Fic Toll de CoveredInTorg

Capítulo 2

Sentado frente a su escritorio como todos los días admiraba la hermosa vista del sol, amaba con locura los atardeceres, era lo más hermoso que podía ver. Lo único que se interponía era la rutina en la que su vida se había convertido.

Él es Tom, presidente de la exportadora más grande e importante del país, «Trumper’s inc » a sus 25 años era todo lo que cualquier persona desearía, era adorado, admirado, pero más que todo, temido. No era sólo un alfa, era un alfa pura sangre.

Su padre Gordon logró concebir con otro alfa a su persona justo como sus abuelos lo hicieron. Lo tuvieron para esto, debía seguir un legado que ni siquiera quería.

Tom creció siendo el centro de atención de su familia, siendo enseñado siempre a comportarse como alguien de su posición. Siendo enseñado a comportarse más que los demás.

Siempre enseñándole «cómo ser un buen alfa, cómo enfrentar hasta la más pequeña pelea, cómo tratar a un omega, cómo ser despreciable con un beta».

Alfa/beta /omega, la misma mierda de siempre. Y no es que Tom fuese malo, pero tenía la costumbre de joder lo que pasaba por sus manos y estaba harto. Sus manos estaban manchadas de sangre y violencia. A nadie le interesaba y él comenzaba a creer que tenía el poder de destruir.

Estaba harto de sentirse cruel, de estar vacío por dentro. Su personalidad había cambiado a tal punto como decía su mejor amigo, que se dejaba follar por la soledad que le rodeaba. Y eso le jodía aún más tenía a sus padres y a Georg, ¿Qué más podría necesitar o desear?

Pero lo sabía, muy en el fondo sabía que deseaba ser amado, quería proteger a alguien.

Quería que alguien le perteneciera. Y eso lo enojaba aún más.

En el fondo con su aceptación, estaba esa espina que le decía que su omega estaba sufriendo y él no podía hacer nada.

Allá fuera estaba una linda omega o alfa que sufría por alguna razón y aunque no existiera una lazo, él no era el único que lo sentía, ¿o sí?

¿Y si no era eso? ¿Y si estaba volviéndose loco y Georg tenía razón?

—¡Quita esa cara de culo, Tom! — y ahí estaba el bastardo que no sabía tocar antes de entrar.

—¿Qué mierda quieres? —Georg era un alfa como él, sólo eso explicaba el por qué podían soportarse.

—Ignoraré tu humor podrido … ¡Levanta tu culo y vámonos!

—¿A dónde? — creyó que las improvisaciones de su amigo habían terminado.

—A quitarte por un segundo esa tristeza que cargas y que no quieres compartir. — su estómago se revolvió y volvió a recordar por qué Georg era su mejor amigo. Él no veía al alfa, él podía ver a Tom, la persona y no al animal.

Y sólo esas palabras explicaban porque ahora alguien le pedía que no le hiciese daño.

—No… no me hagas daño, por favor.

Su alfa gimió al sentir el olor, las feromonas del omega lo estaban volviendo loco. Era lo más delicioso que había olido jamás.

¿Cómo es posible que esté en un prostíbulo?

Ni siquiera había visto bien a la joven que estaba acostada en la cama esperándolo. Estaba perdido con el olor. Punto débil.

—¿Qué dices? — fue inconsciente de los tonos graves de su tono.

—Por favor —susurraba una y otra vez

Cruzó la elegante habitación dándole un leve vistazo, no estaba mal para ser un putero.

Necesitaba calmar a la pobre criatura que temblaba y sólo cuando se acercó, lo notó.

Lo notó a pesar de que su largo y espeso cabello caía como cascada sobre parte de su rostro y almohada, su rostro maquillado podía confundir a cualquiera… pero no a él.

No era mujer.

—Eres hermoso— dijo sin pensarlo y Bill tembló aún más.

—Haré lo que quiera, pero no me lastime— le heló la sangre. Esa criatura se veía tan frágil pidiendo clemencia para no ser dañado.

¿Quién podría dañar a alguien tan hermoso como él?

Entonces lo vio y tuvo que contenerse para no golpear nada, lo último que quería era asustarlo más. Los moretones en las muñecas y brazos, golpes contrastando con la piel de porcelana.

—¿Quién mierda te hizo eso? — el animal en Tom quería salir, quería sangre.

Si bien es cierto Tom ha hecho daño a personas, alfas, betas y hasta omegas, pero siempre porque lo merecían. Jamás había injusticia en las sombras que cargaba Tom. No entendía cómo podían dañar a personas inocentes, no importaba el lugar en donde estaban, eran inocentes y sólo había que observarlo unos segundos para saber que ese omega no tenía maldad en su interior.

Esperó una respuesta y comenzaba a impacientarse.

—¡Contesta, joder! — gritó, su voz fuerte y clara. No era una orden, o al menos no quería que pareciera una, pero para el omega lo era y no podía ignorarla.

—N-No lo s-sé…- titubeó

—¿Cómo no sabes quién te golpeó de esa manera? ¡Dime cómo era su rostro para matarlo!

— El omega se encogió a la mención de muerte. El alfa quería sangre por él.

Pero eso desapareció cuando una tímida sonrisa cruzó el rostro del omega y quiso golpearse por estúpido, por ser animal ates que persona.

—¿Cómo te llamas, pequeño? —preguntó dando fuertes respiros tratando de tranquilizarse al mismo tiempo que recorría con detalle aquel cuerpo que tenía al frente 

—Bill… Bill Kaulitz — volvió a sonreír y sus ojos se encontraron por un segundo y ese fue el final para Tom.

Lo que reflejaban sus orbes lo desconcertaron, el dolor en la profundidad, la pureza y brillo de esos ojos que no lograban enfocarlo. Sólo cuando vio esos hermosos ojos ir y venir terminó de entender.

Bill no veía.

El pequeño Bill había caído a un mundo de oscuridad en donde la luz comenzaría a entrar y tal vez, sólo tal vez encontrar la luz que tanto ha deseado ver.

Esos ojos que no podían ver pero que aun así sonreían al que en un inicio sería otro violador de su pureza.

Y puede ser que para Tom el sol ya no sea lo más hermoso que haya visto.

Continúa…

Y ahora te invitamos a disfrutar de la historia 😉

por admin

Traductora del fandom

Un comentario en «Mis ojos serán los tuyos 2»

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