

Fic de Majestrix. Traducción de lurdez & MizukyChan
7: ¿Es huir realmente la respuesta? (P.2)
Bill estaba mirando hacia el techo, con lágrimas cayendo hacia su cabello mientras que Georg sentado cerca de su cabeza, trataba de darle consuelo. No era que el bajista fuera malo haciéndolo, sino que la única persona que necesitaba ahora mismo lo había abandonado. Se sentía adormecido por dentro y suspiró ante un inminente dolor de cabeza. Había estado llorando durante la última media hora, y se sorprendió al ver que todavía le quedaban lágrimas por derramar. La puerta se abrió y oyó voces discutiendo, pero Bill decidió bloquear de su mente a todo el mundo hasta que un rostro idéntico al suyo se alzó sobre el suyo. Se dio la vuelta y cerró los ojos al darse cuenta de que Georg comenzó a hablarle. —¿Qué? —Gruñó, tratando de no dejar caer lágrimas frescas.
—Dinos quién es el padre. Él necesita saberlo —Bill giró la cabeza y se volteó, mirando a Tom cerca de la cama.
—¿Nunca les dijo quién era el padre? —Tom preguntó, incapaz de fingir una mirada de profundo alivio en su rostro. En ese segundo, Bill odió a su gemelo. Gustav negó con la cabeza.
—No. Se niega rotundamente —Se cruzó de brazos, tratando de no correr hasta la cama y sacudir a Bill. El padre debería estar en esta habitación ahora, agonizando por esto, al menos la mitad de lo que ellos estaban sufriendo.
—No importa. Él no me quiere, y definitivamente no quiere al bebé —Bill se secó los ojos, suspirando. Los ojos de Tom se cerraron cuando intentó respirar.
—Quizás te le aventaste encima y fue mucho para él. Tal vez necesita un minuto para averiguar cómo se siente al respecto —Tom dijo, sin mirar a su hermano a los ojos. —Tienes que admitirlo, esto está bastante jodido.
—¡Tal vez debería recordar quién está cargando al maldito bebé y tratar de tener compasión! —Tom abrió la boca y la cerró abruptamente, asintiendo lentamente.
—Tal vez —dijo suavemente. Georg miró a Bill y suspiró, capturó la mirada de Gustav y movió la barbilla hacia la puerta. El baterista asintió lentamente y los dos muchachos se apartaron de la situación. Bill los vio alejarse y se preguntó si debía irse también. No quería estar cerca de su gemelo.
Mierda, estaba en su habitación, no tenía a donde más ir.
—Vete Tom —dijo Bill con cansancio, sentándose y siseando ante el dolor de cabeza que decidió llegar.
—Bill…
—No, creo que ya me has lastimado lo suficiente por hoy, así que vete, por favor —Tom se mordió el labio y asintió con la cabeza, girando hacia la puerta. Su mano tocó la perilla y la soltó, repentinamente sintiéndose enfermo. No podía hacer esto, no podía volver a darle la espalda a su hermano, a su alma gemela, no otra vez.
—No —Se volteó hacia su gemelo, dando un paso hacia él. —No, no te dejaré de nuevo —Bill se acurrucó hasta que su mejilla descansó sobre su rodilla, sus brazos apretados alrededor de sus piernas. —Bill, no puedo pretender que esto está bien… —Tom terminó torpemente, sin saber qué decir.
—¿Crees que creo que esto está bien? De que me enteré de que estaba embarazado y fue como “¡Esto es lo que siempre quise!”
—No lo creo —Tom cruzó la habitación y se sentó en la cama al lado de Bill. Ambos miraron la alfombra indescriptiblemente en silencio. —¿Qué vas a hacer?
—¿Qué quieres que haga, Tomi? —preguntó Bill con cansancio. Él quería que esto terminara, de una forma u otra. Tom se encogió de hombros, todavía mirando la alfombra.
—¿Quieres un aborto? —preguntó lentamente, sin saber si quería saber la respuesta, o incluso cómo se sentiría si la dijera.
Bill se echó a reír de manera irónica. —Sí.
—¿Pero, qué? —Conocía a su gemelo, sin embargo, había un gran pero en el horizonte.
—Pero he pasado el período del aborto legal —El corazón de Tom cayó a su estómago por cuarta vez ese día.
—¿Qué tan avanzado estás? —Exclamó sin pensar. Bill se estremeció y suspiró.
—Por la mitad de mi tercer mes —susurró. Tom miró la todavía esbelta figura de su gemelo y levantó una ceja. —¿De verdad?
—Sí. El doctor Santoro dijo que se empieza a notar en diferentes momentos y formas.
—Wow.
—Sí —Permanecieron en el primer silencio incómodo que habían tenido en años, ni uno sabía a donde mirar.
—Así que, vamos a hacer esto… —Tom inhaló profundamente para luchar contra el inminente pánico. Bill finalmente lo miró.
—¿Lo vamos a hacer?
—Mira, no voy a fingir que ya no estoy en shock por esto o que estoy cien por ciento bien con esto, ya no… pero sé que te quiero, y quiero apoyarte, especialmente cuando estés pasando por algo. Cuando te duele, a mí también me duele, ¿recuerdas? —Tom se acercó más y esta vez Bill no se apartó.
—Tomi, tampoco estoy bien con esto. Me siento extraño todos los días, tratando de no gritar o de no llorar —Bill lo miró tristemente, las lágrimas comenzaron a formarse de nuevo. Tom lo acercó más, envolviendo con sus brazos a su tembloroso hermano. —La mitad del tiempo me siento fuera de control y solo.
—No estás solo, te lo prometo —susurró Tom en su cabello, abrazando a su hermano. —Lo siento mucho, Bill… debes pensar que soy un idiota por lo que te dije en la habitación —dijo, refiriéndose al comentario del cerdo, los ojos se le agrandaron cuando se dio cuenta de lo cruel que fue.
Bill suspiró en la curva del cuello de Tom y asintió. —Pero sé que no puedes controlar tu bocota cuando tienes miedo —dijo, la respuesta fue amortiguada por la voluminosa camisa de Tom. Quien rió, saliendo un sonido nervioso que parecía muy agudo para el silencio de la habitación del hotel. —¿Qué vamos a hacer, Tomi?
—No lo sé, Bill. Yo… no tengo una respuesta ahora mismo —Tom empujó el creciente pánico y el miedo fuera de su mente y los suprimió, se recostó en la cama, trayendo a Bill consigo. Cayendo en el gesto automático de frotar el estómago de su gemelo, sonriendo por la forma en que se relajó casi inmediatamente.
—Mmm… Tomi, esto se siente tan bien —Tom miró hacia abajo, a la cara de Bill, con los ojos cerrados y la frente fruncida por el ligero dolor de cabeza. Le besó en la frente y volvió a mirar el techo. Tom se sentía como si hubiera estado tenso una y otra vez durante ese día, dejándolo demasiado cansado e inestable. Su mundo y todo lo que sabía acerca de la ciencia se había desvanecido y Tom, como el hermano mayor, era el responsable de poner todo en orden.
Especialmente porque tenía a un ser viviente bajo su mano. Tom quitó su mano del estómago de Bill para frotarse la cara, pero la mano de Bill atrapó la suya antes de que llegara a la mitad de su camino, tirando de ella hacia su estómago con firmeza. Tom no pudo evitar sonreír al ver que Bill no había ni abierto los ojos. Suspiró y siguió frotándole, cerrando los ojos e intentando contener su risa. Se le escapó una risa silenciosa que no se detuvo, hinchándose en una carcajada. A Bill se le escapó una sonrisa y siguió hasta que ambos estaban riendo locamente. Abrió los ojos para ver el rostro de Tom y su risa murió.
Su gemelo estaba llorando, incapaz de dejar de reírse por la locura de toda la situación. Era el pánico que había tratado de suprimir a lo largo del día, ya no estaba dispuesto a guardar silencio, para que se quedara en su pecho y finalmente estallara, pero aun así no podía dejar de reír. Las lágrimas se formaron y se deslizaron por sus mejillas, cayendo rápidamente cuando la risa finalmente se fue y se permitió llorar. Bill suspiró y lo abrazó aún más fuerte, tratando de darle algo de su fuerza, pero estaba asustado hasta los huesos. Si Tom se estaba derrumbando sobre él, entonces, ¿de quién podía depender?
—Tomi, todo va a estar bien, ¿de acuerdo? —Bill dijo, besándole en la mejilla mientras el brazo alrededor de su cintura se apretaba. Tom estaba prácticamente asfixiado, tratando de respirar y no llorar. —Tomi, por favor, cálmate, por favor. Me asustas —Tom miró a su hermano con los ojos muy abiertos, tratando de controlar su respiración. —Tomi, vamos a estar bien. Vamos a superar esto —Bill le prometió, mirándolo directamente a los ojos. —Mientras estemos juntos, estaremos bien.
—¿Si? —peguntó su gemelo, parecía completamente perdido. Bill lo miró y asintió, preguntándose si estaría mintiendo si él mismo no lo creía así.
—Sí.
&
—¿Cómo es que esto tiene algún maldito sentido? —preguntó Gustav, sirviéndose otro trago rápidamente. Estaban de vuelta en la habitación de Bill, y al parecer los gemelos se habían reconciliado porque Bill estaba felizmente comiendo un plato de papas fritas, sumergiéndolos en mantequilla con gusto. Tom apartó la vista con una leve mueca y se volvió hacia él.
—En serio, Gustav, ¿cómo vamos a dejar que alguien se entere? —preguntó, mirando la cerveza delante suyo. —Vamos a manejar esto nosotros mismos.
—Pero Bill va a necesitar chequeos, descanso y una dieta balanceada. ¿Honestamente crees que puede hacer eso en el tour? —preguntó Georg con escepticismo. Bill asintió.
—Vamos a hacer que funcione de alguna manera.
—Deberías decírselo a David.
—¡Joder, no!
—Es su culpa de todos modos —Tom replicó, sacudiendo la cabeza. —No, esto no va más allá.
—Además, sabes que aún no hemos acabado este tour. No podemos cancelar, todavía le debemos a la discografía —Bill les recordó. Gustav gruñó. Escuchar hablar a Bill era como una paradoja. Las palabras llegan a tus oídos, teniendo sentido pero el cerebro te dice que algo no tiene lógica. Simplemente no puedes entender qué es lo que es.
—Mierda —dijo en voz alta, sabiendo que sería una mala idea. Lo aceptaría por el momento, pero si suscitaba algún problema, Gustav no se quedaría callado y pondría el en grito el cielo. Georg se encogió de hombros y le arrebató a Bill una papa frita de su plato, sumergiéndola en mantequilla para llevársela a la boca. —Amigo, ¿qué mierda? —Gritó, pálido Gustav.
Tom se estremeció. —Eso es asqueroso, Georg… —Sacudió la cabeza, pareciendo decepcionado. Bill miró a Georg con interés.
—¿Y bien? —preguntó con curiosidad. Georg tragó, inclinando su cabeza hacia adelante y hacia atrás, pensando en el sabor.
—Chicos, en realidad no está nada mal. Creo que podría agregarle un poco de ketchup, pero aparte de eso, no es tan malo —dijo, asintiendo lentamente. Tom se acercó y lo olisqueó. —¿Qué? —preguntó irritado. —¿Qué estás haciendo?
—Sólo comprobando si estas borracho —dijo Tom dulcemente, y todos se echaron a reír.
& Continuará &
Notas finales de lurdez_geisterfahrer: hahahahaa las cosas por el momento han quedado en buenos terminos y con la conviccion de que todo ira bien, pero ¿que tanto puede durar? Gracias a todas por sus comentarios, buenas vibras a todas y abrazos a la distancia. Nos vemos pronto!