Fic de Majestrix. Traducción de lurdez & MizukyChan

5: ¿Es alejarse realmente la respuesta? (P.2)

Bill pagó por sus compras y regresó al bus, saludando a los miembros del staff que estaban alrededor, fumando bajo las duras luces del estacionamiento. Era demasiado difícil estar allí y hablar con ellos sin pedir que le dieran un cigarrillo. Ellos no se harían problemas en dárselo, pero se odiaría a sí mismo por ello y eso era lo último que necesitaba, otra razón más para odiarse.

El bus estaba maravillosamente tranquilo, y agradablemente fresco aunque mientras se llenaba de gente otra vez la temperatura aumentaría y él se iría a su litera para intentar conseguir alivio. Estaba tan caliente últimamente… Volvió a la zona de las literas y miró la cama de su gemelo, en la parte inferior. La cortina todavía estaba cerrada, y Bill sabía que Tom estaba dormido. Bien. La operación “Lo siento Tomi” estaba en marcha. La primera etapa iba a empezar.

Abrió el compartimiento debajo de la litera de Tom y puso tres de sus bebidas favoritas, donde podían ser visibles, justo encima de su iPod. Lo cerró y lo presionó suavemente, tratando de evitar el fuerte sonido que hacía cuando lo cerraban. Observó, pero Tom no se movió, y Bill sonrió, alejándose antes de abrir su propia lata de Red Bull.

Se las arregló para tomarse casi más de la mitad antes de que Gustav y Georg subieran al bus, empujándose y hablando en voz baja. Cuando Georg vio a Bill parado al frente de su litera, le dijo algo en voz baja a Gustav y pasó junto a él, mientras corrían hacia la parte de atrás con dirección a la sala de multimedia. Probablemente iban a ver una película, y aunque Bill quería unirse a ellos, no se sentía muy bienvenido. Era un poco jodido sentirse aislado en un bus lleno de gente.

Bill salió de su pensamiento para encontrar a Gustav mirándolo fijamente. —¿Qué? —preguntó irritado, cogiendo su Red Bull y terminando el resto.

¿Crees que eso es prudente?

Tu madre es la prudente —murmuró.

Gustav lo miró brevemente. —No creo realmente que estés escuchándome… —Bill pensó y sacudió la cabeza.

No, no lo estoy —Su pierna empezó a saltar, como solía ocurrir justo después de tomar un Red Bull.

¿Quieres venir a ver una película con Georg y conmigo? Puedes elegirla, creo que Georg está de caridad. Todo lo que pido es que tenga algunas explosiones.

Nah. Creo que voy a volver a la cama —Bill sonrió suavemente. Gustav miró la lata vacía de la bebida energética sobre la mesa y asintió lentamente.

Amigo, si no quieres todo lo que tienes que hacer es decirlo —Bill lo miró confundido mientras Gustav se alejaba. Se volvió hacia la mesa y miró a la lata de Red Bull.

Todo esto es tu culpa —Le siseó a la lata, sintiéndose mejor inmediatamente. Ni siquiera un segundo más tarde, un enorme bostezo casi descompuso su mandíbula y tiró la lata antes de que pudiera ver su expresión de presunción. Bill tomó sus revistas y otras compras y las empujó en el fondo de su litera, en sus bolsas y cubiertas.

Tom siempre le decía que usara el compartimiento de almacenamiento, y ahora sería Tom quien ordenaría sus sabanas de la cama y guardaría sus cosas en el compartimiento. Suspiró y se subió al desorden creciente, poniendo los pies en una bolsa de plástico y extrañando a su querido hermano. Bill se quedó dormido antes de que se echara a llorar.

&

Tom abrió los ojos para contemplar a la cama que estaba encima suyo por incontable vez en aquella noche. Cada chirrido y cambio lo ponían al borde. Sabía que Bill no podía dormir, pero seguía furioso. No sería él quien iría tras Bill y trataría de hacer lo correcto. No era su culpa, y él no iba a tomar la culpa por ello. No ahora. Se frotó la cara y reprimió un gemido. Probablemente podría ir a la sala multimedia y ver una película con los Gs, pero no quería encontrarse con Bill.

Se estaba poniendo caliente en su litera y abrió la ventana, amordazando el olor del aire. A veces una lluvia de verano no lo limpiaba todo. Tom cerró rápidamente la ventana de nuevo y presionó el botón del aire acondicionado, dejando que el aire fresco cayera sobre él. Eso fue mejor. El aire era tan relajante que casi podía volver a dormir, pero necesitaba música. Su iPod estaba en el compartimiento debajo suyo, y sacó un brazo fuera de la cortina y lo abrió suavemente, un movimiento nacido de la práctica y un profundo deseo de mover las cosas lo menos posible.

Frunció el ceño al encontrar algo cilíndrico que no reconocía. Moviendo su mano alrededor sintió otros dos cilindros y agarró uno de ellos con su mano y lo tiró, encendiendo la luz de arriba, Tom suspiró e intentó no sonreír mientras miraba su bebida favorita. Era la manera de Bill de decir que lo sentía, pero no era suficiente. No esta vez. Dejó la bebida y sacó su iPod, cerró el compartimiento con un fuerte golpe. Oyó un bufido de la litera superior, pero no le importó.

&

Habían pasado dos días y Gustav sabía que algo andaba mal. Los gemelos no se hablaban, y lo que era más irritante era el hecho de que evitaban hablar con todos los demás. De Bill estaban acostumbrados, a veces se cerraba e ignoraba a todo el mundo ¿pero Tom? Tom tendría conversaciones superficiales con otras personas, o incluso técnicas. Las conversaciones reales, las que importaban eran siempre de Bill o con Bill. Así que podía entender por qué el gemelo mayor estaba más callado de lo usual. Bill por lo general intervendría con una palabra o media frase que desconcertaría a la mayoría de la gente normal, por lo que el guitarrista intervendría e iría por otra tangente.

Sabiendo todo esto, Gustav también sabía que era mejor dejarlos arreglar todo lo que tenían por si mismos. Una vez vio a Georg interponerse en una discusión de los gemelos, cuando recién se estaban conociendo y Gustav nunca había visto a alguien pasar de una situación a otra tan rápidamente. En un segundo fue de Tom contra Bill, a los Gemelos Kaulitz contra Georg. Se estremeció. No, no era un idiota, viéndolo sola una vez fue suficiente.

Pero, por encima de todo, Georg parecía estar atormentado por algo, y el bajista era alguien que Gustav podía y lo haría hablar, sin ninguna duda —Hey —dijo, entregándole al hombre en cuestión de segundos una coca-cola mientras se deslizaba hacia su lado, cogiendo un mando —¿Qué estamos jugando?

Soul Caliber.

Oh, ¿así que estás listo para que te pateen el trasero otra vez?

Creo que me estás confundiendo por Tom.

No, definitivamente recuerdo la última vez que jugamos. Hiciste todos estos grandiosos trucos, y perdiste espectacularmente —Gustav sonrió al escoger un personaje.

Georg negó con la cabeza, seleccionando uno para sí mismo.

¿Por qué tienes la necesidad de traer el pasado? —Georg gruñó. Jugaron en silencio con el zumbido del motor del bus y las patadas, los gritos y golpes de la televisión siendo los únicos sonidos en la habitación. Gustav observaba a Georg por el rabillo del ojo y cuando estuvo relajado y distraído, dejó caer la bomba.

Así que…. ¿Cuál es el problema? —Gustav vio como el personaje de su amigo ejecutaba un truco que accidentalmente lo llevó a fuera del borde, a una muerte automática.

¿Qué te hace pensar que algo anda mal? —Respondió rápidamente, gimiendo por dentro. Gustav bajó el mando y se echó a reír.

Eso. Prácticamente estas respondiendo antes de que hiciera toda la pregunta. Escúpelo —Georg negó con la cabeza.

No es mi secreto como para decirlo.

¿Así que tú sabes por qué los gemelos están peleados? —preguntó Gustav, de repente más curioso.

¿Le dijo? —preguntó sorprendido. Georg podría haberse dado una bofetada al ver la confusión en el rostro de Gustav. —Mierda. ¡Me engañaste!

Espera, ¿Quién le dijo algo a quién?

No, Gustav. Detente. Este no es mi secreto para decirlo. —dijo nuevamente, decidido a cumplir su palabra. Apartó el mando y salió de la habitación, dejando a Gustav en un arrebato. Bien, no quería recurrir a tácticas de socorro, pero no era como si tuviera otra opción. El ánimo en el bus empezaba a comer el cerebro de todos, incluso David estaba de exigente con las personas y siendo un atorrante. Bueno, él era un atorrante en general, pero empezar a sobre-exigir a las personas era algo que estaba empezando a ser molesto. Necesitaba que todo volviera a la normalidad, o lo que fuera normal para Tokio Hotel.

&

Bill se agachó delante del horno y suspiró, resistiendo el deseo de revisar las galletas por cuarta vez. Era el día tres de la Operación “Lo siento, Tomi” y su gemelo no lo había mirado más que brevemente. Cada vez que abría los ojos, era un nuevo infierno. Esto tenía que terminar. Estaba en marcha su última idea, y se estaban horneando más lento que cualquier otra galleta en el planeta. Estaban en otra parada de descanso, y Tom prácticamente había salido corriendo del bus antes de que si quiera los neumáticos dejaran de girar, desesperado por aire fresco y espacio.

Le dolía, pero le facilitaba el plan. Nada tranquilizaba mejor y más rápido a Tom que las galletas de chocolate. Así que galletas de doble porción de chocolate eran perfectas. La boca se le hacía agua con solo pensar en ellas. Pero no podía comerse ninguna. Todas eran para Tom. Bueno, tal vez sólo probaría una o dos. Además, Tom tendría el resto de la docena, ¿cuántas galletas podría comer una persona?

Decidió que cuatro galletas menos no harían mucha diferencia.

El olor era delicioso, y con el bus siendo ventilado el olor probablemente viajaría en el aire. Esperaba que le trajera a Tom. Bill alzó la vista cuando oyó abrirse la puerta y el pisoteo en las escaleras hizo que su corazón se acelerara. Una gorra apareció por la puerta y soltó un suspiro que no sabía que estaba sosteniendo. —Estás haciendo galletas —Tom lo dijo como si fuera una acusación en lugar de una pregunta. Tal vez así era.

Bill asintió. —Sí —Eso fue todo lo que pudo decir. Después de días en pensar en largos discursos prometiendo todo, incluyendo la luna y las estrellas, todo lo que podía decir era una maldita palabra. Sólo su gemelo podía desaparecer sus palabras. Sólo Tom podía romper su corazón de esta manera.

¿Por qué estás haciendo galletas? —preguntó, acercándose con cautela, como si fuera herido en cualquier momento. Bill se encogió de hombros, dispuesto a no llorar.

No sabía qué más hacer para decirte que lo siento —Susurró, y Tom suspiró ruidosamente, dejándose caer en la cabina frente a él.

Bill… —Tom se calló, fijando sus ojos en todos lados antes de fijarlos en la dirección de Bill. Cuando encontró el valor, finalmente lo miró a los ojos, pero su mirada se desplazó hacia su mejilla. —Tienes harina en tu mejilla. ¿Has hecho las galletas con tus propias manos?

No estoy tratando de envenenarte, Tomi —Bill dijo en broma.

Entonces, ¿cómo es que tienes harina en tu mejilla?

Se encogió de hombros. —Yo no… sé —Tom rió inaudiblemente, sacudiendo la cabeza.

Oh Bill… —Lo miró a los ojos con tristeza. —¿Qué voy a hacer contigo?

Amarme —dijo Bill desesperadamente. —¿Por favor? Lo siento mucho, realmente lo estoy. No puedo seguir soportándolo, por favor. Siento que moriré sin ti, haré lo que tú quieras, lo prometo, lo prometo, lo prometo… —Se apagó mientras se ahogaba bajo sus lágrimas, finalmente dejándolas caer cuando Tom lo acercó a sus brazos, reprimiendo sus sollozos con murmullos contra su piel. Lo mantuvo cerca y se balancearon suavemente, más suaves sollozos se adueñaron del cuerpo de Bill mientras lloraba por la soledad y la frustración de los últimos días.

Te amo, Bill. Nada cambiará eso, te lo prometo —Tom le susurró al oído, y Bill se apartó y envolvió sus brazos alrededor de su cuello mientras lo besaba profundamente. No había nadie en el bus ahora mismo, nadie que pudiera atraparlos y Bill necesitaba esto desesperadamente. Encontró seguridad en los besos de Tom, valor y confianza absoluta de que todo saldría bien en los labios de su gemelo. A menudo se preguntaba cómo todo eso estaba almacenado en su hermoso gemelo, estaba agradecido de que estuviera allí.

Cuando finalmente encontró la fuerza para liberar a Tom, ambos estaban jadeando un poco. —Lo siento, he estado llorando por ti últimamente, jodiendo las cosas de derecha a izquierda —Tom rió.

He estado acostumbrado a tus llantos durante años, y no es la primera vez que lo has jodido —Se encogió de hombros y pasó los dedos por la mejilla de Bill. Sonrió y siguiendo con el tacto, suspirando de alivio. —Extrañé tocarte —dijo, siguiendo la con la curva de su mandíbula.

También te eché de menos —Bill cerró los ojos y sintió que el mundo se le venía encima. Afortunadamente se agarró de los brazos de Tom, incapaz de conseguir que su cuerpo lo escuchara mientras su gemelo gritaba de sorpresa.

¿Bill? ¡Bill! ¿Estás bien? —Tom le ayudó a entrar en su litera, bastante asustado. Bill asintió lentamente, sintiendo que el ataque de mareo se desvanecía rápidamente.

No sé qué me pasó, yo sólo… —Sacudió la cabeza para despejar la sensación completamente. —Tomi, ¡las galletas!

Tom, a regañadientes dejó a su hermano para sacar la gastada bandeja de hornear con un guante, casi tiró la bandeja sobre la estufa mientras se quejaba de dolor. El guante realmente no servía porque tenía un agujero grande en el medio. Nadie se molestó en conseguir uno nuevo, así que todo el mundo se quemaba ligeramente cuando sacaban la pizza del horno. Bill se puso de pie y se acercó a Tom mientras ambos miraban las galletas.

Una mitad lucía mucho mejor que la otra mitad, pero como las disculpas fueron sinceras, Tom pensó que no estaban tan mal.

& Continuará &

Notas finales de lurdez_geisterfahrer: YEEEY ya se reconciliaron, pero el drama se viene!!! ¿Quien creen que sea el primero en quebrarse? Nos vemos pronto. Abrazos a la distancia!

por lurdez_geisterfahrer

Traductora del fandom

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