

Fic TOLL de WifesKaulitz
Capítulo 23
Tom me besó con mucha dulzura y le correspondí de la misma forma, realmente estaba enamorado y que me haya pedido ser su pareja en los momentos que sentía todo caerse me levantó de un tirón.
— ¡Que vivan los novios! — Georg batió la botella de champagne y el líquido salió disparado mojándonos a todos.
— Georgita. — le regañó su novio al ver el liquido mojar su manzana de caramelo. — ¿Ahora que tomaremos?
— Hay una botella de vodka esperando por nosotros, Gustavo. — le dió un beso y el mencionado sonrió como un niño ganándose un premio.
— Estoy muy enamorado de tí. — Tom me llenaba el rostro de besos y yo sonreía, no había descripción para lo que sentía en este momento.
— Yo también estoy enamorado de tí, Tom. — lo miré a los ojos y le sonreí.
— Bill. — el rostro de Tom y mi mejor amigo se distorsionó totalmente. — Bill.
— ¿Qué sucede, Tom? — toda la escena tan romántica estaba desapareciendo y se envolvía en llamas, estaba quemándome y Tom se veía cada vez más diferente.
— Bill, no te vayas. — gritaba desesperado quemándose. — No te vayas. — estaba derritiéndose y yo no podía hacer nada, las lagrimas caían por mi mejilla sin parar.
El fuego venía corriendo para quemarme las piernas y solo miraba, en el fuego pude ver el rostro de Charlotte con una sonrisa malvada, estaba burlándose de mi al verme tan dócil e indefenso. Hizo una bola de fuego y me la tiró.
— ¡No! — chillé, pero ya era tarde.
— ¡Levántate, Bill! — chilló Sam golpeándome el rostro. — Dios mío, estas empapado en sudor y con mucha fiebre.
— Tom…
— ¿Que pasa con Kaulitz?
— El me pidió ser su novio y… y… — las lagrimas salían con tanta facilidad. — ¿Dónde está?
— Disfrutando de su relación con Charlotte, ahí está tu amado rapero. — estaba irritada, tomó el pañuelo pequeño de la mesita de noche y empezó a limpiarme las lagrimas. — Tan poco le duró el enamoramiento hacia ti, es un hipócrita.
— No puede ser cierto. — me levanté de la cama débil y estuve a punto de caerme si no fuera por Sam. — Tom y yo somos novios, Sam. No puede andar con Charlotte.
— Pues está con la Charlotte, ella asegura que Tom lo hizo solo para ser el popular a costa tuya y lo logró.
— ¡Déjame! — trataba de soltarme de su agarre pero aún estaba débil en sus brazos.
— Basta Bill. — suspiró con pesadez, me llevó nuevamente a la cama y me obligó a recostarme en ella.
— En esos tres días que no fuiste hasta artistas invitados van, joder. Es como si fuera apropósito.
— Pero Tom venía a hablar conmigo. — balbuceaba aún llorando. — ¡Y tú lo mandabas regresando!
— Tom nunca vino a hablar contigo en estos tres días. — se tornó pensativa. — Bueno, ahora son cuatro días. Georg si venía pero tú siempre te alterabas y lo mandabas a la mierda.
— No lo entiendo, Sam.
— Yo tampoco, ahora levanta tu flaco trasero y date un baño. Necesitan a la cabeza principal del grupo de las señoritas protocolo presente en el primer partido del año.
— No quiero ir.
— Vamos. No le des el lujo a la Charlie… — una sonrisa apareció en su rostro. — ¿O quieres que ella ocupe tu lugar?
¿Mi lugar?
¡No, ni hablar!
Me levanté casi corriendo de la cama, me di una ducha rápida y me coloqué el uniforme del protocolo que ahora era el mismo que el de las chicas pero negro entero. El maquillaje lo hice más negro y me puse el brillo labial que Sam me regaló en un intento de hacerme sentir bien.
Llegamos a las canchas de la escuela como un alma que lleva el diablo, sentía las miradas en mi y me hizo sentir más fuerte. Al posicionarme frente a las nuevas señoritas protocolo bien uniformadas como debe ser les sonreí.
— Que bueno que estás aquí, Bill. Charlotte no para de gritarnos y decirnos que todo lo hacemos mal.
— ¡Nos grita mucho!
— Incluso se discutió con Georg y lo corrió.
— No le gusta nada de lo que hacemos.
— Se ha pintado el cabello de negro y trata de vestirse como tú. — al oir esto último no evité soltar una carcajada junto con las chicas que me rodeaban.
— Y todo para que Kaulitz se fije en ella, ya sabes…
— Es como una psicología inversa.
— ¿Y dónde está Charlotte?
— Estoy detrás de ti, Billie.
— Ah. — giré lentamente hasta estar cara a cara con ella. Era una falsa imitación mía. Su cabello estaba negro y lacio
el maquillaje en sus ojos era exactamente igual al mío y traíamos el mismo uniforme. — Vaya…
— Hola. — me dió la más falsa de sus sonrisas. — ¿Por qué has venido? — comenzó a dar las vueltas rodeándome.
Me quería intimidar con ese portecito.
— No sé si sabías que ahora el grupo de las señoritas protocolo me pertenece y que también estás fuera, como tu mejor amigo.
— Ya. — le sonreí de la misma forma. Me fui de ahí buscando a Georg entre la multitud, logré ver su castaña cabellera y corrí hasta el pero no era. — Disculpa. — le dije a la persona que había confundido con mi mejor amigo. Saqué el móvil y marqué su número, repicó dos veces y me contestó. — ¿Georg?
— Hola Bill, el partido ya va a empezar ¿dónde estás?
— Estoy buscándote, Geo.
— Estoy en los asientos de arriba. — colgué la llamada, por suerte no estaba tan lejos. Subí unas gradas más y me senté a su lado. — ¡Que guapo estás! — chilló alegre dándome un beso en la frente. — ¿Has visto a Charlotte?
— Es como una mala copia mía.
— Se ve tan rara. — no dije nada más. El partido estaba por iniciar, los jugadores entraron a la cancha, hicieron un saludo y el partido empezó.
Tom estaba con su bandana, sus rastas bien recogidas hacia atrás y su ancho uniforme. Iba a tener un orgasmo solo con mirarlo.
Me di cuenta de que estaba jugando flojo, como hace unos días en el entrenamiento y para nada concentrado, en tan poco tiempo el equipo visitante nos habían metido 6 canastas que equivalen a dos y nosotros no teníamos nada.
Miré al equipo de protocolo y estaban sentadas, la única que estaba haciendo barras alentando al equipo era la estúpida de Charlotte.
Continúa…
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