
Notas: Este capitulo es mas largo, muchas gracias a todas las personas que comentan. Enjoy.

«Last Wish» Fic de Amudiel
Capítulo 7
Una vez que la adrenalina del escape de la universidad se fue, el frio llego a su cuerpo, el taxi los dejó en una calle llena de gente y se fue tan rápido que las llantas hicieron un chirrido horrible contra el pavimento.
—¡que frio! —tiritó Akira acurrucándose contra Bill, un espeso vapor dejaba sus narices o bocas cuando hablaban. Bill observó los miles de lugares a su alrededor, lucían coloridos, Akira le dijo que era la época más colorida del año por que los antros solían estar coloridos todo el tiempo y por navidad más aun.
Habían chicos besándose como si la vida se les fuera en ello, donde quiera que mirase, no tuvo tiempo para observarlos mucho por que Akira lo jalaba con prisa quejándose del frio, entraron a una especie de callejón al lado de un local donde predominaba el azul, era enorme y estaba lleno de gente, entraron por el callejón que estaba al lado donde al fondo parecía que estaban teniendo una buena sesión de sexo oral, pero tampoco tuvo tiempo de mirar nada, Akira mostro una credencial a un sujeto y pasaron dentro, inmediatamente sintió el calor de la calefacción del lugar, Akira suspiro aliviado y se quito su abrigo.
—mucho mejor, vamos tengo que hablar con Jerry
Bill siguió a Akira hasta unas escaleras, a medida que se acercaban la música se escuchaba más fuerte, los tacos cuadrados de sus botas chocaban con las escaleras de metal, Akira saludo a un par de chicos que iban bajando, Bill observó con temor que algunos solo tenían una tanga que no dejaba mucho a la imaginación, trago saliva sintiendo la adrenalina de nuevo, Akira subió hasta donde una pista enorme se lograba ver, entre la batalla de luces y cuerpo, ruido, música, y voces Bill no logró ver nada, Akira caminó hacia otras escaleras que subieron, había una especie de habitación desde donde se podía ver por una enorme ventana toda la pista de baile, dentro estaba un hombre con unos jeans desgastados y una camiseta negra, sin zapatos ni calcetines, fumaba un cigarrillo, y Bill tuvo que admitir que era muy guapo.
—Jerry —saludo con una sonrisa.
—Akira —el hombre parecía confuso por verlo ahí— ¿sucede algo?
—bueno, veras… —Akira comenzó a desabrocharse los pantalones y dejo que estos cayeran hasta mostrar su cadera azul por el golpe. Jerry lo miró con pena.
—Akira tu sabes que no está en mis manos, si no bailas hoy no podre pagarte —parecía sinceramente afectado.
—lo sé, sé que no es cosa tuya, por eso quería pedirte un favor…
Bill desvió la mirada hacia la pista de baile mientras Akira hablaba con el hombre, desde ahí arriba podía ver mucho mejor, habían unos seis chicos bailando sobre plataformas rodeadas por una reja que les llegaba a la cintura, la primera vez que vio a dos cuerpos frotarse creyó haber visto mal, pero cuando volvió a ver supo que no se había equivocado, eran dos chicos que estaban tan pegados que parecían uno solo, el más alto sujetó la pierna del más bajo y la subió a su cadera sin dejar de besarlo, se restregaban sin pudor, y Bill pudo notar claramente las erecciones bajo los pantalones.
Sintió un tirón en su vientre, y estaba completamente seguro de que sus mejillas estaban rojas, pero aun así no dejo de mirar, el sujeto alto, bajó su mano para acariciar el prominente bulto del otro con su palma, sintió un típico cosquilleo en la entrepierna y dejo de mirar a menos de que quisiera lograrse una erección, además que mirar a esos chicos le estaba provocando una imagen mental de Tom y de si mismo que no era para nada fraternal.
—¿reemplazarte?
—nadie lo va a notar, con las mascaras y eso, sería peor si una de las plataformas aparece sin bailarín ¿no crees?
—sí, podría funcionar.
Bill se concentró en la conversación, Jerry lo miraba profundamente, bajó la cabeza ocultándose lo más posible en la capucha de su abrigo que no se había quitado, temía que el hombre lo reconociera, si lo hiciera era su fin.
—tu amigo está bastante bueno, me parece que si podrá reemplazarte —Bill se sintió algo tonto cuando se dio cuenta de que el tipo estaba analizando si su cuerpo estaba a la altura de bailar sobre una plataforma, no tratando de reconocer quien era.
—genial Jerry, gracias eres el mejor —Bill vio con asombro como Akira dejaba un casto beso en los labios de Jerry, pero no tuvo tiempo de preguntarle, Akira lo jaló hacia abajo, volvieron por el mismo camino bajando las escaleras de metal, a la derecha había una puerta que llevaba a los camerinos, dentro se llevó otra sorpresa, más de un chico estaba desnudo, y caminaban tranquilamente buscando la escasa ropa que iban a ponerse, no pudo evitar ruborizarse un poco, todos iban saludando a Akira cuando lo veían, y a él lo miraban con curiosidad aumentando su nerviosismo.
Fue una suerte que Akira lo llevase hasta una pequeña habitación en la que apenas había campo para moverse, un espejo, y una silla blanca.
—rápido ya casi son las once
—rápido ¿qué? —preguntó Bill, Akira le paso lo que en un principio le pareció un sombrero rojo de navidad, pero era en realidad un corto rojo con la pelusa blanca en las piernas. Bill se quitó el pantalón y se los puso, eran suaves como de terciopelo, lo malo era que apenas llegaban a cubrir sus nalgas, Akira le puso un cinturón negro que tenía como hebilla un par de campanas muy navideñas.
—Akira, esto es demasiado pequeño…
—quítate la camiseta, y ata tu pelo voy a traer uno de esos sombreros rojos.
—¡espera! —su amigo salió del lugar rápidamente, Bill suspiró derrotado, saco una liga de la mochila de Akira y ató su pelo en un moño alto, un minuto después Akira volvió con un sombrero de navidad, un antifaz negro y una botellita rosa, le paso el sombrero, Bill metió su pelo dentro para que no se viera y luego se puso el antifaz, cuando Akira destapó la botellita un olor a fresas inundo el lugar.
—¿Qué es eso?
—aceite, anda estira los brazos
Akira comenzó a untar el aceite por toda su piel dejándola brillante, Bill se estremeció cuando su amigó froto el aceite en su pecho y piernas.
—¿y qué zapatos usare? —pregunto Bill sintiéndose nervioso a niveles demasiado rápido para los latidos de su corazón, estaba a punto de salir así frente a un montón de gente desconocida, además… había olvidado que él no sabía bailar.
—déjate tus botas, se ven bien
—hey… creo que olvide decirte que no sé bailar… —Akira lo miró como si estuviera esperando un “mentira, era una broma”, el japonés suspiro y negó con la cabeza moviendo sus mechones azules en el proceso.
—solo trata de imitar a los otros bailarines
—pero Akira yo soy desastroso…
—¿¡están listos!? ¡ocupen las plataformas! —gritó una voz desde fuera, Akira lo miro de arriba abajo y asintió dándole el visto bueno, no se había visto al espejo, lo hizo y se sorprendió de que él pudiera lucir… tan sexy.
—vamos Bill
No tuvo mucho tiempo para reflexionar, de repente estaba en una especie de elevador con forma de cilindro, la música que se escuchaba estridentemente sobre su cabeza se detuvo, el piso bajo sus pies comenzó a subir, ya no había vuelta atrás, escucho una voz.
—“¿estan listos para recibir la navidad en Out of Time? —decía una amplificada voz que Bill reconoció como la de Jerry, se escucharon los gritos y ovaciones de las personas, había de fondo el sonido de la canción “Merry Christmas”, habían un par de luces cuando Bill tuvo la cabeza fuera, pero aparte de eso todo estaba oscuro, las pantallas de las paredes mostraban campanas, y demás imágenes navideñas— “feliz navidad, les deseamos unas muy calientes fiestas de fin de año” —concluyó la voz antes de que las miles de luces se encendieran, una luz azul se encendió bajo sus pies iluminándolo, la gente gritaba emocionada, la música comenzó a sonar con ánimos renovados, Bill miró desesperado a su alrededor, los otros gogos movían sus caderas, sus cuerpos estaban igual de aceitados que el suyo, trató de imitarlos y descubrió con algo de asombro que no era tan difícil.
Sus caderas parecían moverse solas al ritmo de la música electrónica, la canción termino e inmediatamente comenzó a sonar una más rápida y al parecer mas erótica por que las caderas de los demás gogos se dispararon en todas las direcciones, Bill dejó de mirarlos para mirar a la gente que bailaba en la pista, parecía no haber ni una sola persona bailando sola, todas estaban de dos o más, y algunos chicos parecían follar con ropa en la pista, estaba comenzando a desesperarse ¿y si estaba haciendo el ridículo?
¿Cómo sería si bailase con alguien? Cerró los ojos y trato de imaginárselo, las imágenes de los chicos bailando en la pista se convirtieron en las imágenes de Tom y el mismo bailando, restregándose de una manera animal, cuando esos pensamientos acudían a su mente trataba de evitarlos, pero estaba vez no iba a hacerlo, la furia de haber visto a Tom besando a Mía seguía vigente en él, en vez de hacer a un lado su imaginación la dejó volar junto con su cuerpo, se imaginó a Tom tomándolo de las caderas y moviéndolo para pegarlo a su cuerpo, se mordió el labio evitando gemir, aun que dudaba que alguien lo escuchara con tanta música, Tom lo abrazó acariciando su espalda y besando su cuello, podía sentir su aliento contra su piel, y cada centímetro que quedaba unido mientras bailaban, las manos de su gemelo bajaron poco a poco hasta situarse en sus nalgas, sobre esa tela roja que apenas las cubría, y Tom las apretaba, Bill gimió esta vez consciente de que nadie podía oírle.
Nunca había hecho eso antes, siempre alejando esos pensamientos de su mente en cuanto aparecían, y se sentía tan bien dejarlos fluir, dejar que ese Tom en su mente le hiciera lo que quisiera, estaba seguro de tener una erección bastante delatable entre sus piernas, no le importó, el antifaz le daba una sensación de anonimato que lo tranquilizaba de que alguien pudiera reconocerlo, en su fantasía, Tom abandono sus labios para besar su cuello, casi podía sentir el frio del piercing acariciando su piel sensible.
Quizás después de todo no había sido tan mala idea reemplazar a Akira en su trabajo.
&
—lo hiciste bien —le dijo Akira tiempo después, estaban sentados en la barra tomándose un trago— por un momento me hiciste creer que de verdad eras un bailarín —se burló después robándole una carcajada a Bill.
—creí que moriría de un ataque cuando estaba ahí arriba sin saber que hacer —Bill miro la plataforma que había estado ocupando donde ahora un sujeto bastante musculoso, con una tanga blanca que apenas cubría sus partes, bailaba al compas de la música.
—yo sentí exactamente lo mismo el primer día que estuve ahí, con toda esa gente mirando, pero bueno cerré los ojos y me imagine que estaba solo —Bill lo entendió, era casi más o menos lo que le había pasado a él.
Eran casi las dos de la mañana, pero Jerry iba a pagarles a los bailarines a las tres así que tuvieron que quedarse, Bill no se preocupo mucho, le había llegado un mensaje de George, uno que decía de la fiesta que estaban perdiéndose por “estudiar”, Bill alzo la vista viendo a muchos chicos bailar, ahora que había pasado la medianoche las cosas eran diferentes, era como si cualquier impedimento hubiera terminado justo a la media noche para llevarse la poca vergüenza que parecía quedar en el lugar, a lo que había notado, los chicos ahora se animaban a meter sus manos bajo sus pantalones y después de un rato desaparecer, todos a la misma dirección.
Justo a la izquierda de ellos un chico bastante atractivo estaba gimiendo descontroladamente por las caricias que le daba su acompañante, un hombre moreno con músculos torneados gracias a sus arduas horas de gimnasio, se besaron con fiereza antes de que se tomaran de la mano y se fueran hacia esa dirección.
—¿no vas a preguntar?
—¿Qué? —Bill volvió la vista hacia su amigo.
—has estado viendo esa escena una y otra vez y no me has preguntado
—¿exactamente qué quieres que te pregunte?
—¿no quieres saber a dónde van todos cuando están demasiado calientes como para seguir en público? —Bill se quedo pensando un rato y después sus ojos se abrieron de la impresión.
—¿hay cuartos aquí? ¿Como en los moteles?
—bueno, cuartos… más bien es un cuarto, es bastante grande, le llaman el cuarto oscuro.
—¿el cuarto oscuro?
—los lugares de ambiente lo tienen, es bastante oscuro, y ahí es donde van los clientes cuando están demasiado calientes como para seguir aquí
—¿todos? —Bill no acababa de creérselo— ¿todos en el mismo cuarto?
—no es tan malo, ¿quieres ir a echar un vistazo?
—¡no!
—está bien, quédate con la curiosidad el resto de tu vida —canturreó Akira sorbiendo su bebida y mirando alrededor, Bill trató de olvidarse del tema, trato de no pensar en eso pero no podía, no podía ni imaginárselo, ni creer que algo así pudiera existir, un lugar donde las personas hacían esas cosas siendo vistas por otras personas ¿Qué no les daba vergüenza? O algo así…
—júrame que saldremos después de diez segundos —masculló acabándose su bebida de dos grandes sorbos, Akira soltó un ¡sí! Y le sonrió con arrogancia.
—quédate tranquilo, no es tan malo, es más, creo que podría llegar a gustarte.
Dejando su vaso en la barra Akira lo tomó de la mano y lo jaló consigo a esa dirección, atravesaron la pista de baile recibiendo unos cuantos empujones de la gente que bailaba, era justo al lado contrario de esa habitación donde Akira había hablado con Jerry, llegando a esa puerta habían unas escaleras que llevaban a una especie de terraza pequeña desde donde se veía toda la pista de baile, habían varias parejas ahí, y muchos hombres apoyados en el barandal disfrutando el espectáculo, Akira no soltó su mano y ambos entraron a ese lugar, la música se oía mucho más suave ahí dentro, resaltando mas los gemidos se oían por sobre ella.
Era un pasillo algo angosto, Akira siguió entrando, manteniéndolo muy cerca, cuando salieron de ese pasillo llegaron a la habitación en sí, Bill no podría describirla, era muy grande, tenía una tenue luz azul, y algunas cortinas transparentes, Akira atravesó una llegando a un lugar bastante grande, se giró y fue empujando a Bill con su cuerpo hasta estamparlo contra una de las paredes, y se pegó lo mas que pudo a él.
—ahora aprovecha para disfrutar del espectáculo —le susurró al oído haciéndolo estremecer.
—¿Qué haces? —preguntó Bill, la voz le salió temblorosa debido a un estremecimiento.
—estoy fingiendo que aquí y tu y yo estamos fajándonos de lo lindo; o si no alguien más podría tratar de devorarte de verdad —explicó el japonés— si ven que estamos en lo nuestro no se acercaran, pon tus manos en mi espalda
Bill lo abrazó algo dubitativo viendo por sobre el hombro de Akira el lugar, no era ni remotamente parecido a lo que se veía en la pista de baile, justo frente a ellos estaba un chico desnudo apoyado contra la pared, el otro arrodillado entre sus piernas devorándolo, Bill veía claramente el movimiento de su cabeza, los dedos del otro enterrados en su pelo, el cosquilleo en su vientre volvió, mas a la izquierda habían tres sujetos uno traía los pantalones en el piso, y los demás estaban desnudos, sus manos se movían exactamente al mismo ritmo bombeando sobre sus miembros, dos de ellos se besaban para luego besar al otro sin dejar de acariciarse, Bill comenzaba a creer que había sido una muy mala idea aceptar ir a ese lugar, pues el cosquilleo en su vientre fue más abajo y la cercanía de Akira no ayudaba.
Los gemidos seguían masculinos, graves, guturales, gruñidos y suspiros profundos, Bill solo miraba todo mientras abrazaba con fuerza a Akira y sentía su respiración en su cuello, dos sujetos atravesaron la cortina de golpe, besándose con ferocidad, sus camisetas no estaban sobre sus torsos, Bill los reconoció como los dos sujetos que estaban besándose cerca de ellos en la barra, el moreno estampo al otro en la pared justo al lado de ellos, como a unos tres metros de distancia, abandonando sus labios para besar su cuello, Bill podía ver los labios del chico hinchados y rosados mientras se abrían para dejar salir un gemido, Akira se separo de él lo suficiente como para poder ver lo que pasaba a tan solo unos metros de distancia, el moreno dejo de besar el pecho del otro, pues fue bruscamente empujado para cambiar de lugar, ahora era el de piel más blanca el que lo estampó contra la pared y se dejó caer de rodillas, Bill ni si quiera logró contar hasta tres antes de que le desabrochara la bragueta y comenzara a chuparlo.
Eso estaba mal, quería decirle a Akira que salieran de una vez de ese lugar pero no podía dejar de ver como ese chico absorbía todo eso en su boca, era demasiado grande, Akira jadeó ligeramente en su cuello haciéndolo estremecer, sus manos comenzaron a bajar por la espalda de su amigo y a subir lentamente, Akira movía sus pulgares en círculos sobre su cadera, el sujeto moreno alzó al otro y volvió a estamparlo contra la pared pero esta vez de cara, pegándose a su espalda y diciendo algo que Bill no entendió a su oído, el de piel clara gimió pegando su mejilla a la pared fría y echando las caderas hacia atrás, el moreno desabrocho su pantalón rápidamente y dejó que resbalara por sus nalgas redondas, sus piernas y quedara finalmente en sus tobillos, los dedos de Akira se clavaron en sus caderas y el también soltó un jadeo, por acto reflejo sus dedos hicieron presión en la espalda de su amigo, se asustó cuando se dio cuenta de que Akira debería estar sintiendo su erección clavada en su pierna, pero el también podía sentir la de Akira en la suya, el sonido de algo rasgándose lo volvió a la escena, el sujeto moreno estaba poniéndose un condón.
Tomo su miembro duro y deslizó el condón hasta el final, sin soltarlo lo guió al trasero del otro que gimió algo adolorido, el corazón de Bill latía demasiado rápido para ser normal, nunca había visto nada así, ni siquiera en la televisión o en la computadora, tenía amigos gays, el era gay por estar enamorado de Tom, pero nada se comparaba a eso, ¡esos estaban teniendo sexo a un palmo de distancia! Y Akira estaba pegado a él respirando agitadamente, el sujeto moreno puso sus manos en las caderas del otro y comenzó un frenético movimiento mientras sus gemidos invadían el lugar, se comportaban como si nadie más estuviera ahí mirándolos, el que estaba pegado a la pared tomo su propio miembro y comenzó a bombearlo sin dejar de gemir, Bill se mordió el labio inferior sintiendo la necesidad de moverse, sus caderas se movieron contra su voluntad, y de pronto la dureza de Akira estaba sobre la suya.
No podía decir nada, estaba avergonzado y seguía mirando como dos sujetos follaban frente a sus narices, estaba comenzando a sentirse mareado, algo enfermo, su estomago se retorcía, Akira subió sus manos hasta su cintura y se apegó mas a él, y era simple necesidad el hacerlo, ambos comenzaron a restregarse con timidez, lentamente, sin mirarse, mirando el espectáculo frente a ellos, Bill sintió un nudo en su garganta, pero también estaba feliz de alguna manera, era todo tan complicado, subió sus manos para acariciar el suave pelo azul de Akira, sin mirarlo, Akira se presionó contra él haciéndolo gemir, estaba impresionado, era solo un gemido pero nunca se había escuchado hacer algo así, ni siquiera cuando se masturbaba, tuvo que morderse la lengua porque su cerebro había estado a punto de decir el nombre de su gemelo, no quería pensar en lo que hubiera pasado, los gemidos de los sujetos a su costado se incrementaron, él y Akira también comenzaron a moverse más rápido, los dedos de su amigo estaban lastimándolo y estaba seguro de que el también estaba lastimándolo, quizás más por sus uñas, cerró los ojos con fuerza imaginado el cuerpo de Tom sin poder evitarlo, lo conocía tan bien, recordando cada erección matutina, y se corrió, era demasiado para él y no estaba acostumbrado, Akira se quedo quieto abrazándolo, los sujetos de su lado se vistieron con sus vaqueros y se fueron.
Ninguno de los dos se movió, Akira podía sentir a Bill temblar entre sus brazos, la había cagado, estaba seguro.
—mierda —susurró— Bill, lo lamento, lo lamento —recitó comenzando a temblar el también— no quise hacerlo, no sé en que estaba pensando.
—yo…
—por favor no me malinterpretes, solo fue el momento…
—lo sé.
—cuanto lo siento, no debí traerte…
—Akira…
—salgamos de aquí.
Continúa…
La verdad me senti rara cuando lei este capitulo, pero si mi prima asi lo quiso por algo sera, por otro lado, ame imaginarme a Bill tan navideñamente sexy jaja espero que les haya gustado a todas ^^