
Fic TOLL de WifesKaulitz
Capítulo 30
Estaba en silencio disfrutando de sus caricias y de la forma tan sucia en la que su pene mojaba mi entrada con el líquido pre—seminal, otro azote en el mismo glúteo me proporcionó y jadee.
— ¿Quién es tu papí? — repitió en mi oído. No le respondí por la mordaza obviamente. Tomó un puñado de mi cabello en su mano obligando a mi cabeza a levantarse un poco, quitó la mordaza y le respondí.
— Tú eres mi papi, Tom.
— Eso es. — soltó mi cabello. Oí el sonido de una bolsa romperse y su pene entrando en mi con delicadeza. — Oh, Bill. Estás tan apretado… Hmm.
— ¡Tom! — jadee al sentir como mi entrada envolvía su pene, mi cuerpo tembló y no pude evitar correrme. Sus caderas se movían provocando un sonido de aplauso cada que chocaban con mi piel, guió su mano a mi cuello y me lo apretó asfixiándome pero no me importó. — Dame más, Tom. — supliqué en medio de gemidos y me hizo caso ya que sentí su glande chocar en mi punto, estaba delirando de placer y nuevamente estallé. Salió de mi dejándome un sentimiento vacío, volteó mi cuerpo y ahora pude mirar su rostro. Estaba sudado, su rostro sonrosado y sus rastas sueltas, muy concentrado masturbándose hasta correrse en mi abdomen.
Y con esa imagen suya yo también exploté, débil, empapado en sudor y con una sonrisa exhausto me dormí.
Al siguiente día Erik me recogió junto con Sam a las tres de la tarde para ir a casa de Anneth. Sam iba con un bonito vestido rojo deportivo y unas converse del mismo color, yo opté por unos jeans azul, la misma camisa que traía Erik pero hecha un nudo en la parte de atrás dejando a la vista mi tatuaje y una boina.
La casa de Anneth tenía un estilo playero, más pequeña que la de Tom. En el garage estaban los autos de los amigos de Sam y completamos con el auto de Erik.
— ¡Al fin llegaron! — la morena corrió a abrazarnos. — Bienvenidos a mi pequeña morada.
— Hola Anne, ¿y los demás?
— Estamos esperándolos solo a ustedes para empezar.
Ayudé a Erik a sacar las cosas del coche y las llevamos hasta la mesa donde estaban el resto de los colores acordados. Los chicos estaban metidos en la piscina jugando con la pelota y las chicas tomaban el sol mientras tenían una charla amena.
— ¡Hola! — saludó Sam corriendo donde sus amigas y yo la seguí atrás. — ¡Se ven bien perras!
— ¡Exclamó la perra mayor!
— Gracias, gracias. — comenzó a desvestirse para quedar en ropa interior y acostarse junto a sus amigas.
— ¿Tú no vienes, Bill?
— Sí, ¿dónde está el baño? — Anneth me apuntó a la puerta de diseño francés y corrí hasta ella, me quité la ropa doblándola bien y me coloqué el bañador café con rayitas beige antes de salir.
— Erik cuidado con tener una erección aquí. — bromeó Sandy al ver a su amigo mirarme sin disimulo.
— No sé que cosas dices.
— ¡Míralo! ¡Se ha puesto como un tomate!
— Pobre Erik, déjenlo en paz. — me acerqué hasta él y me senté en sus piernas, rodee sus hombros con mi brazo y le di un beso en la mejilla.
Se puso más rojo.
— ¡Erik cálmate! — gritó entre risas JC desde la piscina y nos tiró agua.
— Estoy calmado, Juan Carlos. — el mencionado calló al instante.
— No sabes cuanto odio que me llamen por mi nombre completo, Erik. JC está bien.
— Juan Carlos.
— Juan Carlos.
— ¡Juan Carlos!
Y nos reímos al ver su rostro teñido de molestia, nos sacó el dedo corazón y se sumergió en el agua. Anneth repartió una bebida a todos los presentes y habló:
— ¡Vamos a brindar por el grupo bebible!
— ¡Salud! — levantamos nuestras copas y la bebimos de un solo, estaba amarga, ácida, mentolada, dulce y con sabor a pastilla.
— ¿Qué es esto?
— Hervido.
— La mamá de Anneth siempre nos prepara un hervido de… cortesía por decirlo así.
— Y aquí les traigo más. — la madre de Anneth era de aproximadamente treinta y siete años de edad, de estatura promedio, morena de labios gruesos. — Disfruten por mí, están en su casa.
— ¡Eh! ¡Qué viva la señora Mayra!
— ¡Que viva! — gritamos todos juntos haciendo reir a la señora que puso su mano en el pecho dramáticamente. Sam se acercó con un vacito relleno del hervido y se lo extendió.
— Unito por ser la mejor. — Mayra sin pensarlo dos veces aceptó la copa y la bebió.
— ¡Wooo! — chillaron todos y reimos.
Misael propuso jugar almohadasos y casi lo bardeamos porque era un juego para niños.
Alex y Beto propusieron jugar a la botella a su modo
, todos aceptamos y el que no cumpla el reto tomaría un shot.
— Yo giraré primera. — Milena puso la botella en el suelo y la giró haciendo que el pico apuntara a Beto. El mismo la tomó bruscamente y le plantó un beso metiéndole la lengua.
— ¡Ya! — chilló Alex, cualquiera diría que se puso celoso. — ¡No se coman en frente de todos! — Beto volvió a su lugar y giró la botella, casualmente apuntó a Alex y este se ruborizó.
— ¿Crees que a Alex le gusta Beto? — susurró Erik en mi oído, asentí lentamente mirando como se besaban y se separaban sonrojados.
Alex giró la botella apuntando a Samanta, le dió un beso corto y se separó tan rápido.
— ¡No, no, no! — chilló Milena. — ¡El beso no es así! — le extendió un shot. — Ahora toma. — lo agarró y se lo bebió sin rechazar.
Sam giró la botella y cayó en Anneth, la misma tomó el rostro de mi hermana para besarle en los labios suavemente. La risa nerviosa apareció en mi al ver a mi hermana dejarse besar sumisamente.
No podía ser.
Anneth giró la botella y me apuntó a mí, la morena de cabello rizado se lanzó a mis labios casi ahogándome con su lengua.
No voy a negarlo.
Besaba bien, pero Tom le ganaba.
Ahora era mi turno de girar la botella, el pico apuntó a Erik y sonrió al ver su turno. Le di un beso torpe solo de labios sin lengua.
Así es señores, todos compartimos saliva en un ratito y todo por la borrachera.
Igual.
Mañana ni íbamos a recordar lo que sucedió.
Continúa…
Gracias por leer. Te invitamos a comentar 🙂