

Fic TOLL de WifesKaulitz. Temporada II
Capítulo 6
— ¡Que no quiero! ¡no le quiero ver! ¡le odio! — agarré fuerzas de dónde pude y corrí fuera de la habitación para buscar el baño pero nada, ¿dónde se supone que voy a encerrarme cuando quiera hacer berrinche? — ¿¡Dónde está el baño!? — entro gritando a la habitación. Tom cruza sus brazos con la ceja arqueada, quizás esperando a que se me baje el enojo. — ¿¡No me vas a decir!? ¡Claro! ¡Seguramente quieres mandarme de tu casa para meter a la otra o… ¡No! ¡DE SEGURO YA ESTÁ AQUÍ! — aventé mi ropa lejos y corrí a ponerme la suya. — ¿¡Dónde estás, perra!?
— Bill, nada que ver. — suspira profundamente poniéndose los boxers y después el pantalón. — Y no me levantes la voz, por favor. Haré lo que tu padre me dice, ¿si? y voy a llevarte, aún no eres grande para mandarte solo.
— ¡Yo más que nadie deseo cumplir la mayoría de edad para tener la oportunidad de quitarme el apellido de esa señora para poner el de Marta! — mientras le gritaba caminaba de un lado a otro. — ¡Ella si es una mamá, no como esa otra mamá que se hace llamar mamá pero no es mamá! ¡O sea si es una mamá pero no mi mamá! ¡AGH! ¡ya me trabé!
— ¿Acabaste? — vuelve a cruzar los brazos. Me dejé caer rendido al sofá, con una expresión de molestia y la respiración agitada. — ¿Mhmm? — el enojo se esfumó al sentir su manito en mi cabello. Abrí los ojos para darle una mirada de gatito tierno con las pupilas dilatadas con la intención de causarle mucho amor.
— Mi vida, por favor… no me lleves.
— No quiero hacerlo, ¿sabes? pero si hubieras escuchado la forma en la que Gordon me lo pidió te haría entender, se notaba muy preocupado, niño bonito.
— Entonces me enojo contigo. — nuevamente agarro mi ropa y salgo de su habitación echo una furia hasta el lugar donde estaba el auto. Lo abrió y al instante me subí en la parte de atrás, azotando la puerta. Sabía que eso le cabreaba pero no me decía nada.
Fuera de la pelea sin sentido que le busqué a Tom, yo… me ponía muy nervioso. Quizás me esperaba un regaño por parte de mi padre ya que me imagino que Karina le habrá dicho lo que sucedió en el restaurante.
Proveniente de ella me imagino que es un castigo seguro.
Jum.
— Ya llegamos.
— Ah, gracias. — me bajé del auto y para cerrar, le azoté la puerta otra vez. Daba pasos gigantes hasta la puerta pero no me animaba a tocar el timbre ya que ni siquiera sabía dónde dejé las llaves. Regresaba a ver al auto de Tom echo el tonto pero este era sabido. Sabía cuáles eran mis intenciones al no tocar la puerta. Eso le obligó a bajarse del auto, hacerme a un lado y tocar el timbre.
De inmediato se dejó ver una Marta preocupada.
— Gracias por traerlo, Tom, ¿quieres pasar? su mamá está aquí…
— No creo que sea adecuado y ya es tarde.
Estaba cabreado, por eso no quería y tampoco le quería obligar. Karina es Master en hacer sentir mal a las personas y no quería que eso suceda con Tom. Le iba a poner su estate quieto dónde ella salga con sus cosas, a si que es mejor evitar una tercera guerra mundial entre mi progenitora y yo.
Sin más, entré, no me despedí ni nada.
Me iba a pasar de largo para no hacerle caso pero el llamado de mi padre me detuvo en seco, muy cerquita de las escaleras.
— Bill.
— Lo tienes muy mal educado, Gordon, ¿ahora vez por qué me lo quiero llevar? ¡a ti no te importa nada porque ya tienes un hijo con la otra! ¡descuidaste a nuestro hijo!
— ¿Perdón? ¿se te olvida que me abandonaste según tu porque no podías con la situación, eh? ¡me dejaste solo y mi papá fue el único que estuvo en mi día a día ahí con su nueva esposa! Ahora entiendo mil veces por qué Gordon te vió, ¡y le felicito! ¡mala madre!
— Me voy a llevar a Bill. — murmuró hacia mi padre con una mirada frívola, mala… — Voy a pedir su custodia el resto que le queda hasta que cumpla su mayoría de edad… unos once meses más o menos y no lo vas a ver.
— Y yo voy a pelear con todo lo que tengo, Karina. — atacó mi padre con total seguridad. — Lo abandonaste, le dejaste solo, ¿no oyes? ¿dónde estabas cuando Bill más necesitaba de ti? su primera regla, la graduación, los programas en el colegio, ¿ah? Que pena me das, mujer.
— Tampoco llegué a la necesidad querer tu presencia cuando la de alguien más se volvió especial, ahora doy por terminada esta mierda y ¡vete de la casa de mis padres, Karina!
— ¡Eso no se va a quedar así, Gordon! ¡te lo juro! — agarró sus pertenencias y se dirigió hasta la salida. Ahí mi corazón se estremeció de ver a Tom arrimado fuera del auto. — ¡Ahora con más razón me lo voy a llevar!
Corrí a abrazar a mi padre que estaba desmoronándose de a poco. Le abracé fuerte mientras el acariciaba mi largo cabello.
— Eres mi adoración, Bill. Te amo demasiado como para dejarte en manos de esa loca. Mañana mismo busco a un abogado…
— El papá de Tom. — recomendé. — Es muy bueno…
— Ya hablaré con él, ahora veo a descansar, ¿sí? necesito hablar con Marta y con tu novio…
Asentí porque realmente estaba agotado y porque quería estar solo. Mañana arreglaría las cosas con Tom, yo sé que va a entender mi situación…
&
Me desperté temprano con la intención de ir a la casa de Tom a preparar un desayuno cómo disculpas. Desde mi casa llevaba todo lo necesario para preparar en la suya y así disculparme por no saberme controlar.
Estaba nervioso muy nervioso.
Vagamente recordaba las calles por las cuales me metió para llegar hasta donde estaba quedando.
Ojalá yo pronto pueda vivir con él.
Al llegar toco la puerta con insistencia. También le pediría unas llaves para no estar en esta situación, me sentía una persona cualquiera. Que horror.
Sigo con la insistencia de golpear la puerta. Detrás de esta se deja escuchar la voz de una chica somnolienta. Fruncí el ceño desde ya con molestia.
— ¿Quién es, por dios? ¿no tienen vida? ¿quien viene a joder a estas horas de la mañana? — finalmente la perra se deja ver. Era una teñida del cabello de color azul y mechones rubios. No traía nada debajo y pude darme cuenta de ello porque la camisa era casi transparente y una de las que Tom solía prestarme a mi para dormir cuando estábamos en su casa. — ¿Eres el lechero o algo así?
— ¿Qué carajos haces con la camisa de mi novio, eh?
— ¿Cómo? — arquea una ceja la muy descarada. — ¡Oye no! — le empujé a un lado para entrar a la casa mientras miraba a todos lados con molestia en busca de Tom. — ¿Cuál novio?
— ¡El único que vive aquí, zorra!
— Ah, tu debes ser ese tal Juan mecánico que mi novio tiene en sus contactos, que bueno que por fin nos vemos cara a cara. — subí las mangas de mi buso hasta los codos listo para romperle la cara a esta tipa. — Déjame decirte que doy su mujer, ¡te está usando! llevamos mucho tiempo juntos y no va a venir un pelagatos a dañar mi felicidad.
Entonces no me controlé y le solté el primer manotazo en la cara.
— ¡Maldito! — se lanzó a mi cabello para empezar a jalonear y tampoco me quedé atrás. — Hijo de puta.
— Hijo tuyo no soy, zorra rompe hogares, ¿¡acaso Tom no te dijo que estoy esperando un bebé!?
La mentira del bebé era la más confiable.
— ¿Tom?
— Hazte la loca, perra.
— Espera… ¡suelta! — ambos caímos al suelo de espaldas. Me sentí un completo estúpido. Necesitaba salir huyendo de escena antes de seguir rompiéndole la cara. No soy una persona agresiva y peor con las niñas.
— Dile que nunca va a conocer a su hijo y voy a hablar tan mal de él para que le coja rabia. — agarré mis compritas y me salí de la casa después de gritarle un: — ¡Sean felices!
Una vez fuera iba caminando a pasos rápidos, muy furioso. Le regalé las compras a una señora que estaba sentada en la calle para después seguir mi camino hacia el centro.
Marta está mañana me comunicó que hoy ya era mi primera clase en el curso de belleza que estaría siguiendo desde ya.
No pude evitar sentirme muy mal y soltar unas cuantas lágrimas.
Tom era el hombre demasiado perfecto como para ser verdad, al final todos mienten.
Al llegar me senté en las bancas del último que eran las únicas desocupadas y le di toda mi atención a la docente. A mí lado se sentó una morena muy guapa para ser mi compañera a la cual le agarré confianza demasiado rápido e hicimos amistad, fue tanta la confianza que le terminé contando lo sucedido de esta mañana con la amante de mi novio ahora ex por más duro que suene y mi vida de hace un tiempo atrás.
— ¿Cómo puedes embarazarte? — sonrió divertida haciéndole un corte de cutícula a su meñique. — Eso es imposible…
— Funciono como una niña, Megan.
— Mierda. — levanta la cabeza para analizar mi rostro y la mayoría de mi cuerpo haciendo que me eche a reír por lo bajo, divertido.
Megan me hizo olvidar en un ratito lo que había pasado esta mañana.
En eso suena el móvil interrumpiendo mi risa. Lo saqué para ver el nombre y me dolió duro el pecho al ver el nombre que le tenía a Tom junto con el peculiar sonido llamada. Levanté la mano para pedir permiso. Al tenerlo salí hasta el pasillo para responder.
— Tom…
— Niño bonito, ¿cómo que un bebé? — se le escuchaba feliz por la noticia, ¿pero quién se cree este? que se olvide de una vez de mi. — ¿Cómo le vamos a poner? ¿crees que sea niño o niña? me encantaría una réplica tuya en miniatura o ¡mía!
— Ah, la perra ya te fue con el cuento. — remojo mis labios sintiendo mi enojo crecer.
— ¿Cuál perra, bebé?
— ¡La teñida que tenías en tu casa! ¡esa estúpida intento de gótica, naca, sucia, iugh! que malos tus gustos en las mujeres, Tom.
— Por dios. — Tom se echó a reír, provocando una risa en mí. Mi novio conoce a la perfección los dramas que hago cuando me siento celoso.
— Pues sí, no lo vas a conocer nunca y me voy a ir con Karina… lejos.
— Es que no puedo creer que me estés celando con la chica de Andreas, ¿acaso se te olvidó que vivimos juntos?
— ¿No era tu amante?
— No… mi amante, amiga, novio, novia, mejor amigo y confidente eres tú, niño bonito. ¿Qué he echo yo para que dudes de mí?
— Nada… — susurré dándome golpes en la cabeza. Pobre chica.
— Fue un mal entendido y es que yo tampoco sabía que estaba en casa…
— Ya debo ir yo a poner orden. — me abracé a mi mismo con la mano libre y caminaba, explorando el lugar. — También es mi casa.
— Me encantaría… mucho…
— ¿Me perdonas, amor? creí que la zorra azulada era tu amante y le dije eso para que sienta cargo de conciencia y bueno…
— No pasa nada, igual me hice ilusión creyendo que era de verdad ya que estuve revisando el calendario en mi móvil de tu ciclo menstrual yyyy… tienes diez días de retraso… yo sé que no es la primera vez pero están más días de los que suele suceder y ya me preocupé, ¿te gustaría que saque una cita al ginecólogo? me preocupa mucho en realidad…
Me puse a dar brincos emocionado.
Tom lo hace todo bien, sin duda soy el favorito de Dios.
Lo admito.
— ¿Qué pasaría si en realidad estoy embarazado, Tom?
Su respuesta no se hizo esperar. Me enloqueció por completo: — Voy a dar la cara, niño bonito, de eso no te preocupes. Jamás te abandonaría, al contrario, me volveré mejor y un buen padre…
Continúa…
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