4 It’s Billie Bitch 1

Administración: Esta es la 4 y última temporada de esta increíble serie. Obviamente no tendrá sentido si no lees las temporadas anteriores, así que te invito a encontrarlas «aquí»

Fic de WifesKaulitz. Temporada IV

Capítulo 1

Apenas llegué, Sam y la morena corrieron a abrazarme de manera asfixiante y yo también lo hice. Casi un año sin verlas me hizo poner sentimental que lloré con ganas.

— Te extrañé mucho, flaco desnutrido. — Sam me besaba el rostro por todas partes en el rostro, ahorita no me importaba porque yo también la extrañaba con demasía.

— Ya me tienen para rato. — sonreí de lado luego de apartarme de ella y limpiar las lagrimas que caían. — Y no solo a mí…

— A Kaulitz ya le he aguantado lo suficiente. — bromeó. — ¿Donde está? Quiero saludarlo también.

Suspiré con dureza mientras me cruzaba de brazos, miré para otro lado que no sea Sam y parpadeé reiteradas veces para ahuyentar las lagrimas que querían salir.

— ¿Bill?

— Eh, no hablo de Tom. — dije luego de un silencio.

— ¿Entonces?

— ¿Acaso ustedes dos se..?

— ¡No! — me apresuré a decir con una sonrisa. — No lo digas porque no va a pasar… yo hablo de mis hijos. — mordí mi labio inferior. Subí al avión para tomar ambas meseras de mano y bajarlos con cuidado. Sam y Anneth pegaron un grito ensordecedor que hizo despertar a los niños.

— ¡Dios mío, Bill! — gritó la monera mientras sujetaba a la niña. — Que linda, que linda, ¡que lindaaaaaaaaaaa!

— ¡Se parece mucho a Tom, dios! ¡En sus cejas, la nariz, los labios! ¡AAGHHH!

¿Será porque son los hijos de Tom?
Buah.

— ¿Nos vamos? — ellas asintieron en medio de una felicidad terrible, me llevaron hasta donde estaba el auto con el chofer esperándome. Metieron todas las maletas y cosas necesarias para poder ir a casa, mi casa…

Recordaba muy poco Alemania y probablemente me haya olvidado de muchas cosas pero jamás a mi gente, a ellos siempre les llevaba en mi mente.

Joder.

— ¿Cómo se llaman tus hijos, Bill?

— No sé, no hemos pensado con Tom aún.

— Es un tema que hay que discutir cuando Kaulitz venga, pero de una vez te digo, Bill. Mi novia y yo queremos ser madrinas, ¿oiste? ¡Me vale una mierda si Kaulitz está de acuerdo o no!

— Sam, por favor. Deja de gritar, los asustas mucho. — yo reí, nunca me imaginé estar en estas situaciones. Peor ver a Sam tan emocionada con los mellizos.

— Perdón. — acariciaba la mejilla del niño con una sonrisa imborrable. — Anneth, también quiero tener un hijo contigo.

La morena rodó los ojos y siguió acariciando a la bebé. Al llegar a casa me instalé primero yo, luego vería lo necesario para las cosas de los niños en una habitación cercana a la mía para cuando esten un poco más grandes pero por el momento les compraría una cunita para los dos.

Necesitaba ropa, pañales, un cochecito para ambos, leche, biberones, prácticamente todo.

Eso le encargaría a Sam porque tiene buenos gustos y se que no me fallaría con lo que necesito, también le haría una llamada a Tom para avisarle que ya llegué. Su móvil repicaba pero no contestaba, me mandaba al buzon…

¿Cómo no quiere que desconfíe de él si se pone en ese plan?

Yo no le iba a aguantar ni una porque voy a pensar primero en mi y el bienestar de mis hijos, él no va a venir a estar faltándome el respeto haciendo basuras.

No se me quita de la cabeza que tiene a otra a parte de mí y…

— Cariño, ¿cómo llegaste?

— ¿Por qué no contestas rápido, Tom? ¿Qué mierda haces?

— Estoy en una reunión, no podía atenderte. — oí como suspiró con fuerza, medio raro y cuestionable. — ¿Cómo llegaste? — volvió a preguntar.

— Bien…

— Me alegro, ¿y los niños?

— También.

— Genial, me encanta saberlo, te dejo. Voy a seguir. — colgó la llamada, respiré con fuerza mientras me tiraba a la cama a mirar el techo. La acariciaba recordando las veces en las que Tom y yo hicimos cosas, nos dijimos cosas lindas… me daba un jodido sentimiento que me quería poner a llorar.

&

Horas más tarde como a las diez de la noche mientras compartia con mis amigos y mimaban a los bebés me llegó un mensaje anónimo a mi banca de mensajes.

No lo abrí porque suelen ser las operadoras para ofrecerme sus servicios que no me interesan y las escucho nada más porque no sé como decirles que no.

Seguí conversando con Georg y de lo bien que ha ido su relación con Gustav hasta que entró una llamada de ese mismo número. Estresado hice callar a todos para poder atender.

— ¿Hola?

— ¿Hablo con Bill Trümper? ¿El esposo de Tom Kaulitz?

— Sí, soy yo… — fruncí el ceño de manera exagerada. — ¿Sucede algo con Tom?

— Eh… te saluda una compañera de trabajo, en pocas te habla su secretaria y me gustaría que pudieramos vernos aquí. El tema es de urgencia.

— ¿Puedes hablar por aquí?

— Mhmm, no. En el mensaje le dejé lo que quería decir y espero que puedas venir mañana. — colgó dejándome con las manos temblorosas, un tic nervioso en el ojo y con la presión baja.

— ¿Estás bien? — preguntó Georg a mi lado. Tenía puesto los ojos de mis amigos en mí. Negué con la cabeza mientras abría los mensajes para ver.

“Mañana habrá una fiesta de
despedida en la empresa para el señor
Kaulitz…

Disculpame pero no me gustan las mentiras, el jefe te engaña con la señorita
Klum y si vienes los topas en roja.”

📌Ubicación.

Café Ponti a las 6 de la tarde.

&

Salí de la sala a toda prisa a encerrarme en la habitación, sentí las intensas ganas de llorar pero no me salían las lagrimas.

No podía…

No debía…

No lo merece…

¡TOM NO MERECE MIS LAGRIMAS!

— Maldición. — respiraba agitado. Le di una patada al closet con fuerza que causó un sonido feo.

Tomé una maleta pequeña, metí ropa, compré dos vuelos para esta misma noche por internet y salí a buscar a Sam, ella tenía que ir conmigo si o sí.

Joder.

— ¡Sam! — le chillé. — Tu y yo tenemos que viajar a París de una vez, ¡vamos!

— ¿Y los niños?

— Anneth, Georg… pronto vendrá la niñera, la dejan pasar y que te ayude a cuidarlos en lo que regreso. — la morena asintió al igual que mi mejor amigo, entonces mientras salía a la calle a esperar un taxi Sam ya estaba lista.

— ¿Qué pasa, Bill? Te veo pálido y no me gusta, ¿le pasó algo a Tom?

— No. — mordí mi labio con fuerza, la miré a los ojos. Las lagrimas empezaron a salir y me dejé caer al suelo débil.

— ¡Bill!

— ¡Tom me engaña, Sam!

— Joder. — ella se se inclinó hacia mi para abrazarme, me apretaba el cuerpo mientras me permitía llorar todo lo que podía en su pecho. — Billie…

— ¿¡En qué le fallé, Sam!? ¡Dime! ¡Lo único que he hecho es amarlo con todo mi corazón! — gritaba sin consuelo alguno. — ¡Agh! — quería arrastrarme, patalear, golpear todo lo que encuentre a mi paso pero sobre todo a él.

Quería golpear a Tom con lo que encuentre.

— Tranquilo, mi vida. — la voz de Sam venía llena de coraje. — Vamos a donde tienes que ir, ¿sí? No voy a dejarte solo en esto, te lo prometo.

Hizo parar un taxi para llevarnos al aeropuerto, esperábamos en silencio nuestro vuelo. Seguía llorando pero en silencio, probablemente al mirarme piensen que estoy con un resfriado si miran mi rostro.

Mierda.

«Pasajeros con destino a Paris por favor abordar el avión»

— Vamos. — seguí a Sam hasta pasar las pruebas donde revisaban el equipaje y ya luego directo al avión. — No llores, me duele verte así. Me dan ganas de llorar contigo de la impotencia porque no es justo que juegue contigo así, Bill. No se vale…

No le dije nada, preferí dormir y dormir todo lo que demore el vuelo para no sentir.

Continúa…

Gracias por leer. Te invitamos a comentar 😉

por WifesKaulitz

Escritora del Fandom

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