Fic TWC de Sxgar_V1rus

Capítulo 8

Tenía una bandeja con jugo de naranja, una hamburguesa llena de grasa junto con unas pastillas para la migraña. Internet dice que el jugo de naranja y las grasa ayuda, yo le creo al señor internet.

Toqué un par de veces la puerta y pase al cuarto de Tom. No abrí las cortinas ni nada por estilo, sabía que se sentía terrible. No quería despertarlo, pero ya tenía que irme y también le quería decir algo importante.

—Tom — Susurré, ligeramente movía su hombro para que se despertara. — Tom.

Sus ojos comenzaron abrirse con pereza y con la mirada adormilada trataba de enfocarse en mi.

—¿Qué quieres? — Preguntó con irritación.

—Te traje esto. — Puse la bandeja en la mesa de noche. — Iré al cole y… bueno… — Rascaba mis manos con nervios.

La vibración de mi celular en mi bolsillo no ayudaba, debe ser Gustav.

— Solo dilo.

—¿Puedo ir a la casas de Gustav después de clases?

—¿A qué hora regresas? — Respire con más tranquilidad.

—Uhm… serán dos horas como máximo, estaré aquí antes de la cena.

No dijo nada más y no tenía razón para, desde que me pregunto a que hora regresaba ya me había dado permiso para ir, de otro modo me hubiera dicho directamente «No».

Mientras salía de la casa saqué mi celular de mi bolsillo y revise los mensajes que me habían llegado.

Efectivamente era Gus.

«Bibi»

«BILL»

«Respóndemeee»

«Que te dijo»

«Si iré, ntp»

Envié el mensaje y comencé mi caminata usual. Mi parte favorita (y única) de ir es arreglarme, me emociona elegir la ropa que usaré, maquillarme y elegir la joyería. AMO la joyería, todos los días me pongo pulseras, collares y anillos para estilizar lo que uso.

Siento que le dan un aire más… ¿Punk? ¿Rockero? ¿Emo? No lo sé, pero adoraba como se veían. Es obvio que la mayoría son falsas y las que son reales probablemente provienen de algún muerto de por ahí. Sí ¿Y?, las limpio muy bien antes de usarlas al igual con toda la ropa del mercado de pulgas.

Hoy me sentía de buen humor, tengo la sensación de que será un buen día.

Acercándome más y más a la puerta de entrada miré a todos los amiguitos de Tom, más Andreas. En automático me desvíe de la puerta principal, ni me fije si Georg estaba con ellos.

Gritos internos. Dolor. Sufrimiento. Desesperación.

Sabía que no me habían notado por lo que me escabullí para entrar por otra puerta y así poder evitarlos el mayor tiempo posible. Andaba por el pasillo con toda cautela, celebre cuando entre al salón sin haberme encontrado con alguno de ellos.

Encontrarme con ellos es, además de problemático, incomodo. No son nada mío, no sé nada de ellos y mucho menos sé los nombres de ellos o bueno exceptuando a Andreas, que me aprendí su nombre en contra de mi voluntad. Personalmente, no estoy interesado en conocerlos, no hay nada más allá de algunos detalles que, con el tiempo me di cuenta que son irrelevantes, llamé mi atención.

Todo el día estuve esquivándolos como de costumbre. Ojalá tener la certeza de que siempre pasaran de mi y harán como si no existiera como algunos de aquí hacen.

La primera parte del día me fue bien, tal y como quería que fuera, en el almuerzo me fui al gimnasio a comer. De casualidad Georg también vino y nos hicimos compañía hasta que la campana sonara.

La segunda parte del día fue más que todo aburrida, me sentía cansado, ya no quería seguir con esto. La última campanada sonó justo para evitar que cayera rendido sobre la mesa, quedándome dormido.

Como si me hubieran inyectado energía mis energías se renovaron para correr (caminar rápido) hasta la biblioteca, en donde estaría esperándome Gus para ir a su casa.

Adoro a Gustav, lo considero mi mayor amigo (probablemente el único también). Es el chico más dulce y atento que podrías conocer, es sensible (lo convierte literal en un amor de persona) y es modesto. Es un chico que disfruta más de escuchar que de hablar, te hace sentir escuchado y que todo aquello que le dices importa.

Nos encontramos en la puerta del edificio, nos saludamos y caminamos a nuestro destino. De tantas veces que había ido ya me sabía el camino de memoria, además también me sabía de memoria la estructura de la casa de Gus.

No lo considero que sea algo raro, creo que sería más raro si no me supiera todo eso después de haberlo conocido años atrás.

Al llegar pasamos a su cuarto para ayudarlo con lo que sea que me pidiera, solo me dijo que hoy debía ir sí o sí a su casa para algo importante. Nada más entrando a su cuarto entendí porque quería que viniera con tanta urgencia.

—Y sí sabes cómo tocarla o solo la tienes de adorno. — Dije mientras veía la enorme batería.

—¿Tú qué crees?

—Yo creo que no sabes nada y solo la tienes de adorno. — Solté una risa al bufido de queja.

—Estuve tomando clases y como me fue bien en el periodo anterior me regalaron esto. — Habló con cierto orgullo.

Estuvimos un rato jugueteando con la batería, Gustav explicándome un poco sobre que es cada cosa o para que servía la cosa esa dorada que acababa de golpear con las baquetas. Me sentía maravillado, antes de ver esta batería, solo conocía la desgastada que usa la banda del cole.

—¿Solo me llamaste para esto o…?

—Ayúdame con inglés y lengua. Me dormí en clase y perdí el ritmo de lo que estábamos haciendo. — Ya lo sabía, para algo más me había llamado.

Lo ayude con los temas, no era precisamente difícil, pero si tomaba un poco de tiempo. Si le agarras al truco a esos temas ya no tarda tanto tiempo, eso no le quita lo cansador y tedioso de cada uno de los ejercicios de gramática.

Habían pasado una hora y media y dentro de un rato ya tendría que regresar, como nos sobró un poco de tiempo nos tiramos a la cama a descansar un poquito.

—Y… ¿Ya sabías que falta poco para que cumplas catorce?

—Lo había olvidado. — En parte si y en parte no.

Sabía que se acercaba y a la vez lo ignoraba, lo suficiente como para olvidarlo de vez en cuando.

—¿Harás algo para celebrar? — No respondí. — Hagamos algo en mi casa.

Cerré los ojos para meditar su proposición, no creo que sea una buena idea que venga acá para celebrar. No me gustaría incomodar a los papás de Gus y también estaba el tema de Tom, no estaba seguro de sí me dejaría celebrar fuera de casa.

—Solo sí quieres. No te quiero obligar a algo que no te gusta.

—No pasa nada Gus, solo lo estaba pensando. Deja que pregunte en casa y en cuanto tenga respuesta te lo diré.

No me respondió algo más, aun así sentí su movimiento de cabeza, asintiendo de arriba hacia abajo. De repente sonó mi celular, pensé que se me había pasado la hora y el Tom diciendo que regresé de inmediato a la casa.

No era Tom, era Georg.

«Aló, dime. ¿Qué paso?»

«¿Estas en casa con Tom?» Se escuchaba agitado.

«No, estoy donde un amigo» Dije mirando a Gustav, le sonreí para que no pensara que estaba pasando algo malo.

«Quédate con él por esta noche»

«Espera, le voy a preguntar si puedo. Dame un momento.»

—Gus, ¿crees que me pueda quedar esta noche? — Mi amigo puso una gran sonrisa.

—Claro viejo. No hay problema. — Le susurré un gracias y regresé al celular.

«Dijo que sí. ¿Me dices que paso?»

«Es Tom, no tenemos ni idea de donde podría estar y su celular esta apagado. Por esta noche quédate ahí» Peine mi cabello para atrás, sacándolo de mi cara y suspirando con cansancio.

«Está bien, uh… cuídate Geo»

«Sí, tú también. Adiós» Yo también me despedí y cortamos la llamada.

Tenía una ligera idea de dónde podría estar o mejor dicho con quién, pero ese no era mi problema. No puedo hacer nada para evitarlo o tan siquiera reclamar, ya que quiera o no, el lazo que los une es indestructible.

Pero si tu me preguntas, me gustaría que dejara de verlo y que cortara todo medio de comunicación con ese tipo, considero yo, que él tiene mucho peso en como es Tom hoy en día. Considero que es uno de los culpables de la violencia que ejerce Tom.

Inconscientemente comencé a morder mis labios.

—Entonces… ahora es una pijamada, ¿Verdad? — Gus estaba emocionado.

—Sí, supongo que sí.

—Bien, entonces déjame decirles a mis padres que te quedaras está noche con nosotros.

Sé a qué los padres de Gustav les agrado y que no tienen problemas con que yo me quede a pasar la noche aquí, una vez me dijeron que era el amigo que más conocen de su hijo. Se complica conocer y entablar conversaciones con las personas, por lo que hacer amigos no es su fuerte. Esto es debido a que Gustav prefiere quedarse atrás sin que le presten atención o pasar desapercibido.

Creo que puedo contar con los dedos de la mano la cantidad de amigos, incluyéndome, que tiene. De todo ese grupo de chicos al que le tiene más confianza es a mí, por decir que ninguno de ellos conoce su casa, a sus padres o a su hermana. Sin expresarlo abiertamente, eso me hace sentir un poquito especial.

Luego de que Gus llegara de avisarle a sus padres que me quedaría, me quite la joyería y del closet de Gustav saque un pijama para estar, ya no tendría sentido seguir arreglado si no saldré hasta el día de mañana.

—Oye, ¿Tú hermana o tú mamá tendrá desmaquillante y crema que me pueda prestar?

—Voy a preguntarles, ya regreso.

Apenas se fue mire mi celular, mis labios ya estaban lastimados de tanto morder sacando los pellejos de mis labios provocando ligeros sangrados, mi pierna iba de arriba abajo y me quedé mirando el contacto de Tom. Las ideas, las posibilidades, todo daba mil vueltas en mi mente como un torbellino que de pocos me consumía.

Mi realidad se vio reducía a ese celular y yo, a ese contacto y yo, o más bien, Tom y yo.

Pensaba en avisarle que pasaría la noche fuera de casa porque se supone ya debía haber llegado a casa y no acá, pero a la vez me preocupaba decirle, ya que, por el mismo hecho de avisarle que no llegaría podría armar todo un escándalo. Sé que si no le digo nada se pondrá como loco, me buscará por todos los medios, eventualmente sabrá donde estoy y llegará y podría hacer algo que nos deje en problemas.

No quería que pasara, no quería que ellos vieran toda esa porquería, me daría mucha vergüenza ¿Qué dirían de mí? ¿Qué dirían de Tom? ¿Qué pensarían de nosotros? Odio las miradas de lastima, Gustav ya no me miraría igual, su trato ya no sería igual. Sí Tom daba con mi ubicación todo se iría a la mierda, si Tom da con mi ubicación ya no tendría el valor para ver a Gus y a su familia. Si Tom llega a ubicarme yo no podré ser capaz de evitar todo este desastre.

No era lo único que me perturbaba, no es lo único que me da mil vueltas por la cabeza. Y ese «algo más» era probablemente lo peor de todo.

Continúa…

Gracias por leer. No te vayas sin comentar 😉

por admin

Traductora del fandom

2 comentario en “La sangre también une 8”

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

error: Content is protected !!