
«Last Wish» Fic de Amudiel
Capítulo 9
—Bill, mira eso, es genial
—wow, son tantos colores —jadeó el niño emocionado mirando el cielo.
—¿Cuántos serán?
—veinte
—¿Cómo puedes saberlo?
—solo lo sé Al —sonrió Bill.
Bill se acerco a Alexander, el mayor inmediatamente lo atrajo por los hombros pegándolo a su cuerpo, Bill suspiró contento, se podía oler a lo lejos lo que su madre y su tía estarían cocinando.
—¿Bill?
—¿Mmm?
—¿le preguntaste a tu mamá? —Bill asintió con la cabeza— ¿y?
—bueno, ella dijo que era complicado, aun así me explico algo, parece que tía Marie la necesitaba más que papá y por eso nos fuimos…
—ah
—¿crees que tenga algún hermano? Quizás mi papá haya tenido otro hijo aparte de mi.
—no lo sé.
—sabes Al, me gustaría mucho que fueras mi hermano.
—tu tía dijo que un hermano no es siempre el de sangre.
—¿ah sí?
—sí, así que si tu quieres que sea tu hermano puedo serlo.
—¿aun que no tengamos la misma mamá?
—sip.
—de acuerdo, quiero que seas mi hermano, ¿Qué hacemos?—Al atrapó las dos manos del niño en las suyas y sonrió.
—repite conmigo Bill.
—vale.
—yo prometo…
—yo prometo…
—que desde hoy seremos hermanos…
—que desde hoy seremos hermanos…
—para siempre.
—para siempre.
Alex soltó a Bill y le tendió la mano, Bill acepto el apretón y luego chocaron puños.
—listo Bill, ahora somos hermanos.
—¡Bill, Alex! Es hora de comer —escucharon la voz de Simonne, eran vacaciones de verano, estaban en una cabaña alquilada cerca de un bosque, los chicos se tomaron de la mano y fueron corriendo hacia la cabaña, Bill se sentía mejor ahora que Alex era su hermano, porque sentía que le faltaba algo, comieron entre risas y bromas, a Bill le salió un poco de refresco por la nariz cuando se reía por uno de los chistes de Alex, antes de dormir ese día, cuando cerró sus ojos, descubrió que el sentimiento de vacio seguía ahí, seguía incompleto.
—La construcción comenzó con la colocación de la primera piedra el 13 de octubre de 1792…— Bill bostezó aburrido, la voz de la mujer que guiaba a un grupo entero de colegiales lo distrajo de sus recuerdos, estaba en la fachada sur, apoyado en una de las ventanas mirando al jardín donde un bus escolar había dejado a sus ocupantes, nadie lo veía ahí pero él podía ver todo, era jodidamente aburrido.
Había esperado ver a su padre con ansias pero para su sorpresa el presidente de los Estados Unidos no estaba ahí para recibir a sus hijos, Tom había subido a su habitación y Bill no se atrevió a seguirlo, Dan tampoco estaba en la casa blanca, toda esa enorme casa estaba llena de gente, de los guardias de seguridad, del personal de limpieza y todo el ejercito que tenía su padre merodeando por ahí, su secretario personal, el secretario de prensa, pero ahora que recordaba el jefe del estado mayor tampoco estaba por ningún lado.
Ni siquiera en los cuatro pisos subterráneos que tenia la casa Blanca, mucha gente no lo sabía pero la casa blanca tenía muchos pisos por debajo de lo que se podía ver, tenía seis pisos en total.
¿Qué demonios era tan urgente que su padre no podía atenderlo ahí? Si era tan secreto podía usar uno de los pisos inferiores, o bien podría posponer todos sus asuntos de una vez por que hace cuatro meses que no los veía, ¿Qué acaso no eran su prioridad? Aunque la prioridad del presidente era el pueblo de todas formas, quizás algo malo estaba pasando. De todas formas era aburrido, no había absolutamente nada que hacer y estaba a punto de perder la cordura, unas manos lo abrazaron por detrás con fuerza, Bill se quedo estático un momento pensando que podría ser Tom.
—¿adivina quién soy? —canturreó a su oído una voz familiar, Bill ni siquiera tenía que ver el pelo rubio para saber que era…
—¡Andi! —se volteó rápidamente y abrazó a su amigo con fuerza, lo había visto poco esos cuatro meses por que de día Andreas estaba en la academia de policía entrenando y de noche mientras él y Tom asistían a música Andreas asistía a clases de arte, se veían un rato después de las clases, pero no mucho rato por que Andi tenía que volver a la academia, y el último mes de clases no lo había visto ni una sola vez porque ambos estaban cargados de trabajos que hacer.
—parece que hubieran pasado años —ambos se abrazaron disfrutando de su compañía mutua unos momentos más, hasta que un incomodo carraspeó los obligó a separarse.
—me temo que no es adecuado dar ciertas muestras de… amistad, cerca de las ventanas —siseó la voz, Bill miró molestó al sujeto que acababa de interrumpirlos— podrían tomarte una foto, ya sabes cómo es la prensa —agregó.
—sí, tu mejor que nadie Jay —contestó Bill mordaz, nunca se había llevado bien con el secretario de prensa, sobre todo porque este insistía en tratarlo como a un niño, y además por su hipocresía…
—es por el bien de tu padre —y ahí estaba, la hipocresía de nuevo, su padre podía importarle menos que un pedazo de basura a Jay, pero era el presidente así que Jay necesitaba lamerle los pies si quería seguir en su puesto de trabajo.
—hablando de mi padre ¿tu sabrás donde esta? Porque si mas no recuerdo dijiste en televisión que el confiaba mucho en ti… seguramente debió decirte a donde iba —el hombre se ruborizó ligeramente pero sin perder su porte de supuesta superioridad, arregló sus anteojos con un gesto que le restaba importancia al asunto.
—tenia asuntos que resolver fuera de la casa blanca —traduciendo significaba que no tenía ni la más remota idea— pero seguro que mañana estará con ustedes.
—eso podría adivinarlo cualquiera —dijo Andreas— cualquiera sabría que Jörg haría hasta lo imposible para estar con sus hijos en navidad —Jay lo miró con rudeza mal disimulada, arregló una vez más sus lentes.
—claro, el Señor Presidente toma muy enserio a su familia —comentó recalcando el titulo, Andreas solo se encogió de hombros, no tenia por que decirle señor presidente a Jörg si este mismo le había pedido que lo llamara Jörg solamente. Bill tomó de la mano a su amigo entrelazando sus dedos y asegurando que Jay lo viera claramente lo que hizo que el color del rostro del hombre cambiara de blanco a verde, Bill sonrió con maldad, al menos ya no estaba aburrido.
—bueno Andi, será mejor que le hagamos caso a Jay y no mostremos nuestro cariño frente a las ventanas ¿vamos a mi habitación? —preguntó con un tono seductor que apropósito moduló en su voz, además de la sonrisa que derretiría hasta un iceberg, Andi solo le siguió el juego devolviéndole una sonrisa estilo “oh yeah”, el secretario de prensa miró nerviosamente por la ventana mientras ellos se alejaban sin soltarse las manos, murmurando algo acerca de que eran demasiado descarados.
—¿viste su cara? —preguntó Bill entre risas cuando se hubieron alejado, estando ya cerca de su habitación, no quería entrar sabiendo que dentro estaba tan cerca de Tom, el que se había encerrado en su cuarto y había puesto una música a un volumen suficiente como para transmitir el mensaje adecuado “no me molesten”.
Sabía que Tom estaba enojado con él, ahora podía sentirlo con más claridad que cuando estaba en la universidad pero ¿Por qué?, el también estaba enojado y Tom sabia por que, por que se había besado con Mía y él lo había visto, ahora de lo que Bill no estaba muy seguro era que si Tom sabía exactamente el por qué de su enojo, que le tenía envidia por haber besado esos labios que él había probado y se moría por volver a hacerlo.
—claro que la vi, fue épico —rió Andreas entrando a su habitación con tranquilidad, frunció el ceño cuando escuchó la música a través de la puerta que unía al cuarto de Tom con ese, seguramente extrañado de no ver a los gemelos juntos como siameses— pero sabes… algo me dice que ya no eres el pequeño niño tímido e indefenso que conocí en la escuela, el Bill de ese entonces jamás habría hecho algo así frente al secretario de prensa del presidente —Andreas frunció la nariz con asco y luego se lanzó a reír junto con Bill.
—es porque el tipo no me cae bien, se cree en el derecho de mandar sobre nosotros como si fuera nuestro padre, ¡que se joda! —Andreas estaba ya acostumbrado a escuchar hablar a los gemelos en plural, pero era algo raro hacerlo sin la presencia de uno de ellos.
—¿te peleaste con Tom? —preguntó algo más serio tomando asiento en la cama con dosel.
¿Qué podía decirle a Andreas? Claro que como eran hermanos pelear estaba en su naturaleza pero después del odio épico que parecían tenerse en el primer año que se conocieron nunca más volvieron a pelear de esa manera, sus peleas de ahora eran peleas sin importancia, riñas cariñosas, peleas de minutos, la más grande desde la muerte de Anne había sido esa que tuvieron cuando Tom insistía en ir a Miami y Bill se había enojado con el por hacer sentir mal a Jörg aun que después había descubierto que en realidad su padre y Dan…
¡lo había olvidado! Dan y su padre eran… bueno Dan sabia que él lo sabía, ¿Cómo había podido olvidarlo? Quizás esa era la razón de la ausencia de su padre, que quería tiempo a solas con Dan… fuera de los peligros de ser atrapados haciendo algo indebido… cerró los ojos con fuerza, no quería ni imaginárselo.
—¿Bill?
—ah… bueno, no lo sé —contestó con sinceridad, no se había peleado con Tom simplemente algo pasaba entre ellos, algo muy parecido a la tensión previa a la guerra, eso no era exactamente una pelea ¿o sí?
—como que no lo sabes ¿le hiciste algo o quizás el te hizo algo a ti?
—es que… Andi realmente no lo entiendo —¿Cómo podía explicarle a Andreas la situación? Para que este lograra entenderla tendría que saber que estaba irremediablemente enamorado de su hermano gemelo, y no estaba seguro de que su reacción fuera buena, Akira lo había aceptado, aun que en primer lugar lo había notado el mismo, en ese entonces Bill temió que sus sentimientos fueran muy notorios, pero Akira le había asegurado que él se había dado cuenta a duras penas, y que dudaba que nadie más lo hiciera, así que era probable que Andi no tuviera ese indicio y el no tenía el valor para contárselo, era cobarde, como Tom.
—bien, ocúltale secretos a tu mejor amigo —se fingió molesto Andreas cruzando los brazos, comenzaba a atardecer, hacia tres horas habían llegado a la casa blanca, habían unos cuantos periodistas queriendo sacarles fotos y merodeando por los alrededores, y el aburrimiento había vuelto, porque Andi se negaba a decir palabra, o al menos fingía hacerlo pero eso aburría a Bill.
—Andi —gimió como si estuviera herido— no te estoy ocultando algo… —mentira, mentira, mentira.
—¿entonces me lo vas a decir?
—pero es que Andi… —¿y si le decía? “Tom me gusta”, “estoy enamorado de Tom hasta los huesos”, “sueño con que Tom me bese y me toque como nunca antes nadie lo había hecho” ¿acaso era tan difícil?
—vamos Bill anda, dímelo —insistía Andi y Bill no sabía que decir estaba comenzando a entrar en pánico, ¿y si Andi reaccionaba como Akira?, “solo quiero entenderte” seria genial…Pero Andi no era gay, tenía a Kayla, claro, podía cambiar de tema preguntándole por Kayla, Andreas comenzó a sacudirlo y a preguntarle con más ansiedad, ¿y si todo salía mal? ¿y si Andreas dejaba de ser su amigo? ¿y si le contaba a Tom o a su padre?, no podría soportar perder a Andreas, el había sido el primer amigo que tuvo cuando llegó, incluso antes de que Tom y el dejasen de pelear Andi siempre había estado con él, y simplemente no podía perderlo.
—¡es que Tom se beso con Mía! —gritó incapaz de contenerlo, Andi dejó de zarandearlo y de hablar mirándolo impresionado.
—¿Tom beso a Mía? ¿acaso ella te gusta? —preguntó el rubio desconcertado, su cara de asombro viajó hasta la puerta que unía las habitaciones— ¡Tom! —Bill sintió su corazón detenerse, se giró con rapidez, Tom estaba parado en la puerta mirándolos con asombro.
—¡Joder! —siseó Bill sin saber muy bien qué hacer, Tom abrió sus ojos cafés enormemente y estaba por decir algo cuando unas trompetas resonaron fuera.
—es papá —dijo Tom alejándose rápidamente.
—mierda Bill, lo siento —jadeó Andreas luciendo apenado— ahora Tom sabe que les gustaba la misma chica a los dos…
Bill estuvo a punto de decir que no era eso pero prefirió callarse, ¿Qué estaría pensando Tom?
—vamos Andi, quiero saludar a papá.
—realmente lo siento Bill.
Estaba oscuro cuando salieron de la habitación, ya había anochecido, bajaron en silencio hasta el jardín seguramente se armaría algún alboroto con la prensa ahí abajo.
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¿Mía le gustaba a Bill? Tom se apoyó contra la pared golpeando su cabeza suavemente varias veces, ¿pero no que a su hermano le gustaba el azul rarito? Ciertamente cuando Mía lo besó en el gimnasio, cuando los demás los vieron había sentido en su pecho esa sensación de traición y dolor, y Bill no había querido hablarle desde entonces, o algo así…
¿era porque le gustaba Mía?
Pero entonces ¿que mierda hacia Bill durmiendo con Akira esa mañana?, y además estaba esa sensación de excitación que tuvo en la noche cuando Gustav lo dejó en la habitación, no había sido de él, lo sabía, había sido de Bill, y Bill estaba con Akira entonces ¿Qué mierda estaba pasando?
Y ahora no se hablaban, en vísperas de navidad no se hablaban, Bill no había ido a buscarlo y él tenía miedo de hacerlo y que acabase mal, ¿y si terminaban odiándose como sucedió al principio?, aun que quizás cuando él conoció a Bill no lo odió simplemente porque si, estaba seguro de que no era el miedo lo que había hecho odiarlo, si no mas bien esa especie de atracción que nació apenas lo vio cruzar tímidamente la puerta de la cocina ese día, si hasta había pensado que era una chica y eso… y había querido besarlo y esas cosas, pero claro pensando que era un chica… más o menos.
Enredó una de sus trenzas en sus dedos y jugueteó con ella, eso estaba mal, no entendía nada, todo era demasiado complicado, era la primera vez que sentía así de confundido en su vida, ¿Qué demonios le pasaba a Bill? ¿Por qué se había enojado cuando Mía lo besó? ¿Por qué de repente se llevaba tan bien con Akira que prefería dormir abrazado a él…? Eso estaba mal…
—¿Tom? ¿No iras a recibir a tu padre? —Tom alzó la vista, era Joe, el Vicepresidente de los Estados Unidos, parado tranquilamente frente a él, mirándolo con algo parecido a la comprensión.
—yo… si claro.
—me alegra volver a verte muchacho, ¿Qué tal la universidad?
—bien… eso creo.
—muy buena respuesta, yo recuerdo cuando estaba en la universidad, todo era fácil pero difícil a la vez ¿sabes? —el hombre hablaba con un tono que inspiraba confianza, era más viejo que su padre, y a Tom le caía bastante bien, al que odiaba era al pomposo secretario de prensa Jay, que insistía en tratarlos a Bill y a él como niños con retraso mental, en cambio Joe era un hombre que hablaba de igual a igual sin importar el rango de cada quien. Ambos caminaron juntos hacia uno de los tres ascensores que habían en la segunda planta.
—creo que lo entiendo…
—oh sí, lo fácil era sentirse libre y desenfrenado, amaba las fiestas realmente, no había ni una sola fiesta a la que no asistiera, eso era fácil, estudiar tampoco era tan difícil, lo difícil era tratar de entender todo el drama psicológico que conlleva, los problemas de otros que llegaban a afectarme también a mí, cosas que a veces yo no llegaba a comprender— Tom se sintió identificado, entraron al ascensor y pulsaron el botón uno, Tom hubiera bajado por las escaleras pero Joe tenía una lesión en su rodilla que le impedía flexionarla del todo así que lo acompañó por el ascensor.
—¿así que también usted estaba confundido antes?
—uf y que lo digas, era abrumador, incluso más que las clases y mantener mis notas altas, las confusiones que se creaban eran tremendas; si se iniciaba un rumor al final quedaba tan tergiversado que afectaba a alguien o en su defecto a varias personas, lo mejor en esos casos es poner las cartas sobre la mesa, sin rodeos como se dice.
—¿hablarlo directamente?
—claro, los problemas podrían durar eternamente si dependiera de nosotros, pero si todos nos animaríamos a hablar y tratar de entender la verdad del asunto sería más fácil ¿no crees? Yo inculqué eso a mis compañeros en la universidad, cuando surgía algún rumor o malentendido, hablaba directamente con ellos para aclararlo, y asi evitamos muchas disputas, podríamos haber perdido nuestra amistad pero lo evitamos aclarándonos, siendo sinceros con nosotros —la puerta del ascensor se abrió, las trompetas se oían algo más fuerte, era el final del himno, hubieron aplausos, y se escuchaban el flash de las cámaras, de alguna forma se sentía mejor.
—gracias señor, por contarme todo eso…
—oh no es nada, solo espero haberte ayudado y no aburrido —Tom le sonrió como respuesta y se apresuró a salir, fuera estaba como lo había pensado, la limosina, la prensa, los de seguridad, algunos otros funcionarios y la banda de música que ahora se retiraba, su padre estrechaba manos y recibía palmadas en la espalda, las luces iluminaron la noche, se apresuró al podio pero alguien más le ganó en llegar, Bill ya estaba entre los brazos de su padre cuando subió, Dan le estrechó la mano y le dio un breve abrazo diciendo lo mucho que los habían extrañado, Bill soltó a su padre para darle a Dan otro abrazo, entonces Jörg se acerco a él.
—hola hijo —Tom sintió un nudo en su garganta y un ardor en los ojos, trató de dominarlo porque ni loco haría el ridículo de llorar en público, avanzó los dos cortos pasos que lo separaban de su padre y lo abrazó con fuerza un poco más de lo que usualmente lo hacía, se calmó rápidamente y sonrió.
—mas te vale haberme comprado algo muy, pero que muy caro para esta noche papá —Jörg sonrió golpeando suavemente la mejilla de su hijo.
—yo también te extrañe, hijo.
Continúa…