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«Letra y Música»

Capítulo 2: Noticias verdaderamente injustas

La puerta se abrió de golpe y rebotó en la pared, anunciando la llegada del miembro más nuevo de la banda, Tom. Bill, sentado en el piano con una pieza de música, dio un salto y casi se cayó del asiento, apenas se las arregló para mantenerse allí. Maddie le envió una mirada preocupada y estuvo a punto de decir algo, cuando el recién llegado abrió la boca.

¡Buenas tardes a todos! —Sonó descarado y muy alegre. Y parecía no importarle que hubiera llegado tarde al ensayo—. ¿Cómo están todos?

Georg, el bajista lo miró molesto—. Llegas media hora tarde, Tom. Pagamos por este lugar por hora, ¿sabías?

El aludido se alzó de hombros—. Lo siento. —Sus ojos viajaron por la habitación—. Oh, hey, ¿quién es el enano? —Apuntó con un dedo a Bill, quien enrojeció y trató de esconder la cara entre sus manos.

¡Tom! —Maddie le envió una mirada furiosa—. Es mi hermano, idiota.

Ups. —Se alzó nuevamente de hombros—. Lo siento tanto.

Bill sintió que él mismo se empezaba a encoger, mientras se encorvaba tanto como podía. Captó los ojos de Maddie y ella le sonrió, pero él negó con la cabeza—. Esto fue un error, probablemente debería irme.

No, cariño, no. —Ella sonaba sincera—. ¿Nos ibas a dar música nueva, verdad? No dejes que este imbécil te moleste.

Tom miró de uno al otro—. Esperen. ¿Supiste todo eso con solo una mirada? ¿Qué, sabes magia o algo así?

Bill quiso arrojarle algo muy pesado y muy fuerte a la cabeza de Tom. El chico nuevo de trenzas negras, brillaba arrogante ante las luces fluorescentes y su sonrisa orgullosa, provocaba que Bill deseara matarlo. Maddie, tal vez notando cómo se sentía, simplemente le dio una mirada todavía más furiosa al chico nuevo. Y fue Gustav, el cuarto miembro de “Flirting With Disaster” quien habló.

Bill es mudo, Tom. Él y Maddie usan lenguaje de señas para hablar entre ellos.

Tom miró directamente a Bill por un segundo y luego rompió a reír—. ¿Es mudo? ¿En verdad? ¡Oh, que divertido!

¿Y por qué es divertido? —Preguntó la chica con los dientes apretados.

El trenzado se alzó de hombros—. No sé, solo lo es. Es como conocer a un mutante o algo así.

Bill les dio la espalda cuando su hermana comenzó a retar al otro para defenderlo. Se quedó mirando al suelo y no reaccionó cuando los pies de Georg aparecieron ante él. Incuso cuando el castaño se agachó y su cara quedó al nivel de Bill, el menor no hizo contacto visual.

Ignóralo —dijo Georg con simpleza—. Tom es un idiota. Siempre lo ha sido y siempre lo será. Sin embargo, él será nuestro hombre de portada. Solo ignora lo que dice y todo irá bien.

Para ti es fácil decirlo. —Bill sabía que Georg no podía entender lenguaje de señas, pero no le importó—. Tú puedes defenderte cuando él te molesta. ¿Cómo se supone que me tomaré esto como una broma, si ni siquiera podré reírme con ustedes?

El castaño lo miró confundido—. Lo siento, Bill, no sé qué estás tratando de decir. —Mostró una expresión preocupada—. Hablaré con Tom. O Maddie lo hará. De hecho, creo que todos lo haremos, supongo que necesita saber que no puede tratar a nuestro compañero de esa forma, ¿cierto?

Bill asintió. Le gustaba que Georg se refiriera a él como un compañero. El mayor era tranquilo, maduro y era lo más cercano que Bill tenía a un hermano mayor, incluso a una figura paterna. El papá suyo y de Maddie había desaparecido más o menos un año después de su nacimiento. Y, aunque Simone se había vuelto a casar, Gordon no era para nada como un padre. Sacaba a pasear a los chicos los fines de semana, mientras estaba cortejando a Simone, pero luego se detuvo. Georg, sin embargo, nunca había tratado a Bill de otra forma que no fuera como un hermanito menor, y al pelinegro le gustaba.

Georg le dio un guiño y luego se levantó para dirigirse donde Tom, silenciando a Maddie, quien todavía estaba gritando—. Tom, tío, si hablas así te vas a tener que ir a la mierda, ¿ok?

El trenzado parpadeó—. Hey, man, fue solo una broma. ¿No lo entienden, chicos? —Envió una mirada a Bill—. Hey, mudo, ¿no entendiste que era una broma?

Me llamo Bill. —El pelinegro le dio una mirada enojada.

¿Qué dijo? —Preguntó Tom.

Dice que se llama Bill —respondió Maddie, extraordinariamente calmada, según su hermano—. Y si no lo llamas así, Gustav te aplastará el cerebro.

Al oír esto, Gustav alzó la vista y puso una sonrisa maligna, empuñó sus manos firmemente. Tom lo miró con preocupación. Quizás porque tocaba los tambores y tenía unos enormes músculos, Gustav podía lucir muy amenazante algunas veces.

Tom se alzó de hombros—. Está bien, Bill, tío, lo siento. —Aunque no sonaba para nada sincero.

Maddie le dio una mirada a su hermano—. ¿Quieres que de todas formas Gustav le reviente el cerebro?

No. —Bill sonrió maquiavélicamente—. Creo que le haríamos perder el tiempo. No creo que tenga demasiado cerebro en esa cabeza suya.

Maddie se rió y Tom frunció el ceño—. Okey. ¿Y ahora, qué está diciendo?

Dice que si estamos arrendando este lugar por hora, deberíamos dejar de discutir. —Maddie tenía una expresión completamente seria—. Así que mejor deberíamos empezar. Ahora que Tom -por fin- está aquí, podríamos comenzar a ensayar la canción que Bill escribió para nosotros.

¿Bill nos escribió una canción? —Tom sonó extraordinariamente emocionado—. Oh, Dios mío. ¡Tengo que escuchar esto! ¿Cómo puede cantar si no puede ni hablar?

Hubo un silencio ensordecedor. Bill se mordió el labio muy fuerte para evitar llorar. Georg y Gustav parecían paralizados. Y Maddie miraba a Tom con la boca abierta. El pelinegro miró al cielo y pestañó furiosamente. Tom de pronto, se dio cuenta de que había cometido un error.

Oh, mierda, tío, lo siento. —Parpadeó mirando a Bill—. Pero, ya sabes, es de esos errores que se cometen sin querer, ¿verdad?

¿Puede Gustav aplastarle el cerebro ahora? —Los dedos del chico se movían rápidamente a su hermana—. Tal vez después se porte mejor.

Maddie negó con la cabeza—. Oh, cariño, no te preocupes. Estoy segura que a Tom le gustará tu canción. —Ahora sus propias manos señalaban el mensaje de vuelta—. Lo siento, cariño, además no creo que eso funcione, no es su cerebro el que lo pone de esta forma, es su boca.

Seguro me gustará —dijo Tom, tal vez demasiado ansioso por corregir su error—. ¿Es esta de aquí?

& Continuará &

por Mizuky

Traductora del fandom

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