

«Last Wish» Fic de Amudiel
Capítulo 6
La vida es impredecible, por eso a veces hiere, sin previo aviso, Tom podía sentirlo en su pecho, era un saber igual al de la traición, pero no era suyo si no de Bill, había algo entre ellos, desde aquel beso en Miami, pero no quería saber que había cambiado, le daba terror pensar si quiera en eso, era un cobarde, ¿y qué?
Después de almorzar todos se habían ido a sus clases de la tarde, como siempre, esta vez sí recogió a Bill, pasaron un rato su habitación, Bill se metió una hora a la ducha, ahora con las prisas de no llegar tarde a clases se duchaba en tiempos record al igual que él, incluso a veces cuando no tenían nada de tiempo se duchaban juntos, con la ropa interior puesta, y aun así el se inquietaba, ni que nunca se hubieran visto desnudos, pero… se comportaban así, era algo más que había cambiado entre ellos, como si ahora estuviera vetado el mostrar mucha piel, como si fuera malo, pero a Tom le gustaba ver a Bill cambiándose, tampoco quería pensar si eso era normal.
Después Bill había escrito a su padre anunciándole que tenían todo listo para mañana para volver, Saki e Inori se habían portado bien como fantasmas, sin molestarles en su vida social, además de que Bill había escrito interminablemente acerca de lo del concurso al que les quería meter el profesor de música, Tom le había regañado pues eso podría decírselo al día siguiente en persona, Bill era demasiado alegre, y amaba eso de su gemelo, era tan distinto a él pero a la vez tan igual, en algunas cosas, recordaba que después Bill salió corriendo a decirle algo a Akira, los chicos habían quedado en la piscina para usar el gimnasio un rato, y le dijo a Bill que lo vería ahí, solo que cuando llegó no había nadie.
Se había acercado a las maquinas para verlas, habían algunas que ni siquiera sabía usar, cogió unas pesas y con gusto noto que podía alzarlas, el disgusto le llegó cuando solo pudo hacer unas cuantas flexiones con sus brazos antes de que sus músculos resintieran, dejo las pesas de lado.
—¿ejercitándote? —Tom se encontró con Mía, la hermanastra de Akira, había dejado las faldas cortas debido al frio, traía un pantalón blanco, un abrigo delgado de lana que le tapaba hasta medio muslo y unas botas que combinaban con él, se encontró comparando cada detalle con Bill, porque su hermano tenía ese talento natural para combinar la ropa… trato de evitarlo mientras ella se acercaba.
—más o menos, ¿y los demás?
—estarán por llegar, tengo curiosidad por saber ¿Qué haces en las vacaciones de navidad? —Tom se sentó en una de las camillas para hacer pesas.
—ah… lo que hacen todos supongo, cenar, comprar regalos tontos, no es que sea muy diferente por la posición de mi padre.
—¿y las entrevistas?
—pues… —Tom se rasco la nuca, se sentía algo raro en una situación que debía ser normal para el—uno se termina acostumbrando, supongo
—sabes, Mica estuvo hablando sin parar acerca de que ustedes participaran en el concierto después de navidad, es admirable —ella se iba a cercando, y Tom se ponía mas incomodo con cada paso que Mía daba hacia él.
—solo… solo fue suerte
—lo dudo…
Y Mía lo besó, Tom habría aprovechado para llevársela a la cama, o a cualquier lugar donde follársela, pero mientras la atraía por la nuca para intensificar el beso supo que no era eso lo que quería, de hecho lo único que quería en ese momento era subir a su habitación y guardar de una vez su guitarra para el viaje de mañana, un silbido fuerte los hizo separarse.
—miren lo que nos fuimos a encontrar —Zen había sido el que lanzó el silbido, venia con los demás que también comenzaron a silbar o a molestarles con palabras estúpidas, Tom lo sintió entonces, esa sensación de traición, Bill estaba detrás junto a Akira mirando hacia la piscina, pero se volteó a mirarlo, y le sonrió, fue lo que más le dolió a Tom, que Bill tratase de mentirle de esa manera.
Esto no está bien gritó algo en su interior.
Akira le susurró algo al oído, demasiado cerca de Bill para ser normal, su hermano asintió a lo que sea que el chico le hubiera dicho, Bill se acercó a él ignorando a los demás que seguían molestándolos sin perder la sonrisa falsa que ponía a veces frente a las cámaras, pero esta vez dirigida a él.
—voy a ir con Akira, ya sabes… el tonto necesita ayuda con su tarea
—lo recuerdo, ¿crees que te tardes mucho?
—no lo sé, nos vemos después —Bill comenzó a alejarse pero Tom sujeto su brazo, Bill volteó a mirarlo, Tom sabia que sus ojos estaban aguados, lo sabia pero no dijo nada hasta que todos se quedaron mirándolos extrañados por el mutismo— ¿Tom?
Él lo soltó, Bill ni siquiera se detuvo a preguntarle por que había hecho eso solo se giró y se fue cogiendo a Akira por el brazo, Zen se recostó en otra camilla para ejercicios y alzo una pesa bastante grande.
—hey Tom ¿crees que puedas alzar más que esto? —era una clara invitación a competir contra él, pero Tom no sentía ganas de ello, seguía mirando la puerta por donde el ser más importante de su vida acababa de desaparecer, Mía le mando una sonrisa coqueta, el solo se recostó en la camilla confundido, como si acabara de perderse algo importante, algo que debía saber pero que no acababa de cuadrar en su mente, no podía darle falsas esperanzas a Mía, el no era hombre de una sola mujer… pero eso era cuando se acostaba con ella y era hora de desecharlas, con Mía ni si quiera había hecho nada y ya quería pasar a la parte de “mira esto es mi culpa…” y todo el rollo de la presión de ser hijo de alguien tan importante, quiso decirse a sí mismo que era porque no estaba acostumbrado a liarse con amigas, pero muy en el fondo sabía que era por otra cosa, y una vez más con cobardía decidió no pensar en ello y distraerse en otras cosas.
—el primero en rendirse tendrá que comer la pizza roja de la cafetería —retó Zen, esa pizza era famosa por ser imposiblemente picante, Tom asintió.
—será un placer verte sudar y lloriquear mientras la comes.
Y empezaron con las flexiones alentados por sus amigos.
&
Era ridículo que estuviera a punto de llorar pero así era, joder que no era la primera vez que veía a Tom besando a una chica, pero en realidad si lo era, la primera vez desde que descubrió los besos con su hermano, todos los besos, los que podían durar muchos minutos y los que duraban tan poco tiempo que nadie llegaba a notarlos, le gustaban más que nada en el mundo, estaba seguro de que Tom había notado de golpe todo lo que había sentido al verlos, su rabia, su sensación de estar siendo traicionado y ahora que se apaciguaba un poco, su frustración, porque a pesar de que sabía que el mundo de Tom giraba a su alrededor, el suyo giraba alrededor de Tom, todo era mutuo, con una armonía perfecta, pero aun que esa armonía no se había roto se había desviado ligeramente de cómo era antes.
—lo sabía, Mía estuvo tras tu hermano desde que lo vio, es raro que no me lo haya dicho, suele contarme esas cosas
Bill agradeció que estuvieran cerca de los baños del piso en donde Akira residía.
—necesito el baño
Entro al enorme lugar, habían muchas duchas como en los colegios cuando los equipos deportivos las usaban después de entrenar, solo que con un fuerte olor a cloro, paso de las duchas directo a los cubículos y se encerró en uno, dos lagrimas cayeron seguro llevándose algo de maquillaje en el proceso, enredo una de sus delgadas rastas blancas en su dedo, tratando de calmarse.
¿Cómo podía ser ridículo? Pensó sin dejar de llorar ¿Cómo podía ser ridículo estar llorando cuando todo en su mundo estaba…? Tom era su hermano, su gemelo, su otra mitad, pensándolo bien no era tan extraño que se enamorase de él, pero Tom no tenía por qué pensar igual que él, no era ridículo que una persona llorase cuando veía al amor de su vida besando a otra persona, Tom no era de esos chicos que tenían una relación estable, y Bill lo sabía perfectamente, ¿podría soportarlo? ¿podía soportar a la siguiente chica que besara esos labios? Cuando su madre fue asesinada pensó que jamás lograría superarlo, pero lo hizo, en parte porque su padre y Tom eran su ancla, su familia, ¿Qué mierda estaba haciendo? ¿Qué estaba haciendo? Todo estaba saliéndole mal, porque su corazón dolía, Tom lo iba a sentir e iba a preguntarle ¿y qué le contestaría cuando eso pasase?, “perdona Tom, hoy estaba triste porque te vi besando a Mía y no sabes cuánto me hubiera gustado estar en su lugar”, si claro.
Sin embargo…
—¿Bill estas bien?
—¡sí!, no te preocupes ya salgo
Entonces tenía que ver las jodidas cosas como eran, había admitido más de una vez que amaba a su hermano de una manera para nada fraternal, luego lo había negado y ahora volvía a admitirlo, pues cada vez que Tom besaba sus labios cuando llegaba o se iba, lo dejaba deseando mas, lo dejaba deseando meter su lengua hasta la garganta de su gemelo, gimió al sentir un cosquilleo en su zona baja, se limpio con la manga de su camisa cualquier rastro de lagrimas, estaba molesto, solía pasar, una vez superada la tristeza, salió del baño, fue junto a Akira hasta la habitación tomaron unas cosas y entonces Bill recordó que tenia sombra incluso de noche.
—Aki… ¿conoces una manera de salir de la universidad que no sea por la puerta principal? O cualquiera que tenga cámaras en su defecto —Akira asintió.
—no te preocupes, tus orangutanes no nos verán, lo prometo.
Caminaron por los oscuros jardines hasta donde había una especie de lugar de siembra o algo así, junto a una pequeña escalera, Akira la colocó junto a la pared, la escalera no llegaba a la cima, Akira subió e impulsándose con sus brazos quedó sentado en la pared, se recorrió para dejarle paso a Bill que le arrojo la mochila y subió por la escalera, Akira se colgó la mochila a los hombros y lo ayudó a sentarse a su lado.
—¿viste? Pan comido —Bill soltó una risita.
—¿y cómo bajamos?
—hay que caminar
Akira se puso de pie, la pared era lo suficientemente ancha como caminar con cuidado poniendo un pie seguido del otro, llegaron hasta las ramas de un árbol, Akira se sentó en una de las ramas y bajó ágilmente, Bill trató de hacerlo igual pero realmente era torpe, Tom solía reírse de el por eso, bajó con cuidado y rompiendo algunas ramitas, Akira lo tomó de la cintura para ayudarlo a llegar al piso.
—como dije, pan comido
—¿y ahora qué? —preguntó Bill algo emocionado, la adrenalina de saber que estaba por hacer algo que no debería lo invadió y eso le hacía sentir extrañamente mejor, lo necesitaba para borrar una imagen de su mente.
—ahora tomamos un taxi.
&
Las latas de cerveza no se hicieron esperar, Mía estaba sentada a su lado, en el lugar donde Bill solía sentarse cuando estaban juntos, su brazo estaba apoyado en la parte trasera del sillón donde debería estar la espalda de Bill, era demasiado, necesitaba preguntarle a Bill porque sentía ese dolor en su pecho. A ese paso ya no sabía si era cosa de Bill o suya.
—¡ya Gus! Deja de preocuparte, estudiaras en las vacaciones —molestó Georg acercándole una lata de cerveza fría— hoy es la despedida
—mi padre va a matarme —gimió Gustav antes de abrir la lata y tomar un trago, Tom vio con claridad el espasmo que recorrió el cuerpo del baterista, Mía soltó una risa a su lado.
—es una lástima que Akira no esté aquí —comento Zen que iba por su tercera lata— el es divertido.
—¿no te cansas de estar todo el tiempo con Akira? —le pregunto Mía— después de todo ustedes han pasado toda su vida juntos desde que se conocieron.
—es mi —Zen suspiró— es mi mejor amigo —dijo riendo.
Akira solía poner la misma mirada que Tom ponía cuando a Zen se le ocurría poner un brazo sobre el hombro de Bill, se sintió mareado a pesar de que solo iba por su segunda lata de cerveza, quizás estaba imaginándose cosas, porque los amigos de infancia solo eran eso, amigos de infancia, y los gemelos solo eran gemelos.
Con toda la montaña de sentimientos que implicaba eso.
Eran gemelos sin importar que ahora Tom aprovechaba cada oportunidad para besar brevemente los labios de su hermano, eran gemelos a pesar de que cada vez que recordaba los dos besos en Miami un temblor placentero recorría su cuerpo, eran gemelos a pesar de que estaba empezando a tener sueños raros con Bill, sueños que le hacían despertar duro, eran gemelos porque él tenía miedo de llegar a una conclusión, de llegar a esa conclusión y no saber qué hacer, era el gemelo cobarde, así que abrió otra lata de cerveza y se la bebió rápidamente, y luego otra.
La música comenzó a sonar, y uno de los chicos puso videos musicales en las televisiones del salón de estudio o descanso en el que estaban celebrando esa despedida, Tom y Mía fueron expulsados de los sillones junto a los demás que también los ocupaban y en dos minutos había suficiente campo para bailar, alguien trajo luces bajas y las luces blancas del lugar fueron apagadas, ahora parecía más una discoteca. Mía se pegó a su cuerpo para bailar, Tom lo hizo sin soltar la lata de cerveza ya ni recordaba que numero era, Mía enredo sus trenzas en sus largos dedos y sonrió con cariño, Tom delo la lata en uno de los estantes de libros y tomo sus manos para entrelazar sus dedos, le pareció la forma menos grosera de impedir que ella tocase su pelo, porque… estaba acostumbrado a que solo Bill lo hiciera.
Los cigarrillos comenzaron a circular también, Tom creyó ver al imbécil del sobrino del director con una sonrisa burlona pasando entre la multitud, como si fuera el rey supremo del universo, quiso golpearlo cuando recordó como ese rostro había estado tan cerca del de Bill, Christopher salió del lugar y Tom se olvidó de él, se olvido de todo porque pensar le daba mucho dolor de cabeza.
Continúa…
Esta parte de la historia es absolutamente necesaria para la trama aun que yo también odie que Mia y Tom se besaran, el twincest que tanto hemos estado esperando durante dos temporadas al fin va a llegar dentro de pocos capitulos.