El juego terminó con un beso grupal entre todos, con Sandy llamándole a su ex en un mar de lagrimas, con la cabeza de Misael en el inodoro vomitando, con Samanta y Anneth metidas en una habitación haciendo quien sabe qué y yo llorándole a Erik por el rapero.
— ¿Y si yo también le llamo? — le saqué mi móvil de su bolsillo y me dispuse a buscar su número.
— No Bill, ¿qué haces? — nos pusimos a forcejear por el móvil.
— ¡Sueltame! ¡Me estás lastimando! — gritaba como un loco y lloraba. — ¡Saaaaaam! ¡Erik me está pegandooo!
— ¡No es cierto, Saaam! — se alejó asustado, yo caí al piso mirando como las cosas giraban a mi alrededor. — ¡No quiero que me rompa la nariz!
Marqué el número de Tom y me contestó al instante, apegué mi boca a la bocina en alta voz y lo escuché.
— ¿Bill?
— ¡Tooooom! — grité feliz. — ¡Te amo, Tooooom!
— ¡Si Tom! ¡Bill te ama! — apoyó Milena acostándose a mi lado. — ¡Ya hazle caso, Kauliiiiiitz!
— ¿¡Dónde estás, Bill!? — me gritó molesto.
— Pero no grites.
— Está bien… ¿dónde estás para ir a buscarte y llevarte a casa?
— ¡No te voy a decir, rapero que huele a macho!
— Carajo Bill, me has preocupado.
— Ajá.
— No cuelgues y mantente en línea, ¿sí?
— Ya…
— ¡Cuelgale, Bill, cuelgaleeeee!
— Ah, estás con mujeres.
— ¡No Kaulitz, está con su buena amiga! — se apegó lo suficiente al móvil y gritó. — ¡SU BUENA AMIGA QUE LE CUIDA DESDE QUE SE MEA EN LOS CALZONES!
— ¡FALSOOOO! — grité yo también apartandola de mi. — ¡TOMMY DÉJA A LA INCÍPIDA DE CHARLOTTE Y VEN CONMIGO, YO NO TE SOY INFIEL!
— ¿Qué?
— ¡SHHHH! — Erik se lanzó hacia mi, me arrebató el móvil y colgó la llamada.
— ¿¡Pero que haces hijo de las mil frutas!?
— ¡Le ibas a decir a Tom que le ponen los cuernos!
— Aaaaaah, eeeeeso. No, no, no, como crees Erik.
— Ven, vámonos. — Erik me levantó como pudo del suelo, pasó mi brazo por su hombro para que me sujetara en él y me guió a una habitación, ambos caímos en la cama y yo me reí escandalosamente. Me arrastré en la cama, cogí una almohada y la monté como si fuera un caballito.
— ¡Arre caballito, arre! ¡Wiiiii!
— Estás loco, Bill.
— ¡Arre caballito!
— Completamente loco.
— Ajá.
— Sí.
— ¡Mira! ¡La almohada está follándome! — comencé a simular sentones en la almohada. — ¡Ah, ah, ah! ¡Sigue Erik, así! ¡Oh!