
Fic TOLL de WifesKaulitz
Capítulo 33
Si lo amaba pero quería que me rogara, que me demostrara lo que estaba dispuesto a hacer por mí con tal de que yo le correspondiera como se debe y me molestaba que no se de cuenta de eso. Estaba autocastigandome también porque para mi era fácil confirmarlo y tener un «nosotros» para demostrarle a todas las personas que no era tan malo como parecía.
Demostrar que a pesar de todo yo sí podía amar como los demás y ser correspondido de la misma forma.
Los chupetones en el cuello de Tom aparecieron pronto y tuve que taparle con un poco de polvo y corrector para que no se le note al momento que nos reunamos con mis padres.
Sam me sonrió al ver la camisa del rapero manchada con los productos que apliqué y me lanzaba indirectas obvias.
— ¿Entonces Bill y tú nunca fueron novios? — le preguntó Gordon sirviendole un plato de crepa, a juzgar por el olor era de pollo en salsa de hongo.
— No, solo eramos amigos.
— Que se besan. — bromeó mi padre sentandose frente a nosotros.
— Y con derecho. — concluyó Sam y le lancé un pedazo de pollo que le cayó en el cabello. Mamá nos reprendió solo con la mirada y me reí bajito.
— ¿Qué es eso de amigos y con derecho? — preguntó curiosa.
— Son mejores amigos, en nuestro lenguaje, ¿verdad, Tom? — este musitó un «sí» antes de reirse por como le tomaban el pelo a Simone.
— Oh, entonces Laura es mi amiga con derecho. Que bonito suena eso.
— Si Simone, claro que Laura es tu amiga con derecho. — mi papá rodeó los ojos. Sam, Tom y yo estallamos en carcajadas sin poder contenernos.
— ¡A los chicos les divierte! — ahora reía con nosotros.
— Silencio, por favor. Estamos en la mesa.
— No le hagan caso, es la edad.
— Gordon, cálmate. — se burló Sam en la cara de nuestro padre, su rostro estaba furioso. Se levantó de la silla, se llevó su plato de crepa y se marchó del comedor.
— ¡Uh, que humor! — las risas se calmaron y nos dispusimos a darle el primer bocado, estaba deliciosa y claro si mamá tenía unos dotes culinarios en la cocina. — ¿Cómo va tu relación, Tom? — mi hermana y yo miramos al mencionado esperando una respuesta hacia la pregunta que hizo nuestra madre.
— Bueno… lo normal… es muy celosa porque me quiere mucho.
— ¡Mentira! — me levanté molesto de la mesa y mi mi madre me miraba sorprendida, Sam con una sonrisa y Tom en silencio. — ¡Charlotte no te quiere! ¿¡Acaso no lo ves!? — le jalé del brazo haciendo que se pare junto a mi, sus manos rodearon mi cintura y apreté sus mejillas con mis manos. — ¡Soy yo el que te quiere y mucho! — chillé antes de unir sus labios con los míos.
Pero toda esa escena pasó en mi mente.
— ¿Y cuanto tiempo ya llevan?
— No mucho, no recuerdo exactamente la fecha porque siento que no es… importante.
— Hijo, ¿cómo no va a ser importante recordar la fecha de el inicio de tu noviazgo? — se limpió los labios con la servilleta y adoptó un semblante preocupado. — Esa fecha debe ser muy importante para ti porque conociste a la persona que llegó a tu vida y la encendió como un foquito.
— Cuando esa persona llegó a mi vida, fue más que un simple foquito. — coló su mano debajo de la mesa y la puso en mi pierna, sentí un cosquilleo en toda esa zona. — Esa persona me sacó de un pozo de soledad en el que estaba estancado, pero no me es correspondido de la misma forma en la que yo quisiera.
— ¿Por qué?
— Yo tampoco sé, señora. Solo siento que se está obligando a no sentir algo que a mis ojos es obvio.
— Lucha por él y no arruines tu vida estando con una persona a la que no quieres.
Ahí iba Simone otra vez con sus cosas.
El rapero se quedó mudo, lentamente alejó su mano de mi pierna dejando un frío que me erizó la piel. Tom se levantó de la mesa, se despidió de todos y salió casi corriendo de mi casa.
— ¿Qué fue todo eso?
— ¡Lo asustaste, mamá! — odiaba la actitud que tomaba Sam en momentos serios, siempre burlandose de todo.
— ¿Yo? ¡No! — extendió sus manos recogiendo los platos vacíos que se encontraban en la mesa. — Era obvio que estaba hablando de Bill y yo solo le di un empujoncito a la situación. — caminó a la cocina y oí el grifo de agua abrirse. — Si no hace nada, ese Tom ya es un pendejo.
— ¡Mamá!
— ¿¡Qué!? — oí su risita disimulada y rodee los ojos pensando en lo que pueda pasar mañana.
&
— ¿Cómo les fue ayer?
— Hasta ahora me duele la cabeza. — Misael se cubrió el rostro con la gorra después de acostarse en el césped.
— Yo les dije que las reuniones en casa de Anneth siempre terminan mal.
— ¡Amarillos los plátanos! — exclamó la morena en un idioma que no entendí.
— Anneth, en alemán por favor.
— ¡Eh, chicos! — Erik corría apurado, en sus manos traía unos cuantos sobres los cuales nos repartió a cada uno.
— ¿Qué es esto, Erik?
— Las invitaciones que hizo Charlotte para su fiesta de cumpleaños. Es esta noche. Con temática de «noche blanca» y es de gala.
— ¿Quién hace una fiesta un Lunes? — Milena sonrió burlona mirando la invitación.
— La desquiciada de Charlotte, dooo. — rodeó los ojos y volvió a cubrirse el rostro con su gorra.
— ¿Cómo las conseguiste?
— Mi buen amigo Julián. — me miró sonriente. — Es él quien las repartió y aparte de eso, tengo información.
— ¡Pero suéltalo!
— Carajo, hubieras empezado por ahí. — Erik sacó su celular y texteó un poco, a lo lejos miré a Georg venir a paso lento con una cámara en sus manos.
— ¿Georg?
Sam se tensó y se puso a la defensiva tratando de atacar a Georg. Alex y Beto la detuvieron. Miré a mi ex mejor amigo su rostro estaba demacrado y tenía lagrimas secas en sus mejillas.
— No lo asusten por favor, es él quien nos va a ayudar a vengarnos de Charlotte.
— Erik. — lo llamé para tener su atención. — No podemos confiar en él.
— Tengo algo aquí. — Georg abrió la cámara, la misma que empezó a reproducir un video de Charlotte teniendo relaciones sexuales con dos jugadores del equipo de baloncesto.
Continúa…
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