
Fic TOLL de WifesKaulitz
Capítulo 35
— ¡Dios mío, Billie! — exclamó mi mamá al verme usar el vestido largo
de lentejuelas blanco que ella misma me compró esta tarde. — Pareces una princesa.
— Una princesa sin tetas, que aburrido.
— Gordon por favor. — Simone le regañó sin borrar esa sonrisa triunfante ya que se había encargado de arreglarme. Me miré al espejo, el polvo rosado que había puesto mi mamá en los ojos me hacía sentir extraño, el rubor estaba puesto en una cantidad considerable y un labial mate del mismo color de el polvo en mis ojos. Los guantes eran igual que el vestido, mi cabello estaba perfectamente planchado y recogido en una coleta. Cecy fue la encargada de ponerme la extensión de cabello simulando que era mío y me sonreí a mi mismo.
— ¿Donde está, Bill? — preguntó Sam asomandose por las escaleras divertida. Su vestido era de seda, con un gran escote atrás, unos tacones más altos que los míos y su maquillaje era natural. — ¡Oh, ahí estás! — corrió hasta mi y me abrazó. El claxón del auto de Erik nos indicó que este ya había llegado.
— Portense bien, los queremos mucho. — nos despedimos de un abrazo y salimos al auto de Erik. Lo miré de pies a cabeza, traía un smoking blanco y su moña hacía juego con las lentejuelas de mi vestido.
Todo eso fue obra de Simone para que vayamos combinados.
— Bill. — me tomó de la cintura y plantó un beso en mi mejilla, me reí por lo bajo y me hizo subir al coche junto a Sam.
— Eh, cierra la boca que casi me ahogo en tus babas.
No sé que iba a hacer con Sam.
— Ah. — se rió Erik nervioso, se colocó el cinturón de seguridad y arrancó el auto. Busqué en mi bolsa los masticables de menta que me metió mi mamá para comer uno, estaba igual de nervioso que Erik por lo que estaba a punto de pasar.
El lugar de la recepción estaba muy bonito, meseros por todos lados y un mayordomo atendiendo a los invitados hasta su mesa. Los arreglos y toda la decoración era de blanco, la música era en vivo y tocaban una melodía suave. Miré al dj y me percaté de algo raro en él, era Alejandro.
— ¿A nombre de quién? — preguntó el mayordomo buscando en su lista.
— Erik Colón.
— Sigame por aquí. — caminamos hasta la mesa más grande de diez asientos, todos nuestros compañeros ya estaban en el lugar y llegando nosotros se completó el grupo bebible.
— No veo a Bill por ningún lado. — Anneth me buscaba con la mirada entre la multitud de estudiantes que no paraban de llegar. — Que raro.
— Estoy aquí, ¿sí? — rodee los ojos y todos rieron ante mi expresión.
— Pensé que ibas a ser el único puntito negro en la mesa, a parte de Anneth claro. — la morena le dió un golpe a JC y este estalló en carcajadas.
— Hay que admitirlo en verdad pensamos que vendrías de negro.
— Pensaron mal. — les sonreí tranquilo, busqué con la mirada entre los invitados y me encontré con su mesita, estaba al fondo y desde ella se podía ver todo. Georg me dió una sonrisa y le devolví de la misma manera, recorrí un poco más, Tom estaba sentado al lado de Gustav.
No traía smoking.
Traía su tipica gorra y bandana de color blanco, una camisa grande que en la parte trasera decía «NY» en mayúsculas, unos jeans azules y zapatos blancos.
Me mordí el labio inferior de solo verlo, estaba muy precioso y seguramente olía a ese perfume que aún estaba en mi nariz.
— ¿También tengo que decirte que me estoy ahogando en tus babas, Bill? — rodee los ojos y le saqué el dedo corazón, todos rieron ante mi expresión y suspiré.
— Estás muy guapo. — Erik acarició mi mejilla, lo miré a los ojos sonriente y plantó un beso en mis labios. Las luces se apagaron indicando que la fiesta ya había comenzado.
— Recibamos con un fuerte aplauso a la cumpleañera. — todos aplaudieron menos nuestra mesa. Charlotte tenía un vestido apegado a su cuerpo color beige, en su hombro izquierdo tenía una flor y su cabello recogido en una media cola.
No negaba que se veía atractiva.
Varios meseros se acercaron a las mesas a repartir una copa, a juzgar por su apariencia y sabor era de vino blanco, pero del bueno y edición límitada.
— Quiero hacer un brindis por mí. — todos nos pusimos de pie con la copa en nuestras manos. — Porque es un día especial y porque tengo al mejor novio del mundo. — a mis espaldas oí la risa de mis compañeros de mesa. — ¡Salud!
— ¡Salud! — brindamos entre todos para luego tomar la bebida, miré de reojo como Charlotte besaba a Tom y este la alejaba un poco molesto.
— Que humor. — se burló Misael al ver la reacción de Tom.
— No le juzgo, hubiera hecho lo mismo.
— Cállate Alex. — le regañó Beto, su ahora novio.
— Vamos a buscar unas pollitas para nosotros, ¿no?
— ¡Sientate Juan Carlos!
— Si mami. — nos reimos de él, las personas sacaban a sus respectivas parejas a bailar y Erik me sacó a mi. Su mano estaba en mi cintura y la otra en mi mano libre, bailabamos lentamente al ritmo de la canción. Era muy gracioso porque me veía un poco más alto que él. Su cabeza estaba apoyada en mi hombro y se supone que debe ser alrevés. Cambiamos de pareja y…
— Billie. — Tom susurró mi nombre cuando me tuvo en sus brazos, oí a mis amigos gritar suave un «Uyyy» y no pude evitar ponerme como un tomate. No dije nada y seguí bailando con él, dejandome llevar por el ritmo de la música y del suave contacto de sus manos en mi cuerpo.
Todo a nuestro alrededor se distorsionó llevándonos al mirador de Arcangel donde nos dimos nuestro primer beso, mis ojos hicieron contacto con los suyos, pude ver ellos sus sentimientos hacia mi pasando como una película. Mi rostro se acercaba lentamente al suyo.
Quería besarlo y que todo el plan de venganza se fuera a la mierda.
Quería fugarme con él ahora mismo.
Pero todo se fue por la borda al ver la mano de Charlotte alejandolo de mí.
Continúa…
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