1: Así lo cuenta Tom

Notas: Esta historia es la continuación de «La canción que nunca diré 1». Debes leerla, para tener una idea clara de lo que pasa aquí. Esta temporada está dividida en partes. La parte I se titula: Melancholic paradise

MELANCHOLIC TIME (cerca de mayo de 2011)

Este es un tiempo melancólico, pero juntos vamos a estar bien. Hey, vamos a ir con una sonrisa hasta el final.

Fic TWC. Temporada 2. Parte I

1: Así lo cuenta Tom

Después de que Bill dijo esas palabras, mi cabeza parecía a punto de explotar: sus pensamientos se confundían con los míos en una mezcla de culpa, dolor y rabia. ¿Cómo me lo había podido ocultar por tanto tiempo? ¿Cómo había bloqueado nuestra conexión en todo lo referente a ese tema? ¡Maldito sea, yo soy tan transparente para él!, ¡puede leerme tan fácilmente!

—Sabía que te iba a herir y por eso lo oculté; Tomi, bebé… —intentó acariciarme la mejilla.

—¡No me toques! —me aparté de él, disgustado—. ¡Eres un cabrón mentiroso! ¡¿Así que solo la habías besado?! Eso me dijiste: “La besé por jugar, estaba borracho”.

—Lo siento; de veras lo siento; pero ella no significó nada para mí; solo fue… sexo sin alma, rabia porque no estabas allí…

—¡¿Y crees que eso te justifica?! —le grité en la cara—. Si no significó nada para ti, es peor; porque arriesgaste lo nuestro por algo sin importancia… ¡maldito egoísta! Quisiera golpearte en esa cara falsa tuya…

—Hazlo —él me enfrentó, sin pestañear, solo respirando pesadamente—, sé que me lo merezco.

—Sí lo mereces… ¡pero no voy a hacerlo! —dije mientras me alejaba de él hacia el armario. ¿Por qué había escogido justamente ese momento para confesar la verdad, después de hacerme el amor con tanta ternura, y hacer que mi cuerpo lo desee tanto a pesar de que mi mente me diga que debería odiarlo ahora mismo? No quiero mirarlo, porque él solo lleva sus bóxers (como yo) y tal vez pueda flaquear al recordarlo dentro de mí, llenándome, haciéndome volar de placer… ¡ughh, ahora lo imagino con ella…!, ¿sería igual?, ¿es que puede ser tan… falso?

—No, Tom —¡vaya, me había leído fácilmente otra vez—! Con ella fue sexo duro, rápido y casi inconsciente. Tomi… —supe que se acercaba a abrazar mi espalda, así que me volteé mientras empezaba a ponerme los jeans y una playera cualquiera.

—No me vas a manipular más, Bill. ¡Se acabó! ¡Me voy!

—¡¿Qué?! —sus ojos se desorbitaron—. ¡No puedes…! —parecía que le faltara el aire—. ¡No puedes hacer eso, Tom! ¡Si me dejas, me muero!

—¡Pues muérete! —le solté, rabioso, y a mi pesar corrió una lágrima por mi rostro que traté de secarme rápidamente.

Así habían empezado nuestras peores peleas, las que terminaban con nosotros pegándonos con cualquier cosa hasta dejarnos amoratados; pero ya no peleábamos así, no desde la última vez cuando Bill me pegó de patadas en el piso y yo… no me defendí. Es que lo amo demasiado para… ¡argh, ¡¿cómo llegué a esto, a estar tan dominado por mis sentimientos hacia él que he perdido hasta mi amor propio?! Y luego de ese día Bill lloró, mi Bill que casi nunca llora, pidiendo perdón, jurándome que nunca más me lastimaría, de ningún modo. ¡Y mira ahora—! ¡Mentiroso, mentiroso, mentiroso! ¡Asqueroso traidor! —tenía que salir de ahí, porque no quería que él me siguiera viendo llorar—, ¡me has lastimado más que si me hubieras molido a golpes!

—Perdóname, por favor —quiso abrazarme de nuevo y yo lo aparté de un empujón.

—¡Suéltame! ¡Me da asco que me toques!

Él retrocedió, se dejó caer sin fuerzas sobre la cama, y algo en mí quería ir allí y consolarlo; pero me contuve. Tomé mis cosas y las llaves del auto y salí casi corriendo. No sé si él me seguía o no, pero no saldría afuera aún en bóxers como estaba, así que yo tenía ventaja.

Me senté en el auto, prendí el motor y empecé a rodar las calles sin saber adónde ir, con tantos recuerdos agolpándose en mi mente. ¡Pensar que cuando fui a su encuentro en Los Ángeles para celebrar nuestro cumpleaños, tres días después de que él… estuviera con esa mujer, todo había sido épico, uno de los mejores momentos de nuestra vida, y él había preparado todo para nuestra simbólica boda en Las Vegas. Desde entonces vivimos en un sueño romántico y yo creía que Bill era el mejor esposo que alguien podría desear, ¡que tenía tanta suerte de que fuera solo mío! Lo sabía desde el inicio, que él me iba a herir algún día, pero no confié en mis instintos. Eso era lo que me estaba matando, que pasé casi un año engañado, manipulado por él, que nunca me amó como dice. ¡No, Bill, no me amas como yo a ti porque yo no deseo a ninguna otra persona! ¡Solo a ti, Bill! Y tú me hiciste esto; tú me convertiste en lo que soy ahora: un hombre dependiente de tu afecto, de tu protección, de tu cuerpo, que es mi mayor placer. Tú me sedujiste cuando yo intentaba no caer ante ti, me obligaste a aceptar lo que sentía por ti a pesar de que todo en mí decía que estaba mal, me hiciste romper todas las reglas, y… ¿para qué?, ¿todo fue en vano?

Las lágrimas caían de mis ojos sin poderlas parar, y empecé a ver borrosa la carretera. Si seguía así, podía tener un accidente y… ¿morir? Quizá eso sería preferible a este dolor que me estaba carcomiendo por dentro. ¡Bill, te odio! Detuve el auto a un lado de la carretera y lloré sin contenerme, casi gritando. ¡Ah, Bill, te amo… te amo tanto!

A la primera vez que sonó mi celular y vi su nombre en la pantalla, simplemente lo apagué.

Continúa…

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por ladyaradia

Escritora del Fandom

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