Fic original de Buyyouadrank. Traducción de JJ Carpe / Twincestoxa

Capítulo 10La ventana vacía

—¿Ya viste a ese hombre?

La rubia miró a su amiga.

—¿Cuál?

—El hombre que está sentado en la mesa redonda.

—Es sexy.

—Lo sé, ¿apoco no? ¿Crees que debería ir a hablar con él?

La rubia miró con cautela.

—No veo ningún anillo de bodas.

Tom era el hombre que se encontraba sentado en la mesa redonda, metiendo el tenedor en su pastel. Muchos ruidos circulaban a su alrededor; el cantante, los invitados bailando y riendo. Él se encontraba solo en la mesa hasta que una mujer muy joven se sentó frente a él.

—Hey, tú. —Sus labios brillantes llenos de gloss. Aparentaba unos veinte. Tom le devolvió la sonrisa.

—Hola —respondió amablemente.

Ella se inclinó sobre la mesa y cogió un poco de merengue con un dedo cuidadoso, llevándolo a su boca.

—Soy Natasha.

—Tom —dijo el castaño.

—Encantada de conocerte. —Ella lo miró con sus ojos verdes revoloteando sobre su camisa de colores nítidos y chaqueta oscura—. ¿Dónde está tu esposa?

—No tengo una.

—¿Tu novia?

—Tampoco tengo una de esas.

—Oh —Natasha sonrió como si supiera un secreto. Ella abrió su linda boquita, probablemente para preguntarle si quería bailar, pero un toque rápido en su hombro y ella rápidamente se calló.

—Te lo voy a robar por un minuto o dos —la novia le guiñó un ojo antes de extender una mano a su hermano. Tom sonrió agradecido y puso su mano en la de ella, sintiendo un suave guante blanco en la suya.

—¿Dónde está el novio? —Tom preguntó en voz baja. Realmente nunca le había gustado bailar, pero no podía decirle que no a Giselle.

—Bailando con su madre —dijo ella—, o mi madre ahora, en realidad. Hum… ¿Tomi?

—¿Hum?

—A ti… te agrada Leonard, ¿no es así?

—¿Eh? Claro, parece un buen chico.

—Pero ¿realmente te agrada? Quiero decir… nunca lo conociste —Giselle se mordió el labio—. Sé que todo esto fue un poco brusco…

—La verdad sí me sorprendí un poco cuando me llamaste la semana pasada diciéndome, hola, me voy a casar, sería agradable si asistes a mi boda.

—Estoy muy contenta de que hayas llegado volando, sin embargo —Giselle sonrió y puso su barbilla en su hombro—. Sé que estás muy ocupado. Significa mucho para mí.

Tom no había logrado su sueño de infancia de convertirse en una estrella de rock, pero había crecido trabajando con verdaderas estrellas de rock. Él era un famoso compositor muy demandado, y hace apenas una semana había estado en Francia colaborando con el nuevo grupo de sensación. Él sabía que se convertirían en algo más grande, después de todo, él escribía sus canciones. No habían sido muy felices cuando se enteraron que Tom tendría que irse por unos días, pero era la boda de su hermana, él no se la habría perdido por nada del mundo. La canción terminó y los hermanos dieron un paso atrás. Giselle le dio una última sonrisa y se volvió para encontrar a su marido.

Su marido. Tom suspiró con nostalgia. Con su rizado cabello rubio, con los ojos ligeramente encendidos y remarcados, y los labios rojo rubí, Giselle parecía una estrella de cine. Ella estaba en un impresionante vestido de Vera Wang y ahora, mientras echó la cabeza hacia atrás y se rio de lo que acaba de decir Leonard, Tom se dio cuenta de que en realidad había crecido. Tom echó un vistazo a su reloj y retrocedió lentamente de la habitación. Era esa noche. Lo sentía, de alguna manera simplemente lo sabía. Encontró a su madre y le dio un rápido beso en la mejilla antes de salir.

.

A medida que pasaron los años, el éxito de David había aumentado. Se había trasladado a París hace años y la pequeña tienda de su propiedad por la calle se había convertido en uno de los cientos de boutiques. Algunas cosas nunca cambian, pero cuando Tom colocó la llave en la cerradura y entró, su corazón se hundió mientras miraba a la repisa de la ventana. La repisa de la ventana vacía.

A veces se preguntaba si estaba chiflado, si todo había sido sólo producto de su imaginación. Un maniquí no podría haber despertado, ¿verdad?

Tom entró a la tienda, cerrando la puerta detrás de él con un suave clic. Sus ojos se acostumbraron a la oscuridad, la única fuente de luz de la luna que entraba por la ventana. Él era el único en la tienda. Tal vez David había tomado al maniquí y se lo había llevado con él. Tom no tenía manera de saber a ciencia cierta… pues no lo había visitado en años.

El silencio fue abruptamente interrumpido cuando un gran estruendo hizo eco a través de la tienda. Tom dio un salto y se dio la vuelta, con el corazón palpitante. Su boca se abrió cuando vio la figura familiar en el suelo.

Bill se retorció en el linóleo, con las piernas tambaleándose mientras se levantaba. Sus manos buscaron a tientas en la oscuridad algo para aferrarse y Tom inmediatamente se acercó a él, envolviendo sus brazos alrededor de su pequeña cintura. Bill se quedó sin aliento en su cuello y se echó hacia atrás. Lo miró con incredulidad.

—¿Tom? —puso sus manos sobre los hombros de Tom, aferrándose fuerte— T-tú volviste. Esperaste por mí —las lágrimas se derramaron por sus mejillas y Tom sonrió tranquilizadoramente, llevando una mano al rostro de Bill. Le secó las lágrimas como Bill había borrado sus lágrimas hace dieciocho años.

—Tú también me esperaste —murmuró Tom, tirando de Bill contra él. Bill parecía moldearse perfectamente en él, acarició con su mano el pelo negro y delgado. La mejilla de Bill rozó la suya cuando dirigió su boca a hacia su oreja.

—Creciste —Tom lo apartó con el brazo extendido cuando Bill lo miró— Tu cabello —Bill dejó escapar una pequeña risa mientras pasaba una mano por el corto cabello oscuro de Tom—. Tú… te ves tan diferente.

—¿Diferente bueno? —Tom sonrió tímidamente, deslizando su mano hasta la cadera de Bill.

—Extremadamente bueno —Bill se inclinó hacia delante y rozó su nariz con la de Tom, sonrojándose.

Tom no pudo soportarlo más. Puso una mano bajo la barbilla de Bill, ladeó la cabeza y lo besó profundamente. Bill suspiró feliz y envolvió sus brazos alrededor del cuello de Tom, jadeando cuando Tom deslizó su lengua por sus labios. Bill nunca había besado así antes, así que gimió, deslizando su mano por el brazo de Tom.

—Oh, Tomi —Bill dijo sin aliento cuando Tom se apartó. Estaba levemente sonrojado, prácticamente fusionado contra el otro hombre— ¿Vamos a, hum…? —se sonrojó aún más y de pronto pareció estar muy interesado en la cremallera de su chaqueta. Tom sonrió ante la castidad de Bill, su falta de experiencia, y le apretó la cintura.

—Yo no voy a hacer nada que no quieras.

—Es que… bueno… hum —Bill se mordió los labios y sintió fuertes mariposas en el estómago. Movió sus rodillas para no encontrarse con la mirada de Tom. Por último, le susurró— sí quiero.

Tom lo besó de nuevo.

—Y antes de que se me olvide, como lo hice antes… —frotó la parte baja de la espalda de Bill—. Te amo.

Bill sonrió con complicidad.

.

Tom estaba despierto pero mantuvo los ojos cerrados. Se sentía como si estuviera soñando, como si todo fuera demasiado bueno para ser verdad. Hubo otras mujeres, otras novias. Ninguna relación demasiado seria, pero lo ayudaba a disminuir el dolor por un tiempo corto. Pero esta noche, Tom se había dado cuenta que en realidad sólo tuvo sexo con esas mujeres, nunca hizo el amor.

Finalmente abrió los ojos, se levantó cuando se dio cuenta que estaba solo en la cama. Se tranquilizó al ver que Bill se encontraba delante de la ventana, con las manos sosteniendo las cortinas abiertas. Estaba mirando a la luna llena. Había pasado un mes desde que él y Tom se habían reunido.

—Bill —Tom le llamó suavemente, relajándose contra la almohada— Vuelve a la cama.

—Ya voy —Bill murmuró distraídamente, mirando a la luna. Puso a Tom nervioso al pensar que Bill podría desaparecer nuevamente frente a él en cualquier momento. Al parecer por fin esta vez estaba aquí para quedarse, porque Bill finalmente dejó las cortinas caer de nuevo y se metió en la cama, dejando caer su cabeza sobre el pecho de Tom.

—Te amo —Bill murmuró— En caso de que no te lo haya dicho antes.

—Me lo has dicho un millón de veces —Tom sonrió y acarició la espalda de Bill— Pero me encanta escucharlo —Era como si Bill estuviera confirmando que la maldición se había ido— Hey, ¿Bill?

—¿Mmm? —Bill cerró los ojos y abrazó a Tom posesivamente.

Envuelto contra Bill, envolvió sus brazos alrededor de su cintura rozando sus labios contra su hombro.

—Buenas noches.

—Descansa.

Bill acarició los nudillos de Tom y miró a la ventana. Las cortinas estaban abiertas sólo un poquito y entrecerró los ojos, tratando de encontrar lo que estaba buscando. Sus ojos caramelo se centraron en la luna y sonrió.

F I N

por Twincestoxa

Escritora del Fandom

Un comentario en «Maniquí 10»

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