
Fic TOLL de WifesKaulitz
Capítulo 39
Nos habíamos quedado dormidos abrazados de cucharita, la luz del sol interrumpía mi sueño junto con las voces que se escuchaban en el pasillo acercándose a paso rápido.
— Tom. — moví el cuerpo tumbado de mi enamorado, quería darle un beso de buenos días pero no hubo tiempo, la perilla de la puerta comenzó a girar y antes de que la abriera me metí al baño.
— Tommy bebé, despierta. — abrí un poco la puerta para poder ver lo que pasaba. — ¡Tom!
— ¿¡Qué!? — le gritó somniolento, se sentó de golpe buscando algo en su cama. Su madre se cruzó de brazos molesta.
— Has traido a una chica a casa. — suspiró y comenzó a recoger mi vestido para tenderlo en cama de Tom. — Y no es una chica cualquiera.
— Que te importa mamá. — le levantó como dios le trajo al mundo sin vergüenza alguna, buscó su boxer y se lo puso. — Salte de mi habitación que me quiero alistar para irme a la escuela.
— Solo te venía a dar los buenos días porque ya nos vamos pero veo que estas de un humor de a perros.
— No me importa, últimamente me da igual si se despiden o no.
— No seas duro con tu madre, Tommy. — la señora lo miró dolida. — Es porque queremos darte lo mejor.
— Quiero a mis padres conmigo, el dinero no importa.
— Si importa ,Tom.
— ¿Qué esperas para irte? — abrió la puerta de su habitación de par en par y le volvió a gritar. — ¡Lárgate! — la señora le dió una última mirada antes de salir, mi novio cerró la puerta dando un portazo. Salí del baño con cuidado, me había envuelto con la toalla tapándome el pecho y me acerqué a él, se había tirado en la cama con los brazos abiertos.
— ¿De mí si te vas a dejar decir los buenos días? — me subí encima de él, colocó sus manos en mi cintura y se sentó; me dió un beso en la mejilla asintiendo. — Entonces buenos días.
— Hola Billie, ¿cómo estás? — rodee su cuello con mis brazos y lo besé.
— Estoy bien, ¿cómo estás tú?
— Muy feliz porque dormí contigo.
Sonreí antes de responderle: — Duermes como un osito, Tom.
— Seré lo que mi novio me diga.
— A ver… — me puse pensativo y le respondí. — Sé un pony.
— ¡El pony eres tú porque te puedo montar y tú te dejas! — comenzó a reírse por lo bajo y lo miré serio. — Es broma guapo.
— Tienes que llevarme a mi casa para alistarme también. — me bajé de su cuerpo y me puse de pie jalando su mano. — Ven, hay que meternos a la ducha para que cuando llegue solo me cambie de ropa.
&
Al llegar a mi casa la encontramos vacía porque mis padres y Sam habían salido a su rutina diaria, yo subí a mi habitación para ponerme algo sencillo y salir como volvimos a la escuela. Mi novio y yo entramos tomados de la mano sin importar quien nos mirara, en el camino cruzamos con Gustav y se llevó a mi novio diciendo «me lo prestas», me reí al ver a Tom alejarse de mi con carita de perro bebé. Me acerqué a mi grupo de amigos y me senté a su lado sonriente.
— Todos hablan de lo que pasó anoche. — los oí decir cuando llegué.
— Hola chicos. — saludé antes de sentarme.
— ¿Cómo te fue anoche? — extendí mi mano y les mostré mi nuevo anillo.
— ¿Tienes idea de la millonada que cuesta ese anillo? — Sandy tomó mi mano y miraba la baratija encantada.
— ¿De dónde lo sacaste?
— Hmm… por ahí…
— ¡Ya pues Bill!
— Me lo dió mi novio. — dije finalmente, me miraron con una sonrisa satisfecha y Erik… Erik solo agachó la cabeza triste.
— ¡Felicidades! — chilló Georg a mi lado abrazándome. — ¡Al fin!
— Eso amerita una celebración en mi casa.
— ¡No! — le gritamos todos a Anneth al mismo tiempo.
— Osh pero que humor. — se tiró en el césped mirando al cielo. — ¡Lo dije por el castaño no sabe que es lo que son las fiestas en mi casa!
— ¿Te refieres al cuarteto que hicieron Sam, Milena, Sandy y tú? — me burlé.
— Mejor me voy. — Milena jaló nerviosa el brazo de JC y se lo llevó casi corriendo
— Yo no sé nada. — Sandy se hizo la desentendida. Anneth y Sam ni se mosquearon porque no pareció agarrarle de nuevas.
— Entre Anneth y yo ya es normal terminar así. — miré a Sam sorprendido por su confesión y me reí.
— ¿Tan intensas son las fiestas en tu casa? — preguntó Georg acostándose junto a la morena que asintió despreocupada. — En mis tiempos de putería me hubiera gustado ir, ahora no puedo porque tengo novio.
— ¿Y quién dice que no puedes tener una noche de chicas con nosotras?
— Pobre Geo. — puse mi brazo en su hombro. — Esas mujeres son peligrosas, no te recomiendo.
— ¡Me veo aún más tentado! — chilló haciendonos reir a todos, me di cuenta como Erik tomaba sus cosas y se iba rápidamente. Me levanté para seguirlo y hablar con él.
— Erik. — lo llamé haciendo que deje de caminar, me paré frente a él para acariciarle la mejilla. — Gracias por todo… sin ti mi relación con Tom nunca hubiera podido ser.
— Era mi trabajo y llegó a su fin.
— No es cierto, Erik.
— ¿Por qué?
— Porque te cogí. — le sonreí tranquilo. Estaba consciente de que nunca lo hice pero se volvió un hobbie molestarle con eso. — Y porque tenemos una cita pendiente.
— Mierda Bill, me das miedo.
— Voy a darte tu cita, nos vemos a las nueve en el restaurante San Miguel. — le di un beso en la mejilla de despedida y me alejé.
— ¡Bill!
— ¡No me falles! — corrí nuevamente para reunirme con mis amigos. Mi novio me hizo un ademán con la mano a lo lejos y le devolví con un beso volado, vi como lo atrapó y se lo colocó en la entrepierna.
— Que romántico. — se burló mi hermana a mi lado, sonreí sin dejar de mirarle y el a mí. — Ahí viene.
— ¡Prepárense para una explosión de miel!
— ¡Oh, no! — mis compañeros salieron corriendo dejándome solo con Georg quien reía a carcajadas.
— Hola de nuevo, Billie.
Continúa…
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