«Twist of Fate 2: Memories» Fic de Amudiel

Capítulo 2 (Parte I)

—Bill, Bill ¡despierta!

—¿Qué hora es? — pregunto aun adormilado Bill.

—casi medio día, tenemos que ir al restaurante… ¿no querrás llegar tarde?

—no Al — dijo resignado a pesar del sueño que sentía se levanto y se metió a duchar.

A las 12 menos cuarto entraron al lugar y pidieron el almuerzo, Bill noto que su manera de hablar francés había cambiado un poco, seguramente nadie lo notaria al igual que nadie notaba su casi inexistente acento al hablar ingles.

—¿estas nervioso? Te prometo que ellos son de confianza — le dijo Alexander.

—confío en ti, además no es solo por mi Al, es por ti también si yo caigo te arrastraría conmigo y no quisiera…

—Bill yo no temo, estaremos bien — le interrumpió mientras la camarera les servia sus platos.

—eso espero… ¿ya llegaran?

—justo ahora — dijo mientras la puerta se abría y tres chicos entre 20 y 25 años entraban para sentarse directamente a su mesa.

—Bill cuanto tiempo — dijo Norman que recordaba las eternas tardes que jugaba ajedrez con el chico mientras Alexander, Matius y Robert jugaban a las luchas en la alfombra de la sala.

—Norman — dijo Bill sonriéndole — estas tan… ¡grande!

—eso es lo que yo le dije a Alex cuando lo vi ayer después de dos años de desaparición — comento Matius — un gusto volver a verte Bill

—igualmente

—hola — saludo Robert mientras llamaba a la mesera con un gesto.

—bien… echas las presentaciones… — comenzó Norman que según Bill parecía mucho mas maduro ahora, y que era un hombre que se iba directamente al grano — cuéntanos de tu plan — Bill asintió pero no contesto hasta que la camarera se largo después de tomar sus ordenes.

—necesito entrar al centro, se que están temporalmente en receso por la investigación, pero hay algo que tengo que sacar de ahí urgentemente, y lamento decir esto pero no diré que es, solo afirmo que es algo muy personal, no tiene valor, a menos que sea un gran valor sentimental y no creo que Dorian lo extrañe mucho cuando se percate de su ausencia.

—sea lo que sea — dijo Matius — si es que algún día Dorian se da cuenta de que lo tomaste tú, nosotros no tenemos nada que ver.

—claro que no, me echare la culpa si eso pasa, doy mi palabra.

—esta bien — sintió Robert que era el que menos hablaba por lo que Bill recordaba de el — ¿Cuándo quieres hacerlo?

—¿Cuándo creen ustedes que es mas seguro hacerlo?

—dentro de una semana, es el aniversario de la policía francesa, no creo que trabajen ese día — Bill asintió mientras tomaba un sorbo de vino que tenia frente a su comida, al vivir en Francia casi todos se hacían inmunes al vino, pero se mareaban muy rápido con cualquier otra bebida.

El sonido del celular de Bill los alerto a todos, que saltaron casi inconscientemente en sus asientos, eran los reflejos de vivir en esa vida tan perturbable, Bill les echo una mirada de disculpa, y se apresuro a contestar para que el aparato dejara de sonar.

—oui.

—¿Bill?

—¿Tom? — Bill sintió como su cuerpo entero se relajaba al oír su voz, cuanto lo había añorado, el no había llamado a Tom a pesar de morir por hacerlo, pues pensaba que su hermano estaría muy furioso.

¿estas… estas bien?

—si, lo estoy, perdóname Tom, por irme solamente así, te prometo que te contare todo cuando regrese — Bill se alegro de que sus acompañantes no supieran ingles, así no tendría que cohibirse mucho mientras hablaba con Tom, noto la mirada interesada de Alexander sobre el. —yo… no Bill no necesitas explicarme nada, después de todo es tu vida… —se sintió un poco mal al oír esas palabras, por haberse ido sin despedirse de su gemelo, es que sabia que si se despedía no podría irse nunca, deseo tener a Tom al frente para pedirle perdón. —aun así lo are, eres mi hermano y todo lo que tenga que ver conmigo tiene que ver contigo también

—¿vas a estar bien? —Bill se pregunto si había alguna forma en la que Tom supiera que iba a hacer algo tremendamente peligroso, escucho el sonido del mar al fondo de los demás sonidos, algunas gaviotas también.

—si, ¿Dónde estas?— cuestiono.

En un hotel en las islas Maldivas…—Bill se sorprendió por aquello, sabia que Tom se moría de ganas de irse a las islas con sus amigos desde hace un par de años, y se sintió un poquito traicionado por que su hermano se decidiera a pasarla bien mientras el estaba en paradero desconocido, se reprocho por pensar así, no tenia derecho de hacerlo después de todo el se había ido sin decir nada.

—qué bueno que papa te haya dejado ir— le dijo para no dejarse delatar, para que Tom no notara que un poco le había afectado la noticia de su viaje a vacacionar en aquellas islas, Tom quedo un rato en silencio, como si estuviera sintiéndose culpable, pudo sentirlo levemente en su pecho, y pensó si es que acaso Tom se habría escapado.

te extraño ¿sabes?, y no te atrevas a contarle a nadie que he dicho eso— Bill se sorprendió al oír eso, siempre que Tom le decía algo remotamente tierno, agregaba alguna amenaza al final, para no parecer tan cursi, no pudo evitar reír y escuchar el hermoso suspiro que soltaba su hermano al otro lado del teléfono.

—y yo a ti, mucho, hasta incluso extraño pelearme contigo — le confeso, Alexander pareció carraspear un poco y Bill lo miro interrogantemente.

—cuando regreses prometo cumplirte ese deseo— Bill sonrió, recordando que ahora las peleas con su hermano eran mas juegos que peleas en si. Que siempre acababan en grandes carcajadas por parte de ambos y uno que otro almohadazo.

—vale, te quiero, cuídatedijo sin cohibirse, tenia que decírselo, que lo quería, pues quería que Tom lo supiera, que supiera que el también lo extrañaba mucho.

—también tu…— el pelinegro alejo el auricular de su oído para cerrar su teléfono y guardarlo en su bolsillo pero la audible voz de Tom resonó de nuevo y estuvo seguro de que todos la escucharon —¡Bill!— acerco de nuevo el aparato a su oreja sonriendo

—¿si?

yo… también te quiero…— Su sonrisa se ensancho, había estado un poco decepcionado por no oírlo decírselo pero su gemelo siempre era algo lento, suspiro sin poder evitarlo y con una voz cargada de cariño al fin se despidió de el.

—adiós Tom.

Colgó al fin el teléfono luego de mirarlo unos instantes con una cara ausente, alzo la vista y noto miradas incrédulas a excepción de Alexander, que le hablo en ingles.

—¿no estaba molesto? — su acento era cada vez menos notorio.

—no lo creo — dijo Bill sonriendo aun.

—¿caballeros en que estábamos? — interrumpió Norman que se había guardado en secreto el hecho de que también entendía ingles, había creído que Bill estaba hablando con una especie de novio llamado Tom, no le habría sorprendido si el fuera gay pero cuando la palabra hermano salio a flote no pudo evitarlo, se sorprendió. No sabia que Bill tenía hermanos y mucho menos que se llevaran tan bien, aun así como le habían enseñado era mejor ir al grano.

—entonces tendremos que dejar todo listo para dentro de una semana — dijo Bill.

Una semana después la noticia de que se celebraría el aniversario de la policía de Francia estaba en cada canal de televisión, también pensaban hacer en honor a sus compañeros caídos un concierto de beneficencia, Bill dudaba que precisamente ese día decidieran ir a patrullar las afueras del centro, que era como llamaban al lugar subterráneo donde se encontraban con Dorian y los demás, cuando estaba vigente aun la mafia.

Esa mañana Bill se levanto ansioso, el miedo estaba presente en cada lugar de su cuerpo, pese a saber que Dorian no estaba cerca, ni siquiera estaba en Francia, aun así ese hombre y ese lugar le dieron siempre tanto miedo, el sol aun no salía, Alexander dormía en la otra cama tranquilamente, se puso de pie y salio hacia la pequeña terraza que había en esa habitación, el olor del pan recién hecho le llego desde el restaurante del hotel, era un olor tan familiar para el, que cada día había despertado con el ahí en Poitiers, se pregunto si seria muy temprano para llamar a Tom, pues en verdad necesitaba oír su voz de nuevo. Al final se decidió después de varios minutos de haber mirado a su celular sin hacer nada, marco el numero 1 y le dio a llamar. Sonaron al menos seis tonos antes de que pudiera oír la voz algo ronca por el sueño de su gemelo.

—¿diga?

Tom, soy yo

¿Bill? —dijo la voz mucho menos adormilada, y Bill se imagino a Tom despertándose totalmente solo por escuchar su voz, la imagen le pareció tierna.

—lamento llamar tan temprano, aun debe ser muy de noche allá.

no, no importa ¿Cómo estas?

bien… — dijo dubitativo — la verdad es que hoy haré lo que vine a hacer y quizás después de eso regrese a casa.

oh, ¿me avisaras cuando estés a punto de regresar?

si, claro ¿Por qué?

por que en ese momento volveré yo también —a Bill le gusto ese sentimiento calido que se instalo en su pecho.

Tom, pero creí que las vacaciones duraban un mes…

no me importa, además aquí es todo lo mismo, no era como pensaba

mentiroso — dijo Bill sonriendo — esta bien, prometo avisarte antes de tomar mi vuelo.

gracias, ¿algo mas que me quieras decir?

que me alegro mucho de que seamos hermanos gemelos, ahora después de todo lo que ha pasado me parece tan correcto de alguna manera, te quiero mucho.

y yo a ti, que no se te olvide enano

¡eh que soy de tu talla!

Bill ¿estas nervioso? —le pregunto Tom y Bill supuso que lo habría sentido en su propio cuerpo.

—si, la verdad es que si, no puedo darte detalles ahora pero lo que aremos quizás no sea del todo legal…

mierda Bill me estas asustando…

todo saldrá bien lo prometo, y te contare todo cuando nos veamos en casa, por favor no te asustes no necesito sentir doble temor en mi pecho — le bromeo

bueno, pero júrame que vas a tener mucho cuidado… sinceramente papa se moriría si algo te pasa

ya… ¿ahora utilizas a papa para decirme que estas preocupado por mi?

bueno esta bien… YO me moriría si te pasara algo ¿contento?

la verdad es que si — dijo sonriendo — se siente bien que te preocupes por mi, es como si me quisieras.

¡claro que te quiero idiota! Por eso me vas a jurar que ante todo te vas a cuidar mucho

si, si, lo juro, nada me va a suceder.

esta bien confío en ti

ya tengo que irme, aquí se hizo algo tarde… gracias por preocuparte por mi…

eso no se agradece, adiós

si adiós — dijo el pelinegro colgando su teléfono y suspirando, la luz ya se hacia mas visible en el horizonte y ellos no contaban con mucho tiempo. Se alejo de la terraza y camino rápidamente hacia el baño a cepillarse los dientes.

—¡hey Alex! ¡Que se hace tarde! — grito desde el baño. Escucho los ligeros gruñidos que hacia el rubio al levantarse y poco tiempo después la alta figura de su amigo apareció despeinada tras el, bostezando.

—que milagro que me estés levantando tu, suele ser al revés

—¿había que salir de la rutina algún día no?

—supongo — dijo Alex tomando su propio cepillo y aplicándole la pasta dental.

—¿crees que podamos hacerlo?

—estoy seguro — dijo el rubio

—no quiero pensar en lo que sucedería si nos atrapasen…

&

Tom dejo caer su mano con el celular apretó entre sus dedos mientras observaba el cielo negro desde la ventana de su suite, Bill le había dicho que no se asustase pero ¿Cómo podía pedirle eso justo antes de lanzarse a hacer algo “ilegal”?, se pregunto si seria demasiado arriesgado escaparse e ir hasta Francia…

—¿Tom? — el aludido volteo algo asustado para descubrir a Mike mirándolo desde su cama.

—lo siento no quería despertarte — le dijo Tom — además que creí que estarías demasiado ebrio como para despertar.

—calla, que se necesita mas que eso para dejarme inconsciente — Mike le echo una mirada al celular de Tom y medito en lo poco que había oído de esa conversación, se sintió tentado a preguntarle pero a lo mejor no era una buena idea.

—solo duérmete — le dijo Tom sacando un cigarro del cajón que había en el velador al lado de su cama.

—si, trata de no hacer mucho ruido — le dijo Mike antes de voltearse y taparse con las sabanas hasta el cuello, un poco mas allá estaba Jonathan respirando tranquilamente, Mike volvió a pensar entonces en la conversación que había escuchado sin querer, “bueno esta bien… YO me moriría si te pasara algo ¿contento?”, esa frase le había dado a entender que la persona con la que estaba hablando Tom era hombre, aun estaba adormilado cuando escucho esa parte pero al razonar eso se sintió despierto del todo y escucho mas atentamente, recordó las siguientes frases, “!claro que te quiero idiota! Por eso me vas a jurar que ante todo te vas a cuidar mucho”, nunca en su vida creyó oír decirle a Tom a otro hombre que lo quería, ¿de quien se trataría?, ¿un amigo? Lo dudaba pues el y Jonathan eran los únicos con los que el conversaba por celular, ¿su padre quizás?, lo creía poco probable pues a pesar de que Tom quería mucho a su padre, al igual que cualquier chico normal, no le andaba diciendo que lo quería, jamás, al igual que el tampoco se lo decía al suyo no era necesario andar diciéndolo los padres ya lo saben sin necesidad de eso, de alguna manera la ridícula idea de que su amigo pudiese ser gay le llego a la mente pero la aparto de inmediato, Tom era el que mas chicas había ligado desde que llegaron a las islas no había opción, si su amigo se mostraba dispuesto quizás después hablaría con el sobre aquella extraña llamada.

Al día siguiente todos se despertaron con las justas para ducharse rápidamente y bajar a almorzar con los padres de Mike y Becky, era una costumbre que tenían, que según sus amigos debían respetar, en la mesa los adultos ya los esperaban junto a Becky que los miro y negó desaprobatoria mente con la cabeza. Se saludaron cordialmente antes de sentarse y ordenar.

Los adultos conversaban muy bajo cosa que le extraño a Tom pues parecía que no querían que ellos los escuchasen, cuando normalmente hablaban de cualquier cosa en un tono regular de voz, al parecer no era el único que se había fijado en eso pues sus amigos no decían ni una sola palabra haciendo de los cuchicheos de los adultos algo sumamente obvio.

—Becky — dijo entonces Tamara

—¿si mama? — pregunto esta visiblemente nerviosa

—¿Por qué no pasaste la noche en tu suite querida? — pregunto con una voz melosa que asemejaba problemas, Becky se puso mas pálida aun.

—yo… — pero no pudo decir nada mas, y entonces Fred miro hacia Mike.

—¿estaba con ustedes? Y no se atrevan a mentirme — su voz era tan amenazante que Tom tembló un poco en su sitio pero aun así no respondió.

—yo… — dijo Mike muy nervioso alzando la vista para buscar ayuda en sus padres, descubriendo que ellos le miraban igual de serios que sus tíos, al final le envió una mirada de disculpa a su prima y hablo — le… pedimos que nos acompañara… pero dijo que estaba cansada — y bajo la mirada sin volver a alzarla de su plato. Tom pudo notar que estaba molesto, la noche anterior antes de salir le habían pedido acompañarlos y ella se había negado para pasar la noche en otro lado.

—¿Dónde estuviste Becky? Y no me hagas preguntarte de nuevo — siseo su padre en dirección a ella.

—yo… me arrepentí de no haber ido con los chicos y salí a ver si los encontraba pero como no fue así… me quede por ahí con unas amigas — dijo poco convincentemente, Tom observo una mala señal en Fred: achino los ojos y comenzó a retorcerse las manos impacientemente.

—se cuando mientes — le dijo poniéndose de pie — y lo averiguaré, no necesitas contármelo — concluyo alejándose en dirección a la sala de operaciones del lugar. Su esposa y los padres de Mike lo siguieron también dejándolos solos en la mesa. Tom y Jonathan se echaron una mirada preocupados mientras Mike fulminaba con la mirada a su prima que aun estaba algo ruborizada.

—¿Dónde carajos estuviste? — le siseo haciéndola sobresaltar.

—es algo que no te importa — contesto ella a la defensiva

—mira Becky — continuo Mike pero fue ignorado, Becky miraba hacia una persona que entraba en ese momento al hotel con su uniforme impecable cargando una bandeja con varios manteles y dejándola en recepción, Theodore miro hacia donde estaban ellos sentados y Tom noto como Becky le hacia un gesto, y se ponía de pie caminando a grandes zancadas hacia fuera del lugar, unos instantes después el salio tras ella.

—¡será hijo de puta! — grito Mike poniéndose en pie dispuesto a salir tras ellos, Tom y Jonathan lo siguieron casi corriendo pero al salir no pudieron encontrarlos por ningún lugar, buscaron en la piscina y en los jardines de alrededor pero no había rastros de ellos.

—¡mierda! — grito Mike dándole un puñetazo a una pared, Tom y Jonathan se acercaron a el y no dijeron nada — ustedes… ¿creen que pasaron la noche juntos? — Pregunto sin mirarlos — Tom pensó que era muy probable que eso hubiera pasado, pero que estaban haciendo demasiado alboroto por ello, Becky podía hacer lo que quisiera después de todo, si Mike también se pasaba las noches haciendo lo que se daba la gana, no tenia por que molestarla con eso.

—quien sabe — dijo mirando el cielo celeste y bastante despejado.

—pero quien se ha creído — siseo Mike y Tom se giro para irse.

—oye Tom ¿a dónde vas? — pregunto Jonathan

—a la suite, esto no es asunto nuestro, es asunto de ella y de ese chico, deberíais dejarlos en paz — dijo sin esperar respuesta ingresando de nuevo al hotel hasta los ascensores, se olvido del tema, su amiga ya era lo bastante grande como para decidir con quien pasaba la noche, al dejar de pensar en aquello su mente volvió a inundarse de Bill, se pregunto que estaría haciendo en ese momento, si ya habría echo eso que tenia que hacer, si estaría bien, y rogando que lo llamara pronto para avisarle que se volvía a casa.

En su habitación guardo del ropero todas sus cosas en las maletas solo por si acaso, ese viaje que tanto había anhelado hacer con sus amigos ahora ya le parecía demasiado aburrido y monótono, salir cada noche, ligarse unas cuantas chicas follárselas y llegar al hotel hechos mierda para dormir hasta el medio día, y así cada día, no negaba que al principio ese régimen le había gustado pero después de una semana le empezaba a parecer sumamente aburrido, y deseo estar en su casa jugando videojuegos con Bill.

Continúa…

SIGUE LA SEGUNDA PARTE

por Amudiel

Escritora del Fandom

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