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«Letra y Música»

Capítulo 8: En silencio

—No quiero que sientas que te estoy presionando o algo así.

Como respuesta, Bill arrastró la cabeza de Tom, para besarlo fieramente. Sus propias manos pasaban de un lado a otro en el pecho del trenzado, maravillándose por su suavidad y firmeza. El mayor gimió suavemente contra sus labios, cuando Bill tímidamente pasó una mano por el pezón del otro.

Eso es tan bueno —dijo en una respiración y Bill sintió que se estremecía toda su espalda—. Solo sigue haciendo eso, ¿okey? Es tan jodidamente bueno.

Bill dejó que sus jeans se deslizaran por completo y luego Tom comenzó a retirar su playera, otra vez. Luchó con ella y luego Bill se sentó para quitar la de Tom, tras lo cual se tomó un minuto para admirar el cuerpo de su novio. Tom era hermoso, curvas suaves, y músculos firmes, y su piel estaba bronceada, incluso ese tono dorado, hacía que sus ojos resaltaran.

¿Qué estás mirando? —De pronto Tom lucía asustado—. Porque ya sabes, si hay algo que no te gusta puedo cambiarlo, puedo ejercitar más, o menos, o someterme a una cirugía, o lo que quieras…

Bill lo cortó, acercándose a él para besarlo. Tom se empujó sobre él, hasta quedar encima y Bill sintió el miembro del otro firme contra su cadera. Se preguntó si debía tocarlo o algo así, porque como no había tenido nunca antes ningún tipo de relación, no estaba seguro de qué hacer. Así que en lugar de hacerlo, envolvió con sus brazos a Tom y correspondió sus besos tan bien como pudo, sintiendo como él mismo se endurecía con esos besos.

Dios, eres magnífico —murmuró el trenzado—. Te deseo. Te deseo, ¿okey? No me importa cuando. Cuando sea. De hecho, mierda, te deseo ahora.

Bill se sonrojó y negó con la cabeza.

Tom asintió—. Lo sé. Demasiado rápido. Está bien. —Hubo una sombra de desilusión en sus ojos, pero parecía que estaba luchando internamente por no decirlo—. Cuando sea que estés listo, cariño. Cuando estés listo, yo estaré ahí para ti, ¿está bien?

Impulsivamente, Bill se estiró y con destreza abrió el pantalón del mayor. Gustosamente, Tom los bajó y luego el pelinegro pasó su mano por la dureza oculta tras los bóxers. Tom jadeó.

Mierda. —Tom cogió la mano de Bill y la metió debajo de su ropa interior—. Oh, mierda, eso es tan bueno.

El menor se sintió extraño, tocando la polla de Tom, sin embargo era de esas sensaciones extrañas, pero buenas. Un extraño, pero okey. Dudando, dobló los dedos en torno a la carne, deseando poder ver lo que estaba haciendo. Movió la mano lentamente, deslizándola hacia abajo y luego de vuelta hacia arriba. Por los ruidos que estaba haciendo Tom, creyó que lo estaba haciendo bien.

Dios, esto es asombroso. —Ahora Tom ya estaba gimiendo—. Sigue haciendo eso. Dios, Bill, no dejes de hacer eso, ¿okey? Mhm, pero un poco más rápido.

El pelinegro le dio en el gusto. Comenzó a obtener un ritmo y ahora bombeaba con un puño todo el largo de Tom, pasando el pulgar por sobre la cabeza. El trenzado gruñó y besó a Bill fieramente, pasando sus propias manos por el cuerpo del menor de arriba abajo. Bill no sabía cuando tiempo duraría todo aquello, pero Tom sacó su mano de la ropa interior y lo presionó contra la cama, besándolo salvajemente.

Ahora voy a hacer algo por ti —dijo—. Y cuando lo esté haciendo, quiero que pienses en mí y solo en mí, ¿está bien?

Bill asintió sin poder evitarlo y luego abrió la boca en un gemido silencioso, mientras Tom besaba un camino hacia abajo por su pecho, por su estómago, hasta que llegó a sus bóxers, tomando el miembro de Bill en su boca.

Bill abrió los ojos muy grandes y trató de embestir con sus caderas hacia arriba, pero las manos de Tom lo sostenían firme y solo pudo serpentear en frustración, mientras la lengua de Tom lo lamía y lo provocaba, hasta que sentía que iba a explotar. Solo la vergüenza de correrse tan rápido se lo impidió y luego gruñó por segunda vez, cuando Tom lo tomó por completo en su boca.

¡Tom! —El sonido de su propia voz era tan extraño para él como la sensación de correrse en la garganta de alguien más, mientras Tom tragaba convulsivamente con los ojos muy abiertos por la sorpresa.

No había querido decirlo, ni siquiera había tratado. De algún modo, simplemente había salido. Bill jadeó de sorpresa y placer. Su voz estaba ronca, sonaba agitada, no era como sonaban las voces normales, pero era un comienzo y un comienzo era todo lo que necesitaba. Ya tendría tiempo de entrenarla, de mejorarla, para hacer de su voz la mejor que pudiera haber, pero por ahora estaba bien.

Tom alzó la cabeza, con los ojos un poco nublados—. ¿Ves? —susurró—. Te dije que podrías. Todo lo que necesitabas era… —Lo besó delicadamente en el estómago—, el estímulo correcto.

Bill sonrió y trató de hablar, pero parecía que su voz se había agotado y todo lo que salió fue un pequeño gruñido. Se alzó de hombros y buscó su libreta—. ¿Podrías sentirte más orgulloso?

El trenzado negó con la cabeza—. Nop, definitivamente no. —Se arrastró cansinamente hasta quedar a nivel de Bill y lo besó, largamente. El pelinegro se estremeció al saborearse a sí mismo en aquella boca—. Y hablando de lecciones. ¿Vamos a continuar, cierto?

Bill abrió la boca y se obligó a hablar—. Sí. —Su voz sonó peor que antes y le dolió la garganta. Tragó ansiosamente.

Okey. No te sobre exijas. —Tom lo miró con preocupación—. No quiero que vayas a enfermarte o algo así, ¿está bien? Tú solo asegúrate de que te sientes feliz como van las cosas y tomaremos solo un paso a la vez.

Bill asintió, sonrió felizmente a Tom y se subió la ropa interior—. Probablemente debería regresar ahora.

Te llevaré a casa, ¿okey?

.

No se calló en todo el camino de regreso a la casa de Bill. Conversaba una y otra vez incesantemente sobre absolutamente todo lo que había debajo del sol y de hecho, para cuando llegaron a su calle, Bill se estaba cansando del sonido de su voz. Luego, Bill arrugó el ceño. Estacionado, justo fuera de su jardín, había un auto extraño y desconocido. Era rojo y estaba sucio, y una de las puertas estaba abollada.

Tom lo miró y preguntó—. ¿Ese no es de ustedes, cierto?

Bill negó con la cabeza.

Tom se alzó de hombros—. Probablemente se estacionó por error.

El pelinegro lo guió por la vereda de su casa. Tan pronto como entraron, Bill pudo sentir que algo estaba mal. Había una atmosfera tensa e incómoda en toda la casa, la pareja intercambió miradas y luego entraron a la sala. Simone y Gordon estaban ahí, también Maddie. Y sentado en el sillón, entre su madre y su hermana, Bill vio a un hombre extraño que lo miraba fijamente.

Hey —dijo Tom al entrar—. ¿Qué pasa?

Bill. —Simone se levantó rápidamente—. Qué bueno que ya llegaste a casa. Él es…

Bill. —El hombre se puso de pie y la interrumpió—. Hola. Soy Jorg. —Miraba fijamente a Tom mientras lo decía y Bill no tenía idea de qué estaba pasando—. Soy tu padre. —Caminó hasta Tom y lo abrazó, firmemente—. Estoy tan feliz de verte.

¡Whoa! —Tom retrocedió rápido—. Nop, no soy yo. Yo soy Tom. Soy el nov… —Miró al pelinegro, quien asintió—, el novio de Bill. Él es Bill. —Señaló a pelinegro.

Oh. —Jorg se vio avergonzado—. Hola, Bill. —Movió una mano y luego le dio a Bill, un incómodo abrazo con solo un brazo. Se vio como si fuera un premio de consuelo.

El moreno solo se quedó mirándolo. Todos sus pensamientos habían volado de su cabeza al reconocer en el rostro del hombre que estaba frente a él, al hombre que atormentaba sus pensamientos cada vez que trataba de recordar su infancia.

Okey. ¿Qué? —dijo Jorg cuando el silencio entre ellos se prolongó—. ¿No vas a decir algo?

Maddie tosió—. Bill no puede hablar. —Ella lo miraba furiosa y era como si en sus ojos dijera “Y fue por culpa tuya, grandísimo imbécil”

Oh. —Jorg volvió a mirar a Bill y el joven vio algo en sus ojos que no pudo comprender. ¿Remordimiento? ¿Lástima? ¿Asco? Y luego Jorg forzó una risa que no convenció a nadie—. Bueno entonces, supongo que no tendremos que preocuparnos de que alguien hable de más en esta familia.

Hubo un silencio horrible y tenso. Tom cogió la mano de Bill fuertemente, mientras el pelinegro miraba a su padre con ojos grandes y ansiosos.

& Continuará &

¿Alguien dijo drama? ¿Pero qué rayos hace Jorg en casa de Bill? ¿No debería estar en la cárcel? Y aun si lo dejaron salir, ¿cómo se atreve a ir a la casa del hijo al que casi estrangula? ¿Quieren saberlo? Pues están invitados a seguir leyendo. Besitos.

por Mizuky

Traductora del fandom

Un comentario en «Letra y Música 8 (P.2)»
  1. Weno….. dije que no quería …. que sea el alv y me encanta como va todo ese tom se mamá las lecciones literal alv

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