3 It’s Billie Bitch 1

Administración: Hemos llegado a la temporada 3 de esta saga, te invitamos a continuar disfrutando de la obra 😉

Fic de WifesKaulitz. Temporada III

Capítulo 1

Habían pasado exactamente cuatro meses desde que no veía a mis amigos, padres e incluso empezaba a extrañar a la mismísima Charlotte. Sam había venido alrededor de tres veces en todo este tiempo a visitarme junto con Anneth para saber como estábamos. Yo le hacía creer que todo marchaba bien pero no era así.

Tom se encargó todos los días en su maldita estadía conmigo de hacerme la vida imposible. Cada que trataba de hablar discutíamos y terminaba escapando; pero volviendo al siguiente día.

Me echaba la culpa de arruinarle la vida cuando en realidad le expliqué tantas veces que ni yo mismo sabía sobre este plan pero no me creía.

Le ofrecí volver a nuestra ciudad que no quedaba tan lejos en autobus pero ni así accedia, solo me alzaba los hombros como un niño pequeño mal educado.

Mas bien parecía que no quería irse cada que le mencionaba eso…

Ahora mismo me encontraba en la que era mi habitación de pequeño; tenía ropa adecuada para el ambiente en el que estábamos (gracias a mi hermana). Para Tom, Gustav le había preparado una maleta con la ropa suficiente para que no pasara mal aquí.

Eran las once de la mañana según el reloj que estaba colgado en la pared. Me había dado una ducha y elegí por ponerme ropa abrigada porque estaba haciendo demasiado frío.

— Buenos días. Huele muy rico. — saludé a la señora de servicio mientras me sentaba en la mesa.

— Joven Bill. — saludó de vuelta, me sorprendí mucho al ver a la persona que estaba en frente mio comiendo en silencio.

— Buenos días, Bill. — saludó Tom aun sin mirarme, la señora María colocó el desayuno para mi en la mesa para sentarse a mi lado. Le había agarrado mucho cariño porque me apoyaba cada que Tom le agarraba el ataque de ira.

— Está de buen humor. — susurró Mari solo para mi.

— Hola Tom. — saludé de vuelta con un tono de asombro ~ era la primera vez que me hablaba sin pelear ~ y con una sonrisa mientras empezaba a comer.

— La persona encargada de las caballerizas vendrá a las doce, dijo que su padre ya trabajaba aquí, que sería todo un honor hacerse cargo y que usted lo conoce muy bien.

— ¿Yo? — pregunté mirando a Mari con las cejas arqueadas.

— Sí. — se puso de pie y miró por la ventana. — De hecho ya debería estar aquí.

— Tal vez se le hizo tarde.

— Voy a ver a la puerta. — desapareció del comedor, terminé de desayunar y me levanté a la par de Tom para colocar los platos en el fregadero. Podía sentir que me miraba por el rabillo del ojo.

— ¿Pasa algo? — pregunté mirándole yo pero de frente. Giró lentamente para verme también.

Joder.

Había olvidado lo deseable y sexy que se veía su perforación cada que deslizaba su lengua remojando sus labios.

Tuve mi primer orgasmo visual.

— Sí, me gustaría hablar contigo cuando tengas tiempo.

— Perfecto, yo te buscaré entonces.

— Bill.

— ¿Hmm? — me quedé quieto cuando vi su intención de acercarse a mi pero no lo hizo al oir los pasos de Mari junto con alguien más, rodee los ojos medio molesto.

Que linda era a veces.

— Aquí está el chico. — voltee a ver a la persona que estaba a su detrás, reconocí su rostro de inmediato y sin más ambos corrimos dramáticamente a abrazarnos. — Con permiso. — asentí muy feliz al separarme de mi mejor amigo de la infancia. Joel era el hijo de el capataz de confianza de mi madre y creció casi junto conmigo y obviamente Sam.

— Cuando el ahijado de María comentó que buscaban a alguien que se hiciera cargo por un tiempo de los caballos en la hacienda «La bonita» no me lo podía creer.

— ¿Por qué? — caminé junto con él hasta sentarnos en el sofá. Tom nos siguió en silencio mientras nos miraba.

— Es que tus padres no han venido por un buen tiempo y ya pensamos que no seguirían más.

— Oh, pero yo estaré aquí por un tiempo a si que… — coloqué mi mano en su pierna en forma de confianza.

— Por poco y no te conozco, estás muy cambiado. Te ves como una niña. — me sonrió con mucha dulzura y me besó la frente.

— No es para tanto. — miré a Tom, su rostro era de pocos amigos y no pude evitar reirme con ganas. Me levanté junto con el de ojos zarcos para estar frente a Tom. — Joel te presento a Tom, mi…

— Novio. — interrumpió poniéndose de pie y acercándose a nosotros. — Mucho gusto. — le extendió su mano. Joel la tomó con las cejas arqueadas y una sonrisa de confusión.

— Yo soy Joel, su amigo de la infancia.

Tom seguía mirando a Joel a los ojos y viceversa sin dejar de estrechar su mano, di un manotazo en las manos de ambos haciendo que las separaran de inmediato.

Los celos de Tom podía sentirlos y jugaría un poquito con ellos.

— Eh, Tom no es mi novio.

— No entiendo. — dijo mi contrario mirándome. — ¿Son o no son?

— No somos, Joel.

— Es cierto, no somos novios. — todos nos quedamos en silencio.

Ay.

No funcionó lo que quería.

— Somos esposos. — me atraganté a mas no poder con mis propias babas. Tom y Joel se acercaron a mi para ayudarme pero solo me jalaban de un lado a otro lastimandome los brazos.

Cuando se me pasó, me zafé del agarre de ambos y volví a hablar.

— Tampoco esposos.

— Eso no dice el par de anillos que están en tus dedos. — levanté mi mano para mirar los anillos, brillaban como el sol ante mis ojos. Eran sagrados porque nunca me iba a quitar.

— Oh, bueno. — sonrió despreocupado. — ¿Tengo el trabajo?

— Estarás a prueba primero… ya sabes, para saber si eres bueno. — habló Tom por mi, estaba de acuerdo en ello pero era yo quién debía decidir.

Joel asintió feliz.

— Muchas gracias, prometo hacerlo bien. — asentí mientras lo miraba alejarse en dirección a las caballerizas. Miré a mi supuesto esposo fingiendo molestia pero todo ello se perdió cuando Tom se tiró a mis labios para besarme.

Bien podía caer nuevamente en sus brazos o bien podía resistirme a ellos.

A si que me resistí.

Solo un poquito.

— ¿Esa es tu forma de hablar conmigo, Tom? — le dí un empujón suave para que me diera mi espacio, le di la espalda y sentí sus manos en mi cintura.

— Si quieres podemos hablar de la manera que solo nuestros cuerpos lo saben.

Uh.

Me excité.

Continúa…

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por WifesKaulitz

Escritora del Fandom

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