
Fic TOLL de ZenTortugaHua
Epílogo
Qué irónico.
Aquel día creí que estaba conociendo el comienzo de una nueva vida.
Y lo fue.
Solo que nunca imaginé cómo terminaría.
Incluso en la actualidad todavía recuerdo a Andreas presentándomelo con aquella sonrisa torpe.
Un chico vestido completamente de negro con un gorrito cubriéndole el cabello. Una bufanda demasiado grande para su pequeño cuerpo y unos ojos avellana que parecían incapaces de hacer daño.
Pensé que había encontrado paz.
Pensé que había encontrado un hogar.
Con el tiempo, ese chico tímido se convirtió en mi pareja. En la persona que amé con todo lo que me quedaba después de haber perdido tanto.
Le entregué mi confianza, mi vida… incluso mi apellido.
Jamás imaginé que alguien tan dulce, tan inocente y tan puro pudiera romperme de la peor manera.
Pero el dolor nunca llega solo. Porque la persona que más amaba no fue la única que me traicionó.
También lo hizo mi propio hijo.
Tom, mi sangre…
Nunca entendí en qué momento dejó de verme como su padre para convertirse en el hombre que más disfrutó verme caer.
Desde entonces comprendí algo que jamás quise comprender:
Los enemigos no siempre llegan desde afuera. A veces están dentro de tu propia casa. Llevan tu mismo apellido, tu sangre…
Aquella tarde, mientras observaba a Bill por primera vez, creí que por fin mi sufrimiento se daba por terminado.
Qué equivocado estaba.
Porque sin saberlo, ese fue el mismo instante en el que comenzó mi final.
Sí. Lo admito: me equivoqué. No voy a justificarme.
Cada empujón, cada jalón de cabello y cada palabra que escupí con rabia… Cada estúpida agresión.
Todo estuvo mal.
No existe una excusa capaz de borrar el daño que le hice a Bill.
Fui un mal hombre.
Y durante todo el tiempo también fui un mal padre para Tom.
Lo admito.
Pero Bill… él también me falló como mi pareja.
No fuimos dos inocentes destruyéndonos; fuimos dos personas que, de maneras diferentes, acabaron rompiendo aquello que un día juramos cuidar.
Con Tom fracasé. Perdí a mi hijo mucho antes de perderlo de verdad.
En cambio con Nick, Nikki y Will… intenté hacerlo mejor.
No sé si fui el padre que merecían. Pero sí sé que los amé. Que los amo. Aunque ya no estén conmigo.
Y tengo que decir que Will… siempre fue el más difícil de mirar.
Es igual a Bill. En todo.
Tiene los mismos ojos, la misma sonrisa, el mismo rostro…
Verlo es como volver a encontrarme con el chico que más amé… y con el mismo que terminó destruyéndome.
Era una bendición. Y al mismo tiempo una maldición.
Porque cada vez que lo veía crecer, recordaba el día en el que le arrebaté a Bill mis tres hijos.
A Nick, Nikki y a Will… este cuando apenas era un recién nacido.
Ahora estoy aquí. En la cama de hospital. Esperando un final que los médicos ya dejaron de intentar evitar.
Curioso.
Voy a morir igual que Andreas. Poco a poco. Sin poder hacer nada. Sin ninguno de mis tres hijos venir a verme. Ni una sola vez.
Mucho menos Tom.
No sé dónde está Tom.
No sé cómo está Bill.
No sé si alguna vez pensaron en mí.
Solo sé una cosa: siguen juntos. En Stuttgart. Viviendo la vida que siempre quisieron. Mientras yo espero la muerte.
Ellos siguen sanos, vivos…
Y yo…
Yo solo espero que, cuando llegue mi último aliento… todavía pueda recordar el día en el que vi por primera vez a aquel chico de ojos avellanas.
Porque, a pesar de todo…
Bill siempre fue el amor de mi vida.
F I N
Gracias por la visita. Y de aquí nos vamos al fic central «Mi madrastra» 😉