Intervención divina 19

Fic de ophelia_seven. Traducido por OuterSpace

19. Ten cuidado con lo que deseas

Después de que Tom desapareciera del baño, dejando a Bill cansado y con la sensación de los labios del ángel rodeándolo, todavía fresca en su mente, Bill se tomó unos minutos para sí mismo. Recuperó su compostura antes de salir del cubículo y recoger su mochila. Todavía le quedaba medio día en la escuela, pero de repente, eso parecía más como una pequeña colina en vez de la gigantesca montaña con la que había estado batallando antes. Tom había regresado, otra vez podía sentirlo, y él acababa de recibir la mejor mamada de su vida; aunque en realidad no tenía muchas con qué hacer comparaciones.

Sus piernas todavía se sentían como gelatina cuando se agachó para recoger su mochila del suelo y colocarla sobre su hombro. Al pasar frente a los espejos sobre los lavabos, Bill alcanzó a ver su reflejo y tuvo que detenerse. Se veía demasiado complacido como para estar en la escuela; su cabello estaba un poco despeinado y su piel prácticamente brillaba. Frotó una mano contra su rostro, intentando quitarse un poco, y cuando su mano se alejó, dejando su cara viéndose igual de sonrojada y satisfecha, se encogió de hombros. ¿A quién le hacía daño si se veía feliz? Estaba feliz, ¿por qué no mostrarlo?

La mayoría del cuerpo estudiantil ya estaba en clase o en la cafetería para cuando Bill salió del baño, dejando los pasillos prácticamente vacíos. Tenía dos opciones: ir a la cafetería y sentarse con sus viejos amigos, o ir a la biblioteca con Clara y trabajar en algunas de sus tareas. No le tomó más de un segundo decidirse. Sus pies empezaron a viajar por el pasillo a una velocidad estable, el rebote proverbial de sus pasos lo llevaron hasta la biblioteca en un tiempo record.

La vieja puerta de madera rechinó al abrirse y Bill entró, dejando que el fresco aire del centro de recursos impactara contra su rostro. En la esquina del fondo, en su mesa usual, Bill divisó a una castaña conocida que ya estaba sentada haciendo su tarea; su mano se movía furiosamente sobre el cuaderno sobre el que se estaba inclinando.

Bill pasó frente al escritorio de la bibliotecaria, ofreciéndole un saludo con la mano cuando ella lo saludó por su nombre, e hizo su camino directo a la mesa para sentarse frente a Clara. Sus piernas se habían solidificado un poco más en su camino del baño a la biblioteca, pero la sonrisa plasmada en su rostro que hacía que sus ojos brillaran con pura alegría inadulterada, nunca flaqueó. Su mochila golpeó ruidosamente la mesa cuando la dejó caer, y la chica levantó la vista de su página con palabras escritas.

—Hola, Bill —dijo en tono bajito, sus ojos se ampliaron ligeramente cuando vio el aspecto de satisfacción en su rostro mientras sacaba una silla y se dejaba caer sobre ella—. Vaya, te ves… feliz.

Muy a su pesar, Bill sonrió ampliamente mientras abría su bolso y sacaba su libro de algebra.

—Supongo que eso podría decirse —respondió, intentando sonar tan casual como le fuera posible; a pesar de que su cuerpo completo todavía cosquilleaba cuando recordaba la imagen de Tom arrodillado frente a él—. Estoy teniendo un día bastante bueno.

—¿En serio? —Clara sonaba incrédula, y le recordó a Bill todas las razones que tenía para estar de mal humor y las razones por las que había estado teniendo un mal día. Antes de que Tom se apareciera. Las cosas siempre cambiaban para bien cuando Tom se aparecía—. Supongo que eso es lo que el sexo provoca.

—Sí —Bill suspiró con una sonrisa tonta todavía plasmada en su cara mientras su mente dejaba de lado su mañana y se concentraba únicamente en los sucesos de los últimos minutos. Todavía temblaba por la sensación de la calidez de Tom, por ser capaz de volver a tocarlo y por haber sido abrazado por él y… la expresión de Bill cayó cuando las palabras de Clara se registraron en su mente—. Espera, ¿qué? No. Yo no…

Clara levantó una ceja desafiante en su dirección.

—¿No te acostaste con Georg en la fiesta?

—No, sí lo hice —Bill tartamudeó, su rostro se sonrojó y la sonrisa que había empezado a pensar que era permanente, se desvaneció instantáneamente—. Pero no es por eso que… No estoy feliz por eso.

Se preguntó qué era lo que la chica pensaba por qué a él le importaba tanto mientras veía cómo el rostro de cara cambiaba a diferentes expresiones. Parecía que lo estaba juzgando, midiendo sus palabras y buscando si eran verdad o no; y Bill incluso pudo descubrir por qué importaba. Sabía cómo se sentía respecto a lo que había pasado con Georg, y estaba seguro de saber cómo se sentía respecto a lo que había pasado con Tom. Eso era lo único que importaba, ¿no?

Clara se inclinó hacia adelante, con una mirada seria y sagaz, y Bill sintió que su propia piel gateaba con lo desconocido. No tenía idea de lo que la chica iba a decir, y estaba tan nervioso de que pudiera mencionar algo de lo que no pudiera librarse. Nunca había sido bueno inventando mentiras en el mismo instante en el que las necesitaba.

—¿Le contaste a Tom?

Bill se quedó inmóvil y su corazón comenzó a latir con rapidez ante la mención de Tom.

—¿Contarle qué?

Con lentitud, los labios de la chica se levantaron en una sonrisa curiosa, y Bill se sintió incluso más asustado de haber revelado algo involuntariamente.

—Que te acostaste con Georg.

Bill dejó escapar un suspiro de alivio. Ella creía que Tom existía, incluso a pesar de que Bill nunca le había mostrado una prueba sólida. No sabía cuánto más duraría.

—Sí, ya sabe, y pasamos todo el fin de semana juntos —dijo Bill, pero inmediatamente se preguntó si debió mencionar eso. Tal vez el hecho de que a su novio no le importara que se acostara con otra persona podría visto como algo inusual. De hecho, Bill estaba seguro de que sería visto como algo poco ortodoxo.

—Entonces debe ser un tipo muy comprensivo —presionó Clara, y fue ahí cuando Bill pudo notar la duda en el crujir de su voz.

—Sí —coincidió, recordando la forma en la que Tom se había visto tan perdido y triste cuando salió de la habitación y encontró al ángel sentado en el suelo del otro lado del pasillo. Tragó el doloroso nudo que se había formado repentinamente en su garganta—. Tenemos una relación… complicada.

Si Bill quería ser completamente honesto, la verdad era que ése era el sobreentendido del año.

&

A pesar de que la caminata de Bill por las nubes fue placentera y que valió la pena completamente, también duró muy poco. De hecho, terminó casi tan pronto como había empezado. Para cuando la hora del almuerzo terminó y Bill y Clara salían de la biblioteca, los rumores ya habían comenzado.

Las confrontaciones empezaron antes de que las puertas de la biblioteca se cerraran.

—Hey, Kaulitz —dijo un estudiante desde el otro lado del pasillo. Instintivamente, Bill miró en su dirección justo a tiempo para ver cómo el puño del chico hacía un movimiento grosero sobre su entrepierna, imitando una paja. Los labios de Bill se fruncieron con asco, sin entender su significado, hasta que otro estudiante pasó, chocando su hombro contra el de Bill.

—¿Tuviste una buena crecida… digo, comida? —se burló, ofreciendo la misma seña que el primer chico había hecho.

Bill palideció; repentinamente, su rostro se calentó y su estómago se hizo nudos. Alguien los había escuchado a Tom y a él en el baño; alguien había asumido que Bill estaba ahí solo. Y Bill estaba jodido porque no había ninguna forma de que pudiera convencerlos de lo contrario. No había nadie a quien pudiera culpar, nadie a quien pudiera echarle la mitad de la culpa.

De cualquier forma, pasó el resto del día culpando a Tom. Clara se había ido por otro lado, ofreciéndole una sonrisa cuidadosamente empática y encogiéndose de hombros. ¿Ella qué podía hacer? No era como que Bill tuviera la habilidad para negar lo que se decía. Sí había estado en el baño, él había sido el que había hecho los sonidos, y eso era todo.

Para cuando Bill llegó a casa, parecía que toda la escuela creía que Bill se había estado masturbando en el baño de chicos, y su ánimo había ido de mediocre a fantástico y luego se había ido hasta el fondo. Ni siquiera había podido juntar energía para derrochar atención en Charlie, el único amigo que siempre había tenido y que nunca le había causado algún mal.

Tom, por el otro lado, estaba empezando a volverse un dolor en el culo. La mitad del tiempo no podía sentirlo, y él iba y venía cuando se le daba la gana, dejando a Bill sin saber si volvería a verlo o no. Y luego estaban todos los secretos. Había secretos que Tom no podía contarle a Bill, y habían secretos que Bill no podía contarle a nadie más.

A veces pensaba que su amistad con Tom era más complicada y enredosa que satisfactoria o favorecedora.

Bill se encerró solo en su habitación toda la tarde, trabajando en sus tareas y hojeando libros de su librero que ya había leído muchas veces. Repentinamente había olvidado lo que era la vida, antes de que Tom llegara a la suya, pero estaba decidido a recordar. Sin Tom, no hubiera tenido que lidiar con la mitad de las cosas con las que había estado lidiando; el tormento consigo mismo y el que recibía de sus compañeros. Antes le había ido tan bien, al ser invisible y pasar desapercibido, contento con su pequeño grupo de amigos a los que apenas y les importaba; y había tenido una relación fuerte y sólida con su madre.

Todo eso parecía ya haberse ido por el drenaje. Y todo porque su atención se había centrado en un amigo que casi nunca podía sentir y que nunca podría presumir.

Para cuando la noche cayó, y ya había comido su cena, evitando las preguntas de su mamá, Bill estaba exhausto. Saltó a la ducha para deshacerse de todos los detalles sucios del día, y después regresó a su habitación para intentar descansar un poco, rezando porque cuando despertara, todo hubiese sido sólo un mal sueño.

Recién bañado, Bill caminó lentamente por el pasillo iluminado tenuemente, y saludó a su golden retriever que estaba frente a su puerta, jadeando y moviendo su cola con emoción.

—¿Qué? —le preguntó Bill, irritado—. ¿Te quieres salir, o qué?

Charlie ladró y levantó una pata para rascar la puerta cerrada. Bill suspiró y la abrió para dejar pasar primero al perro, suponiendo que iba a dormir con él toda la noche. Después de seguir a Charlie dentro de la recamara, Bill se detuvo abruptamente, sorprendido de encontrar a Tom sentado en el borde de su cama, esperándolo. Tom sacaba y metía su piercing entre sus labios sonrientes, y sonrió ampliamente cuando Bill lo miró.

El ángel se puso de pie con un pedazo de papel en su mano, y rápidamente, cruzó la habitación hasta donde estaba Bill parado bajo el marco de la puerta.

—Tengo algo para ti —dijo.

Se veía tan feliz consigo mismo; demasiado emocionado por una estúpida hoja de papel doblada en sus manos como para tener una idea del día que Bill había pasado, gracias a él. ¿Acaso no lo había visto? ¿No era ése su trabajo?

Bill azotó la puerta de su habitación, irritado, causando que Tom se sobresaltara.

—No lo quiero.

—¿Qué? Bill… —Tom estiró un brazo, para poner su mano en el hombro de Bill, y Bill se alejó tan pronto como lo sintió. Se giró hacia su buró y tomó un cepillo, pasándolo lentamente entre su cabello mojado mientras Tom se quedaba a la mitad de la recamara, viéndolo con confusión. Por un momento, Bill se sintió mal por él, pero sólo por un momento. Tom lo sabía todo, no había motivo para no saber por qué estaba encabronado con él. Y aun así, era obvio que no tenía una idea—. ¿Qué pasó?

—¿No sabes? —escupió Bill; la mano que agarraba el cepillo se detuvo a la mitad—. Pensé que lo sabías todo. Pensé que era tu trabajo saber lo que hago cada minuto de cada día.

—Técnicamente, no. Bill, esta tarde estuve ocupado, yo… —el puño de Tom se apretó a su costado, el papel se arrugó bajo su peso—. Mi localizador no sonó; no estabas en peligro.

—Oh —Bill se burló, dejando caer su cepillo en la parte superior de madera de su tocador. El ruido fue lo suficientemente fuerte para hacer que ambos chicos dieran un respingo—. Entonces supongo que consideras que lo que me pasó hoy fue normal.

—¿Qué pasó? —preguntó Tom, desesperado por una respuesta. Era cierto, no le había estado prestando atención a Bill cada segundo del día, pero técnicamente, no era algo obligatorio. Su trabajo era revisar a Bill algunas veces durante el día y asegurarse de contestar a todos los mensajes de su localizador, el cual no había sonado desde hace días.

—Mi vida se acabó.

—No digas eso —rogó Tom, sus ojos se tornaron serios mientras Bill pasaba furiosamente de él, chocando su codo contra el brazo del ángel a propósito. Tom se dio vuelta para verlo desplomarse en la cama. No le dijo a Bill que estaba siendo excesivamente dramático porque, para empezar, no sabía lo que había pasado, además, conocía a Bill lo suficientemente bien como para saber que eso sólo empeoraría las cosas—. Todavía estas respirando. Todavía estás vivo.

—Bueno, desearía que no fuera así.

Tom metió el papel en su bolsillo y se sentó en la cama junto a Bill, lo suficientemente lejos para darle su espacio, pero lo suficientemente cerca para hacerle saber que lamentaba cualquier cosa que hubiera hecho, que lo lamentaba por cualquier razón que Bill tuviera para estar enojado con él.

—De verdad desearía que no dijeras cosas como ésa.

—Claro —Bill resopló, poniendo sus pies debajo de él sobre el borde de la cama y cruzándose de brazos. Sus ojos permanecieron en algún punto de la pared frente a ellos, sin siquiera mirar al ángel preocupado que estaba sentado a su lado. Sabía que en cuanto lo hiciera, su determinación se aflojaría, perdonaría a Tom y las cosas volverían a la normalidad. A que la vida con Tom fuera completamente injusta, incluso si, en primer lugar, era injusto hacer esa estimación—. Porque tu trabajo es asegurarte que yo viva.

No—espetó Tom, y aunque los ojos de Bill se sobresaltaron, nunca llegaron a aterrizar en Tom—. Porque yo también te amo…idiota.

La mandíbula de Bill se tensó y el nudo en su garganta bombeó de arriba hacia abajo mientras se debatía entre decir algo o no. Tom se le quedó viendo, esperando, intentando calmar su propio temperamento. Varios minutos pasaron, y Bill nunca lo miro siquiera.

—No puedo creer que tenga que decírtelo, pero ya no eres sólo una misión para mí. Me preocupo por ti, y estás enojado conmigo y ni siquiera me quieres decir qué fue lo que hice.

—Nos escucharon en el baño —dijo Bill, y Tom lo asimiló lentamente.

—O-kay —respondió con lentitud. Sabía que eso podía ser algo malo, podía ser muy malo. Pero la irritación de Bill parecía exagerada; debía haber algo más.

Bill giró su cabeza para ver a Tom por primera vez desde que había chocado contra él; lo miraba con ojos furiosos.

—Me escucharon a en el baño, Tom, porque no existes. Me escucharon a , y me vieron a salir solo, y ahora todos en la escuela están hablando de cómo yo me estaba masturbando en el baño, y todo es tu culpa.

—Bill, no fue mi…

—No —Bill lo cortó, con una fuerte negación de su cabeza—. Nunca es tu intención hacer algo para molestarme.

—No lo es —Tom argumentó, sin estar seguro de si Bill estaba siendo sarcástico o no. Nunca molestaría a su amigo intencionalmente. Odiaba las olas de angustia que sentía irradiar del chico del que se había encariñado con el pasar del tiempo. Todo lo que podía hacer era rogar por su perdón—. Bill, vamos.

Bill negó con su cabeza y se alejó de la mano confortante de su ángel.

—Creo que ya deberías irte.

—Bill…

—Por favor —rogo Bill, mirando a Tom. Se sostuvieron la mirada y por esos varios segundos, se transmitieron mutuamente miles de palabras no pronunciadas, y entonces, Tom asintió.

—Ok, está bien —susurró el ángel, y antes de que Bill pudiera retirar su petición, se fue.

Continuará…

Espero que esté entendible. Y espero que… ¿les guste? D:

Bill se puso de berrinchudo otra vez e hizo que Tom se fuera… de nuevo. Espero que les haya quedado un poquito más claro por qué Tom hizo su aparición tan repentina el capítulo anterior. ¿Qué será lo que le quería entregar a Bill? ¿Qué pasará ahora? Bueno, pues en el próximo capítulo veremos algo así como un déjà vu… y Tom rompe más reglas. Prometo avanzar con la traducción para no atrasarme tanto. 🙂

Mil gracias por todos sus comentarios. <3 Que pasen un lindo fin de semana. Y para todos aquellos que disfruten de un Tom acosador y misterioso, los invito a leer la nueva historia que estoy traduciendo: Canary.

por OuterSpace

Traductora del Fandom

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