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Notas del Capítulo: Hola gente bella, espero les guste este capítulo. Recuerden enviar su amor a la creadora original del fic “Fallen sky”. Besos y a leer.
«Letra y Música»
Capítulo 7: Una verdadera cita
Los padres de Tom no perdieron más tiempo y lo enrolaron en St Joseph’s, y a la mañana siguiente, que era miércoles al medio día, Bill entró a su salón y vio a Tom sentado en la parte de atrás, balanceando sus piernas, rodeado de otros alumnos y sonriendo como loco. Bill se sintió un poco celoso, pero luego el trenzado lo vio.
—Bill, hey. —Agitó la mano con felicidad—. Te vas a sentar conmigo hoy día, ¿okey?
El pelinegro se sonrojó, cuando los ojos de casi todos en la sala se dirigieron a él. Por su inhabilidad para hablar, Bill pasaba completamente inadvertido por los otros alumnos, pero él se sentía cómodo con eso. No como cuando los ojos de todos lo miraban fijamente y con confusión. Todos podían ser especiales, pero eran igual que cualquier otro chico y no sabían cómo, el tipo nuevo y popular, de pronto parecía conocer y ser amigo del que nunca hablaba.
Bill hizo señas a Tom, sabiendo muy bien que no comprendería lo que decía—. No puedo. De verdad tengo que trabajar o mis padres se van a molestar.
—Okey, tenemos que hacer algo con respecto a todos este asunto del habla. —Declaró el trenzado—. Soy de verdad muy flojo para aprender a usar el lenguaje de señas y tú tampoco puedes andar por la vida con un cuaderno colgado. —Dio palmaditas de gusto— ¡Voy a enseñarte cómo hablar!
Bill parpadeó y luego se puso a buscar un cuaderno en su mochila—. Ya escuchaste a Maddie. No hay forma en que pueda volver a hablar.
—No seas estúpido —dijo el otro con confianza—. Así no se pueden destruir tus cuerdas vocales. Ven a mi casa esta noche y te enseñaré cómo hacerlo. —Había un brillo en sus ojos—. Entre otras cosas.
Bill se preguntó qué tan difícil debió haber sido para Tom, no haber dicho las cosas que pasaban por su mente en esos momentos—. Está bien, pero tendrás que hacerme la cena.
—¿Una verdadera cita? —Tom pareció sorprendido por un minuto—. Um, no estoy muy seguro de eso. No sé exactamente si las citas van a ser nuestro fuerte.
Bill parpadeó y trató de ignorar el hecho de que todos en el salón habían dejado de fingir que estaban haciendo algo, y estaban escuchando atentamente esta conversación un poco unilateral. Hasta el hecho de que solo podían escuchar la mitad de la conversación parecía no importarles. Bill estaba seguro de que no tendrían problemas para llenar en los espacios en blanco. Y de todas formas, no estaba completamente seguro de que le gustara lo que estaba escuchando. Si tener una cita no iba a “ser su fuerte”, entonces, ¿de verdad quería gastar su tiempo con Tom? ¿Incluso siendo la persona absolutamente favorita en todo el mundo para él?
El trenzado pareció darse cuenta de su error—. Oh, Bill, cariño, no quise decirlo de esa forma. Es que no quiero que seamos una de esas parejas que siempre salen en citas y nunca se toman un tiempo para divertirse. —Sonrió—. Eres demasiado especial para ponerte en exhibición todo el tiempo, alguien podría tratar de robarte.
Bill se sonrojó y escribió algo muy rápido en el papel—. Entonces bien. Iré después de la escuela.
Tom dio un guiño y se puso de pie, para alcanzar a Bill y pegarlo a él. El pelinegro vaciló un segundo y luego los labios de Tom bajaron hacia él cariñosamente y todo pensamiento abandonó su cabeza.
Esto no impresionó a los profesores.
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Bill tocó nerviosamente la puerta de Tom, más o menos una hora después de haber terminado las clases. El trenzado había querido que se fueran de inmediato, pero Bill se negó. Quería cambiarse y dejar su mochila y libros en casa. También tenía que hacerle saber a Maddie donde estaría o se volvería loca.
Y no fue sino hasta las 5.30 que el papá de Tom abrió la puerta y le sonrió (Bill supo por Simone que se llamaba Jonathan)
—Oh, tú debes ser Bill. Tom nos ha contado todo sobre ti. —Se puso a un costado para dejarlo pasar—. Estamos tan contentos de que Tom finalmente tenga a alguien que no huya despavorido con solo verlo.
Bill se sonrojó y luego se dio una vuelta. La última vez que estuvo allí, no tuvo mucho tiempo para apreciar la casa de Tom y ahora estaba… no muy impresionado. Todo el lugar era hermoso, claro, las paredes pintadas de crema y las alfombras mullidas, con Van Gogh y Monet en las murallas, pero no había nada individual. Parecía una habitación de hotel y Bill recordó lo que mencionó el trenzado sobre que no les gustaba colgar cosas en las paredes.
—Hey, déjame tomar tu chaqueta. —Jonathan ofreció su mano, formalmente.
Bill negó con la cabeza y se aferró más a su chaqueta. Había escogido ese atuendo cuidadosamente, pero ahora estaba preocupado de que no hubiera sido lo más adecuado. Incluso si hubiera estado bien, no quería que nadie lo viera antes que Tom. El pelinegro se sentía locamente enamorado del otro y quería que todo lo que tuviera que ver con él, Tom lo viera primero. Eso iba desde la música, a la ropa, a su cuerpo y se estremeció.
—Okey. Espera, déjame ir a buscar a Tom. —Jonathan giró la cabeza hacia un lado y gritó—. ¡Tom! ¡Bill ya llegó! ¿Ya terminaste de cocinar?
—¡Papá! —La voz de Tom sonó furiosa—. ¿Por qué dijiste eso? ¡Se suponía que era una sorpresa! Estaba a punto de hacer eso que a veces haces con mamá, donde finges que eres un idiota y luego sacas algo sorprendente bajo la manga.
Bill sonrió, mientras Jonathan rodaba los ojos—. Lo siento. Mi hijo tiene una condición especial.
El pelinegro sonrió, mientras el hombre le sonreía a él, y Tom salió de la cocina hacia el corredor. Abrazó a Bill apretadamente y luego lo besó, hasta que su padre tosió y Tom se puso a reír. Se llevó ambas manos a la boca, para evitar decir algo y luego llevó a Bill al segundo piso, a su habitación.
—Siento que papá arruinara tu sorpresa —dijo—. Lo tenía todo planeado. Iba a decir que podríamos ordenar pizza y luego follar en el sofá, porque era una cita de verdad, pero realmente hice una ensalada de mozzarella y un estofado de carne. Y solo ahora vengo a pensar que no sería nada bueno si fueras vegetariano. ¿No eres vegetariano, verdad?
El pelinegro sonrió y negó con la cabeza. Para ser honestos, no comía carne muy a menudo, pero sería capaz de comerse una ternera por Tom. Y la ternera era asquerosa. Un bebé ternero encerrado en la oscuridad toda su vida, ¿solo para terminar en un carnicero? Bueno, tal vez no se comería una ternera, pero sí otras cosas.
—Entonces, no tendremos una cita real por un tiempo, pero ¿si te gustaría aprender a hablar ahora?
Bill arrugó el ceño y buscó un trozo de papel y el lápiz que usó la última vez que estuvo allí—. No puedo aprender cómo hablar, Tom. Eso no sucederá.
—No, no, no. No me compro eso. —El trenzado agitó el índice negativamente frente a la nariz de Bill—. ¿Cuándo fue la última vez que hiciste un ruido? ¿Incluso si fue una risita o algo así?
Bill arrugó el ceño y se alejó.
—Oh, vamos —dijo Tom—. No te pongas todo enfurruñado conmigo, por favor. Solo estoy tratando de ayudarte. —Sonaba tan sincero que Bill no pudo enojarse con él—. Es que me pongo tan feliz cuando estás cerca, que solo quiero hacer que también seas feliz y creo que serías muy feliz si pudieras hablar.
El pelinegro suspiró y miró el suelo. Él también pensaba eso. Pero no había absolutamente ninguna forma en que eso pudiera pasar. Antes de descubrir lo de su padre, él pensó que había nacido mudo, sin la capacidad de hablar. Pero ahora que sabía por qué no podía hablar, no apreciaba mucho que Tom tratara de cambiar eso.
—Cariño. —La voz del trenzado era tranquila—. No quiero presionarte a hacer nada, pero estuve investigando algunas cosas. Las cuerdas vocales son realmente difíciles de destruir y menos de esa forma. No sé, quizás eras demasiado pequeño y nunca lograste sobreponerte al trauma. Probablemente deberías hablar con tu mamá, no sé.
Bill asintió y continuó mirando la alfombra. Sintió que Tom se sentaba a su lado y luego sintió el brazo de este, deslizándose por su cintura.
—No quiero que te sientas incómodo. —La boca de Tom estaba justo junto a su oído y le enviaba escalofríos por toda la espalda—. Solo quiero que seas feliz.
El pelinegro sonrió y volteó el rostro. Los labios de Tom encontraron los suyos una vez más y todo voló de su mente excepto Tom, la boca de Tom, las manos de Tom, las que cariñosamente lo empujaban en la cama. Se dejó recostar y dejó que Tom estuviera sobre él y dejó que la fricción de la excitación lo recorriera.
El beso de Tom se estaba volviendo más fiero ahora, más apasionado, sus manos subían y bajaban por el cuerpo del pequeño y había algo duro que lo clavaba en la cadera. Tom gimió suavemente y Bill lo besó y deseó más que nada poder responder esos sonidos de placer.
Las manos de Tom nuevamente estaban levantando su playera. Sus dedos delgados comenzaron a tocar sus pezones y luego una bajó hasta el botón del pantalón para desabrocharlo. Por un segundo, Bill consideró alejar esa mano con una palmada, pero luego decidió dejarse llevar. Se sentía bien. Muy bien.
Y luego, de la nada, la cabeza de Tom descendió para meter un pezón en su boca. Bill abrió la boca y gimió.
Tom se congeló. Soltó el pezón del pelinegro y lentamente levantó la cabeza, hasta que sus ojos se toparon con el otro.
—¿Tú acabas de… acabas de? —La boca de Tom estaba muy abierta.
Bill se mordió el labio y luego asintió.
—Oh, Dios mío. —El mayor parpadeó un par de veces y luego lo besó fuerte—. ¡Oh, Dios mío!
Bill asintió otra vez.
Había hecho un ruido, uno pequeñito, pero lo había hecho de todas formas.
Había hecho un ruido.
& Continuará &
¡Que lecciones tan excitantes! Yo también quiero aprender a gemir con Tom cof, cof, quiero decir, aprender a hablar jajajjaja. ¿Creen que estas lecciones progresen? Para saber más, los invito a continuar leyendo la traducción. Y recuerden que cada comentario suyo, irá directo al correo de fallen sky. Besos y gracias por la visita.
Jajajajajajaj ay dios mío , joder akgswhgsbsh jajajajajaja porque suponía que esto pasaría ? Te juro que me lo venia venir , cuando le invito a su casa dije :v a gemir le enseñarás :vvvv jajajajajaj