«Last Wish» Fic de Amudiel

Capítulo 10

Andreas se fue a las diez porque tenía que ir a recoger a Kayla para pasar la navidad con los demás cadetes, Bill casi se arrodilla a suplicarle que pasase la navidad con el por qué Tom no le quitaba los ojos de encima, y eso estaba poniéndolo demasiado nervioso, le sudaban las manos, y ¿Por qué Tom ahora actuaba así?

Pronto iba a ser media noche, estaban en una de las salas que tenia chimenea y un árbol de navidad, había champagne y otros aperitivos en un carrito, Dan estaba sirviendo cuatro copas de la bebida burbujeante, Tom le hablaba a su padre sobre lo de la presentación de las bandas para recaudar los fondos, si ellos participaban, definitivamente iban a tener que poner más seguridad ese día, pero a Jörg le parecía una excelente idea, Bill tenía una voz magnifica y Tom un excelente talento con la guitarra.

Bill suspiró perdiendo su vista en el exótico árbol adornado con la más absoluta perfección por alguno de los de limpieza o quizás los de decoración, quizás le hubiese gustado más la idea de ir a comprar un árbol con su padre y que después Tom y él se encargaran de decorarlo de una manera poco profesional, eso era más familiar que llegar a casa y encontrar todo hecho para su comodidad, pero siendo quienes eran pues, simplemente tenían cosas más importantes de las que ocuparse.

—ya es media noche —dijo Dan acercándoles dos copas a Jörg y a Tom, y luego tomando las otras dos para alcanzarle una a Bill, todos se pusieron de pie y chocaron sus copas, deseándose una feliz navidad, a pesar de todo Bill estaba contento de estar ahí con su familia, algunos fuegos artificiales sonaron afuera, iluminando el cielo.

El celular de Bill resonó entonces rompiendo los villancicos que se oían desde afuera con una canción de pop japonés, contesto rápidamente sin fijarse el nombre que aparecía en la pantalla.

—¿diga?

feliz navidad mon petit —dijo una inconfundible voz del otro lado. Bill sintió como la felicidad le subía desde el estomago hasta el pecho y sonrió de oreja a oreja.

—Alex —suspiró contento—feliz navidad.

¿Cómo estás?, espero que la estés pasando bien.

—muy bien, ¿y tú? —Bill escuchó lejanamente la voz de Marcus diciendo algo y soltó una risita— no me digas, si Marcus está contigo no tengo que preguntar —Alex soltó un ligero bufido.

el te manda saludos, no puedo hablar mucho —su voz se escuchaba preocupada y la sonrisa de Bill decayó un poco—Marie también te manda saludos Bill.

yo… Al… ¿estás bien? —la comunicación se cortó repentinamente, Bill sintió un peso en su estomago entonces ¿Alex estaba teniendo problemas? Quizás Dorian estaba tomándolo con él, quizás se había enterado de que Alex había estado en Estados Unidos hace dos años, cerró los ojos con fuerza y trató de calmarse, si Alex estuviera en problemas ni siquiera habría podido llamarlo así que no podía ser el caso.

—hijo ¿estás bien? —preguntó Jörg. Bill se dio la vuelta con lentitud.

—si… Alex manda saludos —mintió, los adultos se relajaron pero Tom lo miró con extrañeza, a Tom no podía mentirle.

Se quedaron mirando, como solían hacerlo antes, como solían hacerlo siempre, encandilados totalmente en sus miradas, segundos que para ellos parecían horas, era como si sus pupilas estuvieran echas de imanes, no desviaron la vista hasta que Jörg se acercó a ellos con los regalos.

—es para ambos, apuesto que van a amarlo —Tom arqueó una ceja— vamos ábranlo —alentó Dan. La cajita tenia la forma que tendría un portarretratos envuelto.

—¿es el pase libre para la mansión play boy? —preguntó Tom con una ansiedad fingida, Dan y Jörg rieron.

—quizás mejor, vamos ábranlo juntos —dijo su padre, Bill se acercó a su gemelo y puso las manos sobre el paquete, sus dedos tocaron sin querer los de Tom, este retiró con brusquedad los suyos provocando que el paquete cayera al suelo, Bill abrió los ojos sorprendido, y herido por la manera en que Tom lo había rehuido así, como si le diera asco tocarlo, Bill estalló.

—¡pero que haces! —le gritó a su gemelo. Tom frunció el ceño.

—¡no me grites! ¡tú lo dejaste caer!

—¡claro que no! ¡tu levantaste tus manos!

—¡me rascaste con tus uñas! —mintió Tom.

—¡no lo hice! ¡si te doy tanto asco deberías decírmelo de frente y no quedarte callado! ¡así te ahorras la molestia de buscar excusas para tratar de evitar tocarme! —soltó Bill de golpe, las lagrimas se acumularon en sus pupilas, Jörg y Dan los miraban sorprendidos. Bill giró y salió lo más rápido que pudo del lugar.

Tom se quedó estático y se olvidó automáticamente de respirar y de todo lo que pudiera estar a su alrededor, su mente le gritaba: “no te quedes ahí estúpido, ve tras él” pero simplemente su cuerpo se había solidificado al piso, Jörg se acercó para recoger el paquete del suelo y apretó el hombro de Tom.

—¿Tom? —este no reaccionó, seguía mirando la puerta por donde Bill había salido— ¡Tom! ¿estás bien? ¿Qué demonios fue eso?

Tom reaccionó rápidamente, inspiró aire pues estaba quedándose azul por no respirar y echó a correr tras Bill.

—pues… eso fue inesperado —comentó Dan acercándose a Jörg— ya era hora —suspiró.

—¿Qué? —preguntó Jörg confuso y algo preocupado por el comportamiento raro de sus hijos, desde que había llegado ambos parecían querer evitarse y se trataban como extraños, no los había oído hablarse entre ellos, y no lo había notado tanto como hasta ese momento.

—pues que hace bastante tiempo que no peleaban, ya era hora de que lo hicieran, la gente no puede estar sin pelear un poco, es natural.

—tu… ¿estás diciendo que está bien que se peleen?

—recuerda como se llevaban antes, no sería normal que nunca más volvieran a pelear, pronto estarán contentos de nuevo, cuando hablen sobre lo que les está molestando, es mejor eso a que sigan ignorándose de ese modo ¿no crees?

—¿tú también lo notaste?

—es demasiado evidente como para no notarlo, tranquilízate, ellos no pueden estar peleados por mucho tiempo, dejémosles su espacio.

&

Tom fue lo suficientemente rápido como para ver a Bill entrar a su habitación a grandes zancadas, suspiró reduciendo la velocidad pero aun así la puerta llegó rápidamente a su alcance, ¿Qué iba a decirle a su gemelo? Todas aquellas cosas que había evitado pensar… todo aquello que había evitado sentir y todas las mentiras que se había dicho a sí mismo para no asumir la verdad, estaba asustado pero eso no lo detuvo de abrir la puerta lentamente, no vio a su gemelo por ningún lado pero aun así supo que estaba en el baño, podía sentir su tristeza, cerró la puerta tras de sí suavemente y giró la llave para que no pudiera abrirse, rápidamente hizo lo mismo con la otra puerta, la que daba su propia habitación, guardo las dos llaves en los bolsillos de sus vaqueros, no le dio tiempo de hacer nada mas pues Bill salió del baño con su rostro libre de maquillaje y los ojos rojos.

Tom supo que era hora de acabar con todo eso, porque lo que más odiaba en el mundo era ver llorar a Bill, saber que la causa de su llanto era precisamente el mismo, saber que lastimaba a alguien a quien amaba tanto, siempre lo había amado eso nunca había tratado de ocultárselo, la manera en la que lo amaba es lo que en realidad se había ocultado tanto tiempo a sí mismo.

Rezando por que todo saliera bien comenzó.

—Bill, tenemos que hablar —Bill conectó sus miradas unos momentos, de Tom a la puerta que estaba detrás y por último a la otra puerta, se acercó a la que estaba más lejos de su gemelo y asió la manija, la llave no estaba e incluso antes de girarla se dio cuenta de que estaba encerrado, no sabía por qué tenía tantas ganas de huir, no quería enfrentar la verdad y Tom estaba orillándolo a eso, no quería perderlo, no quería escuchar nada, cerró los ojos y su cuerpo comenzó a temblar.

—déjame salir —pidió sintiéndose un imbécil por estar tan asustado pero no podía evitarlo.

—sabes que necesitamos hablar Bill, llevamos casi dos días sin hablarnos si contamos las horas —Bill lo miró algo asombrado de que Tom tuviera ese tipo de percepción, no dijo nada porque no sabía que decir Tom continuó improvisando— ¿Por qué no volviste a la habitación? —preguntó ya totalmente incapaz de posponerlo, necesitaba saber por qué Bill estaba en la cama de Akira necesitaba escuchar que nada había pasado entre ellos cuando se éxito esa noche después de que Gustav lo hubiera dejado en la habitación, o se volvería loco.

—por que era muy tarde, estaba cansado y me dormí —mintió Bill, odiaba ocultarle cosas a su hermano, incluso lo que paso con Malcom se lo había contado pero eso era demasiado, contarle lo que había pasado en realidad esa noche era demasiado. Tom sabia que Bill le estaba mintiendo, podía sentir su nerviosismo entre otros sentimientos y odiaba sentirse como una maquina detectora de mentiras.

—no es cierto —susurró enfadado, sintiendo que le habían arrebatado algo, algo que solo le pertenecía a él, algo que Bill debió haberle dado a él desde un principio, se sintió tan furioso tan traicionado, tenía ganas de decirle a Bill tantas cosas hirientes, y ni siquiera Tom sabia por que se sentía tan traicionado— maldita sea, no es cierto —intentó gritar con los dientes apretados al igual que los puños, sentía ganas de golpearlo pero nunca le haría daño, sabía que nunca sería capaz de lastimarlo, no supo como de repente estaba al lado de Bill sujetando su brazo, a esa distancia se hizo algo más evidente los tres centímetros de altura en los que Bill lo superaba.

—Tom… —gimió Bill resintiendo el apretón en su brazo— suéltame, me lastimas.

—algo no me quedo del todo claro Bill, después de que te besaste con el guía ese ¿te volviste gay? ¿o aun te siguen gustando las mujeres y es por eso que te enojaste tanto cuando me viste besando a Mia?

—¿a qué viene todo eso? —preguntó Bill enfadado pero ocultando una enorme curiosidad.

—solo quiero saber si te gusta Akira o si la que te gusta es su hermana, así la dejo para que puedas estar con ella.

—no me gusta Akira —aseguró Bill. Tom parecía terriblemente aliviado, a medias.

—¿entonces es Mia?

—¿y si así fuera? —Tom lo soltó como si quemara y se alejó de su gemelo, había pensado que lo que le molestaba era que Bill estuviera con un hombre, pero ahora descubriendo que había una posibilidad de que su hermano estuviera con una mujer sentía la misma rabia, la misma ira y la misma sensación de que le habían arrebatado algo, se sentía traicionado de igual manera, sentía como si Bill le hubiera dado a alguien más algo que solo le podía pertenecer a él.

—supongo que podría dejártela —dijo lleno de celos, su rostro tomó una pose arrogante— después de llevármela a la cama. Aun que dudo que alguien virgen como tu logre complacerla de la manera en la que yo lo haría.

Bill frunció el ceño molesto, más que las palabras de Tom, la idea de que este estuviera con Mia era lo que más le había molestado. Estuvo tentado a insultarlo, a soltarle todos los reproches, insultos o cualquier cosa para herirlo de la manera en la que Tom lo estaba hiriendo, trató de calmarse, respiró con profundidad pero la rabia seguía ahí.

—puedes quedártela —dijo fríamente— ella tampoco me gusta, solo no la lastimes —Tom se sorprendió por ello, era lo último que hubiera esperado oír, como siempre Bill era tan impredecible a veces.

—¿Por qué no? —preguntó desafiante.

—es la hermana de Akira, y sé que no le gustaría que algún imbécil cabrón le hiciera daño.

La furia volvió a embargarlo, y estaba cada vez más convencido de que Bill y el asiático habían tenido algo esa noche, por mas que Bill dijera que Akira no le gustaba, imágenes para nada inocentes aparecieron en su mente, y solo lograron enfurecerlo más, porque Bill no confiaba tanto en él como para admitirlo, y sobre todo porque Bill no tenía derecho a hacer esas cosas con nadie, solo con él, era algo obvio. Tom se congeló en su lugar cuando se dio cuenta de que consideraba obvio hacer “ese” tipo de cosas con su hermano gemelo, ¿Qué clase de pensamientos eran esos?

—puedo hacer lo que se me antoje, no es mi culpa si su hermana es una puta.

—¡claro que no! ¿no te das cuenta de que no tienes el derecho de jugar así con los sentimientos de las personas? —gritó Bill cerrando los puños molesto.

—es por esa razón por la cual sigues siendo virgen, ¿esperaras al eterno amor de tu vida para follar? Con lo terco que eres morirás sin haber follado.

—¡pues prefiero eso que aprovecharme de los demás como lo haces tú! ¡jamás me rebajaría a tu nivel! —Tom sintió un latigazo de dolor en su pecho, volvió a acercarse a Bill para tomarlo del brazo con fuerza.

—¡tu jamás podrás estar a mi nivel! ¡por que estas muy por debajo de mí! !no te pareces en nada a mí! —Bill percibió como sus ojos volvían a llenarse de lagrimas, trató de soltarse del agarre de su gemelo pero esta vez Tom lo sujetaba mucho más fuerte, gimió despacito cuando sintió una oleada de dolor en el brazo— aun que quizás ya no seas virgen, te vi en la cama con ese idiota.

—¡suéltame! —gritó retorciéndose, haciéndose más daño y tratando de quitar la mano de Tom con su mano libre, las lagrimas caían sin que pudiera hacer nada para evitarlo, le clavó ligeramente las uñas largas— ¡en primer lugar no tienes porque pedirme explicaciones! ¡puedo salir con quien se me dé la gana!

¡claro que no!Gritó la mente de Tom, Bill no tenia por que salir con nadie, la idea de su gemelo en su mente estaba errada, el era quien salía con las chicas y Bill solo se quedaba inocente y puro ante sus ojos, esa era la idea en su mente, que Bill se mantuviera lejos de cualquier tipo de persona, hombre o mujer, que estuviera a su lado por siempre, porque si se enamoraba acabaría alejándose de su lado, y no podía permitirlo, no después de haber bebido de su esencia en todos los sentidos menos en el físico, no después de haber soldado sus almas de una manera irrompible, Tom no volvería a vivir si perdía a su gemelo otra vez.

—no puedes —dijo buscando una excusa desesperadamente— si pones en ridículo a papá…

—¡que te jodan! —gritó Bill dolido y furioso— ¡tú eres el único que lo pone en ridículo con ese carácter de mierda que tienes! ¡suéltame y lárgate de mi habitación!

—¡no pienso irme hasta que entres en razón! —gritó Tom a su vez perdiendo los estribos, sacudió un poco a Bill, tratando de hacerle comprender que el solo podía quedarse a su lado, solo eso, sabiendo que sus pensamientos eran egoístas con Bill, que hacerle eso sería volverlo una pertenencia, pero como evitarlo, ver llorar a su gemelo estaba destrozando en pedacitos su alma, soltó el brazo de Bill, quiso abrazarlo y rogarle que no llorase, besar sus mejillas y consolarlo, depositar ese ya característico y diminuto beso sobre sus labios. Pero no lo hizo.

—¡vete! —volvió a exigir Bill, era demasiado doloroso y confuso todo lo que estaba sintiendo, quería respuestas y sobre todo no quería que Tom siguiera diciendo cosas tan dolorosas, tenía miedo de acabar gritando que lo amaba, o peor lanzándose a sus labios para reclamar un beso, tenía miedo de que Tom sintiera aun mas asco por él y comenzara a odiarlo de nuevo— ¡maldición! —masculló entre dientes sin dejar de llorar, los ojos de Tom también se humedecieron, odiaba la situación en la que se encontraban.

—no te entiendo —le dijo a su gemelo— no entiendo porque estamos así Bill.

—¡es por tu culpa! —estalló Bill, todo eso era demasiado, y ya estaba harto de tener que soportarlo— ¡dijiste que todo seguiría igual! —tarde se dio cuenta de sus palabras, asombrado bajó la vista al piso, el llanto se había acortado un poco.

—¿Qué dijiste? —preguntó Tom igual de asombrado, su corazón comenzó a latir rápidamente— Bill…

—yo… tu dijiste que todo sería igual, que nada iba a cambiar entre nosotros —masculló bajito Tom recordó ese día, cuando Bill y él se besaron esa noche, con el sonido del mar de fondo, y después en la habitación de hotel, habían sido dos veces en las que Tom no había hecho nada para impedirlo, quizás porque realmente no quería hacerlo…

—yo creí que todo seguía igual.

—pues nada fue igual desde ese día, ojala no lo hubiera recordado, ¡ojala no hubiera pasado nunca! —dijo Bill su voz estaba cargada de dolor— porque, nada es igual desde ese día, Tom, ¡nada!

—¿Por qué nunca me lo dijiste? —preguntó Tom.

—por que era mejor no hablar del tema, ¡tú lo esquivaste!

—no puedes culparme solo a mi ¡tu tampoco hiciste nada!

—¡pues estoy harto de dejarlo de lado! —gritó Bill acercándose a Tom que se sintió intimidado— ¿Por qué no hablamos de eso? —preguntó con algo de malicia en la voz.

—estabas drogado…

—¡pero tú no! ¿Por qué no lo impediste? —le exigió saber Bill— pudiste haberme detenido pero no lo hiciste.

—no… no lo sé —balbuceó Tom mirando al piso.

—¿cómo podemos solucionar esto si no hablas conmigo? —bufó Bill cruzándose de brazos— deja de ignorarme, ¿Por qué mierda no evitaste que yo te besara dos veces?

Tom decidió decirle la verdad, ¿para qué seguir mintiendo? ¿para qué seguir haciéndose daño? ¿y para que esperar a que algún día Bill encontrara a alguien? Toda la cobardía que había estado dentro de su alma ocultando la verdad sobre sus sentimientos se esfumó, ¿Qué caso tenia? Eso había llegado muy lejos ya, pero aun así el miedo y el temor estaban presentes cuando le dijo a Bill la verdad.

—por que no quería detenerte.

Continúa…

Dejen sus comentarios, y gracias por leer a tod@s ^^

Administración: Este fue el último capítulo publicado por la autora, desde ahora esta temporada entra en hiatus.

por Amudiel

Escritora del Fandom

3 comentario en “Last wish 10”

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

error: Content is protected !!