Letra y Música 10 (P.1)

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Notas del Capítulo: Un repaso, para que no se olviden:

Guión de diálogo, obviamente para la gente que habla

Cursiva, para el lenguaje de señas, que usan Bill y algunos otros personajes

«Letra y Música»

Capítulo 10: El show de talentos

Para alivio de Bill, su padre no regresó en días los siguientes. El pelinegro le contó a Tom lo que Jorg había dicho, por supuesto, su novio le había puesto atención y luego se puso a maldecir furiosa y repetitivamente, antes de asegurarle que nunca dejaría que lo lastimaran.

Después de una conversación unilateral, donde Tom hablaba incesantemente y Bill asentía continuamente, decidieron que probablemente ya era tiempo de contarle a Simone que Bill ya conocía todas las fechorías del tipo.

Oh. —Simone suspiró y miró el suelo—. Oh, cariño, yo esperaba que nunca lo supieras. Le dije a Jorg que se fuera. Llamó por teléfono después de regresar al hotel, preguntando si podía llevarte a cenar, pero Maddie no creyó que era una buena idea, así que le dije que no, que se mantuviera lejos. Oh, mi Bill, lo siento tanto. No debí habértelo ocultado.

¿Y por qué lo hiciste? —Para Bill, el pasado era eso, pasado y no había caso en intentar cambiarlo, pero aun así quería saber—. ¿Por qué no me contaste que él era la razón por la que no podía hablar?

Su madre se alzó de hombros—. A decir verdad, no quería admitirlo ni yo misma. Y nunca creí que lo dejarían en libertad, y así parecía más conveniente alimentar una mentira blanca. Lo siento tanto.

Bill asintió y no presionó más el asunto. No podía culparla. Si ella creyó que Jorg jamás regresaría a casa, no tenía caso espantarlo con una noticia como aquella. Era una pena que él sí hubiese regresado para arruinar sus planes. Tom no estaba completamente satisfecho, pero Bill solo quería olvidarse de la razones y comenzar a planear algunas soluciones.

Iba cada día a casa de su novio después de la escuela y sus prácticas para recuperar la voz continuaron. Para la tarde del viernes, había progresado al punto de lograr decir una frase completa, aunque ambos estuvieron de acuerdo en que “Oh, joder, que se siente rico, Tom” probablemente no era la mejor selección de palabras, para anunciarles tanto a Maddie, como a Simone y Gordon.

Y, de pronto, ya era sábado, el día del “Show de Talentos” y Tom era requerido por todo el mundo.

Y allí estaban acostados, en la cama de Bill, compartiendo besos (y un poco de manos exploradoras, pero Hey, eso era normal), cuando de pronto Maddie tocó muy fuerte la puerta de la habitación.

Hey, Tom —llamó a través de la madera—. Sal de ahí ahora mismo. Los otros ya llegaron y necesitamos ensayar. El papá de Gustav nos consiguió un set de llaves del salón Municipal, así que nos vamos a escabullir para probar la acústica y esas cosas. ¡Apúrate!

Ah, mierda —dijo el trenzado—. Me olvidé por completo. Mira, ya sabes que somos suficientemente buenos, ¿podemos simplemente no ensayar y así me quedo aquí con tu hermano?

No —respondió de golpe—. Por mucho que me encante escuchar que prefieres quedarte aquí y follar con mi hermano, en lugar de ir y ganar este concurso, creo que el resto no comparte esa opinión. Trae tu trasero aquí, ahora mismo o iré yo y te traeré a rastras.

Tom gruñó—. Está bien. —Besó a su novio—. Lo siento, cariño, yo de verdad preferiría quedarme aquí, contigo. Pero creo que tu hermana me va destrozar si no salgo.

Bill asintió y ambos se sentaron. Esto en particular, no le molestaba. Mientras estuviera con Tom, no le importaba en qué lugar fuera, pero desafortunadamente, Maddie no estaba a favor de que él los acompañara.

Lo siento, cielo —dijo ella—, pero quiero que esta presentación sea una sorpresa para ti.

¡Pero ya los he escuchado practicar las jodidas canciones!

Lo sé, pero esto es un asunto de principios. —La voz de Maddie sonó firme—. Y los otros están de acuerdo conmigo.

Um, yo no. —Tom levantó la mano—. Bill escribió todas las letras, por el amor de Dios. Seguro que puede venir a mirar.

Pero Maddie se mantuvo firme, Bill no podría mirar el ensayo, tendría que quedarse en casa. Los hombros de Bill se hundieron, mientras se despedía con un beso de su novio y luego agitó su mano, mientras los veía desaparecer por la calle. Tom parecía hacerle las cosas difíciles a Maddie, pero no fue consuelo suficiente para el chico, al entrar nuevamente a su casa y hundirse en el sofá, frente a la televisión.

No había nada bueno, así que decidió caminar hacia su selección de DVDs y tratar de buscar algo que ver. Y mientras lo hacía, pasó cerca de la ventana y por el rabillo del ojo, estuvo seguro de ver un sucio auto rojo, igual al que había estado estacionado fuera de su casa, la noche que Jorg había aparecido. Pero cuando se volteó a mirar más detenidamente, se había ido. Bill arrugó el ceño y fue a buscar a su madre.

Hola, pequeño. —Estaba horneando una tarta—. ¿Qué puedo hacer por ti?

¿Acaso mi padre ha pasado por aquí otra vez? —Bill la miró intensamente a la cara.

¿Jorg? —Simone pareció sorprendida—. No, ¿por qué?

Creo que vi su coche. —Bill se preguntó si había sido su imaginación trabajando tiempo extra, o si su padre había pasado por la carretera por coincidencia, o si su padre de verdad estaba acechando la casa y se había asegurado de ser absolutamente invisible—. No te preocupes.

Nos vamos a ir a la Municipalidad tan pronto Gordon regrese del supermercado —dijo su madre felizmente—. Dios, ¿no es emocionante?

El rostro del pelinegro decayó—. Sí, supongo. —Habría sido mucho más emocionante, si él hubiera sido parte de todo, pero supuso que tampoco podría tenerlo todo. Justo ahora, estaba muy feliz de tener a Tom.

Y ahora, tú asegúrate de lucir muy guapo —dijo Simone, fijando su atención en la mezcla de la torta, que estaba demasiado sólida para su gusto—. Sé que quieres apoyar a tu hermana y sus amigos tanto como puedas.

Bill asintió y decidió ir a buscar un buen atuendo que vestir.

& Continuará &

por Mizuky

Traductora del fandom

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