
Fic TWC de Ladyaradia
17. In your shadow (I can shine) En tu sombra (puedo brillar)
Odio mi vida. No puedo quedarme sentado ni un solo día más. He estado aquí esperando por algo para vivir y morir. Vamos a correr y escondernos. (…)
Tom le sonrió a la chica a su lado, y ella prácticamente estalló en carcajadas.
—Ah, vamos, Tom; tampoco soy tan desagradable, podrías disfrutar un poquito más esto. Claro, si tu hermano no te llamara cada 5 minutos.
—¡No me ha llamado tanto! Lo que pasa es que Bill me conoce; sabe que no me gusta que me den órdenes y que esto me sienta mal. Lo siento, es cierto que eres una chica muy simpática, pero no puedo dejar de pensar en que no me dejaron otra opción que salir contigo; no fue algo que escogí yo, ¿entiendes? Eso es lo que me molesta.
Por supuesto que Tom no le contaría a ella que eso no era todo lo que lo tenía incómodo. Había sido bastante fácil cenar y charlar con Chantelle en el restaurant “La vela”, justo en el puerto de Hamburgo, y tomar unos tragos conversados entre risas en el bar del hotel “East”, pero le había costado mostrar su antigua pose de player, hacer como que disfrutaba darle a esa chica rubia y curvilínea besos lujuriosos en el cuello y los labios.
Ella parecía más a gusto con la situación, evidentemente; aquello era buena publicidad y la oportunidad de ser envidiada por millones de mujeres en el mundo por tener tan cerca así al tan renombrado “dios del sexo” Tom Kaulitz. Pero para él era una tortura que solo había aceptado porque sabía le debía al management el buen arreglo en que había terminado todo su lío con las stalkers y el golpe que le había dado a Perrine: incluso habían logrado una orden de restricción contra las acosadoras y, lo mejor, se había librado de un expediente judicial con el acuerdo económico que acordaran; en fin, que les debía esa pequeña deuda: salir con una cantante norteamericana que trabajaba también con Cherry Tree Records, una de las compañías con las que grababan y que se ocupaba de sus asuntos en América.
Tom se resistió todo lo posible, pero hasta el propio Bill creía que necesitaba suavizar su imagen con las mujeres después de ser percibido como un golpeador malhumorado. Por eso había paparazzi apostados en dondequiera que llevaba a la chica, puestos sobre aviso por el propio management de Tokio Hotel.
Y allí estaba, en la habitación de ella del Suite Hotel Hamburg City. Acababa de colgarle a Bill, de su enésima llamada y sabía que él también estaba torturado, porque a través de su conexión percibía que Tom se sentía fatal con todo eso, y porque, a pesar de que sabía que todo era ficticio, no podía evitar los celos al pensar que esa chica podía intentar sobrepasarse con Tom, intentar tomar ventaja de su privilegiada posición.
Eran pasadas las tres de la madrugada, y Tom realmente extrañaba estar a esas horas besando a la única persona que encendía sus pasiones, dejarse acunar en sus brazos y pedirle que le hiciera el amor para olvidar toda la vergüenza y el hastío de esa larga noche.
—Si solo pensaras que somos dos personas tratando de hacerse amigos y pasar un buen rato, podrías sonreír con más deseos, tal vez –dijo ella poniéndose algo más seria.
—Tienes razón, lo siento –esta vez él la miró con más simpatía: la verdad es que ella no tenía la culpa.
Un par de horas de conversación después, algunas bromas de los dos, y ningún intento de propasarse por parte de la rubia, otra llamada de Bill resonó en la habitación de la chica: “Es suficiente, Tom; llevas dos horas ahí con ella, en su habitación. Sal de ahí ahora”.
—¿Crees que ya es suficiente? ¡Entonces ya puedo irme! —Tom se paró, alegre; Chantelle lo miró algo dolida.
—¡Por Dios! Parece que te hubiera tenido secuestrado; realmente estás lastimando mi ego.
—Disculpa, Chantelle —él volvió a sentirse mal por su comportamiento con ella—; podemos ser amigos… y conversar cuando nos encontremos alguna vez; me encantará. No te sientas ofendida, ¿sí?
—Descuida, descuida –ella movió sus manos haciéndole un gesto de que no tenía de qué preocuparse; luego le dio un beso en la mejilla y lo acompañó a la puerta de la habitación—. Eres un lindo chico, un chico dulce, no como todas piensan que eres.
—Gracias, creo —dijo él antes de salir de una vez y apresurarse hacia su Audi; tenía prisa por llegar a la casa que compartía con su gemelo, podía presentir la angustia de Bill. Y sí, Bill estaba angustiado por abrazarlo de una vez, por alejarlo de todo aquello que pudiera hacerle daño. Y así lo hizo, cuando Tom se abalanzó sobre él en el salón y rompió a llorar.
—Dime qué pasó, Tomi. ¿Qué te hizo ella?
—Nada, la chica es… —sollozó— hasta simpática.
—¿Simpática? Es una zorrita calentona cualquiera.
—No, Billy, en serio; no es su culpa. Pero me sentí… un objeto, me sentí como una marioneta de la cual otros halaban los hilos. ¡No me gusta esa sensación! Y no me gusta tener que besar a alguien que no seas tú; ¡te deseo solo a ti, Billy! ¡Fue muy difícil!
—Ya lo sé, mi amor.
—Tú tampoco lo harías, ¿verdad? Nunca buscarás a alguien más, porque no lo podría soportar —Tom parecía en ese momento un niño pequeño, asustado.
—Ah, ya pasó. Nunca más dejaremos que nadie te imponga cosas así, te lo juro.
—¡No contestaste, Bill!
—¿Qué?
—Júrame que nunca buscarás a alguien más; que no me traicionarás jamás, Bill, porque si lo hicieras me matarías.
—Si quieres que lo jure… ¡te lo juro! Tú eres mi amor, y nadie nunca me arrancará de tu lado.
—Así está mejor. Ahora… no te separes de mí ni un segundo, y vámonos a nuestra habitación —se secó las lágrimas de un tirón y le sonrió a Bill.
—Vamos; voy a consentirte, mi ángel, que te lo mereces.
Unas horas después, Bill miraba a Tom dormir acomodado sobre él, en una posición que delataba su necesidad del otro, su exagerada inseguridad, preguntándose por qué venía actuando así. Si bien era cierto que Tom nunca había sido muy independiente ni seguro, mucho menos con respecto a su gemelo, tampoco nunca había sido tan evidente, sin ningún escudo ante él, tan indefenso.
Quizá todo tenía que ver con esas malditas stalkers, que lo habían dejado emocionalmente vulnerable —le acarició la cabeza suavemente, sintiéndose también él aún más protector de lo que normalmente solía ser—, o con el problema de autoestima que sabía Tom aún no superaba; pero no le gustaba sentirlo así, ni a qué caminos les podría llevar todo eso si no le encontraban una solución. Poco a poco, el sueño lo venció también, y se durmió mientras abrazaba más fuertemente a Tom contra su cuerpo.
Despertaron con una pesadilla conjunta, una variación de aquella que tenían de pequeños en que una bruja mataba a sus padres y luego les perseguía para matarlos también. Ahora pudieron ver el rostro de la bruja: ¡tenía la cara de Jörg!, y los muertos eran Gordon y Charlotte. Tom gritaba: “!Nooo! ¿Quién nos protegerá ahora?”. Bill y él se apretaban uno contra el otro en un abrazo: “Yo te protejo, Tomi”. Sollozaba y lloraba Tom, ya sentado en la cama; Bill también se limpió unas lágrimas y puso la barbilla en el hombro de su gemelo.
—Yo te protejo, Tomi.
—Billy, ¿papá nos hizo algo? No puedo recordar, pero tengo un sentimiento muy raro…
—Tampoco puedo recordar, pero… sé que no quería tenerlo cerca, ni que estuviera cerca de ti, pero tú… querías tanto ser como él, que me aguantaba por ti.
—Mamá debe saber. Tenemos que preguntarle…
—Está bien.
&
Estaban sentados frente a Charlotte, muy juntos, en el sofá. Ella los había escuchado contar sus temores y preguntarle qué sabía. Era hora de decirles.
—Mis niños, yo… no quería torturarlos con eso; preferí solo sacarlos de allí, mantenerlos lo más lejos posible de él hasta que pudieran cuidarse solos.
—Dinos qué pasó —pidió Tom—. Necesito saber —apretó la mano de Bill y ella cambió la vista.
—Ustedes ya habían empezado la escuela hacía poco y Tom lloraba mucho, estaba cada vez más aferrado a ti, Billy, y yo quería entender qué pasaba, algo me decía que debía estar atenta. Tú seguías mucho a tu papá, siempre quisiste ser como él cuando eras pequeñito, pero Bill no. Un día lo encontré golpeándote el rostro como si fueras un hombre, Bill estaba tirado en el piso medio desmayado y tú gritabas que debías estar con él, y Jörg te golpeaba mientras gritaba “No serás un marica como tu hermano. Te enseñaré como sea lo que es ser un hombre” —Tom se sentía cada vez más ansioso, y Bill resoplaba de furia.
—No sabíamos siquiera qué era ser marica, ¿qué pretendía él…? —dejó salir Bill.
—Lo sé, Billy, él era un idiota y lo sigue siendo; por eso no los quiero cerca de él.
—No sé por qué no lo recordamos. No creo que eso sea todo; algo en mí me dice que hay más —soltó Tom, nervioso.
—Eso es todo lo que yo vi, Tomi; pero me bastó para meterme en el medio y recibir los golpes de él que iban para ti. Le grité que nunca más tocara a mis hijos, y él respondió que haría lo que quisiera en su casa. Recogí lo que pude y nos fuimos de allí. A ambos les puse compresas frías en los golpes mientras viajábamos. Ya en casa de la abuela, ambos compartieron habitación. Cuando ordené todo y me calmé, fui a verles para consolarles y arroparlos, pero los hallé abrazados uno junto al otro, y Billy decía: “Tranquilo, yo te protejo, Tomi”. Creí mejor dejarlos así, consolándose uno al otro, y nunca más hablamos de lo que pasó.
Una vez más, Tom se apretó a Bill, dejando salir sus lágrimas, Una vez más, Bill, que temblaba un poco, soportaba la indignación sin llorar, porque debía ser la roca de Tom.
—Creo que debiste indagar más… —Bill sentía que habían estado desamparados.
—Intenté llevarlos a terapia y se burlaron del psicólogo. No supe qué más hacer.
—Está bien, mamá —intervino Tom, más repuesto—. Gracias por decirnos —fue hasta ella y le besó la frente.
Cuando ya estaban en el auto, Tom le mostró a Bill un mensaje de Jörg que les pedía visitarlo, ya que no se veían hacía tiempo.
—Le contesto: “No va a suceder. Tenemos problemas. Tenemos que lidiar con nuestro pasado”—fue diciendo mientras escribía.
—No lo veremos más. No si yo puedo evitarlo.
—No quiero verlo. Sé que me hizo mucho daño, que nos hizo mucho daño, aunque ahora no podamos recordar cuánto.
F I N
Este es el final de la temporada 1, la obra ha sido editada por la misma autora y tendrá nuevos datos que han sido agregados en la siguiente temporada, que puedes encontrar «aquí». Gracias por la visita y no te vayas sin dejar tu amor en los comentarios.
