

Fic TWC de Sxgar_V1rus
Capítulo 11
Como ya saben, yo tengo serios problemas para dormir, por algunas semanas duermo pocas horas o de por sí no duermo. Cuando mi cuerpo ya no soporta el cansancio por otras semanas me duermo fácil y profundo, según mis cálculos estoy en los últimos días de no dormir.
Hoy fue uno de esos días en los que no había dormido para nada y Gus se levantó especialmente temprano.
Entonces, por obviedad, le llame y nos pusimos a chismosear.
«¿Qué tal te fue?». Me senté en el suelo, sobre la alfombra al lado de mi cama y apoyando mi espalda en la cama.
«¿Mi sincera opinión?»
«Claro, para algo pregunto»
«Ya,ya» Solté carcajadas. «Me fue como la mierda, espero no regresar nunca jamás»
«¿Cómo, por?» Se notaba el interés en saber detalles, como todo chismoso. «Bueno, para empezar, Dijo que se quería tener más amigos, debía cambiar mi forma de vestir y probablemente dejar de maquillarme. Y luego, después de esa recomendación de mierda, quería que le hablará de lo que pasó con todo y detalles.»
«¡JA!, ¿Bibi, seguro que fuiste donde un profesional?»
«Pff… Ni yo sé Gus» Mire por la ventana, hace rato ya había amanecido y en sí ya deberíamos estar alistándonos para ir a clase.
«Oye, pero tu puedes elegir con quien eres ir»
«¿De verdad? No sabía»
«Pues sí, porque es un servicio. Es como elegir con que doctor quieres ir a revisarte» A menos que Tom haga problemas con Jost, dudo que me haga caso.
«Hablaré con mi mamá cuando regrese de viaje»
«¿Y si también lo hablas con tu hermano?» ¿QUÉ?
Como sabe que tengo un hermano, no recuerdo habértelo dicho. Es más, juraba tenerlo bien escondido, ¿Cuándo se lo dije?
«¿Cómo sabes que tengo un hermano»
«El día que nos conocimos me lo dijiste, es tu información básica. Además tu mamá casi no suele estar, pero a alguien le avisas que no llegaras y a alguien le pides permiso, dudo que llames a tu mamá cuando no esta. Así que por default, tu hermano esta en casa y a él le avisas ese tipo de cosas»
Me dejo sin palabras, seco, sin nada. Y yo pensaba que para Gus era algo súper mega secreto y me sentía mal por andar escondiendo algo, supuestamente.
«Al punto Bibi. Deben de hablarlo no esta bien lo que hizo»
«Sí, tienes razón» Suspire, sabe que tengo un hermano. Pero no estoy muy seguro que pueda hablar de cosas así con Tom. «Como sea, ya me voy a alistar. Suerte con Ria»
«Si Dios quiere Bibi, Bye»
Y se corto la llamada. Eso fue de locos, si lo veo de forma positiva capaz esta es señal para una buen día. Revisé mi celular en busca de inspiración para el desayuno, estuve bastante rato y nada se me hacía apetecible y ya había preparado todas mis opciones básicas.
¿Así se sentirán las amas de casa? ¿Sin espiración para cocinar? Pobrecitas.
Estaba perdiendo tiempo, no estaba preparando el desayuno y tampoco había decidido que ponerme el día de hoy… ¿Qué iba a hacer de desayuno hoy?… Algo que le guste también a Tom…
Uhmmm… Sí. No creo que a Tom le importe tomar leche con café y galletas.
Abrí mi closet de par en par, pase mi vista por sobre varias prendas y no sabía que usar. A la mierda, no tengo ganas de decidir.
Me pondré un buzo negro, zapatillas blancas (no tan blancas) y una camiseta blanca algo ancha. Alce mi pelo en un moño desordenado, sin maquillaje ¿A quién le importa? No es como si alguien se fijara en como me veo todos los días.
Baje con todas mis cosas, coloque el agua a calentar y me lancé al sillón a perder el tiempo hasta escuchar la tetera. Hoy de verdad no tenía ganas de hacer nada de nada, probablemente sea porque ya se acaba esas semanas de no dormir.
Antes, no solía comer con regularidad y sumando la falta de sueño, habían muchas veces en las que estuve al borde del desmayo. Él que se dio cuenta de mi situación fue Georg, esa es la razón por la que constantemente pregunta por mis comidas.
Si te lo preguntas, no. Mamá nunca se entero o lo notó y según Georg, Tom se preocupo por mi.
¿Debería creerle?
Tengo que avisarle a Tom cada que salgo y a donde voy, no importa si es en persona o mediante un mensaje. Debe de saberlo, ¿Eso demuestra preocupación?
A ver… presta atención a lo que hago, creo. Desde hace años no intento conversar con él a profundidad, podría intentarlo, pero no sé por donde debería empezar. Sin embargo no estoy seguro de que tanto le importaría a Tom escucharme hablar sobre estas cosas. Entonces, no sabría decir si le importa lo que haga.
Más bien, ¿Hay forma de saber si a alguien le importas y se preocupa por ti?
Ya estaba sacando las tazas de los gabinetes, sacaba el café , leche, azúcar y demás cosas para comer. Una vez con todo lo necesario afuera, lo llevo al comedor y, luego, comienzo a preparar el café para Tom.
Al menos puedo celebrar las constantes conversaciones que ahora tengo con él, hablamos más y de más cosas superfluas.
—Estás desarreglado. — Di un pequeño salto del susto, no lo había escuchado bajar las gradas.
—¿Ah?
—¿Qué pasó? Hoy estas desarreglado. — Me miraba de arriba abajo.
—Hoy amanecí cansado, no tengo muchas ganas de existir hoy. — Comenté. — No sabía que te fijaras en esas cosas.
Uy, se me escapo. Tape mi boca y me gire a verlo rápidamente, necesitaba ver su reacción para saber si se había enojado, temía que se enojara.
Para mi suerte no esta enojado, mucho menos le había molestado el comentario. En su lugar se reía soltando pequeñas carcajadas mientras, que a su ves, movía su cabeza de lado a lado.
Ok, se estaba burlando de mi. Se estaba burlando de mi cara de pánico, suspiré profundo y continúe preparando y tasa de leche, después, me senté en la mesa al frente de Tom.
Comíamos en silencio, mirando nuestros celulares, respectivamente. A pesar de no estar entablando una conversación me sentía cálido.
Lo que me lleva al impulso de que querer intentar tener una conversación o contarle como me siento con más profundidad, además de lo obvio y de aquello que se ve a simple vista.
De vez en cuando desviaba la mirada a su sitio, a él.
Otra vez sin vez sin camiseta, solo con pantalones de pijama ¿Qué acaso no sabe ponerse uno? Ah y otra cosa ¿No irá a clase?, ¿Por qué sigue en pijama?
Me desesperaba y me ponía inquieto, ya llevaba muchos días sir asistir y creo que falto a la semana de evaluaciones, o sea que no se presento a ningún examen. Me acompañaba y entraba al edificio, pero no entraba como tal a las lecciones y se quedaba vagueando por los pasillos o por el patio. A este paso reprobaría todo el año y repetiría.
—¿Me quieres decir algo?
—¿Puedo?
—Por algo te pregunto, Billy.
—¿Hoy sí entrarás a clase? — Cuestioné. — Es que siempre te veo caminado por ahí a la hora de las lecciones y bueno…
—Te preocupas porque repruebe alguna materia.
Asentí con la cabeza con timidez. — Sí, algo así.
—Billy, yo sé que en el cole no te va bien. — Dejo de mirar su celular y con sus ojos perforó los míos. — A diferencia tuya yo no soy tan tonto y las clases no es problema para mí.
—Ah… Bueno. — Fue lo que solté, quería decir más, quería reclamar. Pero me mordí la lengua.
Y el maldito volvió a reírse.
Entonces la duda saltó. — Oye, Tom. ¿Puedo preguntarte algo? — Me respondió con un «Uhmm» y continué. — ¿Cómo te diste cuenta?
—¿Qué cosa? — Sus ojos llenos de confusión me miraron.
—Ya sabes… De todo… Como me visto casi siempre. — Comenzaba a parecerme una pregunta estúpida y ya me arrepentía de haberla hecho.
—Billy, ¿Cómo no hacerlo? — Ironizo. — En esta casa solo somos tú y yo todos los días, todo el día. No necesariamente de toda la vida, pero crecimos juntos.
Reí de forma pequeña. — Tienes razón.
Después de desayunar, lave los platos de forma rápida y subí al baño junto con Tom para lavarnos los dientes. Luego, cogimos las mochilas y salimos de la casa. Durante todo el camino, caminamos en silencio, cada uno con sus audífonos, hasta llegar al colegio.
Normalmente, al llegar, entramos por el pasillo principal y nos separamos, pero esta vez, Tom me acompaño por el mismo camino. Preferí no decir nada e imaginar que quizás su clase estaría por donde es la mía. Sin embargo, me acompañó hasta la puerta.
No es raro, es rarísimo. Todos en mi clase me miraban fijamente, con una intensidad brutal, como si sus miradas gritaran «¡CUÉNTAME!». El ambiente era aterrador.
«¿Y si me salto la clase?», pensé.
Pero no, no podía faltar una vez mas; si lo hacía, reprobaría. No tenía opción, debía quedarme y tomar la clase.
—Ten buen día. — Me despedí y entre en la clase, se despidió con un «uhum».
Me mentalicé que hoy sería un día difícil en especial, ¿Por qué cada que digo que será un buen día, pasa algo y ya deja de ser un buen día?
Caminé hasta el final y me senté en una de las carpetas de al fondo. Dejé mi bolso en el suelo, junto a mi silla y saqué mi celular. Me sumergí en las redes a modo de evitación para cualquier intento de comunicación con mis compañeros
Por mi mente solo pasaba «Muchas gracias Tom, por joderla y de paso, terminar de destruir las cenizas que eran mis posibilidades de socializar», pensaba con resignación. O sea, sí, agradezco tu compañía, sin embargo, lo que hiciste no era para nada necesario.
Luego, al rato, toco el timbre y el profesor llego. Durante la toma de lista escuchaba susurros y sentía, aún, sus miradas como si esperaran que diera una explicación pública para todos. Cuando termino la lista, guarde mi celular y recogí la mochila.
En el trayecto varios intentaron acercarse a mi, pero los esquivaba, es obvio que no siempre podré esquivarlos, tampoco es que merezcan una explicación.
No son mis amigos, ni nada mío.
Para nadie es secreto que me relaciono de alguna u otra forma, aún así, nunca nos habían visto así de cerca. Llegados al gimnasio, me obligue a confiar en el destino que nadie se metería en mis cosas, me cambié por el uniforme y salí al campo rápidamente.
Mi tortura no haría más que aumentar cuando vi que todos comenzaban a correr alrededor de la cancha, falto tanto a deportes que ya ni sé qué es lo que se debe de hacer. Mi mejor conclusión es solo dejarme llevar por la corriente.
Que sí esto o lo otro, yo ya estaba cansado y no aguantaba más. El profesor siempre me regañaba por no correr o moverme, ni siquiera hacía un verdadero esfuerzo; sin embargo, ya tenía una nota más al registro con eso me conformaba.
Nunca entendí el punto de esta clase y capaz nunca lo haré.
Para el final de la clase me sentía destrozado y me faltaba la respiración. Por todos los medios traté de no sudar porque lo odio. A pesar de todos mis intentos sude como un desgraciado.
Deseaba bañarme en paz, así que esperé a que mis demás compañeros lo hicieran y yo me tiré en el suelo del gimnasio, lo más loco de todo, es que ayudaba a refrescarme. Más al rato entre a las taquillas a sacar mis cosas y luego pasé a la ducha.
Como no estaba en casa me apuré, no podía quitarme el cansancio de encima y estaba considerando saltarme la clase que venía, de todos modos era lengua y en si ya iba tarde. Decidiera lo que decidiera ya nada cambiaría los hechos.
Continúa…
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