Fic original de Buyyouadrank. Traducción de JJ Carpe / Twincestoxa

Capítulo 7Primer todo

Los días pasaban y pasaban. Tom creció acostumbrado a despertar con una o dos extremidades entumecidas, ya que Bill solía dormir parcialmente encima de él. No le importaba sin embargo, como tampoco le importaba el hecho de seguir respondiendo preguntas sobre cosas aparentemente sin sentido. Lo único que le importaba era aquella parte plástica en el cuello de Bill. En algunas mañanas, se despertaba con sus brazos alrededor del otro joven, con su rostro ubicado en el plástico frío y siempre era un duro despertar, una dura confrontación a la realidad.

Antes de darse cuenta, era la noche de la fiesta de cumpleaños de Corina, cerca de tres semanas desde que se habían topado con ella en el parque. La mano de Tom apretó con fuerza la de Bill mientras se abrían camino a través de la vecindad.

—Estas casas son tan agradables —dijo Bill al de rastas— ¿Solías vivir aquí? ¿Junto a Corina?

—Sí. Pero eso fue cuando vivía con mi padre. Cuando él y mi mamá se divorciaron, mi mamá y yo nos mudamos a una casa mucho más pequeña.

—Siento lo de tus padres —Bill murmuró. Afuera estaba oscuro, pero las calles se quedaron brillantes gracias a las luces que salían de las casas. Tom levantó la mirada hacia el cielo y se estremeció, la luna estaba casi en un círculo completo a excepción de una pequeña porción cortada de la misma.

—Está bien —Tom respondió distraídamente. Estaba mirando a la luna con temor, sabiendo que estaban con poco tiempo. Estaban a escasos días de que todo termine y Tom instintivamente tomó a Bill más cerca de él, colocándolo a su lado—. Ellos no eran el uno para el otro, supongo.

—¿Y cómo es ella con tu padrastro? ¿Son el uno para el otro?

—Sí, están bien.

—¿Eso es todo? ¿Sólo bien?

—No lo sé, Bill —suspiró Tom. Sólo unas pocas casas más y estarían en la fiesta—. Ellos se llevan muy bien y todo, pero no sé si son almas gemelas. Quiero decir, si lo piensas bien, puedes encontrar el amor y la felicidad con un montón de gente.

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—¿Qué? ¿Cómo puedes decir eso? —el ceño de Bill se arrugó y miró hacia Tom con incredulidad.

—No creo que haya sólo una persona que sea adecuada para uno. Mi madre podría haber terminado contenta con mi padre si ella se lo hubiera propuesto. Ella es feliz con Gordon, pero puedo nombrar otros tres hombres con los que podría haber estado casada y feliz.

—¿No crees que sólo tenemos un amor verdadero?

—¡Por supuesto que no! Si eso fuera cierto, entonces nadie se enamoraría. Quiero decir, ¿qué pasa si dos personas son uno para el otro pero viven en diferentes países? ¿Entonces quiere decir que el destino y la suerte controlan nuestras vidas más que cualquier otra cosa? Yo no lo creo.

Bill se mordió los labios y se quedó mirando el asfalto debajo de él, pensando en lo que el rubio estaba diciendo. Había sufrido la maldición con la creencia de que había una persona perfecta para él, y él encontraría a esa persona durante uno de sus despertares. Siempre había esperado por uno, pero si lo que Tom estaba diciendo era verdad, entonces él sólo estaba perdiendo el tiempo. Cualquier contemplación más que tenía sobre el tema fue interrumpida cuando llegaron a la casa más grande de la calle. Estaba cercado y Bill pudo oír fuerte música Hip-hop desde el patio trasero.

—Bienvenido a tu primera fiesta de adolescentes —Tom sonrió mientras abría la puerta de la cerca, tirando de un Bill totalmente impresionado.

Corina tenía una piscina en su patio trasero, por lo que la mayoría de los asistentes estaban semidesnudos. Decenas de vacas flacas, las chicas con curvas en bikini bailando al ritmo de la música provocativa, algunas incluso frotándose descaradamente contra algunos de los hombres en la fiesta.

—Oh, Dios —Bill se sonrojó y se tapó los ojos cuando dos chicas se agarraron entre sí y comenzaron a besarse. Varios chicos se reunieron a su alrededor y gritaron frenéticamente.

—No es gran cosa —Tom se echó a reír, más divertido por el shock de Bill que por las chicas—. Ahí está Corina. ¿Por qué no vas a darle el regalo?

Tom posó una mano en la espalda de Bill y el chico de pelo negro le sacó la lengua. Con la bolsa brillante apretada en su mano, se dirigió a la cumpleañera.

—Oh, hey Bill —Corina le sonrió, mirándolo amablemente sorprendida mientras sostenía su regalo—. No debiste.

—Feliz cumpleaños —Bill sonrió con frialdad. Miró por encima del hombro para ver a Tom hablando con una de las chicas que había visto besando a otra chica. Frunció el ceño cuando la chica puso una mano sobre su hombro y se inclinó hacia su oreja con sus labios moviéndose cuando ella le dijo algo que lo hizo reír.

—¿Cómo estás?

—Estoy… bien —dijo Bill distraídamente, sin dejar de mirar con cuidado a Tom y la chica, su expresión se endureció a medida que pasaban los minutos.

—¿Qué le pasó a tu cuello?

Eso llamó la atención de Bill. Se enfrentó a Corina y rio nerviosamente poniendo una mano sobre el plástico.

—Es… es… una reacción alérgica —dijo Bill riendo tontamente—. ¿Sabes qué? Tengo mucha sed. ¿Puedo tomar algo, por favor?

—Oh… claro —Corina arqueó una ceja con suspicacia tratando de ver el cuello más allá de sus dedos. Ella señaló— las bebidas están allí.

—Gracias —Bill, manteniendo su mano en su lugar, se dirigió a donde le señaló y más allá del resto de la multitud, tratando de mantener su mente fuera de su cuello y fuera de Tom con esa chica bonita envuelta a su alrededor. Con un suspiro, se acercó a una mesa que sostenía un tazón lleno de ponche de frutas y varios vasos de plástico. Recogiendo la cuchara, se sirvió un poco de jugo y se bebió la mitad de la copa de un solo trago, haciendo una mueca al probar algo amargo. Chasqueó los labios, todavía saboreando lo dulce y lo amargo.

Al llegar a la conclusión de que la bebida no había satisfecho su sed, se sirvió otra taza. Cuatro o cinco copas más tarde, Bill se balanceaba de un lado a otro, preguntándose por qué todo parecía tan confuso. Unos chicos se acercaron a él obviamente pensando que era una mujer, y uno de ellos lo invitó a bailar.

—¿Por qué no? —Bill se rio, poniendo su vaso sobre la mesa. Estuvo a punto de tropezar con sus propios pies, pero el otro hombre lo ayudó a levantarse, riendo. El nombre del tipo era Lucas, tenía el pelo grueso marrón, anchos hombros y una sonrisa que se inclinaba hacia la izquierda.

Antes de darse cuenta, Bill estaba bailando como esas chicas que había visto la primera vez que entró a la fiesta. Anteriormente pensaba que esas chicas eran unas descaradas e indecentes, pero ahora no parecía tener ningún problema con ello.

—¡Bill! ¿Qué demonios estás haciendo?

Bill y Lucas volvieron para ver a Tom de pie detrás de ellos con el ceño fruncido.

Lucas miró a Bill con escepticismo.

—… ¿Bill?

—Ese soy yo —dijo Bill arrastrando las palabras, balanceándose una vez que no tuvo esos brazos fuertes para apoyarlo.

—¿Eres un chico?

—Sí, él es un chico —replicó Tom. Lucas miró a Bill una vez más y se echó a reír, sacudiendo la cabeza mientras se alejaba de nuevo con sus amigos para reírse de lo que acaba de suceder— Jodido idiota —Tom silbó. Se volvió hacia Bill arrugando la frente— ¿Qué demonios crees que estás haciendo?

—¿Qué? —Bill preguntó con ojos legañosos, sintiendo que se iba a desmayar en cualquier momento. La canción tecno fuerte que sonaba parecía amplificarse en su cabeza y empezó a mecerse al ritmo de la misma, a pesar de que apenas podía mantenerse en pie.

—¡Casi follas con ese tipo! —Tom gritó.

—… ¿Yo qué?

Tom levantó las manos en el aire, listo para darse por vencido. Echó un vistazo a Bill, cuyos ojos estaban entrecerrados y fuera de foco. Gimió— Estás borracho, ¿no es así?

—… ¿Lo estoy?

—¿Por qué demonios has bebido? —esta vez Tom gritó más fuerte.

—Yo… yo sólo tomé de golpe.

—¡Mierda! ¿No lo sabes? ¡Siempre hay alguien que le pone piquete al ponche!

—Bueno, ¿cómo diablos iba a saber? —Bill hablaba lentamente, sus palabras borrosas y pegadas, pero aun así sonó enfadado. Tom abrió los ojos ante la maldición que había soltado Bill. Nunca antes lo había hecho— Jamás he estado en un lugar como éste, es mi primera… joder, todo desde que te conocí ha sido mi primer todo.

Tom se relajó un poco ante esas palabras y observó el rostro de Bill con una mirada de ablandamiento. Suspiró y puso un brazo alrededor de sus hombros, acercándose. La música tecno se detuvo y una canción lenta comenzó a sonar. Los asistentes a la fiesta, la mayoría de las chicas, todos gritaron y empezaron a buscar parejas para bailar. Bill tarareaba en voz baja, sus ojos se cerraron con la cara inclinada hacia el hombro de Tom y se tambaleó ligeramente, suspirando felizmente.

Por instinto, Tom puso la otra mano en la cintura de Bill y se balanceó con él mientras la música seguía sonando. Fue una danza difícil, por decir lo menos, ya que Tom estaba guiando a Bill en un círculo mientras que el segundo estaba medio desmayado sobre su pecho.

—¿Tomi?

—¿Hmm? —Tom puso una mano en la parte posterior de la cabeza de Bill, hundiendo los dedos en los sedosos mechones negros.

—Lo siento por bailar con ese tipo.

—Está bien, Bill.

—Sabes que no me gusta en absoluto.

—Está bien.

Me gustas.

Soltó Bill pero lo dijo en voz tan baja y tan torpe que Tom no las escuchó.

—Lo siento por haberte gritado —Tom murmuró, apretando su agarre ligeramente.

Pensando que había sido sacudido, Bill cerró los ojos y dejó escapar un pequeño gemido cerrando los párpados con tanta fuerza que empezaron a doler.

—Estoy cansado —susurró el chico de pelo negro.

—Le preguntaré a Corina si podemos descansar. Creo que dijo que sus padres estaban fuera de la ciudad…

Bill no tenía la fuerza para decirle que eso no era lo que quiso decir.

Por el tiempo que le tomó a Tom encontrar a Corina y obtener su permiso para tomar una siesta en uno de los dormitorios de invitados, Bill se había dormido en una silla de plástico. Tom echó una mirada a él y se echó a reír, sacudiendo la cabeza. Recogió al chico más pequeño en sus brazos y lo llevó a la casa con facilidad, sorprendido de lo ligero que era.

—Aquí —Corina lo llevó por las escaleras que conducían a un pasillo lleno de puertas cerradas. Abrió uno de ellos e hizo un gesto hacia la cama, dando a Tom una cálida sonrisa—. Lo siento por ese golpe.

—Está bien —murmuró Tom llevando a Bill hacia la cama. Una vez que escuchó la puerta cerrarse, suspiró y se inclinó hacia adelante con Bill aún en sus brazos y puso al otro chico contra el colchón, inclinado sobre él mientras acomodaba su cabeza en la almohada. No se dio cuenta de lo cerca de sus rostros hasta que sintió el aleteo de unas pestañas contra su mejilla. Miró hacia abajo, sonriendo al ver los ojos caramelo de Bill devolviéndole la mirada.

Muy lentamente, Bill ladeó la cabeza hacia arriba justo a nivel de la boca de Tom y le dio un suave beso en los labios. Fue tan breve, tan suave, que Tom apenas creyó que sucedió. Observó a Bill un poco confundido, y la belleza de pelo negro le sonrió antes de volverse sobre la almohada, cerrando los ojos.

Tom se irguió, con su estómago revolviéndose gratamente. Se llevó una mano a la boca preguntándose si lo había imaginado todo. Bill se veía tan inocente, una sonrisa pequeña decoraba sus labios con la cabeza vuelta hacia un lado sobre uno de sus brazos, mientras el otro estaba sobre su estómago. Su pelo oscuro se desplegaba sobre la almohada y su pecho subía y bajaba constantemente. Su boca se abrió y dejó escapar un suspiro, girando hacia un lado cayendo en un sueño profundo.

Tom lo miró durante varios minutos, se transportó de nuevo a la realidad cuando el sonido de fuertes salpicaduras y gritos llegaron a la sala. Cerró la ventana antes de volver al borde de la cama. Se agachó y tiró de los zapatos de Bill con movimientos suaves para que no se despertara.

Al retirar su zapato izquierdo, sintió que su corazón se hundía cuando vio un trozo de plástico en el tobillo. Tragó saliva y levantó el dobladillo del pantalón de Bill, consternado al ver aún más manchas de plástico esparcidas a lo largo de su pálida piel. Tocó un pedazo de plástico, sintiendo la dura superficie fría. Bill se movió en su sueño y Tom tomó su mano, suspirando. Miró por la ventana, el cielo estaba casi negro y se preguntó qué hora sería. Una oleada de cansancio lo venció y se arrastró sobre Bill, acostándose a su lado en la cama.

Tom vio una manta pulcramente doblada a los pies de la cama y la colocó sobre los dos, volviéndose hacia el rostro de Bill. Estaba respirando suavemente, y Tom pudo ver sus ojos moviéndose detrás de sus párpados.

—Me pregunto qué estarás soñando —murmuró, poniendo una mano sobre su cuello justo en el plástico. Hizo una mueca mientras sus dedos se arrastraron sobre la superficie lisa y cerró los ojos, manteniendo su mano ahí.

Bill estaba soñando con Tom.

Continúa.

por Twincestoxa

Escritora del Fandom

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