
Fic TOLL de WifesKaulitz
Capítulo 13
Miré a Tom a los ojos buscando una explicación, se supone que el fin de semana yo iría a su casa a que me ayudara a igualarme con las materias a cambio de la salida de ayer.
— Yo no creo poder hacerlo, estaré muy ocupado el fin de semana.
— Vamos Billie, solo iremos a un bar a tomar unos tragos y ya. — puso su mano en mi hombro, cerré los ojos un momento disfrutando de su contacto pero así como se acercó, se alejó.
— Por favor Bill, recuerda que…
— Ah, eso. — ella asintió con ojos de «hazlo o te mato», a si que me vi obligado a aceptar. — Si está bien, no hay problema.
— Genial. Será una salida de cinco: Geo, Gustav, Tom, tú y yo. La idea fue de Tom. — le dió un beso en la mejilla, tenía unas ganas tremendas de darle un golpe para que se alejara de mí hombre.
Y luego caí en cuenta.
¿Su idea?
¡Claro que no fue su idea!
Yo le propuse nada más por curiosidad y ahora se lo estaba tomando muy en serio.
— Adiós Bill. — los vi marcharse en silencio hasta perderse entre los demás estudiantes. Regresé la vista a Geo que me miraba en silencio.
— ¿Tú sabías, verdad? — asintió haciendo una mueca de disgusto. — Eso se lo propuse yo ayer es son de broma.
— Entonces no te quejes, Bill.
— Voy a llorar.
— Bill. — Geo rodeó mi cuerpo entre sus brazos, claro que no iba a llorar. Me iba a poner más perra que nunca. — Si quieres te ayudo a planear alguna excusa para no ir y asi nos quedamos los dos.
— No. — me separé de él sonriente. — Ayer Tom me dijo que me veía sexy con ropa de mujer a si que sabes lo que significa, ¿no?
— Mierda Bill, me encantas. — en su rostro también apareció una sonrisa malvada. — ¿Me acompañas a ver entrenar a Gustavito?
— ¿Y las clases?
— No hay Bill, todo el mundo se prepara para los intercolegiales y gracias a mi ya terminamos de elegir a las señoritas protocolo.
— Hasta eso se me pasó por alto, estoy en la mierda.
— No digas eso, por algo soy tu mejor amigo y conozco a la perfección tus gustos. — entrelazó su mano con la mía y caminamos hacia las canchas, nos sentamos lejos de todos las personas que estaban ahí porque no quería que Tom me viera, todo el plan falló cuando me miró y le dieron con la pelota en el rostro. Hice una mueca ácida al ver ese fuerte golpe.
— ¡Kaulitz concéntrate en el juego! — oí decir al entrenador molesto. El entrenador Lee era un señor de apróximadamente 45 años de edad, calvo, con una altura intimidante y moreno. Se acercó a Tom para decirle algo que no se escuchaba y estaba claro porque yo estaba lejos de ellos, el entrenador Lee le señaló al público explicandole no se qué cosa y Tom asintió. Su uniforme era igual de ancho que su ropa, siempre me preguntaba si eso no le pesaba o le molestaba al caminar.
— Que dolor. — habló Geo sacandome de mis pensamientos, asentí lentamente sin dejar de mirar a Tom. Parecía estar estresado y sin la concentración que debía tener en los entrenamientos.
Al hacer los pases para meter la bola en la canasta fallaba y gritaba frustrado, Gustav se acercó a él y le palmeó la espalda en modo de apoyo para que se relajara y lo hiciera con calma.
— ¡Vamos Tommy, tú puedes! — gritó Charlotte desde el otro extremo y me reí al escucharla, me parecía un poco tonta. El timbre tocó e indicó que el entrenamiento ya culminó y todos debían irse a casa.
— Vamos. — mi mejor amigo jaló de mi mano, caminamos por las escaleras con cuidado para no caernos y adentrarnos a la cancha. La actitud de Georg con Gustav era como la de dos enamorados de verdad y me sentía muy contento por ellos. — ¡Gus! — corrió soltándose de mi agarre para abrazar a su amado rubio. Me acercaba a paso lento hasta llegar con ellos, Gus le dió un beso suave en los labios a mi mejor amigo y lo vi ponerse nervioso.
— Hola.
¡Oh por todos los cielos!
¡Gustav ha hablado!
— Hola. — respondí estrechando su mano con la mía. — Juegas muy bien, te felicito.
— Gracias y eso que no he mostrado todo mi potencial. — arquee mis cejas y sonreí ante su comentario.
— Le he pedido a Gustav que nos enseñe a jugar baloncesto.
— Cariño, el baloncesto se hizo para hombres fuertes. — se burló dandonle un beso en la frente, mi mejor amigo se cruzó de brazos tratando de aparentar molestia pero no pudo. Al parecer Gustav era un chico divertido y eso debió atraerle a Georg.
— Ush, no coman delante de los pobres. — coloqué mis manos a cada lado de mi cintura haciendolos reir.
— Ya estoy listo. — miré a Georg y el me miró a mi de la misma forma. — Me he despedido de Charlotte, ¿nos vamos?
— Tom, he quedado con Georgita para ir a comer al finalizar el entrenamiento. Discúlpame.
— Ah, bueno. — carcajeó Tom acomodandose la mochila en sus hombros. — Estaremos hablando entonces.
— Sí, nos vemos Tom. Adiós, Bill.
— Adiós. — ambos se despidieron de nosotros y caminaron a la salida abrazados. Caminé un poco hasta ponerme frente a la persona que estaba a mi lado.
— ¿Puedes llevarme a casa, Tom? — me crucé de brazos y lo miré serio.
— Yo no seeeé. — pasó por mi lado dirigiendose al estacionamiento y lo seguí. — Yo no te he pedido que te quedes, Billie.
— Me debes una. — al estar cerca del gran ferrari negro lo abrió y corrí al auto hasta subirme en el, una ves subido aqui nadie me baja. Estaba riendose por mi actitud hasta que se subió al auto. — No le veo la gracia.
— Tampoco yo. — encendió y salimos de la escuela, agradecí mucho que vaya en dirección a mi casa porque comenzaba a pensar que me abandonaría en cualquier lugar. Llegamos y parqueó el auto en frente de mi vivienda, esta vez si se bajó para abrirme la puerta y yo poder bajar. — Servido.
— Gracias.
— De nada.
— Tom.
— Bill. — me reí, estábamos muy cerca y rompí esa distancia dándole un beso.
Continúa…
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