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Ya sólo queda un capítulo, así que espero les guste lo que viene.

«Letra y Música»

Capítulo 11: Jörg

¿Qué estás haciendo aquí? —La voz de Tom sonaba furiosa—. No te queremos aquí. ¡Vete!

Jorg sonrió—. Bueno, yo tampoco puedo decir que exactamente quiero estar aquí, pero ya sabes, quiero conocer a mi hijo y sus amigos y la mamá de Bill no parecía muy dispuesta a dejar que eso pasara, así que simplemente decidí ignorarla. —Su sonrisa creció—. ¿No estás complacido de verme?

Bill negó frenéticamente con la cabeza y se escondió detrás de Tom. El trenzado se volteó un segundo y lo besó levemente, murmurando palabras suaves para tranquilizarlo y luego volvió la cara para enfrentar a Jorg. Maldijo y saltó como un metro de alto, porque Jorg usó el segundo en que volteó, para escabullirse silenciosamente detrás de ellos.

¡Jesús! —Tom retrocedió instintivamente y Bill soltó un pequeño y angustioso grito, tropezando sobre sus propios pies—. Oh, Bill, lo siento mucho.

No necesitas disculparte con él —dijo el hombre—. Míralo, es solo un chico mudo, delgado y patético, ¿verdad?

Bill se mordió el labio, las lágrimas picaban por salir de sus ojos, se sentó en el suelo, fuerte e inesperadamente. Tom se agachó junto a él, para abrazarlo firmemente, pero el pelinegro solo miraba a la nada, aterrorizado por Jorg. Lenta y espeluznantemente, Jorg se dobló, para ubicarse junto a ellos. Dejó una mano en el hombro de Bill y este se tensó y dio un respingo. Tom alejó esa mano de un golpe y ambos lo miraron furiosos.

¡Déjalo tranquilo! —Tom estaba prácticamente gritando—. ¿Qué demonios estás haciendo?

Jorg se alzó de hombros—. No he visto a mi hijo como en quince años. Quiero recuperar el tiempo perdido. ¿Acaso está mal?

¡No! —Tom se levantó de golpe, llevando a su novio con él, para retroceder—. Lo estás asustando. ¡Déjalo en paz de una jodida vez!

El hombre pareció herido por un minuto—. ¿Pero por qué no puedo pasar tiempo con él?

Porque de verdad lo estás asustando. ¡Tienes que parar esto! —De hecho ahora, hasta Tom estaba asustado. Bill estaba escondiendo el rostro en sus manos, temblando incontrolablemente—. Si de verdad quieres conocerlo, tienes que hacerlo a través de Simone. Ve al servicio social, que se yo. Pero esto no es correcto. ¡Lo tienes aterrorizado!

Tom, Tom. —La voz del hombre sonaba tranquila—. Querido Tom, debes entender, cuando alguien es así, simplemente debes ser directo, no puedes ser sutil, ellos no lo entienden.

El trenzado lo miró fríamente—. Él no es un retardado —dijo con la voz como el hielo—. Ahora no puede hablar, pero eso no es culpa suya.

¿Oh? —Jorg alzó una ceja—. ¿Y de quién es la culpa?

Bill no podía creer que estaba escuchando aquello. Los ojos de Jorg brillaban y tenía una terrible sonrisa maliciosa en la cara, la clase de sonrisa que aterrorizaba a Bill. Su rostro mostraba furia y llamas y enojarlo, no parecía ser nada inteligente. Su rostro ahora, era definitivamente, la cara que recordaba de sus pesadillas.

Es tu culpa. —La voz de Tom salió plana—. Tú lo estrangulaste cuando tenía tres años. Ni siquiera puedo creer que estés sacando este tema.

¿Sacar qué, tío? —Jorg sonrió—. No necesitas usar metáforas en frente de este tipo de personas, son un poco estúpidas, necesitas decir las cosas claramente.

¡Él no es estúpido! —El trenzado estaba otra vez enojado—. Él es exactamente igual a ti y resulta ser que tú eres tan ridículo y tan jodidamente horrible, que ni si quieras puedes ver ¡que es tu jodida culpa!

Hey, hey, eso no parece justo. —El hombre sonrió—. Creo que te estás portando un poco mal.

Tom solo lo miró con asco—. Déjanos tranquilos. Ahora me voy a llevar a Bill, ¿entendido? Y no te atrevas a seguirnos.

Sujetó la mano de Bill y lo guió gentilmente hasta la puerta. Jorg se quedó en el suelo, mirándolos fijamente, con una sonrisa maligna en la cara. Bill trató de que no le intimidara, pero podía sentir los ojos de su padre clavados en su nuca y no le gustaba. De verdad, no le gustaba para nada.

Vamos, cariño. —Ahora Tom ya lo estaba sacando por la puerta—. Solo sube al auto, te llevaré de vuelta a la fiesta. Allá hay más gente, te cuidarán y luego llamaremos a la policía si él no deja de seguirnos.

Dio una rápida mirada hacia atrás mientras lo decía, pero Jorg todavía no se mostraba. Tom soltó un suspiro de alivio al abrir la puerta del coche y gentilmente, ayudó a su novio a subir. Luego dio un rodeó, subió en el asiento del conductor y encendió el motor. Otra vez miró hacia la puerta y el corazón saltó hasta su boca. Jorg estaba de pie en el umbral, con las cejas alzadas, observándolos. Bill no se había dado cuenta y el trenzado prefirió no decirle. No quería preocuparlo.

Te voy a llevar ahora. —Tom sonrió.

Tom. —La voz del pelinegro sonó ronca y rasposa—. Tom, lo odio.

Yo también. —El mayor estaba convencido—. Es un imbécil. Ni siquiera sé por qué ha regresado, porque claramente no quiere conocerte y todo esto es estúpido. Desearía que se fuera a la mierda y así yo podría seguir con las lecciones y enseñarte a hablar. —Sus ojos mostraron un destello de felicidad.

No es el momento. —Bill sonrió—. Pero gracias.

Tom asintió y comenzó a mover el coche. Pero justo cuando él entraba a la calle, vio que las luces del sucio auto rojo se encendían y de repente, tuvo una terrible premonición. Tragó pesado y apretó el acelerador, deseando que el salón Municipal y la fiesta estuvieran más cerca de su casa. Pero no estaba funcionando.

¡Oh, mierda! —Gritó de pronto el trenzado, cuando su auto fue golpeado por atrás, por el condenado coche rojo—. ¿Qué demonios cree que está haciendo?

Bill soltó un quejido—. Rápido. ¡Ve más rápido!

¡No puedo ir más rápido! —El pie de Tom estaba presionado a fondo en el pedal del acelerador y el auto ya iba en carrera en plena vía. El mayor estaba bastante seguro de que chocarían en algún punto, pero no se atrevió a parar—. Oh, Dios mío. ¡Esto es una pesadilla!

Bill cerró los ojos muy apretados y sus labios se movieron en una plegaria silenciosa al Dios, en el que había dejado de creer varios años atrás. Esto no podía estar pasándole a él. No podía ser. Él era un chico bueno, alguien al que le pasaban cosas buenas. Toda la gente que lo conocía, lo quería. Solo la gente estúpida de las escuelas normales, no lo querían.

Esta clase de pesadilla no era su fuerte y solo quería que terminara… ahora.

Quizás el fin llegó más rápido de lo que Bill hubiera deseado. Jorg golpeó otra vez el coche. Tom gritó, maldijo y movió el volante. Ya no tuvo más control sobre el vehículo y se volcaron. Giraron una y otra vez, mientras Bill gritaba, cuando chocaban contra las puertas y ventanas. Su grito fue agudo pero silencioso, no obstante fue un sonido tan aterrador que Tom deseó, por primera vez en su vida, que Bill nunca hubiera aprendido a hacer esos ruidos.

Te amo. —Gritó muy fuerte—. Te amo demasiado, ¿okey?

Bill solo gritó más y continuó quejándose. Luego el auto se detuvo de golpe, quedando de arriba abajo. Los gritos de Bill pararon, cuando su cabeza se estrelló contra la puerta. Tom gruñó, estando apenas consciente, pero sabía lo que tenía que hacer. Había leído artículos donde los autos tenían esta clase de accidentes, y la gente creía que ya estaba bien, pero entonces el motor explotaba y todos morían instantáneamente.

Necesito que salgas de aquí, ahora. —Gritó, sin saber siquiera si Bill podía escucharlo, si estaba vivo o solo inconsciente—. Y si no puedes. Yo mismo te sacaré, ¿está bien? —Esperó un segundo y luego decidió que Bill no podría hacerlo por sí mismo.

Luchó para salir por la puerta, estaban invertidos, pero tan pronto salió, se encontró con un par de grandes y pesadas botas. Supo por instinto que era Jorg y no estaba completamente seguro si estaba contento por ello o no.

¡Ayúdame! —Gritó—. Ayúdame a sacarlo del maldito auto.

Jorg se alzó de hombros—. No veo para que molestarme, tío. En realidad nunca lo quise cuando nació y ahora no lo quiero porque no puede hablar, ¿está claro?

Tom le dio una cachetada. No sabía qué más hacer. Y mientras Jorg se recuperaba de la bofetada, él corrió de vuelta al coche. Su pierna no le respondía, no sabía si estaba rota o si solo tenía el tobillo torcido, pero no le importaba. Solo quería sacar a Bill de allí.

Jorg pareció tener un cambio en su corazón y se apresuró a ayudar a Tom. El trenzado creyó que sería mucho más fácil sacar fuera del auto a un Bill inconsciente y recostado con la ayuda de Jorg y por un segundo, creyó absolutamente que el hombre lo ayudaría.

Y luego Jorg estrelló la cabeza de Bill con fuerzas—. ¡Levántate, pequeño idiota!

El pelinegro ni se movió. Tom se lanzó a sí mismo contra Jorg para tratar de alejarlo, pero la fuerza del hombre no estaba destinada a sacar gente fuera del coche, sino que la utilizó para arrojar lejos al otro adolescente. Y muy pronto, Tom estaba golpeado en el suelo.

¿De verdad te gusta, cierto? —Jorg sonó incrédulo—. ¿Por qué te gustaría alguien como él?

¡Él es sorprendente! —Gritó con fuerzas—. Es valiente y es hermoso, es la mejor persona que he conocido. ¡Así que, joder, déjalo en paz!

Jorg lo miró por un segundo, como si fuera a decir algo y luego, simplemente se alzó de hombros—. Bueno, si eso es lo que realmente quieres. Solo… un segundo.

Antes de que Tom pudiera detenerlo, se puso a Bill sobre el hombro y lo volvió a arrojar al coche. Tom corrió detrás de él, completamente consciente de que el motor podría explotar en cualquier segundo. No sabía si iba a pasar o no, pero de pronto supo que pasaría. Un terror frío lo recorrió al ver que Jorg sacó un encendedor.

Es una pena por el auto —dijo el hombre como si nada—. Tendremos que deshacernos muy pronto de él, ¿cierto?

Y lo encendió, arrojándolo sin ningún cuidado al vehículo, justo sobre el cuerpo del pelinegro.

& Continuará &

¡NOOOOOO! No diré nada, solo que están invitados a leer qué pasará en el último capítulo. Besos a todos y gracias por la visita.

por Mizuky

Traductora del fandom

Un comentario en «Letra y Música 11»
  1. Esto es muy rápido y raro alv :vvvvvvvv después de tanto golpe no creo que la bibi ni vuelva a abrir los ojos por miedo alv

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