
«Twist of Fate 2: Memories» Fic de Amudiel
Capítulo 3
Amanecía y Bill no había dormido nada en toda la noche, Norman y Robert dormían en sus camas mientras el miraba por la ventana de esa calle angosta, el edificio que compartían sus amigos era bastante pequeño aun que moderno, y céntrico, algo lejos del centro de reunión, le habían contado que se turnaban para vigilar disimuladamente el lugar sin que la policía lo notase, aun que había sido solo eso lo que entendió ese momento, pues su mente estaba mas centrada en Alexander, ya amanecía y su amigo no regresaba, estaba sumamente preocupado por eso, sopesando un millón de posibilidades y rogando que no fueran verdad, que la policía no hubiera dado con ellos.
Sintió una mano posarse sobre su hombro y lentamente volteo para encontrarse con un despeinado Norman.
—¿no dormiste? — Negó suavemente mientras volvía a mirar hacia la calle — ¿Por qué te preocupas tanto? Ya te dijimos que todo estaría bien
—no puedo quedarme tranquilo, temo que pueda pasarles algo
—¿estas preocupado por Alexander?
—si
—¿Por qué?
—el es alguien muy importante para mi, lo conozco desde que tengo memoria, no podría evitar preocuparme por el — Norman le dio una mirada inquisitiva.
—tu y el… — Bill lo miro confundido, pero pronto entendió las palabras de su amigo.
—¡no claro que no! — Dijo nervioso — ¿Cómo crees? es como un hermano para mi, es todo
—bueno, pero ya te dije que no te preocuparas estarán bien
—es un imprudente — dijo Bill volviendo a fijar su vista en la calle — me las pagara en cuanto regrese
Norman se alejo de el en dirección a la cocina para preparar el desayuno, el sol comenzaba a alzarse, poco después escucho el rugido de un auto aparcando y reconoció el motor del deportivo de Matius, seguido por el estruendo de la silla en la que Bill estaba sentado, retrocediendo bruscamente hacia atrás y poco después los pasos del pelinegro en dirección a la puerta, sonrió mientras servia las cinco tazas de café en la mesa, Bill seguía igual a como lo recordaba, totalmente hiperactivo, era una suerte que hubiera superado lo de su madre.
—¡Alex! — Dijo Bill en cuanto lo vio acercarse por el pasillo — eres un tonto — agrego al verlo en perfecto estado y se cruzo de brazos.
—¿estas molesto? — le pregunto el rubio algo divertido.
—si — dijo entrando al departamento de nuevo — hola Matius.
—hola ¿Qué tal la noche?
—horrible — declaro Bill — ¿y la suya?
—bastante divertida — dijo Matius dándole una sugestiva mirada a Alex que se ruborizo hasta límites insospechados, Bill abrió la boca incrédulo.
—¡hola chicos! — Saludo Robert despeinado y en pijama — hora del desayuno — los cinco entraron a la cocina y se sentaron frente a sus tazas de café, comiendo tostadas ocasionalmente y embadurnándolas en mantequilla y mermelada como era la costumbre ahí en Francia.
Bill no podía quitar la vista de Matius, se lo notaba… fresco, contento, Alex seguía algo ruborizado, Matius era muy apuesto tuvo que reconocer, su pelo castaño casi rubio, esos ojos celestes, siempre lo habían impresionado, su cuerpo bien proporcionado, se estremeció, no podía imaginarse a Alex y a Matius, ¿no era posible? ¿O si?, pero entonces ¿Qué fue esa reacción que tuvieron al llegar?, Bill miro hacia Alexander y recién se dio cuenta de cuanto había cambiado, ya no era aquel niño que jugaba a las escondidas con el por la casa de su tía, el que jugaba a las luchas en la alfombra de la sala con otros niños, ahora era un hombre con… necesidades. Se atoro un poco con su café.
—¿Qué los demoro tanto? — Pregunto Norman hacia los chicos — Bill no pudo dormir por su ausencia, pensé que llegarían antes — Bill observo atentamente las reacciones a esa pregunta, Alex volvió a ruborizarse, y Matius solo se encogió de hombros.
—fueron bastante insistentes, tuvimos que quedarnos en un hotel después de esconder el auto para que no nos descubrieran, retiraron las patrullas recién al amanecer — Robert y Norman asintieron, Bill se pregunto que tanto de eso seria verdad.
—me duele la cabeza — declaro Bill.
—es por que no dormiste — le reprocho Norman poniéndose de pie — ten — le tendió unas aspirinas.
—gracias
—¿y ahora que es lo que harán? — pregunto Robert mientras se servia una segunda taza de café.
—no lo se — dijo Alex mirando a Bill — ¿tienes planes?
—dormir un poco — declaro algo molesto con su amigo, no sabia por que, quizás por hacerlo preocupar en vano mientras el y Matius… se volvió a estremecer — ¿puedo usar tu cama? — le dijo a Norman.
—claro — dijo el chico extrañado, la cama de Matius estaba tendida y dispuesta para el pero si Bill quería usar su cama nada se podía hacer, recordó que Bill siempre se salía con la suya en sus caprichos, por mas extraños que fueran.
—permiso — dijo el pelinegro desapareciendo en dirección a la habitación.
—vaya en verdad esta muy molesto — comento Robert hacia Alex — ¿será la falta de sueño?
—es lo mas probable — dijo el rubio mirando hacia donde Bill había desaparecido, preguntándose si estaría molesto por haberlo echo preocupar o por que se imaginaba lo que el habría estado haciendo la noche anterior.
Las sirenas se acercaban a ellos cada vez más pero ninguno de los dos estaba nervioso, Matius hizo un par de maniobras increíbles con el deportivo y sonrió con suficiencia. —aun no has perdido el toque — le dijo Alexander. —jamás — comento Matius volviendo a derrapear — los perderé en cuanto los alejemos del centro y de los demás. —lo se — dijo Alex disfrutando de la velocidad — extrañaba esto. —¿entonces por que te fuiste? — pregunto Matius esquivando un par de autos. —Bill me necesita —¿Dónde viven ahora? —lo siento, no puedo decírtelo —ya… se ve que quieres mucho a Bill siempre ha sido así desde que éramos niños —es como mi hermanito menor — dijo Alex sonriendo melancólicamente — cuando lo veo siento esa necesidad de protegerlo —Alex, yo siempre me he preguntado si tu y Bill… —¿yo y Bill que? — en ese momento Matius tuvo que esquivar un camión de mudanzas y Alex se sujeto del asiento mientras su cuerpo era empujado hacia Matius. —sabes a lo que me refiero — dijo este una vez la maniobra fue concretada y el camión quedo detrás de ellos. —no, en realidad no lo se —lo miras con tanta adoración, parece que el fuera todo lo que existe en tu mundo —es como si lo fuera, pero no en la manera en la que estas pensando, sabes lo que me hizo mi padre cuando se entero que era gay, y mi madre no me defendió, para mi ellos dejaron de ser mi familia en ese entonces, Simonne y Bill se volvieron mi única familia, y ahora que ella no esta mas, Bill es mi única familia. —creo comprender — dijo revisando el GPS del coche — estamos lo bastante lejos ahora, podemos comenzar a perderlos de verdad, sujétate — Alex obedeció y Matius acelero aun mas, metiéndose de canto al césped de un parque, la gente comenzó a alejarse del camino del coche gritando, saliendo a otra calle Matius se metió por un callejón bastante estrecho, y salieron a una carretera bordeada por plantas y arbustos, un par de cuadras después Matius volvió a salirse del camino entrando entre unos arbustos y estacionándose tras estos mismos.Escucharon las patrullas alejarse y esperaron un par de minutos más antes de que Matius rompiera el silencio. —estoy sopesando dos opciones — dijo — una: es que esperemos congelándonos aquí un buen rato mas antes de decidirnos a volver, y dos: que nos quedemos en aquel hotel a pasar la noche y mañana en la mañana será mucho mas seguro regresar sin que nos sigan. —¿el auto se quedara aquí? —esta bien oculto y además tiene un buen sistema anti robo — informo Matius — así que ¿Qué dices?Alexander observo el hotel que se erguía imponente ante ellos, como si los llamara a instalarse en sus habitaciones, y un extraño estremecimiento le recorrió el cuerpo. —no lo se — dijo sin mirar a su acompañante — Bill podría… —lo sabia — interrumpió Matius — en realidad si sientes algo por el ¿no? Algo mas que amor fraternal — Alex lo miro al fin y contesto sinceramente. —no, yo no podría, el es mi familia simplemente no podría —entonces date el gusto esta noche, seré claro, quiero terminar lo que dejamos pendiente hace dos años — Alexander aparto la vista y se estremeció de nuevo, aun recordaba tan bien aquel beso, si Matius estaba siendo sincero el también lo seria —yo… nunca he estado… ya sabes con otro chico, y no se como… —shh déjame enseñarte — le susurro al oído, Alex no supo como de pronto sus labios estaban besándose frenéticamente y gemidos descontrolados escapaban de ambas bocas, sedientas por mas. —esta bien…
Bill despertó y observo que era de noche de nuevo, había dormido todo el día, alzo un poco el rostro para observar el reloj de pared, eran las 6 apenas, casi siete, se levanto lentamente algo atontado por el exceso de sueño y se metió al baño, se enjuago el rostro y sintió una paz interesante dentro de el, ahora tenia el cofre de su madre, ya volvía a sentirse completo otra vez, salio en busca de Alexander, quería verlo y hablar con el, quería reclamarle un par de cosas.
Encontró a los cuatro chicos viendo películas en la pequeña sala de estar de aquel apartamento.
—Alex — llamo y los cuatro voltearon a verlo — ¿podemos salir? — pidió amablemente, el rubio se incorporo y asintió.
—¿a que hora vuelven? — pregunto Norman volviendo su atención a la película.
—a la hora que sea necesario — contesto Bill, se abrigaron y pronto ambos estaban en las calles de Francia caminando sin rumbo aparente, pero antes de que Bill pudiera darse cuenta estaban frente al cementerio.
—¿estas molesto? — le pregunto Alexander mientras ingresaban, ninguno de los dos había dicho palabra desde que salieron.
—no, solo algo decepcionado — esas palabras le dolieron mucho al rubio, jamás pensó que Bill pudiera reaccionar así por su condición sexual.
—¿tanto te molesta? — le pregunto con cierto reproche en la voz que a Bill no le paso desapercibido.
—si, pero no lo que tu crees que me molesta — se sentó en una de las bancas que estaban cerca de la entrada, no había nadie, estaba tranquilo alrededor, Alex se sentó a su lado y el silencio volvía a ser palpable entre ellos.
—¿Por qué nunca me lo dijiste? — pregunto de pronto Bill.
—miedo, supongo, a tu reacción
—¿en verdad pensabas que me molestaría y dejaría de hablarte? — Alex asintió — en verdad estoy decepcionado, creí que teníamos confianza, creí que éramos familia
—y lo somos Bill pero hay cosas que simplemente me superan
—no me interesa ¿bien? Me refiero a que el hecho de que te gusten los chicos no cambia nada entre nosotros, lo que me molesta es que no hayas confiado en mi como creía que lo hacías
—es que, mi padre reacciono bastante mal cuando se entero y tu sabes que mi madre se alejo poco a poco de mi, de tu madre y de ti, fue también por esa razón, yo temía tanto que ustedes también reaccionaran así — confeso bajando la cabeza, Bill se apretó mas contra el y le sonrió abiertamente.
—eres tan tonto a veces — le dijo sin dejar de sonreír — no es problema para mi, lo digo enserio, eso no va a cambiar lo mucho que te quiero Al
—Bill…
—además también estoy molesto por que mientras yo me preocupaba por ti, y por que la policía pudiera atraparte tu estabas teniendo sex…
—¡Bill! — grito Alex abochornado.
—¿Qué? — dijo sin vergüenza, algunas malas costumbres de Tom se le estaban pegando, como el hablar de sexo sin cohibirse.
—no digas eso — dijo avergonzado.
—¿acaso no lo hicieron? — Alex lo miro sorprendido pero al final asintió lentamente — ¿y como fue? — esta vez el rubio solo negó con la cabeza y se alejo cohibido de Bill.
—Tom te esta cambiando — le dijo algo divertido.
—si eso estaba pensando yo, mejor no me lo cuentes, es privado pero al menos… o sea tu y el… ¿son novios? — pregunto.
—yo… no lo creo, no lo se no hablamos de eso
—pues no se como puedes…. Ya sabes hacerlo con alguien que no es tu pareja, yo no podría hacerlo con alguna amiga mía, la primera vez que lo haga con alguien será por amor — declaro.
—la verdad es que solo me deje llevar — le dijo Alexander, y volvió a mirarlo — no me detuve a pensar en el amor — Bill lo miro reprobatoriamente.
—no deberías hacerlo con alguien a quien no amas — dijo jugueteando con el doblez de su abrigo — eso también me decepciona un poco.
—es algo complicado — fue lo único que dijo Alex.
—yo voy a volver a estados unidos — cambio de tema Bill — ya tengo lo que quería
—¿vas a volver? ¿No quieres que yo regrese? — pregunto algo decepcionado.
—yo nunca dije eso, es que no estoy seguro de que tu quieras volver — dijo Bill algo triste — ya sabes aquí están tus amigos, Matius…
—Bill — le interrumpió — tu eres mas importante que eso, no se cuanto mas duren estas vacaciones que nos tomamos, pero quiero aprovecharlas contigo
—yo… gracias — dijo Bill algo avergonzado — ¿pasamos a despedirnos de mama? — pregunto poniéndose en pie, Alex lo imito y ambos caminaron en dirección a las tumbas.
—no, gracias a ti Bill — le dijo Alex tomando la mano enguantada del pelinegro hacia frío por las noches, y ambos llevaban guantes, se sonrieron, se alegraba de que Bill no se hubiera molestado con el, estaba agradecido de que lo aceptase tal como era.
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Dos días habían pasado, dos tortuosos días en los que Bill no le había llamado, pero el aun así tenia sus maletas listas y las arrastraba fuera de la habitación, quería volver a su casa, ya no podía estar mas tiempo en ese lugar que cada día se le antojaba mas aburrido y claustrofóbico.
—¿Tom estas seguro? — le pregunto Mike siguiéndolo hasta el vestíbulo.
—papa esta muy molesto — siguió con su mentira — como te dije, me fui de casa corriendo y sin pedir permiso, sabes que tu papa tuvo que llamarlo para que me dejara venir, pero al parecer su paciencia se agoto — era mentira su padre no había dicho nada, pero era mejor que sus amigos creyeran que si.
—que lata Tom — dijo Jonathan también siguiéndolo — solo pudiste quedarte dos semanas, es mas divertido quedarse el mes entero, yo no me iría si no fuera por el colegio y por mis padres — declaro, Tom no le hizo mucho caso y siguió bajando, en el vestíbulo estaban Becky con su padre y el padre Mike esperándolo.
—el taxi esta afuera — informo Fred ayudándolo con una maleta — espero que te la hayas pasado bien
—fue excelente — dijo Tom sonriéndole — tiene un hotel muy lindo señor
—gracias, eres bienvenido siempre que gustes — le dijo Fred.
Subieron las maletas al taxi y los adultos se despidieron de Tom para luego dejar a los jóvenes subir al vehiculo, Becky iba delante y los chicos en el asiento de atrás.
—nos veremos en dos semanas mas — dijo Mike a modo de consuelo — y podemos hacer lo que queramos allá antes de regresar al colegio — dijo girando los ojos enfadado.
—fueron unas buenas vacaciones — dijo Tom sin interesarle mucho el tema, su celular vibro dentro de sus pantalones y se removió para sacarlo, no fue conciente de la emoción que invadió su cuerpo cuando el nombre: “Bill” apareció en la pantalla y se apresuro en contestar.
—¿Por qué no llamaste antes?
—hola a ti también Tom —dijo el pelinegro al otro lado de la línea.
—¿Dónde estas? — le pregunto Tom obviando su reproche.
—camino al aeropuerto, ¿y tu?
—también, estoy en el taxi
—perfecto nos vemos en casa, te quiero —canturreo Bill.
—si, yo también, nos vemos — dijo Tom antes de colgar.
—¿era tu amigo? — pregunto Mike cautelosamente.
—si — Becky se giro y le dedico una sonrisita, sabia que no era su amigo, sabia que era Bill, Tom se lo había contado, y le agradaba el tono cariñoso que usaba para hablar con su gemelo, y mas que todo el echo de que parecía no notarlo o no ser conciente de ello, pronto estuvieron en el aeropuerto entre gente que arrastraba sus maletas y niños que brincaban emocionados, llegando a sus añoradas vacaciones.
La vista de Tom se perdió en los niños, nunca se había detenido a observar, eran tan libres de alguna manera desconocida para el, recordó su infancia, ausente, sin compañía, tenia a su padre, y también tuvo a Dan, pero al ver a esa niña rubia tomada firmemente de la mano de un niño igual de rubio que ella, sintió que siempre había estado solo, ¿así habrían sido Bill y el a esa edad?, así de unidos, ¿hubieran mostrado unas sonrisas tan sinceras como aquellas? Eran 14 años, 14 largos años que tenia que compensar con una eternidad al lado de su hermano, la monótona voz de mujer le informo que el vuelo a Washington estaba a punto de partir.
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—Jorg — se quejo Dan con un tono que un niño hubiera utilizado para hacerlo con su madre — han pasado dos semanas, tres días, quince horas, cinco minutos y — observo su reloj — dieciséis segundos, ¡no! diecisiete.
—¡lo se! Pero dime una cosa Dan ¿Qué paso con aprovechar la casa libre de niños? — le cuestiono Jorg alzando la vista de su escritorio, el también extrañaba a sus hijos, pero ellos estaban lejos de el, y se sentía imposibilitado de hacer nada al respecto, impotente.
—ya aproveche demasiado la casa — dijo Dan sentándose frente a su amigo, claro que sabia que extrañaba a los gemelos pero si no lo presionaba el no iba a hacer nada para traerlos de regreso — extraño las monumentales y cataclismicas peleas por las mañanas al despertar — se quejo.
—mentiroso, ya no pelean de esa manera — dijo Jorg recordando que ahora sus hijos se llevaban de una manera ¿mas intima?, todo aquel secretismo le tenia los nervios de punta, pero al menos ya no se enfrentaban entre si, desde aquel día… volvió a recordar como llegaron sus hijos mojados por la lluvia y tomados de las manos como si fueran su soporte mutuo, una escena que jamás abría esperado ver en su vida, el quería que se llevasen bien, pero saltar de esa rivalidad tan marcada a ese cariño tan notorio era algo que también le inquietaba, pero al menos le inquietaba de la buena manera.
—¿Qué crees que habrá pasado aquel día? — pregunto mirando a su amigo, Dan también se puso serio ante la pregunta, las mismas dudas estaban reflejadas en sus ojos y ninguno de los dos tenia la respuesta.
—bueno lo que sea que haya pasado unió a los gemelos de una forma rotunda — dijo Dan presionando sus manos en el escritorio — eso es bueno, pero me gustaría saber al menos el por que — dijo en una voz pausada, como si hablara consigo mismo.
—yo me contento con que no vuelvan a rivalizar tanto entre si, recuerdo que los primeros días parecían unos extraños conviviendo en la misma casa, y mas que eso, enemigos, y la verdad era escalofriante.
—¿crees que algún día puedan contarnos lo que sucedió aquella vez? — pregunto Dan sabiendo que quizás probablemente la respuesta sea un no. Jorg se tomaba su tiempo para razonar aquella pregunta, unos golpes en la puerta al despacho los sobresaltaron, así que decidieron dejar la charla para otro momento.
—¿Saki? — Pregunto Jorg desde su lugar, no obtuvo respuesta — ¿Quién es? — y recibió el mismo silencio a su pregunta, arqueando una ceja se levanto y se dirigió hacia la enorme puerta de roble que encabezaba su despacho, y la abrió con cautela.
—¡hola papa! — dijo Bill arrojándose a sus brazos, Jorg se quedo congelado por el gesto, y por la repentina aparición de uno de sus hijos, algo le decía que estaba soñando, y ese detalle era que Bill estaba abrazándolo, cosa que no pasaría en la vida real, el pelinegro al no percibir reacción alguna en su padre se alejo un par de pasos — ¿papa?
—¡Bill! — dijo Dan acercándose, y mirándolo asombrado — ¿eres tu? — el joven soltó una risita.
—claro, ¿Quién mas si no? ¿Sucede algo? — pregunto.
—me abrazaste — si limito a decir Jorg — lo hiciste…
—ah eso… bueno es que creo que ya no tengo la fobia — informo Bill acercándose a Dan y dándole un pequeño abrazo — ¿pero no me extrañaron?
Jorg solo lo vio unos instantes mas antes de abrazarlo de nuevo, con fuerza, sintiendo que era la primera vez que lo veía, como aquel lejano día en que lo recogió del aeropuerto, Bill parecía un animalito herido ocultándose de las personas, negándose al tacto y ahora se lo veía mucho mas firme, como la valentía que Simonne siempre tenia al enfrentarse a lo desconocido, sintió que nunca había sido tan feliz como en ese momento.
—Jorg vas a ahogarlo — dijo Dan sonriendo, al ver a su amigo demostrando sentimientos de esa manera, después hablarían de los detalles — ¿Cuándo llegaste?
—justo ahora — dijo Bill viéndose liberado al fin del abrazo de su padre — Al esta abajo
—¿entonces disfrutaste tus vacaciones? — le pregunto Jorg mientras bajaban al primer piso, y para que negarlo el moría por saber que había estado haciendo Bill.
—si, fueron relajantes, oye papa… lamento mucho haberme marchado de esa manera — se disculpo Bill — prometo que no volverá a suceder
—no te preocupes — le dijo Dan — Jorg tampoco era un santo a tu edad…
—¡no lo era! — dijo Jorg — pero no esta demás avisar Bill, yo no te hubiera negado el permiso de viajar, incluso te daría dinero para ello ¿Cómo lo hiciste?
—Al pago — dijo Bill mientras ingresaban a la sala del primer piso donde Alexander estaba sentado esperando.
—buenas tardes señor Kaulitz, Dan — saludo el rubio estrechando sus manos que por milagro no estaban enguantadas, había mejorado mucho con el acento, y Jorg no pudo evitar preguntarse si la desaparición de la fobia de Bill y la ausencia de esos guantes estaban de alguna forma relacionados.
—como estas Al — saludo Jorg — gracias por cuidar de Bill
—es un placer
—¿Quién tiene hambre? — pregunto Dan caminando hacia la cocina — hay pizza, pasta, pollo ¿desean comer algo? — mientras los demás se dirigían a la cocina para comer, un joven de rastas descendía de un taxi frente a la mansión.
—vaya jamás pensé que extrañaría este lugar — dijo perdiéndose en el panorama, por un momento se vio a si mismo apoyado contra aquellas verjas, esa noche tiempo atrás, preocupado por Bill, una pequeña descarga de adrenalina le cruzo el cuerpo, al fin vería a su hermanito, después de tanto tiempo, se acerco a la verja que se abrió ante el cediéndole el paso.
—¿Qué honda Saki? — le pregunto al guardaespaldas que cogia parte de sus maletas
—hola Tom — contesto este mirando que su amigo estaba mas bronceado y lucia mas imponente.
—¿ya llego Bill? — pregunto Tom con los nervios de punta.
—hace unos minutos — dijo Saki y Tom se sintió más nervioso aun, llegaron hasta el vestíbulo donde la puerta estaba abierta para ellos, Tom entro sintiendo el revoltijo de sentimientos dentro de si mismo, y se pregunto como tendría que reaccionar cuando viera a su gemelo, no tenia idea — ¿papa? — llamo.
Luego todo paso muy rápido, de la cocina salia un tropel de personas, entre ellas Bill, y antes de que Tom se diera cuenta estaba estrechándolo entre sus brazos casi cayendo por el repentino abrazo.
—Tommy — dijo Bill enterrando su cara en el hombro de este — ¡te extrañe!
—Bill… — soltó su hermano apretándolo mas contra si mismo, aspirando su relajante aroma, sintiendo su piel contra la suya, cuanto lo había necesitado, sin ser conciente de eso, al fin podía volver a sentirse completo, cuando sus corazones latieron a un mismo ritmo — en verdad eres un tonto — le susurro, y se alegro de oír la carcajada de su hermano cerca de su oreja, no se sorprendió del escalofrío que le recorrió tras eso.
—tu eres mas tonto — le dijo Bill al fin soltándolo, Tom se quedo mirando a su hermano un rato mas, memorizando cada detalle diferente, su pelo un poco mas largo, su maquillaje mas notorio, incluso parecía un poco mas alto que cuando se había marchado.
—hola Tom — fue la voz que lo saco de su escrutinio a Bill, su vista se encontró con la de su padre y se sintió de repente como un cachorrito con el rabo entre las piernas a punto de ser regañado por su dueño, se acerco lentamente y solo dijo:
—lo siento
No necesitaba decir mas, Jorg le palmeo un par de veces la espalda, y Dan se abalanzo hacia el atrapándolo en una llave y revolviéndole las rastas.
—te distrajiste eso es muy malo — le dijo a modo de saludo.
—¡ya Dan suéltame! — se quejaba Tom en medio de carcajadas, fue cuando Tom noto la presencia del francés, no pudo evitar sentirse decepcionado con el destino, ¿había estado esperando que no volviera? Y sobre todo ¿Por qué tenia tanta aversión hacia esa persona que lo observaba de esa manera? Algo muy poderoso en su interior le rugía que su enojo era por que ese rubio acaparaba a atención de Bill, por que era alguien importante en la vida de su hermano, alguien a quien Bill conocía desde niño, alguien que siempre estuvo a su lado como debió estar el.
Era como su reemplazo, y el pensamiento lo enfureció, el cariño de Bill era algo que quería monopolizar, y no sabia como batallar ante la terrible verdad de que probablemente Alexander conociera mejor a su hermano que el, que supiera mas cosas, era un reto, podía verlo en sus ojos, un reto por el cariño de su gemelo que no estaba dispuesto a perder.
—Bill voy a desempacar ¿me ayudas? — le pidió cogiéndolo del brazo.
—claro — contesto Bill cuando ya era jalado por Tom hacia las escaleras, Alexander los vio perderse hacia la planta alta y no pudo evitar sonreír, Tom estaba celoso de el, y eso era bueno, significaba que le pondría mucha atención a Bill para alejarlos, y el estaba dispuesto a fingir que pelearía por la atención de Bill con tal de que Tom aprendiera a querer a su gemelo por fin.
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—oye no vuelvas a llamarme Tommy, es ridículo — le dijo echándose en su cama azul, como la había extrañado. Bill se sentó a su lado.
—lo siento
—no me molesta, pero… si me lo dices cuando nadie mas te escuche seria genial — sonrió, y conecto la mirada con su gemelo, y sintió esa rara conexión fortaleciéndose por la cercanía, ¿o era por los mutuos sentimientos que estaban transfiriéndose con esa mirada?
—¿se puede saber como desempacaremos si tus maletas están abajo?
—saki las traerá — declaro Tom, y se sentó quedando a lado de su gemelo — ¿podemos hablar? — le pregunto tomando su mano en ese gesto tan normal que habían desarrollado en esos días después del funeral.
—claro — respondió Bill entrelazando sus dedos con los de Tom — quieres saber sobre mi viaje, lo siento aquí — dijo señalando su pecho — lo siento en todas partes.
—a mi me sucede algo parecido contigo — dijo Tom — me sentí horrible esa noche que te llame, ya sabes. Fue intenso.
—lo siento Tom, no quise asustarte — contesto rápidamente Bill, y luego los dos cayeron en un silencio que se atreverían a tildar de cómodo, y necesario para lo que venia después.
—¿entonces me contaras? — pregunto tímidamente Tom, Bill asintió y lo miro antes de decir.
—si tu también me cuentas
—pero tu primero — dijo rápidamente Tom sacando una carcajada a Bill antes de que comenzara a contarle lo sucedido.
Bill sabia por la expresión de Tom que habían muchas cosas que no cuadraban pero eso cambiaria paulatinamente, cuando se atreviera a confesarle todo de una vez pero ese no era el día, no aun — … y fuimos al cementerio a despedirnos de la tumba de mama, y ahora estamos aquí — concluyo después de minutos de charla sin interrupciones.
—vaya… ¿eso es todo? — pregunto Tom.
—si, es tu turno — le dijo sonriendo.
—bueno… pues empezó por tu culpa de todas formas — comenzó Tom relatándole la pelea con su padre y Dan, el improvisado viaje hacia las Maldivas y casi todo lo que había echo allí, no pensaba mencionarle a Bill los muchos ligues que había tenido no le parecía importante. Cosa que se le hizo rara pues siempre quería andar presumiendo ese detalle.
—¿entonces te aburriste? — pregunto Bill
—estuvo bien los primeros días, pero después de un tiempo es algo agotador — dijo Tom, la puerta anuncio que alguien quería entrar, y sin esperar respuesta Saki dejo las maletas dentro de la habitación y se retiro.
Bill miro a su gemelo analizándolo, preguntándose una vez mas si era la decisión correcta revivir tantas cosas, contarle hasta el ultimo detalle de su vida desde que habían sido separados, ¿y si se enojaba por que su madre había pertenecido a la mafia?, el lo comprendería, pues su padre era un poderoso símbolo de la ley, sin embargo ¿Cómo negarse a aquellos ojos tan parecidos a los suyos y a los de su madre?, esa mirada que parecía entenderle mas que ninguna otra, y en ese momento lo supo: no confiaba en nadie mas que en su hermano para contarle la historia de su vida, y se la iba a contar con puntos y comas por que sentía que Tom merecía saberlo todo de el y de su madre.
Continúa…
jeje xD am por cierto, una persona se quejo de que no centralize la historia en otras parejas, claro que no lo are, la pareja principal son los gemelos 😛 pero eso no significa que otras parejitas no tengan su breve momento en la historia como Alex y el papacito de Maitus xD si eso molesta a alguien pues :/ lo siento muchoooo :'( gracias xD