

Fic TOLL de WifesKaulitz
Capítulo 38
— ¡Si Tom! ¡Acepto ser tu novio! — grité sin contenerme las lagrimas y echarme a sus labios para devorarlos.
— Aunque es una mala fecha para ser novios, por el cumpleaños de la Charl…
— Shhh. — le di un golpe en el hombro ocasionando que se riera escandalosamente.
— ¡Te amo Bill! — gritó a los cuatro vientos, me dió una palmeada en el trasero y corrió al auto subiendose en los asientos de la parte de atrás. Estaba actuando como un niño pequeño y eso me gustaba. Tomé la botella del whiskey junto a mis zapatillas y caminé al auto para subirme junto con él. — ¿Puedo decirte algo sin que te enojes?
— Sí, dime. — extendió su mano a la coleta que estaba hecho y la soltó dejando libre mi cabello natural.
— Diablos, que hermoso te ves. — mi novio acentó mi cabello, luego cogió un mechón del mismo poniendolo tras mi oreja y habló. — La primera vez que me cogí a Charlotte lo hice pensando en ti, se me salió tu nombre en pleno acto y…
— Mejor te hubieras hecho una paja, Tom. — me crucé de brazos fingiendo estar molesto.
— Estaba ebrio, ¡lo admito!
— Ajá.
— Mi Billie. — se acercó a mi cuerpo hasta quedar sobre mí. Deslizó su mano por la pierna que sobresalía en la abertura del vestido subiendo lentamente hasta tocar la tela de mi braga de encaje blanca.
Sí.
Traiga bragas de mujer.
Porque iba decidido a que Tom me bajara las ganas si o sí.
— ¿Puedo? — preguntó jugando con ella, asentí haciendo lo que ahora se volvió mi pasión: quitarle la bandana, la goma del cabello y soltar sus rastas. Me la jaló de un tirón, se sentó a mi lado y la olisqueó cerrando sus ojos. — Que sexy.
— Me compré muchas de varios colores. — tomé el borde de su camisa grande y se la saqué tirandola a los asientos de adelante, busqué a ciegas la cremallera de su pantalón para bajarselo, él me detuvo y lo miré arqueando una ceja.
— No, Billie. — acarició mi mejilla. — Sabes que te respeto y esto debemos hacerlo en un lugar que no sea un auto.
— ¿Es en serio? — rodee los ojos y suspiré.
— No te enojes novio mío. — entre risas se pasó al asiento del chofer, yo me bajé del auto para subirme junto a él y se colocó el cinturón de seguridad, salimos del Arcangel muy rápido. Estaba manejando sin camisa, se veía concentrado conduciendo, metiendo las marchas y acelerando su auto, pero había un problema.
Estaba excitado.
El trayecto del Arcangel a su casa se hizo corto, ni siquiera estacionó bien el auto en el garage porque ansioso me sacó y me metió a su habitación como si recién nos hubiéramos acabado de casar.
Me bajó con suavidad de sus brazos a lado de su cama, me giró para que le diera la espalda. Sus dedos se escurrieron directo a la cinta que sujetaba mi vestido para deshacer el nudo. Los labios de Tom atraparon el lóbulo de mi oreja y me mordió causando que mi piel se erice, sentí como el vestido se caía hasta mis pies. Nuevamente me giró para estar de frente y me empujó a la cama. Desabrochó el botón de su pantalón, luego se bajo la cremallera y lo termino bajando con sus boxers. Relamí mis labios al ver su masculinidad erecta, la misma que comenzó a masturbar sin dejar de mirarme los ojos, su boca se entreabrió y dejó escapar unos cuantos jadeos; me senté en el borde de su colchón e hice el intento de tocarle el pene pero me detuvo con una sonrisa.
— ¿Arriba o abajo? — preguntó sin dejar de tocarse. — No lo pienses y dilo.
— Abajo. — se tiró sobre mi cuerpo abriendo paso entre mis piernas para mayor comodidad, subió mis piernas a sus hombros. La punta de su pene la sentí mojada cuando hizo presión en mi entrada hasta meterla toda. Mi pene estaba hecho un sanduche en medio de su abdomen, la punta la tenía llena de semen que se había escapado de la pura exitación que tenía. — Ah. — sentí su lengua lamer mi pezón derecho, sus dientes me mordieron con suavidad e hice mi cabeza hacia atrás.
— ¿Te lastimé? — negué rapidamente para que no se hechara para atrás, llevaba deseando esto desde hace mucho y no me iba a echar de cabeza. — Dime si te lastimo.
Era un amor, joder.
Delicadamente movió sus caderas entrando y saliendo de mí, sus penetraciones eran profundas, algo dolorosas pero con el ritmo iban disminuyendo. Tomé mi pene en mi mano para masturbarme cerrando los ojos, disfrutando al máximo lo que su pedazo de carne hacía en mí pero yo quería más.
— Tom. — lo llamé, jalé sus rastas con suavidad hasta tener su rostro cerca del mío. — Más rápido. — susurré envuelto en gemidos.
— No quiero lastimarte. — mordió mi barbilla y luego me la besó.
— Por favor. — sabía que el también lo deseaba, salió de mi y me volteó quedandome a cuatro patas. De pura picardía apegué mi mejilla a la cama, llevé ambas manos a mis glúteos y las separé dejandole más de lo debido a la vista.
— Dios… — se hundió en mí sin delicadeza y chillé.
— ¡Ah Tom! ¡Ah… Ah…!
Arquee mi espalda de ipso facto volviéndome loco cuando se atrevió a mover sus caderas circularmente.
Esbocé una leve sonrisa al girar mi rostro y verlo, se percató de ello y me dió una estocada dolorosa y placentera para mí.
Deslizó sus manos por mi cintura al mismo tiempo que volví a tomar mi pene erecto y mover mi mano dándome autoplacer.
— Hmmm. — gruñió cerrando los ojos cuando apreté mi entrada alrededor de su miembro, sin duda tenerlo dentro de mí era una de las mejores sensaciones que experimenté en mi vida. Tenerlo desnudo detrás de mí, sus gruñidos, su respiración agitada.
— ¡Tom! ¡Oh, dios! — frunció el ceño mordiendose el labio inferior, estaba contando los números del uno al diez en susurros seguramente para no correrse.
Mi novio se inclinó hacia mí de forma que su pecho y mi espalda quedaron totalmente juntos y nuestras mejillas igual. Volví a apretar mi entrada en su miembro, se descontroló totalmente.
— Bill. — el líquido caliente de Tom salió disparado llenandome y minutos después me corrí yo manchando su cama.
Continúa…
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