Administración: Esta serie es muy popular. Nos orgullece tenerla en nuestros archivos. Disfruten del trabajo de la autora y no olviden dejar un comentario.

Fic TOLL de WifesKaulitz
Capítulo 1
Siempre que llegaba de la escuela subía hecho flash a mi habitación para escribir en mi diario personal como iba mi día a día, era un cuadernillo negro como el resto de mis cosas, ropa, zapatos y cama. Tenía un estilo tan único que me hacía sentir como una estrella del rock y me emocionaba demasiado pero quería experimentar algo más profundo.
Querido diario:
Hoy en la universidad amé el estilo que tenía mi mejor amigo Geo, había ido con una falda acampanada, unas medias mallas de red, una camisa que le llegaba más arriba del ombligo y su cabello suelto en ondas. A el no le da vergüenza vestirse como una mujer y es algo que admiro demasiado.
Cerré el diario y me eché en mi cama abrazando ese cuadernillo que tenía ahora entre mis manos, una idea se me cruzó por la mente y no la dejaría pasar a si que sin más corrí hasta la habitación de Sam (mi hermana adoptiva) y me colé en ella hasta llegar a su closet bien organizado, agarré una mini falda de cuero, una blusa de un escote descarado y salí corriendo de ahí hasta volver a mi habitación asegurandome de ponerle seguro.
Me desvestí en un abrir y cerrar de ojos, me coloqué aquella blusa color rosa y después la mini falda y me miré al espejo.
Me veía perfecto, mis largas y delgadas piernas se veían muy bien. Me giré para ver como me quedaba de atrás y wow, vaya que definitivamente empezaría a comprar ropa de mujer.
— ¡Bill! — oí gritar a Sam al otro lado de la puerta tratando de abrirla. — Te estamos esperando para comer, apresurate por favor.
— ¡Ahora voy!. — respondí sin dejar de mirarme al espejo.
Si algo sabía bien era que el rosado no iba conmigo, a si que desde el día de mañana iría de compras con Geo para que me ayudara a buscar ropa obviamente negra para empezar a vestirme como él. Terminé de sacarme la ropa para ponerme de vuelta la mía y bajar hasta donde se encontraban mis padres.
— Hola ma. — salude dandole un beso en la mejilla luego me acerqué a Gordon para repetir el mismo acto y me senté a su lado.
— ¿Cómo te fue hoy, cariño? — preguntó mi mamá poniendo el plato de sopa en la mesa.
— Muy bien, he sido el primero en acabar la tarea de filosofía.
— ¿Filosofía? ¡Eso es demasiado complicado! Hablar de esos putos filósofos me ponen los nervios de punta.
— Sam, por favor ten más cuidado.
— Oh, sí Sam. Recuerda que a papá le molesta que hables malas palabras en la mesa. — me burlé de mi hermana.
— Lo mismo aplica contigo, Bill.
— Pero no he dicho ni una mala palabra.
— Por el momento. — miré a Sam con una mala cara.
— ¿Podemos empezar a comer, por favor?
Y en un absoluto silencio empezamos a comer de la exquisita comida que preparaba mi mamá, era una sopa de verduras y sabía que esto era obra de Sam. A ella le encantaban las verduras y a mi me daban igual, comida es comida.
Mi mirada se posó en ella, era una chica de 23 años, tenía unos ojos color café casi negros, era más bajita que yo, de buen cuerpo, cabello castaño oscuro en pocas palabras la mujer perfecta a la vista de cualquier hombre.
Sam había sido adoptada por mis padres antes de casarse con el unico objetivo de reemplazar ese dolor de haber perdido uno de sus hijos. No entendí bien la historia sobre ese suceso ya que no le daba mucha importancia aunque me carcomía la duda porque cada vez que le pedía que me hable de ello me dejaba solo y con la palabra en la boca.
Joder, con lo mucho que ansiaba un hermano para hacer cosas de… hermanos.
No le hago de menos a Sam porque siempre ha estado conmigo en momentos tan agradables y ha sacado la cara por mi en diferentes situaciones.
Al terminar agradecí por los alimentos y me levanté para lavar el plato y volver a mi habitación, estaba seguro de que mañana iba a ser un gran día y empezaría de cero con un nuevo look.
A la mañana siguiente me levanté a las 6 a.m. como de costumbre, me di una ducha al rededor de 15 minutos y luego salí, elegí un pantalón negro con cierres, una correa de cuero con una hebilla de una calavera, mis botas nuevas que me compré hace unos días y una camisa negra con un logo de una guitarra en llamas; obviamente no podía faltar el maquillaje en mi rostro.
Me veía muy guapo.
Bajé a la sala y ahí estaba Sam esperandome para irnos, yo no desayunaba para ir a la escuela porque ahí siempre nos formabamos y recibiamos el desayuno.
— Amo como te ves, Bill.
— Gracias Sam, tu no te quedas atrás.
Ella vestía un pantalon jean ancho, una camisa de cuello de tortuga y sus zapatos de tacón, estudiaba en la misma escuela que yo pero me llevaba dos años más.
Llegamos a la escuela y ahí estaba mi mejor amigo esperandome, me despedí de Sam y corrí hasta él para saludarlo.
— Hasta que al fin llegas.
— Disculpa, Sam siempre tarda cuando viene con tacones a la escuela. — bromeé haciendo reir a mi amigo, nos adentramos hasta llegar a formar la fila para poder recibir el desayuno.
— ¿Sabías que hoy ingresaron dos tipos nuevos a la escuela? — negué con la cabeza mirandolo. — ¡Son muy guapos!
— ¿Y quienes son? — pregunté con curiosidad.
— No los he visto solo se que uno de ellos se llama Tom y el otro es un rubiecito de nombre Gustavo.
— ¿Tom? ¿Gustav? — pregunté cruzandome de brazos. — Seguro son como esos niños nerds, tu entiendes…
— Cuando los veamos lo sabremos.
Asentí y cuando estuvimos cerca, un tipo casi de mi tamaño y uno mas bajito se metieron delante de mi empujandome casi haciendome caer por meterse a coger el desayuno.
— ¡Oye! — le grité molesto. — ¡Ponte a la fila! — este se giró mirandome timidamente, nunca lo había visto en la escuela a si que supuse que eran los chicos nuevos.
— Lo siento, es mi culpa.
Continúa…
Gracias por leer. Te invitamos a comentar 🙂