
Fic TWC de Sxgar_V1rus
Capítulo 4
Puedo decir que todo estaba más o menos tranquilo. No estaba viendo a mamá y a Tom por varios días seguidos, y no podía estar más que agradecido con ello, nada de gritos y este fin de semana pasó sin destrozos.
Puro amor y paz en esta casa.
Por ejemplo, ayer tuve una maravillosa tarde. Me dedique hacer tarea, arreglarme las uñas y ver pelis mientras comía algunos snacks que hice y otras que compre.
Soy tímido por naturaleza (aunque solo con desconocidos) y muchos dicen que me comporto como una chica. Agrégale mi físico, delgado, aunque aún me falta por desarrollar soy algo alto, tengo la piel pálida debido a mi mal horario de sueño. Todo bien hasta ahí, pero todo acaba cuando vez mi cintura, mis piernas o simplemente ver mi rostro. Para sintetizar, tengo un aspecto andrógino.
Y para terminarla de cagar me gusta mucho maquillarme y tengo un estilo… algo peculiar. Solo por decir que no me complico con la ropa, bajo mi vista no hay «ropa de hombre» y «ropa de mujer» solo hay ropa. Puro imbécil le pone género a objetos inanimados.
No me molesta usar faldas, vestidos, pantalones de vestir o blusas y camisas de encaje, yo disfruto mucho vestirme con libertad y la mayoría de las veces no me importa lo que me digan por las calles.
En resumen, soy el pack completo para que los demás me miren como una aberración y me traten como tal.
No siempre es grato andar por la calle. A diario recibo cientos de comentarios sobre como me veo o como debería verme, desde «piropos» de hombres que me confundieron con una chica, insultos por verme como una marica, comentarios sobre como ser un «verdadero» hombre, hasta proposiciones sexuales de personas (hombres y mujeres) que les prende cogerse a un chico que parece una chica.
Me enferma la gente.
Para mi buena suerte todo acaba cuando llego a casa, a nadie en esta casa le importa como voy vestido o como me veo en general, tengo la libertad para poder ser yo y sin tener que escuchar algo desagradable de por medio.
Antes solía llorar por ello, hoy en día son una molestia. Pero nada puedo hacer con la espina amarga que quedo en mí.
Algunas noches, en la oscuridad y seguridad que me brinda mi habitación con los audífonos puestos, imagino que soy alguien muy importante.
Un cantante reconocido mundialmente, cuyo nombre es aclamado por millones y que hace que muchas lloren de emoción solo de verlo. Imagino ser alguien de gran impacto e importancia en la vida de muchos, imagino ganar mucho dinero haciendo lo que más me gusta y que jamás esta solo porque es apreciado por lo que hace y por lo que es.
Imagino que a alguien verdaderamente le importo. Que alguien me aprecie y que jamás me deje ir, que no le importen mis lagrimas o mis miedos, que mas bien, no le importe como luzco y que sea un amor incondicional, lo que busco no solo es de un solo instante sino algo que sea (de poder) eterno.
Puede sonar muy desesperado, pero es que en mi vida siento que solo conocí la soledad, la indiferencia de quienes debían querer y el odio de otros. Todas las noches intento evadir el hueco que me genera el extrañar profundamente a mamá y que a pesar de que mi padre no está el dinero que da para la manutención es una manera de decir «Te quiero».
Expresar lo que siento lo considero algo humillante, porque firmemente considero que mis problemas no son tan importantes. Mis problemas son solo míos.
Cuando las cosas estén mejor, recordare todos estos sentimientos solo serán un recuerdo que con el pasar de los días… es verdad han pasado tres días desde la ultima vez que vi a Tom.
Deje de batir la mezcla de panqueques y voltee la cabeza a la puerta, el timbre estaba sondando. Deje todo en la encimera y mientras caminaba a la puerta limpiaba un poco mis manos en mi pijama.
—¿Quién es?
—Bill, soy yo. — La otra voz me respondió y supe quien era.
Abrí la puerta, ahí estaba Georg. Su cabello largo estaba atado en una coleta desordenada y tenía el uniforme de trabajo. Me hice a un costado para que pasara a la sala.
—Siéntate, estoy haciendo panqueques ¿Vas a querer un poco? — No me dijo nada más, pero soltó un pequeño sonido de afirmación.
Me dedique a preparar los panqueques y a poner la mesa para que ambos podamos comer. El silencio es algo común y bien conocido en esta casa, además de bien apreciado, detesto cuando hay escandalo y cuando escucho gritos y cosas rompiéndose contra las paredes de esta casa.
Cuando termine de cocinar deje todo en la mesa y llame a Georg para comer juntos.
—¿Por qué no tienes una tele en la sala? — Dijo Georg mientras se preparaba un café.
No Pude evitar soltar una fuerte carcajada.
—Tu estas babosos ¿No? — Me miro confundido. — Geo, Tom destruyo la que teníamos en la sala.
Su cara era de sorpresa pura.
—¿Y que miras mientras comes? ¿Cómo ves las noticias?
¿De verdad eso es lo primero que le preocupa?
—Bueno no es tan difícil. — Metí un panqueque en mi boca. — Uso mi celular para ver algo mientras como, también te hago recuerdo de que tengo una laptop.
—Bill, entiendo lar circunstancias. — Seguía con una cara llena de sorpresa. — Pero yo no podría.
—Bueno, de todos modos no es algo indispensable. — Me respondió con un bajo «Como tú digas» y yo rodé los ojos.
—Por cierto, ¿sabes algo de Tom? — Y en mi cara se borro la sonrisa que me había generado la bonita mañana.
—Eh… No, no. ¿Pasó algo?
—Es solo que desde hace unos tres días no tengo noticias de él.
—Debe estar bien, ya sabes como es. — Intente tranquilizarlo.
Su celular sonó, Geo contesto y puso la llamada en alta voz.
«¿Aló? ¿Geo estas disponible y con carro?» Pude reconocer la voz de Andreas.
«Puede ser, depende. ¿Qué pasó?» Dijo mientras me miraba.
«Es Tom, me llamo está en la comisaría. Ya pagó la fianza solo quiere que vayan por él»
«Eso era. Sí, sí ya voy.»
Termino la llamada y comenzó a comer más rápido, aunque no lo suficiente como para atragantarse. Además, la expresión usual de amabilidad se había ido, su ceño estaba más o menos fruncido. Clara señal de que le acababan de joder la mañana.
Al mismo tiempo de verlo seguía con mi desayuno, como si nada, con total tranquilidad.
—Ese hijo de puta. — Murmuró. — Bill. Iras conmigo.
Tome la taza de té y la termine de golpe. No tenía algún tipo de malestar, pero definitivamente no quería ir por él a comisaria, tampoco es que pudiera negarme, no me dejaría en paz hasta que acepte.
Cogí el celular y nos encaminamos al carro de Georg, me gustaría poder decirles que modelo era… no sé nada de carros porque lo único que me interesa es si se ven lindos (desde mi punto de vista) o no.
Montados en el carro, él como conductor y yo sentado en el asiento de copiloto te preguntas. ¿Por qué Tom esta en la comisaría?
Déjame decirte que Tom no obedece ninguna figura de autoridad. Aunque creo que es obvio y no hay necesidad de repetirlo.
En el colegio hace lo que quiere, cuando quiere y como quiere. Nuevamente entra la «ventaja» de estar en una institución pública, ya nadie le importaba o más bien se habían acostumbrado a sus tonterías (que no parecen simples tonterías, a decir verdad).
En casa tenía las cosas más fáciles al estar solo yo, mamá nunca estaba y nunca sabíamos cuando estaría y cuando no. Ninguno de los dos sabe cuál es su trabajo, no nos importa y empiezo a creer que a ella tampoco le interesamos.
Por regla general Tom siempre se sale con la suya, pero esto cambia cuando se trata de la ley. Es claro que tampoco obedece, es solo que aquí sí tiene consecuencias, ya han sido varías las veces en las que paso noches enteras en las comisarías. En algunas ocasiones pasaban fines de semanas enteras ahí.
Justo como ahora, que fácilmente quedo en viernes y capaz se hubiera quedado hasta el lunes.
Si soy sincero, aún no estoy seguro de como es que Tom se paga las fianzas. Digo, no nos falta nada, pero tampoco nos sobra tanto dinero. Bueno, en realidad la situación económica es algo más complicada de explicar, en resumen no hay forma sencilla de explicar como funciona nuestra economía familiar.
Todo el camino a la comisaría no hubo interacción con Georg, pienso que debe estar enojado con Tom. También pienso que él se preocupa más por nosotros que nuestra madre.
Al llegar Georg me ordena bajarme y yo me niego, puse mis ojitos de cachorro para intentar convencerlo.
—No me vas a ganar con eso. — Tenía una expresión sería. — Anda acompáñame, será rápido.
Me rendí tan rápido como lo intente y me baje del carro. Entramos y es el escenario típico de una comisaría en uno de los lados de barrios bajos, hay muchos chicos incluso más jóvenes que yo con esposas.
Que miedo.
Camino con la cabeza agachada y detrás de Georg, aún así puedo sentir la mirada de muchos que es difícil de ignorar. Esta vez estoy vestido de forma «Masculina», ¿Será por mi cara o será por mi pelo? ¿Acaso saben que vivo con Tom?
Bajo aún más la mirada, haciendo que mi cabello cubra más mi rostro y ay no… puedo escuchar murmullos, ¿Georg esta escuchando todo lo que dicen?
Me muero de la vergüenza.
La incomodidad se esparce por mi cuerpo, deseando que todo termine de una vez por todas para poder irme de aquí y regresar a la seguridad de mi habitación. De pronto el amigo de mi hermano se detiene y por consiguiente yo.
Se pone a conversar con un oficial y yo solo me quedo a su costado.
Entonces detrás de él sale Tom, esposado y no puedo evitar sentir un ligero nerviosismo, verlo así, hace que se ves más rudo de lo que ya es.
—Entonces, ¿eso es todo? — Le pregunto Geo al policía.
—Ya conoces el procedimiento, ¿para qué preguntas? — Geo respondió con una sonrisa en la cara.
Después de eso le quitaron las esposas y silenciosamente salimos de la comisaría.
¿Para que quería que viniera? Acompañar a Georg me pareció una perdida de tiempo y totalmente innecesario. Pero mejor no me quejo o digo algo ahora porque esta Tom.
Hasta el momento parece ignorar mi presencia, debe ser porque estoy caminando detrás de ellos.
Para subirnos al carro espero que Tom decida donde quiere ir para recién poder tomar un lugar. Primero va Geo como conductor, luego de copiloto va Tom, así que me toca ir atrás. Geo arranca y comienza el camino de regreso a la casa.
—Ni siquiera voy a preguntar que paso ahora. — Miraba muy serio a Tom. — Pero ¿Por qué demoraste tanto en avisar?
Tom no respondió nada, más bien soltó un gruñido, como si fuera un animal. Georg solo rodo los ojos y suspiro cansado. La tensión en el ambiente se podía sentir y yo pensaba formas para liberarme, sentía que me asfixiaba y quería salir corriendo de aquí.
Para sentirme un poco mejor baje la ventana, fue instantáneo, la brisa golpeaba mi rostro y me hacía sentir un poco más relajado. Apoyé mi brazo en la ventana y sobre este mi cara, veía pasar las casas, los carros y las personas de forma rápida y por un momento el parecido con un video musical me hizo soltar una ligera risa.
Así fue el trayecto hasta llegar a mi casa, poco a poco el carro disminuyo de velocidad hasta parar en la frontera. Todos nos bajamos y vi que Andreas estaba sentado en la puerta de enfrente, mi cara se volvió una de confusión.
—¿Qué mierda haces aquí? — Gracias Tom, también me lo pregunto. — Solo te pedí que llamaras a Georg porque ya había perdido mi llamada por derecho, nada más.
—Tommy no me trates así, yo solo me preocupo por ti. — Abrazo por el cuello a Tom.
Vi de reojo a Georg y su cara era de desconcierto, miedo o ¿asco? No entiendo porque mira así a Andreas. Regreso la mirada y lo veo con más detenimiento, analizo como se ve, el color de su cabello. Mi cara se contrae en una mueca de desagrado, ahora te entiendo Geo. Andreas es rubio natural, ahora es pelinegro; él nuca se pinta las uñas, ahora las tiene de color negro.
Parece un poco, pero esos pequeños detalles hacen la diferencia.
—Quítate Andreas, tengo hambre y quiero comer. — Dice Tom mientras lo empuja lejos de él.
Entra a la casa ignorando los quejidos de su ¿Amigo?, detrás de él, voy yo. A penas entro a la casa busco las escaleras y comienzo a subirlas lo más rápido que puedo, pero me detengo por una voz que viene desde la sala.
—Bill, prepara algo para comer. — Cierro mis manos en puños, cierro los ojos con una expresión de dolor.
Bajo de regreso para la cocina y desde ahí le hablo.
—¿Qué vas a querer para comer?
—Lo que tu hayas desayunado.
Como todo había sido guardado tuve que volver a sacar todo, en el tazón mezclé todos los ingredientes y comencé a batir bien para que no quedarán grumos. Cuando de repente la puerta de la cocina suena.
Como era Georg no le di importancia. Conversamos mientras cocinaba la masa en la sartén y el ambiente era bueno. Entonces escuchamos como el celular de Tom sonaba, Geo y yo nos miramos a los ojos, muriendo de ganas de saber con quien estaba hablando.
Cuando termine de hacer los panqueques llame a Tom al comedor, sin embargo, él solo me dijo que llevara todo a la sala y eso hice.
Con la ayuda de Georg llevé todo a la sala de mesa y lo puse en la mesa de centro que de milagro aun teníamos en buenas condiciones.
—¿Algo más? — Rezaba porque no quisiera nada más.
—Quédate. — Lo odio. — Siéntate a mi lado. — Que hijo de puta.
La mirada de Andy lo era todo, jodidamente raro, quería comerme con la mirada y yo solo quiero que Tom termine para ir a mi cuarto, mientras estaba con el celular revisando instagram. Y cuando pensé que no se podía poner peor, Georg decidió abrir la boca.
—¿Cuánto falta para su cumpleaños? — Nadie respondía. — ¿Harán algo? — Yo mire a Tom en busca de una respuesta.
—No, no haré nada en especial. — Respondí rápidamente.
—¿Y tú Tom? — Tom solo negó y siguió comiendo.
—¡Cumplir años es motivo de celebración! — Prácticamente grito Andreas. — ¿Quién no quiere un día en el que seas el centro de atención?
—Aún falta mucho , ¿De que sirve… — Intento responder Tom, pero fue interrumpido.
¡Ya sé!, hagamos una fiesta. Yo lo organizaré todo. — Andreas comenzó a parlotear sin parar.
El ceño de Tom se frunció y la cara de molestia era más que obvio, yo me sentí muy pequeño y asustado. Solo subí las piernas y me hice bolita siendo preventivo en la reacción de Tom.
—Cállate. — Dijo Tom, Andreas no hizo caso.
Georg solo se sentó a mi lado, no parecía preocuparse en lo más mínimo por Andreas y eso es lo que me desconcertaba de toda esta escenita.
No comprendo porque Tom reacciona así. No tiene fundamento, cada que siente una mínima molestia se transforma en un ser irracional que no piensa en las consecuencias de sus actos ni como afectara esto a los de su alrededor.
Primero lanzó su tasa en dirección de Andreas, la cual paso rozando su cara y ahora estaba jalando el pelo de Andy y sus gritos se hacían cada vez más severos, más duros y aterradores.
¿Qué podría haber hecho?
Nada. Esa es la respuesta, no podría haber ayudado en nada , y bueno, tampoco es que fuera necesario.
Tom tenía echo a Andy un manojo de muchas cosas. Se mostraba asustado, el poco maquillaje que tenía se había corrido y pedía que Tom parara. Sin embargo, yo lo note claramente en sus ojos, llenos de satisfacción y extasiados con el dolor que debía provocar esos jaloneos.
Era, por menos, bizarro de ver. En un solo instante toda la pena que sentía por Andreas desapareció, mi rostro de preocupación se volvió en una sonrisa de desconcierto y hasta cierto punto de gracia. Ahora podía entender mejor el comportamiento y el cambio en su aspecto.
El brutal beso que se daban en el sillón solo me daba la razón de todo lo que había formulado en mi mente hace unos segundos atrás.
De pronto una mano tapo mis ojos y solo escuchaba los jadeos y leves gemidos que soltaba «Andy».
—No pienso dejar que veas esto. — Reprocho Geo. — Nos vamos a mi casa.
Cogiendo solo mi celular y él solo sus llaves nos salimos. Primero salió Geo por la puerta principal, cuando estaba a punto de salir, miré de reojo hacia la sala y fue imposible no notar la mirada de Tom en mí.
Le respondí con un moviendo ligero de la cabeza, de lado a lado, denotando negación y una mirada de asco.
Al salir cerré la puerta y entre al auto de Georg. — Debo tener algo en mi closet que te quede. — Fue lo ultimo que dijo antes de arrancar en dirección a su casa.
Continúa…
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