Notas del Capítulo: Último capítulo. Las infinitas gracias a la autora que me permitió hacer la traducción y a ustedes, que lo leyeron. Disfruten.

«Letra y Música»

Capítulo 12: Escape

El auto no estalló. Jorg podía ser muchas cosas, pero la inteligencia no estaba numerada dentro de sus aciertos. Había olvidado que arrojar el encendedor en el coche, pero en algún lugar lejano al motor, no haría mucho daño. Pero aun así, la pequeña llama estaba consumiendo rápidamente la playera de Bill y Tom observó, de pronto congelado de terror, como la ropa se incendiaba.

Tom escuchó la risa de Jorg, mientras se alejaba corriendo del vehículo. Todavía no había ninguna explosión, pero si las llamas se expandían más lejos, corrían el riesgo de que llegara al motor y entonces, nada bueno pasaría. Tom se acercó al auto, cuando oyó que Jorg cerraba el suyo, sabiendo que el padre de Bill había escapado. No le importaba, nada le importaba más que sacar a su novio de asiento delantero y arrástralo lo más lejos de ese auto como fuera posible.

Estuvo justo a tiempo. Tan pronto como Tom sacó a Bill del carro y lo arrastró hasta la calle, el auto estalló. El trenzado gritó en shock, cuando pedazos de restos en llamas, volaron por el aire contra ellos, y trató de escudar el cuerpo de Bill, protegiéndolo lo mejor que pudo. Algo le pegó por detrás, empujándolo, casi aplastó el cuerpo de su novio. Cerró los ojos y rogó que si tenía que pasar algo, pasara rápido.

Su oración no fue contestada y la caída de los restos que volaban encima de ellos, duró lo que le pareció una eternidad. Tom gimió y miró hacia abajo, a Bill, cuyos ojos estaban todavía cerrados y su cabeza sangraba. Cerró los ojos y deseó lo más fuerte que pudo que él estuviera bien. Y si eso no resultaba, que Bill despertara y se recuperara, que le sacaran toda la fuerza vital a él mismo para dársela a su novio y así sobreviviera.

Te amo —susurró, cuando algo que parecía ser el mango de la puerta rebotó junto a ellos en el pasto—. Te amo demasiado, ¿sabes? Y este que habla no es mi estúpido desorden, está claro, este soy yo. Te amo, Bill, y aun cuando no puedas decírmelo de vuelta, no me importa. —Besó al pelinegro desesperadamente, sintiendo la sangre de sus labios—. Te amo.

Bill ni siquiera se movió y Tom se lanzó encima, sin importarle que los trozos en llamas del coche, todavía estuvieran volando sobre su cabeza. Tenía lágrimas que le molestaban en los ojos y ni siquiera intentó limpiarlas, simplemente las dejó caer sobre las mejillas de Bill. Todo su cuerpo se estremecía con sus sollozos, pero ya no le importaba.

Y luego, de pronto, hubo un sonido de un auto parando de golpe, ruidos de pasos corriendo y Tom escuchó el grito de horror de Maddie cuando los vio—. ¡Oh, Dios mío! ¡Bill!

Ella prácticamente patinó hasta llegar junto a ellos y el trenzado ni siquiera alzó la vista—. Él no despierta. No puedo hacer que despierte.

Oh, Dios —susurró la chica y apretó su mano sin darse cuenta—. ¿Qué hacemos? ¿Qué mierda hacemos?

¿Cómo supieron que estábamos aquí? —De verdad Tom no estaba interesado, pero quería mantener el tema de qué hacer con Bill, lejos por un momento—. Nos fuimos sin decirle a nadie.

¡Eso fue tan estúpido! —Maddie parecía genuinamente enojada—. ¡Debieron contarme! ¡O a alguno de los otros! Mierda, Tom, ¿no te imaginaste que nos preocuparíamos si simplemente se desvanecían?

De hecho pensé que ustedes creerían que nos iríamos a casa a follar o algo así —respondió estúpidamente el trenzado—. Solo quería llevarlo jodidamente lejos de Jorg.

No te culpo. —La voz de Maddie sonaba furiosa—. Ese hombre… ugh. Él de verdad me hace desear matar a alguien. —Se estremeció—. ¿Cómo demonios pasó esto? Tú eres un conductor muy cuidadoso.

Jorg nos siguió a casa. —Tom siguió mirando a su novio—. Y luego nos siguió cuando traté de alejarlo y luego nos golpeó por detrás y nos volcamos, el auto rodó. Y Bill… Bill se golpeó la cabeza contra la puerta.

¡Oh, mierda! —Maddie miró a su hermano caído—. Oh, Dios, no me di cuenta que fuera tan malo.

¿Dónde está tu mamá? —Tom luchó por guardarse las opiniones para sí mismo, no creyó que Maddie estaría complacida de escucharlo gritar que su madre debió darse cuenta antes—. ¿Por qué los otros no están aquí?

No lo sé. —Ella lo miró inútilmente—. Nos separamos en diferentes direcciones. Yo vine hacia acá, porque vi el fuego, no porque pensara encontrarlos.

¿Puedes llamar al jodido hospital? —Gruñó el trenzado—. Mi teléfono estaba en el auto. De hecho, eso es lo que queda de él. —Señaló con la cabeza a un pedazo de batería plástica—. ¡Trae a alguien para acá, para que lo ayuden!

Ella asintió y se retiró a la carretera para hacer la llamada. Tom se inclinó sobre Bill y lo besó tiernamente, tratando de darle un hálito de vida, tratando de mejorarlo, solo por estar ahí. Podía sentir el aliento del pelinegro en sus labios, rápido y muy leve y supo, que si la ayuda no llegaba pronto, Bill no sobreviviría. Dejó caer su cabeza y se acurrucó junto a él y apoyo su frente en el pecho de su novio.

Te amo —dijo nuevamente—. Nunca te perdonaré si no regresas a mí.

Y luego recordó algo. Hacía mucho tiempo, cuando él era solo un niño, con un interés ridículo en la mitología griega, había leído la “Iliada”. Solo la versión resumida y la leyó, solo porque le pelearon mucho para que lo hiciera. Se había saltado algunas páginas, hasta cuando Aquiles se negó a luchar y solo lo retomó cuando Patroclo fue asesinado. Siempre había pensado que Aquiles fue estúpido por ir a pelear solo porque atacaron a su primo y que habría sido mucho mejor, si empacaban todo y se iban a casa.

Luego, cuando oyó rumores sobre la relación romántica entre ambos primos, todavía no lo pudo entender. Como nunca se había sentido de esa forma, no sabía hasta donde estaba dispuesta a llegar la gente, que perdía un ser amado. Solo pensó que Aquiles había sido un tonto por no volver a casa.

Ahora lo entendía. Amaba a Bill, como Aquiles debió amar a Patroclo, estúpida y apasionadamente. La obsesiva necesidad de estar con él, estaba consumiendo a Tom, en cuerpo y alma.

Tú y yo, Patroclo —murmuró para sí mismo—. Tú y yo. —El obsesivo amor de Aquiles por Patroclo, había ganando la guerra para los griegos. El amor de Tom por Bill, era mucho más poderoso que eso.

Besó a Bill fieramente, como una especie de disculpa por haber dejado que eso le pasara, mezclada con la pasión, el amor y el deseo por que se pusiera mejor. La esperanza estaba muriendo lentamente dentro de él, pero no podía dejar que se extinguiera completamente, así que continuó murmurando para sí mismo.

Tú y yo, Patroclo —dijo suavemente, mientras Maddie regresaba y le decía que la ambulancia ya venía en camino—. Tú y yo, Patroclo.

Sostuvo la mano de Bill, hasta que un paramédico le dijo por tercera vez, que necesitaba salir de la ambulancia, para poder avanzar más rápido, sin el peso de alguien extra en la parte trasera. Maddie le dijo que ella lo llevaría hasta el hospital. El viaje hasta allí fue totalmente silencioso.

En el hospital, tampoco dejaron que el trenzado lo viera.

Le están dando unas medicinas bastante intensas —Les informó una hermosa enfermera negra—. No ha despertado todavía. Pero relájense. Les avisaremos tan pronto pase algo.

Tom esperó por horas. Días. Sus padres iban y venían. Los padres de Bill iban y venían. Y las enfermeras posaban las manos en sus hombros, murmurando palabras para darle ánimo. Tom no dormía, solo dormitaba de vez en cuando, para el quinto día estaba exhausto. También estaba consciente de que había empezado a apestar, pero no podía dejar el hospital y lo repitió en cada una de las ocasiones en que le recomendaron ir a casa a descansar.

Era inútil.

En el sexto día, la hermosa enfermera negra vino a verlo—. Okey, cielo. Puedes pasar a verlo ahora.

Tom se levantó de un salto y la siguió sin decir una palabra. Ella le sonrió felizmente, mientras empujaba la puerta, para abrir la habitación de Bill. Cuando entró, Bill estaba sentado en la cama, sus ojos estaban hinchados, su cabeza estaba cubierta, por una venda blanca y limpia.

Hey. —Saludo suavemente, entrando.

El pelinegro lo miró, parpadeando porque estaba adormecido—. Oh, hola. —Achinó los ojos—. Te ves peor que la mierda.

Tom sonrió y luego cayó en cuenta—. Estás hablando.

Sí. —El pequeño tosió—. Duele, pero está bien. Se pasaban clavándome y no podía hacer nada para detenerlos hasta que les grité, así que eso hice.

Y ahora no podemos hacer que se calle —dijo la enfermera y sonrió—. ¿Necesitas más agua, Bill?

Bill lucía como que iba a decir no, pero luego alzó los hombros—. Por favor. ¿Y un poco de tiempo a solas? ¿Por favor?

La enfermera les guiñó un ojo—. Por supuesto.

Ella dejó la habitación y Tom se lanzó sobre Bill, como si no lo hubiera visto en un millón de años. Las manos del pelinegro estaban conectadas a algunas máquinas, pero no le importó, él solo envolvió sus brazos en el cuello de su Tom y lo atrajo hacia él, juntando sus labios, en un beso torpe e incómodo, pero tan lleno de amor, como cualquier otro que hubieran compartido.

Te amo —murmuró Tom contra los labios de Bill—. Te amo tanto, como Patroclo y Aquiles. Te amo.

Yo también te amo —respondió el pelinegro y fue el sonido más dulce que Tom hubiera escuchado en su vida—. También te amo.

F I N

Aaawww suspiren. ¿Les gustó? Ha sido un placer hacer esta traducción y ha sido muy grato interactuar con ustedes a través de los comentarios. Estoy muy feliz. Gracias por todo el apoyo.

por Mizuky

Traductora del fandom

4 comentario en “Letra y Música FIN”
  1. Me gusto que bill halla podido hablar de nuevo esto fue muy lindoooooahhhaahahahah 😼🤲🏻 Fue hermoso , me gusto mucho y me hizo reír

    1. Concuerdo, es tan lindo, que llega a hacerse corto, entre el humor y la ternura se pasa volando.
      Gracias por leer y comentar

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