
Fic TOLL de WifesKaulitz
Capítulo 26
Le gustaba.
Pero no era Tom.
— Pero sabes que tú no me gustas a mi, Erik.
— Lo sé, pero si me das la oportunidad estoy seguro que voy a enamorarte.
— No eres Tom.
Eso lo dije sin pensarlo.
— ¿Tom? — preguntó confundido. — ¿Qué tiene que ver Tom en todo esto?
— Estoy enamorado de Tom.
— Ah, ¿tengo que competir con él? — sonrió tranquilo y divertido. — Si es así, no será problema para mí.
— Ajá. — y hablando del rey de Roma, es Tom quien se asoma. El susodicho caminaba con su brazo en la cintura de Charlotte, saludando a sus amigos que no dejaban de felicitarle por su buen trabajo en la cancha, detrás venía Georg con su novio abrazados también, mi mejor amigo me dió una mirada rápida de sorpresa y lo ignore. — Erik. — llamé obteniendo la atención de el mismo.
— ¿Si?
— Bésame. — no dejé de mirar a Tom en ningún momento, quería que viera bien lo que estaba a punto de hacer.
— ¿Qué?
— Bésame. — repetí una segunda vez, este acercó su rostro al mío en el momento exacto en el que Tom me miró, Charlotte tenía una sonrisa socarrona en su rostro al ver como Erik me besaba. Los labios del mencionado eran fríos y no me causaban nada a diferencia de los calientes y apasionados que Tom solía darme. Alejé a Erik con delicadeza y me sonreía feliz.
— ¿Eso quiere decir que…?
— Que no te hagas ilusiones, imbécil. — me levanté del sofá, caminé alejándome de él, este se levantó también y comenzó a seguirme.
— No lo entiendo. — tomó mi antebrazo y me obligó a detenerme. — Te juro que estoy dispuesto a hacer lo que quieras con tal de que te enamores de mí.
— ¿Lo que quiera?
— Sí.
— ¿A pesar de saber que estoy enamorado de Tom?
— A pesar de saber que estás enamorado de Tom. — soltó una risita por lo bajo, me tomó de la cintura apegándome a su cuerpo.
— Necesito ir al baño. — le di una palmeada suave en el hombro y caminé perdiéndolo de vista, al llegar al baño me metí y traté de cerrar la puerta, un pie no lo permitió y al ver a su dueño entrar y ponerle seguro todos mis puntos nerviosos se activaron. — Tom… — me tomó del cuello para darme un beso, pero no era uno dulce sino un agresivo donde me mordía los labios hasta tal punto de hacerme sangrar. — ¡Espérate! — le di un empujón y lo miré a los ojos molesto. — ¿¡Qué te pasa!?
— Eres lo peor que he conocido en mi vida.
Uh, golpe bajo.
— ¿Que mierda dices?
— Charlotte me lo dijo y no le creí.
Ay, que linda la Charlie.
— ¿De que hablas? — estaba empezando a hiperventilar y próximamente a llorar.
— De que tú solo querías enamorarme para que yo te diera lujos caros como lo hacías con los demás chicos de aquí pero como no lo conseguiste me botaste, ¿no es así?
— No, Tom. Esa nunca fue mi intención.
— ¡Ya deja de mentirme! — sus ojos se humedecieron, unas cuantas lagrimas descendieron por sus mejillas y simplemente me quebré por dentro. — Por favor, Bill. Ya…
— ¡Es que no es cierto! ¡Esa no es la verdad!
— ¿Cuál es la verdad, Bill? — se acercó amenazante, su aliento chocaba en mi rostro y olía a vodka. — ¿Cuál es la puta verdad?
— Nunca hice eso contigo, Tom. — acaricié su mejilla, bajó la guardia por un momento y se tranquilizó. Pegué mi frente con la suya cerrando los ojos al igual que él. — Me enamoré de ti. — susurré acercando mis labios a los suyos conteniéndome las lagrimas.
— No sigas…
— Me enamoré del rapero que creí mal oliente a primera vista. — hice un amago para besarlo pero me separó de su cuerpo de un empujón, mi cuerpo chocó de forma bruta con la pared del baño y caí sin fuerzas.
— No te creo. — me tomó de los hombros y me levantó de un tirón para tenerme frente a frente. — Tu mejor amigo también debe ser de tu misma calaña, seguramente el también está jugando con Gustav de esa forma y no lo voy a permitir, ¿oiste? — me soltó y se dirigió a la puerta, corrí y me interpuse para que no saliera.
— Georg ama a Gustav de verdad, él no está jugando con tu amigo. — estaba a punto de arrodillarme y arrastrarme para que me creyera y no dijera estupideces que arruinaran la bonita relación que tenían esos dos. — Créeme, no sacaría nada mintiéndote.
— Ya me has mentido, ¿por qué no lo volverías a hacer otra vez?
— Porque Georg no tiene nada que ver en todo esto, ¡el problema es conmigo no con él!
— No te quiero cerca de mí. — fue lo único que dijo antes de apartarme y salir del baño dando un portazo. Mi cuerpo se deslizó por la pared del baño y me senté en el suelo.
No iba a llorar.
No iba a llorar.
No iba a llorar.
Si iba a llorar.
Y lloré.
Lloré como nunca.
No me importó si me escuchaban o no, definitivamente perdí a Tom y no iba a poder recuperarlo ni como amigos.
La puerta del baño se abrió, Erik entró y se tiró al suelo conmigo con una expresión preocupante, sus brazos rodearon mi cuerpo y lloré con mi cabeza arrimada en su pecho.
— Llora todo lo que tengas que llorar. — acariciaba mi espalda con suavidad. — Saca lo que tengas que sacar y grita si es posible. — me besó en el cabello. — No voy a dejarte solo, ¿sí?
Ahora si estaba seguro de que Charlotte me había declarado la guerra y que yo solo me ponía a llorar en el suelo de un baño, en una fiesta, en los brazos del tipo que decía que le gustaba y chillando como la nena que era. Me daba cuenta de que no estaba haciendo nada, que me estaba dejando tratar de una manera desagradable por el maldito rapero mal oliente. Me di cuenta que tampoco hacía nada para pararle el carro a la perra esa y que me estaba ganando jugando a lo sucio inventando algo que no era cierto.
Estaba muy quedado en esa situación y no me iba a dejar.
Ella quiere guerra y se la voy a dar cueste lo que cueste.
Continúa…
Gracias por leer. Te invitamos a comentar 🙂