Notas: Me complace traducir esta maravillosa historia, la tenia en menta hace mucho tiempo hasta que me atreví a hablar con la autora y me concedió el permiso así que sin mas disfrutenlo!!

Fic de Majestrix. Traducción de lurdez & MizukyChan

Capítulo 1: ¿Es budín realmente la respuesta?

En serio, eso huele asqueroso —Bill sacudió su cabeza y arrugó su nariz. Tom se encogió de hombros, con el ceño fruncido mientras miraba el plato de pasta frente suyo.

Pero tú amas la pasta.

Yo no amo eso —Negó con la cabeza y se alejó de la comida con olor repugnante de Tom.

Estás actuando raro. De hecho últimamente has estado raro —Tom mencionó en voz baja, torciendo el rigatoni en su tenedor y metiéndoselo en la boca. Bill observaba con una mueca de asco antes de alejarse por completo.

No sé de que estás hablando —Bill vio como Tom cogía el pimentero más cercano y rociaba una cantidad considerable a su plato. Esa fue la gota que derramo el vaso. Se levantó y salió corriendo con su mano tapando su boca. Georg lo vio salir con preocupación, deteniendo la dirección del tenedor hacia su boca, parpadeó y se volteó hacia Tom, quien terminaba su bocado.

¿Qué pasa con Bill?

No lo sé. Ha estado diciendo que ha estado muy cansado últimamente… No sé —Tom se encogió de hombros y volvió a comer, mirando por el rabillo del ojo como Georg se encogía de hombros y se paró de la mesa para ir a buscar un poco más de comida. Mientras él se preguntaba interiormente qué estaba pasando con su hermano pequeño.

&

Bill respiró profundamente y exhaló rápidamente, aliviado de saber que su estómago había dejado de estrujarse. Esto era ridículo. Levantándose del suelo se dirigió con cautela al fregadero y se cepilló los dientes, desesperado por desaparecer el sabor de bilis de su boca. Se estremeció al mirarse en el espejo y ver los círculos oscuros bajo sus ojos y el tono pálido de su piel. Había sido una mañana larga y esa misma tarde había ido a la cama sin almorzar, quejándose de un terrible dolor de cabeza.

Se había despertado en el anochecer para parar su hambre, dirigiéndose a la nevera del bus en busca de algo comestible. Lo único que se ajustaba a la descripción era un Gyro* que Tom había comprado ese mismo día cuando se detuvieron brevemente en algún pueblo.

No era la gran cosa, pero olía celestialmente y Bill se lo comió como si nunca hubiera comido antes en su vida. Durante una maravillosa hora estuvo encantado y confortablemente lleno hasta que se encontró con Tom y Georg comiendo ese horrible plato de pasta. Bill apenas había llegado a tiempo al baño. ¿Qué estaba pasándole? Se dio una mirada más en el espejo y apagó la luz antes de salir de la pequeña habitación.

Miró hacia al frente y Tom lo había estado mirando, esperándolo. —Mierda Tom, me asustaste —susurró, sintiéndose brevemente mareado ya que el bus se balanceaba.

Tom puso su mano en la pared para no perder el equilibrio, pero no apartó la mirada.

Te he estado observando —dijo simplemente. Bill estaba cansado y adolorido, le dolía desesperadamente su estómago. No quería jugar ese juego ahora mismo.

Siempre me miras, ¿recuerdas? —Bill susurró, no queriendo despertar a alguien mientras estaban teniendo esta conversación. —¿Qué pasa?

Si algo estuviera mal, me lo dirías ¿verdad? —preguntó Tom, repentinamente inseguro. Bill lo miró como si estuviera loco.

¿A quién más le diría?

No lo sé —Tom se encogió de hombros, frotando su rostro con sus manos. —Sólo estoy… Has estado vomitando mucho.

Créeme, lo he notado —Bill se encogió de hombros, mirando fijamente a su gemelo. —No sé qué está pasando.

Tal vez deberías ir al médico.

No. Mira, no es para tanto, probablemente es algún virus o algo así.

Tal vez —Tom no parecía muy convencido y el corazón de Bill se ablandó. Él realmente se preocupada por el menor. Bill se acercó a Tom y lo acarició suavemente. —No me gusta verte enfermo—Tom susurró al oído de Bill.

Lo sé. Se acabara pronto.

Eso espero. ¿Quieres un poco de compañía esta noche? —Bill se apartó y miró a su hermano.

Acordamos en que sería demasiado arriesgado.

Yo… yo solo necesito abrazarte esta noche, eso es todo —Tom pasó su mano de arriba a abajo por el brazo de Bill. El pequeño gesto irradiaba calor y comodidad al revuelto estomago de Bill, suspirando con placer.

Bueno. Pero no por mucho tiempo —dijo Bill haciéndose hacia atrás, mirando a los ojos de Tom. Su hermano estuvo de acuerdo y se dirigieron a la cama de Tom, justo debajo de la suya. Bill se permitió ser acunado por Tom, acurrucándose tras suyo sin esfuerzo. A pesar de que Bill era más alto, cuando se acostaban así de juntos, se sentía tan pequeñito. Tom posó pequeños besos en la nuca de su cuello, pasando sus manos delicadamente de arriba a abajo en su brazo y, antes de que Bill se diera cuenta, Tom estaba frotando perezosos círculos en su estómago, disminuyendo la tensión de sus músculos con pequeños masajes. Bill se relajó y en unos segundos se quedó dormido y contento.

&

No es posible que estés perdiendo peso, ¿o si?

Bill levantó la vista de su revista y frunció el ceño ante David. —¿Qué?

¿Está perdiendo peso? Pensé que ya lo habíamos superado, Bill. No puedes estar tan flaco —David se sentó en la mesa frente a Bill, quien solo rodó sus ojos y retomó su vista en la revista.

Tú sabes que como, David. Estas allí la mitad del tiempo cuando lo hago —dijo, pasando las páginas. —¿Y qué te hace pensar que estoy perdiendo peso?

Porque esa camiseta que llevas solía quedarte ajustada. Ahora te queda casi suelta —David puso la mano en la revista y obligó a Bill a mirarlo —¿Está todo bien?

Sí… —Bill dijo lentamente, tratando de jalar la revista de las garras de su manager.

Bien Bill. He notado que has estado algo cansado últimamente. Sólo estoy asegurándome de que no haya nada de qué preocuparse. Tenemos un montón de cosas planeadas en esta gira, sobre todo porque la próxima está muy cerca a esta.

Sí, David —Bill esperó pacientemente hasta que su manager resopló y se retiró de la mesa hacia la parte delantera del bus. No sabía qué decirle al hombre porque él mismo no sabía que le estaba sucediendo. Bill se encontraba cansado casi todo el tiempo, después de los conciertos solo quería acurrucarse y dormir durante una semana, pero había firmas de autógrafos, prensa, sesiones de fotos y un millón de cosas más que lo mantenían alejado de su cama.

Y cuando por fin llegaban al bus… no podía dormir. El constante balanceo del bus solía adormecerlo cuando estaba exhausto, pero ahora sólo lo molestaba. Su cuerpo pedía una cama estable, pero los hoteles eran lujos que eran otorgados sólo cuando eran necesarios. Bill suspiró y miró por la ventana.

¿Que pasa?

Nada Gustav. Suenas como David —Bill se volteó hacia su amigo con una sonrisa triste. El baterista palideció y se sentó frente a él, abriendo un envase de budín.

¿Qué te he hecho para que me digas eso? No vuelvas a decirlo —Gustav sonrió y lamió la parte superior de aluminio. Bill miró el pequeño postre y se animó considerablemente. —¿Qué te pasa? Estás actuando como si nunca hubieras visto un budín.

¿De qué sabor es? —preguntó con curiosidad.

De Plátano… ¿por qué?

¿Hay más? —El estómago de Bill gruñó y saltó con alegría ante la idea de un budín de plátano. Podía prácticamente saborearlo.

No, era el último —Gustav estaba alarmado por el repentino cambio de comportamiento del pelinegro. —¿Qué pasa?

¿Alguna vez te has tropezado con algo tan bueno y luego te es arrebatado cruelmente? —Bill no podía entender por qué se sentía tan tocado y afectado por un budín. —Sólo estoy… No sé —Negó con la cabeza, tratando de aclararla. —Ignórame.

Estoy seguro de que no voy a tener problema con eso —Gustav frunció el ceño ante la mirada totalmente abatida en el rostro de Bill y suspiró, empujando el envase de budín hacia él.

Bill chilló. —¿Estás seguro? —preguntó, metiendo un dedo y sacando un poco de budín, para metérselo en la boca con gusto. Gustav asintió, rodando sus ojos.

Sí, además usualmente prefiero el de chocolate. Tenemos un montón de esos —Observó a Bill intentando comer el budín sin utensilios. —Mejor voy a traerte una cuchara.

Bill tarareaba alegremente, asintiendo. —¿Me puedes traer también dos de chocolate? —Gustav rió.

Está bien, pero vas a estar enfermo más tarde.

Muy por el contrario. Dos días más tarde, no había vomitado ni una vez. Bill descubrió que ya no quedaban budines, por lo que salió rebotando del bus en la parada más cercana de descanso para conseguir más. Tom fue detrás de él, desesperado por otro paquete de cigarros. Agarró un paquete y pagó por ellos mientras Bill examinaba la sección de budines. Cuando se dirigió donde su hermano, Bill estaba murmurando felizmente mientras trataba de decidir cuál de ellos tomar, vainilla o caramelo.

Odio el de caramelo —Tom murmuró, detrás suyo. Bill miró por encima del hombro y sonrió, rodando los ojos.

Odias el de toffe, ¿recuerdas? El de caramelo es diferente y además es para mí no para ti —dijo, sosteniendo los envases frente suyo, todavía tratando de tomar una decisión.

Toma los dos —dijo Tom, abriendo su paquete de cigarros y buscando en sus bolsillos grandes, un encendedor. —¿Tienes encendedor?

Bill sacudió la cabeza. —Sabes que dejé de llevarlos—Tom rodó los ojos. Hace un par de meses David le dijo a Bill que tenía que reducir el consumo de tabaco para que pudiera mantener su voz fuerte y Bill había estado de acuerdo con ayuda de este nuevo parche que era cien por ciento garantizado. Tom no pensaba que iba a durar ni a funcionar pero dos semanas después Bill dejo de fumar, sobre todo cuando Tom leyó que no se podía fumar y usar el parche a la vez. Bill sintió que las ansias se detuvieron y finalmente Tom creyó que era verdad ya que Bill dejó de oler a tabaco.

El hecho de que no fumes, no significa que no puedes ser útil —resopló, para luego sonreír al encontrar su encendedor. —Me voy afuera.

Bueno.

Sólo date prisa y elige uno —Tom rodó los ojos y salió a la calle, encendiendo su cigarro e inhalando el humo acre. Una parte de él lamentaba el hecho de que no podría compartir esto con Bill nunca más, y la otra parte estaba muy orgullosa de que se las arreglará para dejar el hábito. Pero su gemelo nunca fumó como Tom lo hacía. Para Bill era más que todo para relajarse. Para Tom era porque estaba nervioso casi todo el puto tiempo. Pasaron unos minutos mientras observaba a los miembros del staff bromeando y charlando, desesperados por tomar algo de aire antes de tener que volver a la carretera. ¿Qué es lo que le estaba tomando tanto tiempo a Bill? Le dio una jalada más a su cigarro y lo arrojó al suelo, moliéndolo en nada con la punta de su zapatilla.

Volvió adentro de la pequeña tienda y resopló, riendo suavemente. —Bill, ¿qué estás haciendo?

Quiero budín —respondió su gemelo, como si fuera obvio. Bill transportaba cuatro cajas de pudin de caramelo y vainilla hacia la caja para poder pagar por ellos. Tom lo miró por un momento y negó con la cabeza, yendo a su alcance para ayudarlo y acompañarlo a la caja. —Gracias.

No hay problema. ¿Dónde vas a almacenar todo esto? —preguntó Tom, mirando hacia abajo y contando rápidamente. Veinticuatro envases de cartón. Eso es un montón de puto budín. —¿De verdad quieres todo esto?

Sí —Bill sacó su tarjeta de crédito y de identificación, sonriendo al hombre frente suyo.

Una vez más, me pregunto ¿dónde vas a poner todo eso?

En el gabinete superior de la nevera. Nadie lo usa.

Porque es falso, Bill.

¿En serio? —preguntó, sorprendido.

Sí —Tom negó con la cabeza y se apoyó en el mostrador, mirando a su hermano mientras tamborileaba sus dedos contra la superficie con impaciencia. —¿Por qué estás comprando todo esto?

Porque no puedo dejarlo —Tom parpadeó.

¿Aún estás enfermo?

No lo sé. Me siento algo bien. Sólo cansado —Bill se encogió de hombros, volviendo al cajero y aceptar de nuevo su tarjeta y la de identificación, firmando el Boucher y devolviéndolo. —Y no he tenido mucho apetito. Hasta que probé el budín.

¿Hasta que probaste el budín? —Tom se hizo eco, claramente perturbado. —No creo que eso sea normal, Bill —Su gemelo se volteó hacia él con una rabieta.

¿Recuerdas cuando decidiste que todo lo que ibas a comer era sándwich mantequilla de maní y gelatina?

¡Bill, eso fue hace mucho tiempo!

Eso fue hace cinco años —Tom se sonrojó mientras el hombre detrás del mostrador sonreía mientras embolsaba las cajas

¿Qué tal si no hablamos de eso aquí?

¿Qué tal si no se habla de esto en absoluto? ¡Quiero budín, demándame! No es un crimen y es mi puto cuerpo —Bill respiró profundamente y se frotó las sienes. —Mira, no quise explotar.

Tienes razón, es tu cuerpo —dijo Tom vacilante. Bill miró y asintió.

Supongo que sí.

Silenciosamente recogieron las bolsas y caminaron de vuelta al bus. Después de un tiempo estuvieron de nuevo en camino, pero Tom no podía dormir. Él estaba en la sala multimedia, mirando por la ventana mientras pasaban por alguna ciudad. Oyó abrirse la puerta pero no se volteó, estaba en una posición demasiada cómoda para moverse.

Hey, ¿quieres estar solo? —El oído de Tom se retorció mientras Bill rompía el silencio en voz baja. Se volteó para mirar hacia atrás y se encogió de hombros.

No, puedes unírteme si quieres —dijo mientras se volteaba de nuevo a la ventana.

Sí quiero.

Entonces ven —Bill entró por completo a la sala y se deslizó alrededor hasta presionar su hombro contra el pecho de Tom, volteando su cabeza para mirarlo mientras este continuaba observando el paisaje pasar.

¿Estás enojado conmigo? —preguntó lentamente, jugando con el cierre de la sudadera de Tom, la cual tenía puesta en estos momentos. Olía a humo y a aire libre, pero sobre todo su esencia favorito, a Tom.

No. Sólo me preocupo a veces por ti —Tom lo miró y suspiró. —Sabes que me preocupo.

Bill asintió. —Me gustaría que no lo hicieras.

Un poco difícil contigo de hermano —Bromeó, riendo en voz baja mientras Bill lo golpeaba juguetonamente en el estómago. —En serio, no me importa si todo lo que quieras comer sean alverjas. Sólo te quiero ver feliz —Tom le dio un beso en la frente. Bill suspiró y gimió, retorciéndose alrededor, quedando frente suyo. —¿Qué?¿Qué pasa?

No quiero un beso allí —Bill tiró de la parte delantera de la sudadera de Tom.

¿En serio? —Se inclinó y le dio un beso en la mejilla.

Tomi… ahí tampoco —Causando un puchero en Bill, haciendo reír a Tom. Gimió cuando su gemelo le besó la nariz y luego la barbilla. —No, estas muy lejos.

¿En serio? —Tom fingió estar pensando. —Si no es ahí, ¿entonces dónde? —Bill rodó los ojos y se deslizó hacia abajo, presionando su boca contra la de Tom con suavidad. —¿Ahí?

Ahí —Confirmó Bill.

Oh —Tom se balanceo hacia adelante tomando a Bill de las mejillas mientras lo besaba con firmeza, lamiendo sus labios brevemente antes de ganar la entrada. Se quedaron así durante unos minutos, besándose hasta que Bill se quedó felizmente sin aliento. —¿Mejor? —El tono de suficiencia en la voz de Tom provoco una risita en Bill.

Siempre eres tan bueno en esto —Admitió, cerrando los ojos y apoyando su cabeza contra el pecho de su hermano. Podía oír el palpitar de su corazón mientras se reía en silencio.

Créeme, tú tampoco te quedas atrás —Tom se movió en su asiento, consternado de que con solo unos besos estuviera tan duro como una roca, pero con Bill no le tomaba mucho para llegar a ese estado. —Dios, desearía que estuviéramos en un hotel… —murmuró en el pelo de Bill.

Bueno, odio decepcionarte pero de todos modos estoy demasiado cansado —Bill miró a su hermano en tono de disculpa. —Lo siento.

No, no lo estés —Tom murmuró, mirando las ojeras bajo los ojos de su hermano. En el último par de semanas había visto a Bill bostezando continuamente, prácticamente agotado después de una breve entrevista y completamente agotado después de los shows. Era un poco preocupante. Se inclinó y lo besó de nuevo, esta vez con la intención de confortarlo. Bill suspiró contra sus labios y envolvió sus brazos alrededor del cuello de Tom, acercándolo más. Incluso cuando eran niños en el momento en que Bill se disponía a dormir de repente necesitaba a Tom alrededor suyo para poder descansar tranquilamente. —¿Por qué no regresas a tu litera?

Porque estoy más cómodo aquí que en mi litera.

¿Cómo está tu estómago? —Tom le preguntó después de un rato.

Tranquilo por fin —Bill estaba cayendo en sueño. La voz de Tom era como una canción de cuna para conciliar el sueño del pelinegro.

Bien. Bill, ve a la cama. Te arrepentirás mañana —Él no respondió, simplemente apretó su agarre sobre Tom, este suspiró frotando con sus manos de arriba a abajo el estómago de Bill, preguntándose qué tenía a su hermano tan agotado. Escuchó como la respiración de su gemelo se desaceleraba y se acompasaba y como el agarre que Bill tenía sobre el cuello de Tom se aflojaba pero aún no lo liberaba. Sonriendo para sí mismo Tom cerró sus ojos y cayó en un profundo sueño, el cual fue bastante bueno con su amante en sus brazos.

& Continuará &

*Gyros o gyro: Comida rápida greca consiste en carne asada en un horno vertical que se sirve en un pan de pita o sándwich, es parecido a los tacos al pastor mexicanos

Notas finales de lurdez_geisterfahrer: ¿Que les pareció este primer capitulo? Me encanto traducirlo *-* Fue taaan tierno. Esta historia es una de las mas leídas en Tokio Hotel Fiction asi que espero que lo sea aquí tambien. Besoss!! Nos leemos pronto.

por lurdez_geisterfahrer

Traductora del fandom

3 comentario en “Makes Three 1”
  1. Es una historia preciosa!! Muuuuchas gracias por traducirla!! 😀😀😂😘🙌😎💞
    Entonces asi fue como empezaron los primeros síntomas de Billy, el nene ni se imaginaba lo que se le venía encima o adentro. Estoy segura que si la nena sale sanita, habrá valido toda la travesía en la que se convirtió su embarazo.
    Nuevamente gracias mil!!!! 👏🙌💐

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