Fic TWC de Sxgar_V1rus

Capítulo 2

GTA, The last of us, Beyond the Souls y Call of Dutty.

Serían lo que me acompañarían durante toda la noche junto con un poco de snacks y bebidas. Podría ser un viernes perfecto si no fuera por la música a alto volumen, los gritos, risas y el olor a sustancias de dudosa procedencia. Quizás no me sentiría tan hastiado si pudiera salir y disfrutar de la fiesta que se da en la casa en la que yo vivo, sin embargo, estoy acá, encerrado como perro.

Tom directamente me obliga a quedarme en la habitación.

Detesta cuando no sabe donde estoy o que es lo que estoy haciendo. Entiendo que puede ser visto como un gusto de tener control sobre mi o cuidarme.

De todas formas no sé de qué le sirve esa manía si de todas formas no me defiende de sus «amigos» y deja a los demás en el limbo sobre como nos relacionamos. Bueno, nadie más que nosotros, Georg y nuestra mamá saben que compartimos cierto lazo de familiaridad. Sin embargo, todo el mundo sabe que vivimos bajo el mismo techo y no estoy seguro cual creen que es la relación que tenemos. Supongo que entre menos sepan será mejor para los dos.

Que puedo decir, me gustaría que solo se quedaran en insultos despectivos o burlas, pero no, nada nunca puede ser como yo quiero. Además de todas sus amables palabras solían hacerme bromas en la escuela y hasta en mi casa, que casi siempre se trata de ponerme el pie para que caiga o esconderme la ropa cuando me baño. Y también casi siempre eran ideas de Andy, un sujeto que perdía el culo por mi hermano y haría lo que fuera por tener su atención.

Llegado a un punto de la noche me dieron ganas de hacer pipí, rayos, no es una buena idea dejar mi cuarto. Pero tampoco es que pueda aguantarme toda la noche, mordí mi labio con ansiedad y me arme de valor para salir al baño que se encontraba a unos pocos metros cerca de mi cuarto. El problema era que sí o sí debía pasar por enfrente del cuarto de Tom.

Claramente sé que no está ahí, eso no quita la situación de la tarde.

Sigilosamente abrí la puerta y por un pequeño espacio verifiqué si había cerca, una vez asegurado decidí salir y caminar rápido al baño. Tenía que apurarme si no quería que mi cuarto fuera invadido por alguien que tuviera mucha calentura y no se aguantara hasta ir a otro lugar.

Otra razón para quedarme siempre en mi habitación es que es aprueba de adolescentes hormonales, no les puedo contar la cantidad de veces en las que encontré a gente besándose de forma asquerosa o metiéndose la mano.

¿Y saben por qué? Porque cuando me refiero a gente me refiero a Tom con algún chico o chica.

Te dirás, porque no me voy cada que hace una fiesta si es que a Gus y sus padres no les molesta que duerma ahí. También tiene una respuesta fácil, una vez cuando pensé que sería lo mejor no estar en casa, me fui a la casa de Gustav a pasar la noche ahí, a la mañana siguiente regrese y cuando entre a mi cuarto vi que la cama estaba toda desordenada y había una sustancia blanca y muy espesa.

Tú y yo sabemos que era, me dieron arcadas y puse a lavar las sábanas. No podía ponerle seguro a la habitación mientras estuviera afuera porque no tengo las lleves de la puerta, solo tengo llaves de la puerta principal.

Cuando termine de orinar me lave y regrese corriendo a mi habitación y de un portazo cerré la puerta, no me importaba mucho que sonara de todos modos la música de abajo cubriría el sonido. Me recosté en la cama boca arriba e intenté relajarme un poco, pensé que de todos modos todos estaban muy entretenidos ahí abajo como para interesarse en mí.

Le pequeña tranquilidad que había generado se fue al carajo cuando escuche la puerta sonar, ¿Me había olvidado de poner el cerrojo?

Rápidamente me puse de pie, sentí que todo lo que había comido desde el almuerzo sería prontamente expulsado a través de mi boca. ¿Acaso me olvide de ponerle el seguro?

No… No me acuerdo. Él único que entraría sin tocas sería Tom.

¿Por qué entra así? Sabe que estoy solo en el cuarto, no baje en ningún momento.

Mierda, Mierda, Mierda. ¿Qué hago?

—Pero… nunca vienes… — Cuando por fin la puerta se abrió por completo me llene de un agradable sentimiento al ver que era Georg.

—¿Qué onda, Billa? — Dijo mientras se sentaba en la cama.

—Bien, bien. Como siempre, Geo — Dije tratando de esconder el hecho de que casi me da un paro. — ¿Cómo van las cosas ahí abajo?

—Bah, con decirte que tienes mucha suerte de estar acá ya te digo mucho. ¾ Lo mire con una mirada confundida.

—¿Que dices?, abajo debe estar increíble. — Lo mire buscando alguna señal que me diga que era broma lo que decía. — Sí claro. Seguramente ver bailar a las chicas y disfrutar de la noche es algo muy aburrido. — Ironice al ver que lo decía en serio.

—Deja de ser divertido cuando la gente está tirada en el suelo o a nada de darnos un verdadero show pornográfico. — Mi cara hizo una mueca de asco.

Georg se ató el pelo en una cola baja bastante desordenada y tomo el mando.

—¿GTA? ¿Acaso tienes edad para eso?

—¿Y se puede saber con qué derecho me reclamas a mí?

—Cállate, recuerda que yo tengo diecinueve. O sea que soy mayor que tú y te puedo reclamar todo lo que se me cante la gana. — Explote en risas.

—Verdad, repetiste por burro. — Ironicé.

Es algo que tampoco se comenta mucho, pero Georg es el mayor de su curso, porque ha repetido dos años. Nadie le dice nada porque solo los profesores lo saben y además es una institución básica. La ley dice que tú última oportunidad es hasta los diecinueve para terminar la educación básica y este año es su última oportunidad.

—¡Ah! Ese fue un golpe bajo. — Fingió dolor mientras se tocaba dramáticamente el pecho.

—¿Quieres jugar conmigo? Ya me aburrí de estar solo. — Deseaba con todas mis fuerzas que dijera que sí.

—Vale, sí. — A la aceptación tomé el otro mando y lo prendí para jugar juntos.

Entonces el ambiente se llenó de risas, gritos e insultos.

—Por la puta madre. — Había vuelo a fallar en la misión o bueno, se murió. — Juego de mierda.

—Geo, el juego no tiene la culpa de que tú seas alto manco. — La mirada cargada de odio de Georg me quemaba y solo me reía a carcajadas.

—Con que manco, ¿Eh? — Georg se abalanzo sobre mí y comenzó hacerme cosquillas por todo el cuerpo. — ¿Aún crees que soy manco?

Putas cosquillas, son mi debilidad.

Mis risas eran comparadas a los chillidos de un puerco, por eso no me gustaba reír, me daba mucha pena que me escucharan. Pero con Georg me sentía en confianza y ya no me molestaba tanto.

—No… ¡No! BASTA. — Grité entre risas, podía sentir mi abdomen doler y sentía que me explotaría en cualquier momento.

—Vamos Billy, solo tienes que decir «Lo siento mucho, no eres manco. Lord Georg».

—¡JAMÁS! — Grité — Ni en tus mejores sueños lo haré.

—Entonces no parare… — Geo no pudo terminar, la puerta se abrió y alguien había entrado.

—¿Qué pasa aquí?

Georg recupero la compostura y se sentó como si nada, no se miraba tenso. Por el contrario, se notaba muy relajado en la presencia de quien haya entrado.

Mientras tanto yo seguía echado en la cama, con la respiración agitada intentando recuperar la respiración. Y

Era Tom. Geo, al ser su mejor amigo siguió como si nada, más bien lo saludo.

—¡HEY! Tom, amigo. ¿Cómo van las cosas abajo?

Me había sentado en la cama y de forma automática mis labios fueron a parar entre mis dientes, siendo mordidos y maltratados. En mi mente seguía una y otra vez lo que había pasado en la cocina y ,al menos por hoy, no podría estar tranquilo a su lado.

—¿Qué haces aquí? — La mirada que tenía era de aburrimiento, que luego paso a una de curiosidad.

—Nada en especial, pensé que Bill estaría muy solo y decidí acompañarlo. — Tom alzó una ceja. — Y bueno, me quedé porque estaba jugando.

Su mirada se posó en mí. — No es ningún niño pequeño como para andar acompañándolo.

Automáticamente baje la mirada a mis manos, tiene razón tengo trece, perfectamente puedo estar solo. A modo de autocastigo comencé a perforar mis manos con mis uñas. El silencio se extendió unos segundos más y de pronto escuche como los pasos de Tom se dirigían a donde yo estaba.

Me quede pasmado, quieto en mi sitio y expectante en lo que Tom podría hacer. Geo miraba probablemente tan confundido como yo.

Entonces Tom extendió sus brazos y puso sus manos debajo de mis axilas y me levanto suave, algo muy impropio de él. Yo preferí mantener la boca cerrada y aceptar todo lo que quisiera hacer conmigo.

—Tom…— Soltó Georg muy confuso.

Él solo lo miró con una mirada burlona. Aún cargándome se sentó primero en la cama y después me puso sobre él, me sentó sobre sus piernas. Podía sentir su pecho en mi espalda, los escalofríos recorrieron toda mi espalda. Me quede lo más quieto posible y completamente extrañado, entonces Geo pregunto lo que también me preguntaba.

—¿Qué se supone que haces?

—Nada, solo me estoy sentando con ustedes. — Hablo con esa obviedad sarcástica — Estaban jugando, sigan.

—Y… ¿La fiesta?

—La fiesta me la puede pelar, más tarde correré a todos. — De improvisto pasó sus brazos por mi cintura. — Ya me cansaron, todos son unos hijos de perra muy molestos.

Podía sentir como es que me acercaba cada vez más a su cuerpo, podía decir que era bastante cálido y su pecho era duro, asumo que es por todo el ejercicio que hace.

Tom me tenía bien sujeto y cada vez me apretaba más, haciendo imposible un escape (tampoco es que pensara en escapar), me paso el mando y yo seguí jugando junto con Georg.

Sin que Geo se diera cuenta, Tom metió sus manos por debajo de mi camiseta de pijama, sus manos acariciaban mi abdomen y mi cintura. No es necesariamente molesto, pero si que me agarro de sorpresa , sus manos estaban algo cálidas y contrastaban con la frialdad de mi cuerpo.

Sabía que Georg nos veía de reojo, principalmente porque este comportamiento no es tanto de él o más bien no solía hacerlo en frente de otros. Es de hacerlo muy rara vez y solo cuando nos encontramos solos.

Cada tanto nos intercambiamos los mandos estando largo rato jugando los tres. ¿Por qué no podíamos estar así siempre?

Siempre digo que con Georg es con quien más cómodo me siento y sí tenemos cierta cercanía entre los dos. Pero no éramos unidos, para nada, solo nos tratábamos como buenos amigos. No me quejo, pero es claro que muchas cosas no le puedo decir, casi casi le digo lo justo y necesario. Y al mismo ritmo va el tema de Gustav, el no debía saber lo que pasaba en vida todos los días. Porque se podría asustar y podría huir o bien podrían caer consecuencias que no merece solo por juntarse conmigo.

Ocasionalmente deseo tener a alguien con quien estar en paz y poder contarle todo lo que me pasa, lo que siento y pienso.

Ocasionalmente deseo no estar solo.

Por alguna razón las caricias de Tom, los sonidos de su corazón, su olor y su calor me relajan. No podía evitar sentir sueño y rozaba la sensación de seguridad.

Qué les digo, no lo odio, mejor dicho, no puedo odiarlo.

El sentimiento que tengo con Tom es complicado, desde el día del accidente, habían días en los que era más ameno a su lado. Claro que no estaba todo el día pegado a mi, pero cuando nos cruzábamos en la casa me miraba o cuando hacía algo por él de vez en cuando me agradecía. No necesito decir lo bien que me hacía sentir.

Sin embargo, otros días era insoportable. Siempre irritado atento a mi más mínimo error para arremeter conmigo, incluso si no hacía nada lo hacía. No me golpeaba como a los demás chicos… Lo hace con un poco más de suavidad (dentro de lo que cabe), como si fuera una chica.

Sinceramente puedo decir que mide su fuerza según quien esté en su delante. Pero el pensar que me ve como una mujer me hace sentir algo… humillado.

Me confunde como me trata, ¿Cómo se supone que me sienta cuando un día es lindo y al otro es horrible conmigo? Quizás por eso soy muy complaciente con Tom, porque quiero que siempre me trate de forma agradable.

Y… me quede dormido en el pecho del que se supone es mi ¿Hermano?

Cuando desperté era temprano, el cielo era muy claro. Ya todo estaba en obvio silencio y al bajar desde las gradas pude ver que todo estaba limpio y perfectamente ordenado. Algo que firmemente agradezco es el poder que tiene Tom para mandar a todos, no importaba que tan borracho podías estar o que estabas haciendo, si Tom decía que se terminaba la fiesta y que debían limpiar. Todos lo hacían sin chistar. Claro, a menos que no te de miedo enfrentarte a los bestiales golpes que daba Tom. Además, no es como si el mismo Tom no se encargara de destruir toda la casa él solito.

Camine a la cocina y tome un vaso con agua, por mi mente no paraba de pasar la extraña noche que tuve que pasar.

¿Por qué Tom me abrazo?, ¿Por qué decidió dejar la fiesta?, ¿Cómo supo que alguien había ido a mi cuarto?

Eran tantas las preguntas en mi cabeza que no me percate de esos pasos pesados, para nada sigilosos que se dirigían a la cocina. Tampoco noté cuando alguien se puso atrás mío y no fue hasta que vi dos brazos apoyándose en la mesada de la cocina, encarcelándome, que supe que no estaba solo. Quizás no debí darle la espalda a la entrada.

Gire y quedamos cara a cara, el miraba para abajo… justo como ayer… Ya podía sentir la agitación; me sentía ansioso a niveles enfermos. Dios mío, ayuda. ¿Qué hice para merecer esto?

—¿Quieres algo para comer? — Moví mi mirada a otro lugar, usando esta excusa para escapar. — Yo puedo hacerte algo…

Intente moverme lejos de él, pero fue en vano porque. Cogió mi muñeca con fuerza y tiro de ella, llevándome a rastras a su cuarto.

—Tom… no tienes que hacer esto. — Decía mientras trataba de soltarme de su agarre. — No me hagas algo… por favor — Se me salió en tono bajito una súplica.

Nada más llegando a su cuarto me estampo contra la pared y me acorralo en esta, lo que hizo que soltara un gemido de dolor, cerré los ojos fuertemente esperando lo que sea que estuviera planeando hacer conmigo. Mi sorpresa fue grande cuando ni un solo golpe llego, solo se escucharon pequeños sonidos, sentía como su cuerpo soltaba pequeñas convulsiones. Caí en cuenta que se estaba riendo.

—Oh… Mi pequeño Billy. — Con su mano acarició una de mis mejillas, se acercó a mi cara. — ¿No te había dicho que nadie podía entrar a tu habitación? — Susurró.

Lo sabía, y mierda, lo sabía muy bien.

—Me decepciona un poco que me hayas desobedecido, Billy. — Entonces la mano que acariciaba mi rostro comenzó a apretar mi cara. — Pero te lo dejare pasar porque tan solo se trató de Georg.

Más no podía hacer o decir, él nunca olvidaba. Nunca era piadoso y se ponía peor si es que yo iba de regalo en el tema.

—Yo… — Quería llorar, mis ojos empezaron a ponerse llorosos.

—¿Tuviste la culpa? — Pregunto socarrón. — ¿Cómo es que consiguió la llave?

—No lo sé. Él no entró usando la llave. — Respondí

—No me mientas Billy — Amenazo y apretó más fuerte mi cara, solo soltaba lágrimas de miedo.

—Te lo prometo, de verdad que solo tú la tienes. — Solté un sollozo. — Yo… creo que fue mi culpa. — Con el dorso de mi mano limpie algunas de mis lágrimas. — Cuando salí al baño y regrese, me olvidé de ponerle seguro a la puerta…

—No te creo.

—Es…es la verdad. — Se me Salió un quejido. — Te lo prometo… Tommy…

Cerré los ojos y mordí mi labio inferior fuertemente, sin querer lo había llamado así. Pensé que este sería mi fin, pero no hizo nada. Soltó mi cara y pasó mechones de mi cabello por detrás de mi oreja. Incluso me pareció escuchar un casi inaudible «esta bien».

Volví abrir los ojos y mi mirada se topó con la suya. Pensé que estaría lleno de ira o algo parecido. Sin embargo, su mirada no me comunicaba nada de eso, tenia una mirada rara.

No sabría ponerle un nombre o decir exactamente que es lo que expresaba.

De pronto caí en el hechizo de su mirada, esos ojos almendrados, color café que te llaman desesperadamente. De pronto, solo éramos él y yo en el mundo, nada más existía y tampoco importaba.

La proximidad de nuestros cuerpos se hacía cada vez más cercanos, no podía despegar mi mirada de la suya y el no podía despegar su mirada de la mía, estábamos encerrados en una burbuja en la que nadie más que nosotros podíamos estar. Cuando menos me di cuenta yo ya estaba apoyando mi cabeza en su hombro, aspirando el olor que desprendía. No podía evitar soltar alguna que otra lagrimilla que mojaba el hombro de su camiseta, debido a las amenazas anteriores.

Pero después de esa mirada, se sentía algo diferente. Tom me pego complemente a él, decidí pensar que ya nada malo pasaría, intente convencerme. Me abrazó a él y yo intente corresponder, pero no podía completar el abrazo

Por más que quisiera, no podía evitar sentirme inseguro en medio de todo esto, así que tampoco hice mucho cuando apoyo su mentón en mi cabeza y de vez en cuando olía mi cabeza y por un buen rato estuvo así, hasta que sonó su celular. Antes de contestarlo, beso mi frente y solo después de eso me soltó y se fue del cuarto. Sin dudarlo mucho corrí al baño

Primero abrí la llave de la bañera y luego levante la tapa del inodoro y trate de dejar todo salir mediante el vomito. Toda esta experiencia había resultado en revoltijo en mi estomago que me llamaba a vomitar, aún así nada salió.

Continúa…

Gracias por leer. No te vayas sin comentar 😉

por admin

Traductora del fandom

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