su amigo a metros de la habitación. A cualquier persona le disgustaría hacerlo, pero no a él. Él estaba feliz de hacerlo, era su amigo más incondicional y aunque en realidad era trabajo, sólo lo veía como una forma de cuidar su espalda. Y esperaba que éste lugar lograra despejar a Tom de cualquier cosa que lo tuviera mal.
Se sentía incómodo al desconocer lo que lo tenía mal, y fue por ello que cuando escuchó a sus subordinados hablar de tan espléndido lugar y de los omegas que ofrecía, no lo pensó.
Arriesgándose a obtener un golpe de parte de Tom. Todo esto iba contra todo lo que era.
Pagar por follar jamás había sido una opción. Las omegas sólo veían a Tom y comenzaban a mojarse y dilatarse. Pero parecía que no era suficiente y eso le afectaba. Si tan sólo él pudiera hacer algo, si tan sólo pudiera ganarse un lugar en su corazón… y ese era su secreto mejor guardado, el amor que con mucho esfuerzo ha ocultado de todos.
Siguió pensando en todo y en nada, cuando el ambiente se llenó de feromonas y no precisamente por el acto que estaba sucediendo dentro de la habitación.
Era miedo.
En cualquier otro momento lo hubiera dejado pasar, ésta vez no sería así.
Comenzó a acercarse hasta el frente de la habitación y escuchó gritos. Sus sentidos se pusieron alerta, entraría a la habitación sin importar a quién viera desnudo, pero cuando estuvo a punto de hacerlo…
—¡No me toques! — escuchó un grito, y al voltear vio a un alfa acorralando con su cuerpo a un pequeño omega.
El olor que sintió en ese momento lo shockeó.
Reconoció al chico, el rubio que había salido corriendo cuando estuvieron frente a la habitación.
Trabajaba ahí.
Frunció el ceño, aunque trabajara en un lugar como ese, nadie tenía derecho a obligarlo o someterlo a algún acto que no quisiera.
Lentamente fue acercándose y cuando estuvo lo suficientemente cerca, habló: —Suéltalo— su voz apenas y se escuchó, esa noche no quería pelea, pero aquél alfa hizo caso omiso a su orden.
Mientras tanto, el rubio se removía y trataba con todas sus fuerzas soltarse de ese encierro.
—¡Suéltame… no! — susurraba el omega
—¡Cállate, estúpido! —un gruñido salió desde el centro de su pecho y su voz alfa resonó.
Georg se carcajeó.
Las piernas del omega temblaron pero seguía resistiendo. No era el primer alfa que había usado su voz en él y lamentablemente sabía que no sería la última en pelear hasta que su resistencia cayera.
Harto de ver la escena y asombrado por la lucha del menor, Georg se hizo notar.
—¿¡Qué no escuchaste, imbécil? ¡Suéltalo! — usó su voz, ésta era tan potente que Gustav dejó de moverse y el alfa se detuvo.
Georg era un alfa poderoso. Su porte lo demostraba, metro ochenta, hombros anchos, cabello largo y rostro perfecto.
Tom podía ser mejor que él, pero Georg le pisaba los talones y no le importaba.
Algo tenían en común, su poder más potente era dañar a las personas de su alrededor sin importarles quienes fueran.
&
—¿Por qué estás aquí, Bill? — preguntó Tom segundos después de recomponerse. Aquel chico sobre la cama no pasaría los veinte años y eso le helaba la sangre. Se veía tan frágil.
—Y-Yo… —se sentía cohibido por el tono de voz del alfa, era como si no fuese un alfa.
Parecía su igual. Éste parecía inconsciente de todos los sentimientos que emanaba de su voz.
—¡Es que no ves que esto es un basurero! — quiso golpearse en cuanto terminó de hablar—. ¡Mierda!
—Definitivamente no puedo verlo— se burló Bill quién no era un simple omega, todo él era diferente y Tom comenzaría a notarlo.
—¿Por qué estás aquí? — preguntó muy serio—. Es obvio que cualquier alfa daría todo por ti.
—Ningún alfa querría a un omega a medias, no puedo ver y mucho menos sabiendo lo que soy— Tom comenzaba a molestarse realmente, en el tono de Bill había resignación y determinación, era confuso.
Silencio.
—¿O tú lo querrías?
Lo sintió.
—¿Por qué estás aquí? — cuestionó de nuevo y Bill no quería hablar, necesitaba hacerlo.
—Deudas… -susurró con las mejillas encendidas—, mi madre está endeudada y me tienen aquí hasta que termine de pagar, o hasta que ella se recupere para que se haga cargo de eso.
—¿Qué?
—Nadie me daría empleo— el tono de su voz cambió, en ella había amargura y Tom deseó eliminarla—. Nadie beneficia a un omega más que sufre sin quejarse.
—Te rendiste sin siquiera intentarlo.
—No podía hacer otra cosa… los hubiera matado— y la tristeza riñón la habitación. Una que quemó una parte que Tom ni siquiera sabía que existía.
&
El alfa hasta ese momento desconocido se acercó a Georg preparado para atacar, pero antes de dar el primer golpe yacía en el suelo con una mano en la nariz tratando de parar inútilmente la sangre que ya escurría por sus dedos.
Con una tranquilidad que a Gustav le resultó horrible, se agachó y tomó sin cuidado alguno al alfa por la camisa y chaqueta.
—Nunca, jamás vuelvas a intentar tomar por la fuerza a un omega, y si lo haces, reza para no toparte conmigo — hurgó la chaqueta y sacó la billetera. Tomó sin ninguna prisa el ID—. Shiro… sí, es un nombre de mierda como tú.
—¿Por qué defiendes a ese omega? — preguntó éste negándose a doblegarse frente al alfa—. ¿No ves que trabaja aquí? Si no lo hago yo, cualquiera lo hará.
Verde y negro se encontraron. Y Georg sonrió encantado.
—Pero lo hará con quien quiera y no con un alfa que, aun usando su voz, no logra nada.
¡Ahora largo, rata o te mato aquí mismo! — en un cerrar y abrir de ojos ya tenía una pistola apuntando su sien. —. No me hagas repetirlo, Shirito. —no necesitó más para levantarse lo más rápido posible y huir.
El rubio seguía paralizado, no porque quisiera sino porque sus piernas no respondían.
Georg se acercó a él con cuidado, odiaba la forma en que ellos eran tratados. Seres hermosos por naturaleza soportando a mierdas como el que se acababa de ir.
Él no era santo por supuesto que no, pero toda persona que haya pasado por su cama jamás podría señalarlo como maltratador o abusador.
Georg recorrió el pequeño cuerpo con la mirada, un omega rubio, sus ropas holgadas trataban de esconder las delicadas curvas de su cuerpo sin lograr bien su objetivo. Ahora sabía por qué había intentado tomarlo a la fuerza. Era precioso.
Las feromonas que el castaño expulsó llegaron en segundos a Gustav.
—No me hagas daño…
—Tranquilo, lindo, todo está bien— sonrió y por un momento Gustav se perdió en su hermosa sonrisa—, pero… – no era su culpa, no conscientemente, cagarla iba en su sangre—, a la próxima trata de no mojarte mucho y provocar a los alfas que frecuentan este sitio porque ya no estaré aquí para ayudarte— y dolió. Le dolió porque ahí estaba, nadie veía más que el error de su vida. Otra punzada lo azotó…. Él era un omega cualquiera pero aun así… ese alfa lo salvó.
&
—¡Georg, vámonos!— la sorpresa en el rostro de ambos no podía esconderse, no había pasado una hora desde que Tom entró y ya se iba. Ambos se preocuparon por distintas razones.
Tom no esperó a que Georg se recobrara, ni siquiera le importaba si quería quedarse y follar con todo el prostíbulo.
Necesitaba salir de ahí.
Necesitaba sacar la escena que se repetía una y otra vez en su cabeza. Y que no saldría, no hasta que hiciera algo al respecto.
Continúa…
Y ahora te invitamos a disfrutar de la historia 😉
ora ¿cómo que no se llevó a bill? 😞
Pero ..